Hay un sistema instalado, que te pide “más, más”

Hay un sistema instalado, que te pide “más, más”. Hay un sistema instalado de “más dinero, más dinero, más reconocimiento, más reconocimiento, más consideración, más consideración”. Pero quizá no se trate de “más, más” sino de elevación.
Quizá no se trate de “más, más” en esta dimensión, sino de situarte en la elevación y muchas veces la elevación necesita “menos peso, menos peso, menos cosas, menos cosas” y quizá “menos reconocimiento, menos reconocimiento”.

Quizá no se trata de “más” sino de “elevación”. De hecho, le vamos a quitar el “quizá” y vamos a afirmar: “se trata de elevación, de volar, de trascender”. Permitir volar al águila es conectar con aquello que está situado en la maravilla. Pero la maravilla no es que tú seas la maravilla, situando a las demás personas por debajo. No es sentirte el mejor, como el maestro Cassius Clay, sino que la elevación, llegar a lo óptimo, a lo elevado, es encontrar aquel lugar donde todas las personas son maravillosas y tú no necesitas aparentar que lo eres y tampoco doblegar para sentirte maravilloso.
En cualquier sitio que estés en la maravilla, todo es maravilloso.

La serpiente, con su cabeza levantada, es un ejemplo de iluminación

Reescribir la historia es pasar de la serpiente al águila. Es pasar de esa serpiente, ese gusano, al águila.
El águila ya no huye, pero verás que una serpiente siempre huye cuando la miras.
Si miras al águila, se acerca, dando vueltas cada vez más cerca.
Es el paso de abajo a arriba; es una elevación.

Cuando decimos que el águila ya no huye quiere decir que cuando evolutivamente te sitúas como águila estás en un momento en que no huyes. Has dado el salto evolutivo y has abandonado el territorio donde la relación con la vida te situaba a la defensiva y entonces fácilmente huías, que es lo que está representado en la serpiente como inicio.

La serpiente que huye está en el nivel más bajo, pegado a la tierra, pero hay un momento en que la serpiente se eleva y ese movimiento es el inicio del águila. La serpiente o la cobra, con su cabeza levantada, es un ejemplo de iluminación, y podemos considerarlo como el primer paso del vuelo.

Es apropiado, en la alquimia amorosa, que el humano masculino visite amorosamente los rincones

(28/4/2014)
Es más descriptivo “rincones” que “sitios”, pero todos tenemos rincones, lugares por donde la conciencia no transita o lo hace fugaz o escasamente.
Hay personas en la sociedad que también son como rincones, porque no ocupan lugares importantes, sino que están, como el arpa, en un lugar tal vez olvidado, en un ángulo tal vez olvidado pero tan importante, porque es el que va a dar la forma consistente.

“Del salón en el ángulo oscuro, de su dueña tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo, veíase el arpa”
El arpa olvidada (rima VII) Bécquer

“Sitios” expresa algo más visible, donde todo el mundo quiere estar, o sea más importante.
Pero la expansión, la malla precisa del reconocimiento no solo de los sitios sino de los rincones. Precisamente en los rincones es donde se sitúa muchas veces a la mujer, incluso oculta bajo un velo. Pero no necesariamente, porque en sociedades donde no existen los velos, también hay lugares que son rincones para la mujer.
Es necesario manifestar el agradecimiento y el reconocimiento no solo a los sitios sino también a los rincones.

En la alquimia amorosa, tan imprescindible para la integridad y para los trabajos del alma, es apropiado el conocimiento por el humano masculino de la necesidad de visitar amorosamente los rincones, y para el humano femenino es el momento de ascender, elevarse, ocupar los sitios.

El humano masculino pronto se dará cuenta de que no puede visitar los rincones sin un descendimiento personal que le permita abandonar el ego, porque su ego dominante anula la maravilla presente en su pareja amorosa, y la anulación es contraria al amor.
Y el humano femenino precisa de alguna manera reconocer que su elevación vibracional en ese momento no solo es apropiada sino imprescindible para toda la humanidad, ya que actúa elevando la vibración de toda la humanidad, porque la mujer contiene la acumulación de conocimientos que forman el arquetipo humano y por eso puede crear el vehículo para que un alma lo ocupe.

La conexión de la mujer con el alma es total, y el tiempo en que estamos es un tiempo donde la mujer asciende su vibración y de esa manera eleva la vibración del conjunto.
Aunque en muchos sitios las mujeres están bajo una gran dominación, incluso sufriendo agresiones, en el tiempo al que vamos todo esto desaparece, siendo en estos momentos simplemente como un indicador donde todas esas almas voluntarias ocupando lugares ínfimos están soportando la humanidad mientras se despierta.

Hoy individualmente es apropiada la máxima elevación vibracional en ese momento sagrado, y es el descenso del masculino el que permite después elevarse acompañado, elevando a la totalidad.