El cuerpo emocional no es inferior ni un escalón para acceder al espíritu

El cuerpo emocional y el aspecto vibracional que podemos relacionar con el mundo emocional, no son inferiores ni un escalón para acceder al espíritu.
Eso es lo que en el código Tzolkin se describe como lo blanco, que está profundamente unido con el azul, que significa tiempo, oportunidad y transformación.

Hay una transformación que te destruye, pero hay otra que permanentemente te renueva, de la misma manera que hay un tiempo que va hacia la muerte y otro que incesantemente recrea y sostiene la vida, como se puede ver en un águila que se mantiene en el aire apenas sin esfuerzo.

El tiempo saca a la vida de la inmovilidad. Ciertamente, puede sacarla de la inmovilidad y llevarla a la fugacidad, como un fuego que se enciende y se consume, pero no es esa la única forma del tiempo.
Hay un tiempo que es similar a estar despierto; es algo activo que no te lleva a la extinción sino a la expansión, como la vida con sus alternancias.

El espíritu tiene más cercanía con la individualidad, y por eso desde determinados ángulos puede parecer superior, pero la emoción es grupal. Es algo que transciende a la personalidad y que enlaza con las demás personas, creando ese plural divino.
La emoción te lleva al cielo, porque te une, te unifica, te enlaza, te expande y te integra.

La iluminación proviene del hecho de reconocer a la emoción como fuente de la vida

¿Por qué los faraones eran “patos”?
Podríamos preguntarnos por qué en el ideograma que representaba a los faraones aparecía un pato.

Ya hemos realizado esta pregunta con anterioridad, resaltando la característica pacífica o no guerrera del pato, así como el hecho de ser un ave acuática.
El ideograma del pato significa SA-RA, hijo de Dios e hijo de Ra; las tres cosas son lo mismo.
Claro, Ra nace del agua y sale de un huevo, de modo que la imagen de un pato le viene muy bien.

Nos encontramos ahora resonando con la sincronía existente entre pato como emoción, traducido como enfermedad o lo contrario a la vida, pero también como vida plena, como todo lo que es hijo de la vida, de modo que la vida vive produciendo vida.
Eso es “patos”.

La iluminación proviene del hecho de reconocer a la emoción como fuente de la vida, rescatando al niño divino.
La emoción y la empatía son aquello que te permite reconocer al otro como tú: “tú eres otro yo, yo soy otro tú”. La presencia del otro, de todos los otros, te/me hace ser, es decir, la presencia de los demás seres humanos refuerza el SER humano, cuya semejanza, imagen y realidad es traducir la realidad divina.

La divinidad, como el agua, aparece en forma plural: Elohim es un plural y mayim (las aguas) también es un plural. El ser humano, despertando en la individualidad, también se expande a la pluralidad. El “tú eres otro yo, yo soy otro tú” es un plural.

Es necesario limpiar el agua, o quizá simplemente iluminarla.

Se quiere asociar la pasión con la enfermedad como sí apasionarse fuese enfermarse

Se quiere asociar la pasión con la enfermedad como sí apasionarse fuese enfermarse.
La misma palabra griega (empátheia) que significa pasión la utilizamos para nombrar las enfermedades, por ejemplo cardiopatía, patología o trastornos mentales cono ludopatía.
Sin embargo, apasionarse no es estar enfermo o ser loco, sino estar vivo y amar, o sea ser lucido.
Vivir apasionadamente es vivir con intensidad. Puede suceder que esa intensidad proceda del miedo, del resentimiento, de la angustia, o sea de lo TÓXICO, pero no es la única posibilidad, como se decreta al asociar pasión con enfermedad.

Pasión no es sinónimo de enfermedad.
La misma palabra (“pathos”) griega que traducimos como pasión y ha derivado en enfermedad, también significa emoción. Por eso, en realidad lo que estamos diciendo es que la emoción te enferma, pero ciertamente es al contrario, la emoción te da vida. La emoción pertenece a la vida, no a la enfermedad.
Quizá parte del despertar sea reconocer la emoción como vida y liberarla de ser considerada como enfermedad.

