Las ideas necesitan de las palabras

26/2/2017
Las ideas necesitan de las palabras. Las ideas son como una energía eléctrica, que viene de otro momento hacia donde estás tú, y necesitan de las palabras para convertirse en una energía en el aquí y en el ahora.

Las palabras traducen esa energía eléctrica que viene de otro lugar, otra dimensión u otra persona, a través de la telepatía, y necesita ser convertida en palabras para entrar en el presente, en el tiempo del aquí y del ahora, en el espacio actual.

Por eso es tan importante cómo el ser humano aprende a entender lo que se dice y a expresarse. Esa es la primera enseñanza, donde está aprendiendo a transformar la energía eléctrica viajera en energía electromagnética, donde tú estás.

La primera tarea es aprender a hablar. Eso es equivalente a construir el reproductor.
La segunda tarea es canalizar. Eso es sintonizar, eligiendo libremente desde tu libertad y no desde tu reactividad, de qué quieres ser canal.

Parte de la actividad del ser humano es ser canal, ser transmisor de algo, ser profeta.
Parte de la actividad del ser humano es ser sacerdote, profeta y rey. Y ser profeta es ser canal.

La energía electromagnética y la madre tierra

Utilizando el código de energía eléctrica y energía electromagnética, podemos encontrar que lo que nos ofrece la tierra es la energía electromagnética, como traducción de esa otra energía que recibe del corazón del cielo, que sería la energía eléctrica.
La tierra nos ofrece armonía, nutrición, espacio para vivir, belleza… Podemos encontrar en ella un montón de cosas maravillosas, como agua dulce, aire limpio, etc. Pero también podemos encontrar que actuamos con la madre tierra como un depredador, esquilmando y destruyendo su armonía y belleza en beneficio propio, como si nos fuera a faltar.

Nos encontramos ante algo que está dirigido al despertar de la conciencia. Dice la sabiduría hermética que “como es arriba es abajo” y “como es abajo es arriba”, de modo que si abajo actuamos como depredadores por miedo fundamentalmente a que te falte algo que te regalan, arriba hacemos lo mismo mientras no cambiemos esa actitud. Por ese motivo, no estás arriba, sino abajo. Y solo cuando cambias y reconoces esa energía madre, de entrega para ti, puedes elevarte.

La energía electromagnética que traduce la madre tierra, para hacerse comprensible ante el ser humano, toma forma. El ser humano, al aprender los nombres de las cosas, empieza a dialogar con esa energía que la madre tierra traduce. Primero pone nombre a las cosas, que en los lenguajes más elementales son cosas materiales, reconocibles por su cuerpo.
Pero con la evolución de la humanidad, las palabras no traducen cosas con cuerpo, sino, en un porcentaje muchísimo mayor, pensamientos, ideas y sentimientos, así como el lenguaje de la ciencia, medicina, informática, economía o publicidad. Todo eso traduce cosas que no son de índole material porque no tienen cuerpo, pero sí realidad.

Esa complejidad nos lleva a la situación actual, donde descubrimos que las palabras no solo traducen la realidad, sino también crean la realidad material.
Eso lo vemos, por ejemplo, a través de los estudios sobre el cáncer, donde aparece como un conflicto no expresado y vivido en aislamiento. Y ese conflicto no expresado, esas palabras no dichas, se convierten en una energía que puede acabar contigo.
Por otra parte, también se ha experimentado con un grupo de voluntarios que van a ser monitorizados, cómo, si se dicen palabras desagradables que expresan horror, violación y frustración, al hacerles un análisis de sangre se ve, por ejemplo, que está llena de cortisol. El efecto del cortisol es bloquear glóbulos rojos, con lo cual se producen al cabo del tiempo muchas enfermedades y carencias. Pero cuando lo que se están recitando son palabras bellas y armoniosas, aparecen hormonas del tipo de la serotonina, que está considerada como la hormona de la felicidad y la armonía.

