Las personas estamos en la tierra trabajando con las emociones, que te llevan al cielo

De alguna manera las personas estamos aquí en la tierra trabajando con las emociones, que son las que te llevan al cielo. El cuerpo, como territorio físico, te puede dar una satisfacción, por ejemplo, si comes bien o haces ejercicio, pero la emoción es la que te lleva a otra dimensión de la vida, a una dimensión maravillosa.

Entonces, lo que estamos haciendo las personas aquí en la tierra es sanar las emociones para poder entrar en el cielo. Los egipcios expresaban esto con el Juicio de Osiris. Era después de la muerte, pero puedes considerar que estás muerto cuando no eres feliz. Puedes decir que sucede en otro momento, cuando te mueres, pero en realidad sucede en cualquier momento de forma permanente. El Juicio de Osiris está sucediendo continuamente y explica por qué no eres feliz. Te sitúa ante lo que haces, y lo que haces está basado en tu sistema de creencias, de lo que son las cosas y de tus emociones. Cada vez que conectas con una emoción elevada, te sientes ligero, te sientes bien, en plenitud.

Lo que estamos haciendo aquí las personas es aprender a situarnos en esa plenitud, para lo cual tienes que salir del ego, porque el ego está basado en el miedo.
El ego es como decir “yo tengo que cuidar de mí mismo, tengo que conseguir todas las cosas por mí mismo”, “la gente me engaña, me quita, si yo necesito algo no me lo da, tengo que buscarme yo la vida”. Detrás de eso lo que hay es sentimiento de carencia, de miedo, de abuso, en ocasiones de envidia, etc.
Todas esas emociones no te llevan al cielo, pero la emoción auténtica sí te lleva al cielo.

El ego necesita “acertar”

EL EGO NECESITA “ACERTAR” (Libro “El poder del agua. El poder de la emoción”)

El ego quiere ACERTAR porque es competitivo, pero al SER de alguna manera le da igual, porque sabe que todo es acierto y todo es gozo.
Es un acierto si vas en un transporte colectivo, llegas a la parada más cercana a tu casa y entablas el camino más directo para llegar a tu portal. Pero al SER lo que le interesa es la plenitud y el gozo, por lo que puede perfectamente darse un paseo desde donde le ha dejado el transporte colectivo o su vehículo personal, dejándose guiar por su ser.
Por supuesto, el voluntario está acertando siempre, en todos los sitios, siempre que esté en la actitud del voluntario, para acertar, pero también para encontrar la maravilla en el desacierto.

Estamos hablando de una actitud donde estás unido a todo. Por ejemplo, has hecho seriamente tu trabajo de constelaciones familiares, encontrando que todo lo existente es familia tuya. Son familia los árboles, las moscas, las personas y las nubes. Eres incluyente, todo está bien y todo sirve.
Sabes que tu trabajo, tarea y aportación son permitir que a través de tus ojos se asome Dios, es decir se asome la vida, que nutre y sostiene lo existente en todas sus formas.

EL PODER DEL AGUA. EL PODER DE LA EMOCIÓN