La vida se ve despojada de la emoción, del amor y de la empatía en favor de otros valores como puede ser el poder económico y el prestigio social; o la afirmación étnica, religiosa o política por la cual alguien es tu enemigo, a quien por fidelidad a tu grupo lo mejor es dominar o incluso hacer desaparecer.

Pero ni la pasión ni la emoción son eso. Muchas veces la enfermedad es simplemente falta de emoción, porque es falta de amor. Las personas enferman por falta de amor.
Sin embargo el amor es “pathos”, que también decimos que es enfermedad. Pero eso es un engaño o hechizo.
Aun cuando desconozcas lo que significa una palabra, porque esté dicha en un idioma que no sea el tuyo, la fuerza o mantra de esa palabra se mantiene, como demuestran los trabajos de Emoto, donde el agua reacciona ante simples palabras escritas en un papel.

Claro que el agua también es emoción, o mejor dicho la emoción es agua. De ahí es de donde saca fuerza el hechizo, porque actúa sobre el agua del cuerpo del ser humano, ya que somos agua en su mayor parte.

En realidad el agua y la emoción pertenecen al cielo, o sea a lo óptimo. Parte del asunto es iluminar el agua.

FAMILIA CENTRAL (tierra, viento, mano y humano) – SANAR LA EMOCIÓN Y RECUPERAR EL ALMA

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FAMILIA CENTRAL (tierra, viento, mano y humano) – SANAR LA EMOCIÓN Y RECUPERAR EL ALMA
En la base de esta familia está el VIENTO, que es viento-tormenta (ocultos entre sí). La parte viento está representado por esta familia y la parte tormenta por la familia del tiempo.
Es como una emanación de Dios. El dios creador actúa entre las personas. No está allí lejos en otra dimensión u otro lugar, que también, sino que tiene una capacidad, a través de emanaciones, de interactuar con las personas. Eso es el viento, la comunicación y la interacción. La palabra es un vehículo de la luz y de la libertad, porque la información que trae conecta con los programas internos de la persona, y si está bajo un hechizo, empieza a romperlo. La palabra de la luz rompe los hechizos, que son pseudo-luces o falsas luces que te hipnotizan. La palabra, con su aporte de luz, libera a las personas y es una emanación de Dios.

Las personas que nacen en esta familia tienen como ejemplo positivo la actitud del voluntario (TIERRA), que es voluntario para la emanación y el plan de Dios. Actúa como cuerpo (color rojo), es decir como realidad, con docilidad y paz. Cuando no hay paz siempre va a buscar una forma de resolver los conflictos, de guiar rescatando la libertad y de ser solidario sin quitar la libertad a las personas. Eso es una emanación de Dios, porque Dios actúa así. Es misericordia, no castigo. Por eso la actitud del voluntario es fundamental.

Dentro de esta familia está, de forma muy importante, la MANO, como introspección que te lleva a reconocer dónde has fallado y actuado en contra del amor.
Ese reconocimiento inicia la restauración a la recuperación de la red que une a todos. El paso previo al cielo es el reconocimiento de las faltas al amor, porque si no te deshaces de una actitud, esa misma actitud te impide el acceso. Si te pones muy gordo, “todo yo, yo y yo”, no cabes por la puerta estrecha y tienes que deshacerte de esas actitudes.

Esta familia está también asociada a la libertad (HUMANO): libertad para vivir y libertad para amar. La libertad rompe los hechizos del depredador, que secuestran tu alma por miedo. Te hacen exigente, coartando y obligando a las personas a no ser libres. La libertad de las personas te ofende, por lo menos en lo aparente.
En su interior se encuentra la luna, que te ayuda a recupera el alma.

Cuando tu onda es roja, el blanco aparece como una puerta

Para las personas que nacen en una onda roja (ondas dragón, serpiente, luna, c.cielo y tierra) el agua y la emoción se presentan como una expresión de la perfección, ya que en todas las ondas rojas el blanco ocupa el tono 10.
También, cuando tu onda es roja, el blanco aparece como una puerta. Cada vez que te sumerges en la emoción abres puertas, ya que el sexto sello de la onda roja es blanco.
También en sí es un regalo, aunque aparece como un desafío, tono 2.

