El presente solo está donde tú estás (Extracto del libro “Subiendo la montaña”)

El presente solo está donde tú estás (Extracto del libro “Subiendo la montaña”)
Una de las particularidades del presente es que solo está donde estás tú, es decir, siempre aparece y se muestra donde estás, como tu nariz o tu ojo.
El presente solo está cuando estás tú, de modo que cualquier otra cosa es otra historia, algo que te cuentan pero que no vives.
De alguna manera el presente es como tu retrato, algo que te representa. En la medida que ese presente es como un apéndice tuyo y una parte de ti, que solo está presente cuando tú estás, interactúa con el presente de otras personas.
Entonces es cuando resulta imprescindible que hayas hecho algún tipo de trabajo personal, para que el presente, en esa interacción, sea un presente maravilloso y no el del ego, los hechizos o la tortura física o mental.

Eso es lo que te reclama para despertar, para ser tú, porque tu ser real no es el del ego, el miedo o los hechizos, sino el de la maravilla.
Esta es la puerta. Este es el portal.

Puedes adquirir el e-book por 5€, pago seguro por paypal, solicitándolo a calendariomaya@viatzolkin.com o nuevocalendariomaya@gmail.com

El presente te está probando

El presente te está probando (Extracto del Libro “Subiendo la montaña”)
El presente te está probando. “Pero, ¿cómo puede probarme el presente? Si el presente va desapareciendo según aparece, ¿cómo me va a probar?”
Pues sí, el presente te prueba, porque ahí es cuando eres auténtico e íntegro. El presente te prueba y te da una oportunidad. Puede ser que te de miedo ser íntegro o que no sepas quién eres, y entonces ¿cómo vas a ser íntegro si no sabes de qué estás hablando?

El presente te prueba y se va a inclinar en una dirección o en otra, como haces tú cuando juegas con una gota de agua, que va en una u otra dirección según inclinas la mano.
Claro, tú eres la gota de agua en esa mano que traduce dimensiones superiores. Según actúes y muestres en el presente quién eres, la gota irá en una dirección o en otra.
Tu hacer abre un presente diferente en cada instante, porque en el presente es donde Dios te está mirando.
El presente, como un espejo, te prueba.

Puedes adquirir el e-book por 5€, pago seguro por paypal, solicitándolo a calendariomaya@viatzolkin.com o nuevocalendariomaya@gmail.com

Hay personas que conviven extraordinariamente con el dolor

Compartimos una respuesta a una pregunta sobre vivir con un dolor continuo, por si es de interés:

El dolor continuo es chungo. Estamos totalmente de acuerdo. Nos gustaría saber si usted tiene dolor continuo o si su comentario solo proviene de que tiene buen corazón y piensa en personas que tienen “dolor continuo”. Es muy diferente si usted habla desde una experiencia que si es desde una construcción mental. Es muy diferente, porque en un caso hablamos desde algún nivel de realidad física y en el otro no, solo desde algo imaginario.

Ciertamente el dolor existe y además forma parte de cómo la vida pretende preservar la vida, porque el dolor le avisa, en su forma más elemental, permitiéndole rectificar y salir de algo donde quizá estaría comprometida su vida.
Ciertamente hay personas que conviven extraordinariamente con el dolor, pero aun así son vidas plenas y llenas de sentido cuando la cuestión es considerada de manera elevada, es decir, trascendiendo la dimensión ordinaria, donde parece que lo único que interesa es el triunfo y nutrir el ego.

La experiencia con el dolor es una experiencia personal y para muchas personas es la puerta a un goce profundo, y no estamos hablando de masoquismo, sino al contrario, de plenitud, porque supone el despertar del ser espiritual.
A parte de todo, el dolor aumenta y disminuye, y eso es fácilmente comprobable, según la actitud, los pensamientos y los valores. También sucede que una persona puede pasar muchos años con un dolor continuo y de repente, como consecuencia de su trabajo espiritual, desaparecer por completo, lo cual es como una manifestación de la noche y el día, entendiendo que el día aquí significa iluminación.

Ciertamente el dolor te instala en el presente, en el aquí y el ahora, pero es justamente el aquí y ahora el lugar donde sucede la maravilla. Y cuando hablamos de maravilla no estamos hablando de tener mucho dinero para ir al centro comercial a comprarte cosas.

