El cuerpo agradecido o el cuerpo esclavizado

EL CUERPO AGRADECIDO O EL CUERPO ESCLAVIZADO (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser”)

El cuerpo agradecido o el cuerpo esclavizado. Son dos territorios o dos actitudes ante la vida que traducen de alguna manera tu conciencia, tu despertar.
En la era de la robótica, donde los robots están suplantando y van a suplantar los trabajos, es decir, al cuerpo esclavizado, está claro que el territorio del humano es el del cuerpo agradecido, es decir, el del cuerpo cuyo movimiento está asociado al gozo.

Muchas personas se quejan, protestan, se lamentan de que los trabajos les esclavizan, pero en realidad en ocasiones el trabajo que te esclaviza es un espejo que traduce cómo tratas a tu cuerpo.
El cuerpo está hecho para moverse de forma autónoma, es decir, respondiendo a la voluntad, pero hay dos tipos de movimiento, por obligación y por gusto y disfrute.
El ejemplo del disfrute sería la danza, los abrazos, las muestras de afecto, y cosas así.
Y el movimiento por obligación es el que haces como consecuencia de programas mentales acerca de lo correcto y lo incorrecto, o simplemente porque vendes tu tiempo por dinero, que es lo que se llama trabajar.

Las personas evolucionadas saben que el cuerpo es un vehículo

Cuando no hay salud ni alegría, tampoco hay amor.
Las personas evolucionadas saben que el cuerpo es un vehículo, que solo sirve en la dimensión de la forma, pero que la realidad es espiritual y conectar con ese ser espiritual es parte de la tarea. También esa tarea está asignada a través de la obesidad.

En la obesidad hay una rotura de la forma, apareciendo una debilidad. Cuando la forma y la red de colágeno se rompen aparece la obesidad, expresando que hay una debilidad en la materia.
Hay un no reconocimiento de la forma material como luz cumpliendo una misión. La obesidad está expresando un no cumplimiento de la misión, que quizá sea genético, de los antepasados, siendo la tarea de conciencia la que puede restablecer el lazo.

Cuando las personas no han cumplido su misión como seres de luz se traduce en la red de colágeno, red de materia o red de cubos, algo expresado en el Tzolkin con el color rojo.
Cuando la persona o la ancestralidad no han cumplido o han ignorado la misión, entonces esta red y todo lo que representa lo rojo (solidaridad, dragón, cubo,…) aparece débil y rompible.

Por eso el trabajo con los hechizos es restablecer la malla de colágeno, la red de colágeno y la red entre las personas.
Es importante la solidaridad, expresada en el DRAGÓN; la emoción, expresada por la LUNA; la iluminación de la kundalini, expresada por la SERPIENTE; el voluntario de la TIERRA; o el CAMINANTE DEL CIELO, es decir, la exploración de la transcendencia. El caminante del cielo es un explorador pero también es el 13, la transcendencia, y entonces podemos asociarlo a la exploración de la transcendencia, una actitud que prioriza los valores transcendentes y espirituales.
Todo esto, asociado al rojo, forma parte de la solución a este problema.

El tú eres otro yo comienza con el cuerpo, en el cual hay una sabiduría amorosa que merece ser escuchada

(14/07/2014)
Muchas personas viven extrañadas de su cuerpo, es decir, como si su cuerpo fuese un extraño y en ocasiones algo peor. Eso no es bueno para la paz y hace imposible la sociedad de la estrella.
Si vives extrañad@ de tu cuerpo y no puedes decirle “tú eres otro yo” y amarle, cómo vas a tener esa vivencia con cualquier otra persona.

Pudiera ser que considerases el “tú eres otro yo” del espejo, o sea la ley del amor que facilita y hace real la sociedad de la estrella, como un ideal y situarlo en lo “correcto”.
Si lo consideras así, pudiera ser que lo hagas desde contenidos puramente intelectuales y quizá sea adecuado que repitas ese eslogan muchas veces, porque de alguna forma le das fuerza a ese contenido.

Sin embargo, el “tú eres otro yo” es una vivencia y ni siquiera necesita ese enunciado sino una actitud, descubriendo dentro un “sentir” grato.
La interacción con las personas no consiste en decir “lo estoy haciendo bien”, ni se ve mejorada por eso. Esa actitud podría ser condescendiente si encuentras que las personas te “obligan” a mantenerte en esa actitud, porque en realidad no te agrada tratar con ellos y no empatizas pero tú lo quieres hacer bien y solo te gratifica si sientes que lo haces bien.
Lo importante no es hacerlo bien, sino disfrutar con ello, lo cual es un sentir. Y si no estás ahí, tienes que seguir buscando y produciendo cambios en ti.
De modo que encuentras que a través de las personas se expresan los guías y que el asunto no consiste en ponerse medallas.

De alguna manera sucede lo mismo en tu relación con la sociedad de la estrella presente en el cuerpo, porque el cuerpo también es una sociedad de la estrella, donde todas las células, siendo individuales trabajan para el bien común, de formas extraordinarias y maravillosas, sobre todo en circunstancias especiales.
Pero puede ser que haya cosas en tu cuerpo que no te gustan, como tampoco te gustan cosas en personas o en situaciones de tu vida.
En muchos sentidos estos contenidos son evolutivos, permitiéndote ver la maravilla cuando estés en el enfoque adecuado, o encontrarte con la transmutación cuando tu vibración sea la indicada.

Los contenidos mentales, desencarnados, no sentidos, solo pensados y además convertidos en leyes, fácilmente acaban inventando la guillotina, el gulag, los integrismos -que hoy se santifican matando personas en los supermercados y cuando pueden en las torres gemelas-, las enfermedades autoagresivas, las depresiones, o incluso a Drácula.

El “tú eres otro yo” también comienza con el cuerpo, en el cual hay una sabiduría amorosa que merece ser escuchada.