La persona que nace en una onda blanca (ondas viento, enlazador de mundos, perro, mago y espejo) encuentra que la emoción y lo representado por lo blanco aparece como propósito, con la importancia que tienen los propósitos, pero también como transcendencia o tono 13, con la importancia que tiene la transcendencia.
También aparece asociado a los tonos 5 y 9, dándole fuerza al propósito y a la transcendencia.

Para la persona que nace en una onda azul (ondas noche, mano, mono, águila y tormenta), el contacto con la emoción va a presentarse inicialmente como algo muy práctico, que responde al cómo: cómo lograr el propósito. Es decir, va a definir una manera de actuar y comportarse, de ser y hacer, totalmente vinculada a su propio programa, ya que el tono 4 también representa el programa de la semilla, cuya fuerza es florecer y al escuchar su misión, cumplir su propósito, expandiéndose y floreciendo.
También va a aparecer la emoción en el tono 8, que expresa la integridad, para las personas que nacen en una onda azul, permitiéndoles ser íntegros. La integridad es una forma de relacionarse con los demás, es decir, una forma de crear la sociedad de la estrella o sociedad de lo óptimo (sello 8) y te ayuda a ser más humano (onda 8).
En estas personas, esto lo logran a través de la emoción.
También en el tono 12 aparece lo blanco, conteniendo una invitación a colaborar desde la emoción con todo lo existente.

Las personas que nacen en una onda amarilla (ondas semilla, estrella, humano, guerrero y sol) se van a encontrar con que el blanco y la emoción expresan por un lado el tono 3 del servicio, pero también la canalización y la resonancia (tono 7).
Las personas que nacen en una onda amarilla están expandiendo la totalidad de su programa, de su ser, floreciendo y limpiándose de hechizos. Ese limpiarse de hechizos, de productos tóxicos y programas que no son tú, a esas personas les ayuda a SER de forma resonante, porque ocupa el tono 7, pero también esa escucha de las emociones descubre su auténtica realidad asociada al servicio: están realizando un servicio en favor de la humanidad potenciando la emoción, pero también convirtiéndose en un agente secreto.
Cuando conectan con las emociones están actuando, aunque nadie se de cuenta, como un agente secreto, recibiendo ese gozo de un trabajo bien hecho, que está desde el tono 11 produciendo el auténtico florecimiento de gestar nuevas semillas.
Su gozo se expande de forma que la propia individualidad desconoce.
Cuando se expanden como hace un árbol, multiplicando su ser en cada una de las semillas, tienen una explosión de gozo, que pertenece a dimensiones desconocidas por el ego.

El camino del alma es el camino del Big Bang, hacia la vida en expansión en la explosión del amor

Hay un nivel de la realidad que es compatible con la luz y con la forma de las cosas.
También es compatible con una realidad plana, porque la forma de las cosas con volumen puede ser sugerida también en un plano. Esa capacidad que desde una figura plana construye una forma en volumen es una actividad mental.
Consecuentemente, la forma, la luz que revela las formas y la actividad mental son compatibles entre sí y traducen un escenario de compatibilidad similar.

Pero la emoción ya no traduce un escenario plano, que es compatible con la luz, sino un escenario vibracional similar al cosmos. Por eso, la emoción es compatible con el Big Bang, y posiblemente el alma de cada persona, sobre todo de las personas que desean recuperar y vibrar desde su alma, enlaza y es compatible con el Big Bang, que es una explosión de amor.

El camino del alma es el camino del Big Bang, hacia la vida en expansión en la explosión del amor. Es absolutamente ajena a las circunstancias, y su enlazamiento y realización sucede desde la conciencia, solo que desde la conciencia del corazón, pero no de forma aislada, sino en alineación con el corazón del cielo y de la tierra.

Si tienes tiempo, y no creo estar hablando con un fiambre, lo que necesitas es encontrar la emoción

Si tienes tiempo, y no creo estar hablando con un fiambre, lo que necesitas es encontrar la emoción.
Bueno, al menos, eso parece sugerirse desde el código de los colores del Tzolkin, donde la secuencia es rojo-blanco-azul-amarillo y la separación entre los 4 sucede entre el blanco y el azul. Ahí se situaría el espejo, es decir, la entrada de la visión y la presencia; la presencia que ve.