Gracias por su interés y por el buen corazón que expresa.

El presente sólo está donde estás tú

EL PRESENTE SOLO ESTÁ DONDE ESTÁS TÚ (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser y la impecabilidad sin esfuerzo)
Una de las particularidades del presente es que solo está donde estás tú, es decir, siempre aparece y se muestra donde estás, como tu nariz o tu ojo.
El presente solo está cuando estás tú, de modo que cualquier otra cosa es otra historia, algo que te cuentan pero que no vives.
De alguna manera el presente es como tu retrato, algo que te representa. En la medida que ese presente es como un apéndice tuyo y una parte de ti, que solo está presente cuando tú estás, interactúa con el presente de otras personas.
Entonces es cuando resulta imprescindible que hayas hecho algún tipo de trabajo personal, para que el presente, en esa interacción, sea un presente maravilloso y no el del ego, los hechizos o la tortura física o mental.

Eso es lo que te reclama para despertar, para ser tú, porque tu ser real no es el del ego, el miedo o los hechizos, sino el de la maravilla.
Esta es la puerta. Este es el portal.

El presente te está probando

EL PRESENTE TE ESTÁ PROBANDO (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser y la impecabilidad sin esfuerzo)

El presente te está probando.
“Pero, ¿cómo puede probarme el presente? Si el presente va desapareciendo según aparece, ¿cómo me va a probar?”
Pues sí, el presente te prueba, porque ahí es cuando eres auténtico e íntegro. El presente te prueba y te da una oportunidad. Puede ser que te de miedo ser íntegro o que no sepas quién eres, y entonces ¿cómo vas a ser íntegro si no sabes de qué estás hablando?

El presente te prueba y se va a inclinar en una dirección o en otra, como haces tú cuando juegas con una gota de agua, que va en una u otra dirección según inclinas la mano.
Claro, tú eres la gota de agua en esa mano que traduce dimensiones superiores. Según actúes y muestres en el presente quién eres, la gota irá en una dirección o en otra.
Tu hacer abre un presente diferente en cada instante, porque en el presente es donde Dios te está mirando.
El presente, como un espejo, te prueba.

El presente solo está donde estás tu

El presente solo está donde estás tu (Extracto del nuevo libro en preparación)

Una de las particularidades del presente es que solo está donde estás tú, es decir, siempre aparece y se muestra donde estás, como tu nariz o tu ojo.
El presente solo está cuando estás tú, de modo que cualquier otra cosa es otra historia, algo que te cuentan pero que no vives.
De alguna manera el presente es como tu retrato, algo que te representa. En la medida que ese presente es como un apéndice tuyo y una parte de ti, que solo está presente cuando tú estás, interactúa con el presente de otras personas.
Entonces es cuando resulta imprescindible que hayas hecho algún tipo de trabajo personal, para que el presente, en esa interacción, sea un presente maravilloso y no el del ego, los hechizos o la tortura física o mental.

Eso es lo que te reclama para despertar, para ser tú, porque tu ser real no es el del ego, el miedo o los hechizos, sino el de la maravilla.
Esta es la puerta. Este es el portal.

El presente te está probando

EL PRESENTE TE ESTÁ PROBANDO (Extracto nuevo libro en preparación)

El presente te está probando.
“Pero, ¿cómo puede probarme el presente? Si el presente va desapareciendo según aparece, ¿cómo me va a probar?”
Pues sí, el presente te prueba, porque ahí es cuando eres auténtico e íntegro. El presente te prueba y te da una oportunidad. Puede ser que te de miedo ser íntegro o que no sepas quién eres y entonces, ¿cómo vas a ser íntegro si no sabes de qué estás hablando?

El presente te prueba y se va a inclinar en una dirección o en otra, como haces tú cuando juegas con una gota de agua, que va en una u otra dirección según inclinas la mano.
Claro, tú eres la gota de agua en esa mano que traduce dimensiones superiores. Según actúes y muestres en el presente quién eres, la gota irá en una dirección o en otra.
Tu hacer abre un presente diferente en cada instante, porque en el presente es donde Dios te está mirando.