El ser humano puede elegir mientras que las cosas, en nuestra dimensión al menos, no

Las cosas tienen cuerpo. El ser humano tiene cuerpo y en ese sentido es igual que las cosas. Pero el ser humano puede elegir, y las cosas, en nuestra dimensión al menos, no. Las cosas no pueden tomar decisiones ni elegir.
A una piedra su inercia le hace obedecer las leyes físicas (gravedad, etc.), sin embargo, el ser humano puede elegir. Si está dormido sigue la inercia, pero cuando está despierto elige.

Se trata de ocupar ese espacio, donde estás despierto y eliges. Puedes tener una tendencia a sentirte rodeado de peligros, quizá porque en tu infancia te trataran descuidadamente o te hubieran sobreprotegido. Las dos cosas te llevan a lo mismo. Muchos castigos y amenazas, o mucha sobreprotección te pueden hacer sentir inseguro.

Puedes estar en esa inercia toda tu vida, defendiéndote de peligros inexistentes, solo porque no has crecido espiritualmente y sigues siendo un niñ@ asustad@.
Saber que puedes elegir es fundamental.
PUEDES ELEGIR. Comprueba la realidad.

Al comprobar la realidad muchos encantamientos desaparecen, porque no son reales.
A partir de ahora puedes elegir cómo hablar; elegir no expresar peligros. Ten en cuenta que muchas veces hay un engaño cuando hablas de peligros y luego te valoras si los resuelves. Eso es un engaño.
Cuando miras lo que ha pasado quizá te des cuenta de que todos los peligros han representado la posibilidad de una mejoría o un aprendizaje. En ocasiones era algo para atraerte a la realidad, para despertar y demostrarte que podías vivir cosas y pasar a través de grandes dificultades.
Puedes estar depresivo cuando no estás eligiendo, pero cuando eliges, nunca lo estás. Aunque te equivoques, no importa. Siempre te sentirás bien.

Quizá puedes elegir

(29/6/2014) Revisado 18/2/2015
Quizá has vivido muchas vidas, quizá has estado en muchos tiempos y lugares diferentes, quizá has pasado por muchas reencarnaciones. O quizás no, y eres como un zapato, que alguien ha hecho, alguien está usando y un día tirarán al santo lugar al que van todos los desechos, volviendo a la santidad o a la inocencia, solo que sin consciencia-conciencia.

Quizá simplemente puedes elegir, conectando con conciencia-consciencia. No sé con cuantas eses se escribe eso; en todo caso es un lugar donde conectas con una realidad atemporal pero que eres tú y al mismo tiempo también todos se asoman a través tuyo.
Afortunadamente parece ser que estos aparatos tienen un corrector y ponen una rayita roja cuando lo escribes mal.
Por eso no importa mucho con cuantas eses o ces se escriba el tema del viaje del tú a la plenitud del yo, y la apertura de la expansión de la multicidad que ofrecen desde el centro del yo todas las células espejo ocupadas por tú.

De nuevo encontramos la conciencia-consciencia o como quiera que se diga o se escriba, asociada a una energía unitiva y amorosa que se ocupa de todo y no le sobra nada; se interesa por todo y nada le roba nada, porque no actúa desde la carencia sino desde la abundancia.
El sentimiento de carencia empieza y va asociado a poner restricciones, y eso parece que también tiene suceso y lugar en ese territorio de la conciencia-consciencia.

Entonces, puedes vivir con conciencia-consciencia, eligiéndolo, y ampliar el rango de las percepciones, sensaciones e imágenes mentales, es decir de la realidad. Si eliminas restricciones a la realidad, una de las cuales es la lógica, permites ampliar la conciencia-consciencia, y entonces el enemigo es el miedo. Eso lo saben muy bien los maestros huicholes -gracias maestros huicholes-.

El miedo tiene su origen en la falta de amor. Hay que encontrar esos agujeros, porque la actuación sin amor es una actuación sin conciencia. ES UNA FUGA. Solo se trata de eso.
O sea, antes de lo atemporal hay que tapar las fugas de lo temporal. La meditación en todas sus variantes permite la conexión con otras realidades ya vividas, con otras vidas sobre las que puedes poner solución y armonía. Y si no sabes cómo, solo necesitas decir “quiero hacer esto”, y me voy a sentar aquí como muestra de que quiero hacerlo.
Decirlo es importante. A lo mejor te aburres o te olvidas, pero si lo has dicho de verdad, es decir desde la conciencia-consciencia, o sea desde tu corazón y con esa intención, da igual lo que hagas en los siguientes momentos, porque el momento sincrónico de alta intensidad aparecerá en el momento sagrado.

En realidad, tú quieres hacerlo, porque ya estás preparad@. Todos tus escáneres espirituales ya están activos más allá de toda lógica y solo existe el éxito. Lo que pasa es que todavía estamos utilizando un esquema de éxito/fracaso basado en el miedo, o sea en el fracaso. Pero ya está desactivado.

Sí, gracias y perdón.

Hay un yo que en realidad es un y@, y quizá ese y@ sea al jah que cantan los rastas, es decir, un yo que en su expansión de conciencia permite aflorar la dualidad de los gemelos, actuando sincrónicamente unidos.