Puede haber muchas cosas, en muchos lugares, o quizá las ha habido en muchos otros tiempos, pero aunque eso fuese así y lo que llamamos infinito fuese infinito de cosas, sería casi similar a no existir, porque las cosas, a no ser que todas estuvieran pegadas y fueran la misma cosa, necesitarían un espacio para situarse y un suelo.
Pero entonces, no sabríamos qué sería infinito antes, si las cosas o el suelo que las contuviera, y todo ello sin que nadie las mirase.

Cuando te pones a mirarlo, porque sigo creyendo que estoy hablando con alguien, quizá podríamos preguntar ¿hasta dónde llega tu infinito? y ¿cómo es de grande el infinito de cosas?
Bueno, no parece que tenga mucho sentido, pero la pregunta se sugiere sola, ¿cómo he salido yo entre un infinito de cosas inertes?, o ¿existe también un infinito de yo mismo?
Porque claro, si ese campo unificado está basado en infinitos tendría que haber infinitas repeticiones de cada persona en cada uno de los infinitos planos.
El asunto suena a disco rayado que no se acaba nunca, o sea un infinito de ruidos infinitos.

Sin embargo, si las cosas existen asociadas a la CONCIENCIA, no a la realidad cosa, el asunto es diferente. Ya es un asunto de VER. Entonces, puede haber muchas cosas (rojo), sin que nadie las mire, pero que inicien su ser y su entidad ante una conciencia.
Es como si la tierra se formara como tierra, no para que haya infinitas tierras, sino para que exista el humano. Entonces, el inicio que puede haber en esa dimensión de realidad antes del humano, está fuera del tiempo, esperando a que entre esa conciencia que puede ver las cosas y la realidad material. Ese es el ROJO.
El Tzolkin habla de cosas que están ahí, infinitas o incontables, porque sin una conciencia que las cuente son incontables.

También hay otro inicio que es el AZUL. Tzolkin sitúa el azul como fuego, que es el ver. Lo sitúa como conciencia, que es un despertar -la conciencia siempre está despierta, si no, es inconsciencia-.
Hay un ver y hay un despertar. Claro, el despertar está asociado a distinguir, a reconocer las cosas, y eso supone un aprendizaje, que a su vez supone una realidad espiritual (BLANCO), porque no se trata de un simple sensor que detecta volúmenes o cosas, sino que el aprendizaje desde la conciencia está hablando de un ser en la conciencia que se está expandiendo (AMARILLO). Es decir, cada vez sabe mejor qué cosas son las que está viendo. Y esa expansión no es que se ponga gordo, sino que amplía su conciencia.

La secuencia de cuatro colores tiene un origen en algo corpóreo, cosa que está ahí o rojo, que en el código Tzolkin está asociado, por la relación de los ocultos, con el amarillo.
La relación de los ocultos es una de las leyes que conforman el Tzolkin como transmisor de un diálogo, ya que en el diálogo no puede haber ruidos inconexos, sino solo con un sentido.
La relación de los ocultos es fundamental en el Tzolkin, porque está traduciendo la imagen en espejo, que saca fuera la realidad que no se ve.

Entonces, en un lado está el rojo y las cosas, que son fronteras del ver, ya que cuando miras una cosa solo puedes ver su superficie y no su interior. De eso que no puedes ver, es de lo que habla la frontera del espejo, y más allá de la frontera, el espejo presenta lo oculto.
Lo oculto de lo rojo es amarillo y lo oculto de lo azul es blanco.

Si encuentras que tienes tiempo, que es lo azul, necesitas encontrar lo blanco, que es la realidad oculta detrás de lo azul. Lo blanco es emoción y espíritu, pero también como espíritu es emoción, porque todo lo blanco tiene como ejemplo ilustrativo al agua.
El hombre, incluso la persona más alejada del mundo de las emociones, cuando se emociona produce fluidos y agua: se puede emocionar y aparecer agua en sus ojos, en otro nivel se le puede hacer la boca agua y, en niveles íntimos amorosos, también es expresivo la presencia del agua.