Entonces, vemos que las palabras crean realidad, de forma constatable y medible. Esto nos lleva a la consideración de dónde proceden las palabras. Vemos que detrás de las palabras hay actitudes que favorecen la forma en que vives. La realidad traduce una actitud, que es como una antena que recibe informaciones defectuosas. Por ese motivo tus palabras también contienen ese efecto.
De modo que parte del trabajo personal es observar desde dónde estás hablando; observar qué es lo que dices, para encontrar el origen con el que conectas y ver qué tipo de energía es la que estás vehiculizando y traduciendo electromagnéticamente en palabras, porque las palabras convierten en energía electromagnética, utilizando esto como un símil, otra energía que viaja y une dos puntos.

La energía eléctrica en el ser humano no necesita palabras

Esa energía “eléctrica”, o lo análogo a lo que llamamos energía eléctrica en el ser humano, no necesita palabras. Ya hemos dicho que la energía eléctrica es pura vibración, por lo que es cuando se traduce a la que llamamos electromagnética cuando aparecen las palabras y los conceptos.
Esa energía que llamamos de vibración está presente, por ejemplo, en los cromosomas, de tal manera que estamos en contacto de modo no consciente con vivencias que no son nuestras personalmente, sino que nosotros, como expresión en el presente de esos cromosomas, somos su “actualización”.
De esa manera vivimos contenidos. Decimos “vivimos”, ya que a veces son problemáticos al ser el resultado de conflictos que están siendo transmitidos eléctricamente a través de los cromosomas. Y nosotros, como somos la actualización, si despertamos la conciencia podemos resolverlos.

También esa conexión eléctrica sucede a través de la cultura, de lo que considera correcto o incorrecto, que también es la expresión de tu grupo social, clan familiar o lugar. La cultura también es la suma de energías que pueden ser traducidas a palabras, aunque normalmente no es así, siendo tú simplemente un transmisor más, y estando actuando entonces eléctricamente.
Cuando no reconoces y traduces en palabras a través de tu conciencia esa información, actúas como un conductor eléctrico. Estás vehiculizando algo que no sabes siquiera lo que es y ni siquiera te das cuenta de lo que estás transmitiendo. Eso lo haces a través de la actitud y de la forma en que expresas las cosas, que de alguna manera son la expresión de tu sistema de creencias inconsciente.
Por eso, conviene revisar tu sistema de creencias, y de forma muy especial estar atento a lo que dices, cómo lo dices y por qué lo dices. Eso te permite actuar como una antena electromagnética, y ya no como un conductor, que es ciego, sordo y mudo, donde simplemente la energía pasa por ahí.
Sin embargo, la conciencia te permite actuar como una antena y sacar esos contenidos al campo o lugar donde te encuentras. Entonces puedes actuar como un filtro que elimina toxicidad o como un antivirus que elimina errores. Te permite recuperar el programa original y quizá sea esa la razón por la que estás en esta existencia.

De cualquier manera, independientemente de tu valor como persona, que está expresado en unos cromosomas, está el valor de persona o ser humano, en relación a todos los seres humanos y al arquetipo, a la esencia del ser humano.
Por eso conviene – y digo conviene porque es algo que si coincide contigo te va a producir gozo, satisfacción y plenitud- observar qué estás diciendo, para eliminar contenidos tóxicos, no ya en relación a las vivencias de los cromosomas personales, sino en relación a toda la humanidad.
Hay un momento en que tienes que observar si lo que estás diciendo responde a una experiencia tuya, a algo que has vivido, o si lo que estás viviendo no lo has experimentado y por lo tanto no está comprobado. Ese es el punto clave, determinar si de lo que hablas responde a tu experiencia o no. Si lo has experimentado es una iluminación, y si no, no tiene luz. Determinar eso es fundamental.
Tienes que ver si estás contribuyendo a la toxicidad general, que es cuando hablas de cosas que no has experimentado, y entonces normalmente tienen relación con algo que te asusta y quieres evitar, con juicios, o con personas que pueden ser enemigas de tu grupo o personas con las que convives, y que cuestionarlo te podría suponer un conflicto.

Cuando observas tu vida y ves cómo se han resuelto los problemas o conflictos que vivías, siempre terminas por encontrar la maravilla; siempre terminas por encontrar que el amor existe, que eres cuidado y que suceden muchas cosas en favor tuyo. Y eso es porque sí, porque finalmente todo iba en favor tuyo. De alguna manera se trata de un diálogo con algo que sabe qué es lo que piensas, qué es lo que quieres y cuáles son tus estrategias, muchas veces para eliminarlas, y sobre todo qué es lo que necesitas y quién eres.
Y en algún momento, entrar en el diálogo de forma consciente te permite aclarar tu propia situación personal, según vas desinterfiriendo y eliminando virus y errores en tu sistema de creencias, que muchas veces son actitudes y estrategias.