Por eso, en estos momentos que estamos entrando en otro biorritmo, es decir, en otro tiempo, si tienes tiempo, busca la emoción, o sea el amor, y encontrarás la vida.

Están las cosas (lo rojo). Cuando aparece la conciencia (lo azul), que ya es algo que está más allá de las cosas, y se llena, encuentra la emoción (lo blanco). Entonces, las cosas, el cuerpo, tu cuerpo, se sitúan en un estado diferente, apareciendo una corporeidad diferente. Eso es lo amarillo, lo rojo expandido, lo rojo lleno de amor y lleno de tiempo. Entonces, es amarillo.

Pero cuando el amarillo se junta con el azul, sucede el verde, que existe y está lleno de amor, de tiempo y de conciencia; un cuerpo nuevo, no un cuerpo de exigencia, de carencia y de peso.

Normalmente se desprecia la emoción. Sin embargo, la emoción te lleva al cielo, arriba, al éxito dimensional

Toda el agua existente en la tierra ha sido traída por cometas. Esa es una de las bases de nuestro Tzolkin. El agua proviene de más allá del sol y más allá del sistema solar.

También contiene emoción. Por eso es posible y adecuado expresarlo con el Dragón, como solidaridad y energía femenina.

La solidaridad y la energía femenina dan cuerpo, es decir soporte físico y realidad constatable, a la red o malla empática real, desde la realidad de la luz de las neuronas espejo.

 

La sonda Rosetta, enviada por la Agencia Espacial Europea, acaba de posarse sobre un cometa, y es la primera vez que desde la tierra de los seres humanos se produce esta conexión.

Los cometas son cuerpos celestes compuestos de agua y este hecho populariza y divulga lo que ya se sabía, que toda el agua en la tierra ha sido traído por cometas, situando el agua en el cielo.

Esto es un hecho que queremos resaltar y valorar especialmente, dado que supone un cambio en la percepción de las cosas.

 

Normalmente se piensa que el agua está abajo, pero el agua pertenece a arriba. Normalmente también se desprecia la emoción, pensando de alguna manera que te aleja del éxito y te hace débil. Sin embargo, la emoción te lleva al cielo, arriba, al éxito dimensional. Y es especialmente importante porque augura, vaticina, antecede y propone el reconocimiento de la mujer y la energía femenina como cielo, y por tanto el éxito para el arquetipo humano, es decir para el humano real conectado a sus neuronas espejo.

Este reconocimiento y reposicionamiento de la mujer, de la emoción y del agua es exitoso, porque las neuronas espejo comandan a las células madre. Su activación reconstruye el cuerpo y antecede una dimensión nueva desconocida, a la cual solo se puede acceder desde la meditación y el éxtasis. O guerra o paz, pero la paz solo es posible en su traducción plena de amor.

El arquetipo mujer es dueño de la puerta

La mujer es dueña de la puerta.
El arquetipo mujer -que luego se verá actualizado en cada mujer- es dueño de la puerta.
Es algo que se sitúa en el movimiento retrógrado, es decir que proviene directamente de la transcendencia.
La energía de la mujer proviene directamente de la transcendencia, y en parte la traslada a la puerta, o sea al presente, por lo que no necesita realizar una expresión lógica, ni en muchos casos tampoco necesita que aparezca como coherente, porque la transcendencia está sustentada en parte por la intuición.

Si situamos la onda de la estrella en el nivel máximo evolutivo, o sea en la onda 20 y en la columna 13, el descenso de esa transcendencia se va a realizar en parte a través de la intuición, que es lo que está expresado por la onda 19 del águila.
La estrella contiene luz, como expresión del sello 20 el sol, pero la visión y la intuición del águila contienen resurrección, como expresión del sello 19.

Cada onda es la expresión transcendente de un sello, donde el uno se transforma en 13.
La energía retrógrada que parte de la estrella como sociedad celeste, cuenta con la visión resucitadora (onda, sello 19) y sigue su camino retrógrado a través del viento (onda 18), donde está presente el arquetipo del otro y por tanto de la ley del amor, donde el otro soy yo. La onda 18 traduce al sello 2, el viento, que también es una expresión del corazón del cielo a través de viento-tormenta-huracán, y, como primer dos, expresa el arquetipo del otro, o sea la otreidad que acompaña al uno para hacer sociedad.
Este dos u otro en el espejo (sello 18 que se expande en la onda 18), es otro yo.
Esto es como una forma expresiva de la ley del amor.

También, esta energía retrógrada que lleva hacia la puerta de la cual el arquetipo mujer es la dueña, contiene la emoción, que al ser reconocida como luna es la emoción que ya está elevada.
La luna expresa la emoción, pero la emoción que te lleva al cielo.

Todos esos contenidos, la emoción que te lleva al cielo (luna, onda 17), la ley del amor donde tú eres otro yo (espejo, onda 18), la visión resucitadora (águila, onda 19) y la sociedad de la estrella (estrella, onda 20) no necesitan lógica y no necesitan coherencia, sino sólo realidad.

EL AGUA ES UNA BENDICIÓN (Extracto del Libro de las Sincronías)

Hay una similitud significativa entre un lago y un ser humano.
Aparentemente son dos cosas diferentes sin relación, pero un lago presenta como analogía un valor muy interesante con el ser humano, y muy instructivo. Nos muestra algo del ser humano que nos puede servir como espejo, ayudar a reconocernos y a actuar como realmente queremos, saliendo de errores por falta de auto referencias.

LOS LÍMITES:
La primera información que muestra la semejanza es la necesidad de límites. El lago como el hombre tiene unos límites, pero esos límites son necesarios.
Los límites del hombre son a nivel físico: la piel y todos los nervios asociados que marcan su límite y le informan, a través de mecanismos como el dolor, de que algo sucede que le pone en peligro. Si la piel se rompe, hay que poner remedio porque hay peligro.
El lago, que es un montón de agua, también necesita límites. Los límites de un lago son lo que le dan la posibilidad de ser lago y recibir un nombre que le reconoce como lago.
Si no tiene límites estables habituales, no es un lago sino una inundación. Y una inundación es como una locura, como un ataque psicótico donde pierdes los limites.

PARTE DE UN TODO:
Otra similitud es la de poder contener sólo una parte limitada de algo ilimitado.
El lago contiene sólo una parte de todo el agua existente, de la misma manera que el ser humano contiene vida, energía, espíritu, pero es únicamente una parte de la vida, de la energía o del espíritu.
Esa parte de un todo que contiene, no es siempre la misma, sino que es fluctuante. El lago a veces tiene más agua y a veces menos. Igualmente el hombre a veces tiene más energía, más claridad y a veces menos.

EL DESBORDAMIENTO:
Esta fluctuación en el lago no contiene peligro, excepto por imprudencia y a veces codicia del ser humano, que invade los límites reales del lago.
Si el lago recibe más agua de la habitual, primero la embalsa y si continua recibiendo más agua, finalmente llega un momento en que supera el límite natural del lago y el agua continúa su camino.
El agua encuentra su salida para continuar hasta su destino, normalmente sin catástrofe.

Es como si una persona tiene que hacer algo y para cumplir con ello recibe más energía.
Si la persona hace con prontitud lo que tiene que hacer, para lo cual recibe más energía, actúa felizmente, incluso si es sorprendente lo que hace.
Pero si no hace lo que tiene que hacer, que es para lo que tiene más energía disponible, entonces puede suceder algo catastrófico, subjetivamente hablando.

Sabemos que las crisis son oportunidades de cambio; son como un aumento del agua que finalmente encuentra su camino, pero si las vives subjetivamente con dolor, tal vez lo que estás haciendo es intentar que el agua no salga. Tal vez estás levantando diques para que el agua no salga. Pero no puedes ni podrás porque si tienes más energía es PARA QUE HAGAS ALGO, para que resuelvas.
Cuando el dique de los pantanos se rompe, es cuando se destruyen pueblos y casas. Pero los pantanos no son lagos.
Ahora hay cada vez más energía disponible, la cuestión es saber quién eres, porque si sabes quién eres, sabes qué tienes que hacer.

El agua es una bendición.

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