Eso es lo que podemos denominar la actitud del mago, el que conoce la realidad más allá de la apariencia. Aunque esa palabra de mago levanta suspicacias en personas, e incluso temor y miedo, podemos decir que ante el nacimiento, es decir, la presencia de Dios o los conceptos que asociemos a dimensiones superiores de la vida, en el espacio-tiempo, que es lo que puede ser atribuido a lo que se narra como “el nacimiento de Jesucristo”, los primeros que acuden, porque ya lo estaban buscando desde antes al estar haciendo un trabajo personal, son llamados magos: reyes y magos.
Vemos que conectar con el origen de tus creencias y lo que te permite expresar la maravilla, aparece como rey mago. Esas son las palabras que lo definen: “que ve la maravilla”.

Entonces, podemos decir, siguiendo un determinado lenguaje, que ese trabajo ayuda a sanar tu visión, y, cuando sanas tu visión, encuentras la maravilla. Traducir el contenido eléctrico, donde actúas como conductor y transformarte en esa antena que traduce en palabras, te permite eliminar las palabras que te llevan a la negatividad y no a la plenitud, y entonces es cuando encuentras la maravilla, eliminas todo esto y eres denominado en ese código como rey mago.
Hay otros códigos y tradiciones, pero en todas aparece. En tradiciones de Centroamérica estamos hablando de Quetzalcóatl, mientras que en tradiciones de Oriente es Buda o Tao.

Tu experiencia iluminada es el hilo conductor de la maravilla y la sanación de los cromosomas.
Gracias. Bendición.

La energía eléctrica y electromagnética en el ser humano

La definición de energía electromagnética que ofrece Wikipedia, que está bastante consensuada y aceptada por todo el mundo, dice algo así como que es la cantidad de energía almacenada -esta es la palabra clave, “almacenada”- en la región del espacio tiempo, que podemos atribuir a la presencia de un campo electromagnético.
Es decir, la energía electromagnética es una energía almacenada en un lugar, que posiblemente tenga una frontera definida y por eso está almacenada en ese lugar. Es una energía almacenada en un lugar.

Mientras, la energía eléctrica se define como la forma de energía que resulta de la existencia de una diferencia de potencial entre dos puntos. Esto es lo importante: algo que sucede entre dos puntos.
Así, electromagnética es algo que sucede en un lugar, y eléctrico algo que sucede entre dos puntos.
Entonces, decimos que la energía eléctrica sería la forma resultante de la existencia de una diferencia de potencial entre dos puntos, algo que permite establecer una corriente eléctrica entre ambos puntos si se les colocara en contacto por medio de un conductor eléctrico. Es decir, es la comunicación entre dos puntos a través de un conductor, algo que los una.

Eso está relacionado con los seres humanos, como hoy lo podemos comprobar.
La energía electromagnética que decimos que sucede en un lugar, podemos considerar que se trata de LAS PALABRAS. Las palabras contienen energía y, al pronunciarlas, se almacena o está presente.
Si la energía electromagnética son palabras, quiere decir que en relación al ser humano es algo comprensible por él, mientras que hay otra energía, que es la que denominamos eléctrica, que puede viajar sin necesitar ser comprensible. Aquí encontramos la vibración que producen LAS EMOCIONES. Las emociones producen una vibración, que puede estar verbalizada cuando es traducida, como esa antena que recibe la energía eléctrica y la transforma en energía electromagnética, difundiéndola, o puede no estar verbalizada y entonces está transmitiendo.

Tenemos una red de neuronas espejo que transmite vibración, pero no de una forma sonora como sería la palabra. La palabra como sonido estaría en el campo audible, mientras que hay una transmisión a través del sentir y de la emoción, que transciende el campo audible, siendo perceptible. Cuando tú piensas en una persona, da igual dónde se encuentre, puede recibir tu energía.
Entonces, la energía eléctrica en el ser humano no necesita estar compuesta por palabras.