La alquimia resucitadora que aparece en el mito de Osiris

La alquimia resucitadora que aparece en el mito de Osiris se inicia bajo el nombre y la consideración de Isis, como expresión de la magia del amor. Esto es particularmente importante en este tiempo, porque el hombre, el ser humano masculino, siempre trata de ser el primero. Como espermatozoide, antes de nacer, ya ha participado en esa carrera y ha llegado antes que muchos otros. Esa energía de competitividad forma parte del arquetipo masculino.

Por eso Osiris aparece como rey, es decir, como el primero, pero ser primero no es lo que le va a devolver la vida, sino el amor, porque ese espermatozoide que llega primero puede ser amado, o sea aceptado, unido e integrado, o rechazado. Y ya vemos cómo ese saber de aceptación, o sea de amor, está en el óvulo. Si el óvulo lo rechaza, por muy fuerte que sea el espermatozoide, sencillamente muere. El óvulo le abre la vía a la vida, más allá de su poder, es decir, a la transcendencia.
Ya en esta fase vemos que ese saber está en la mujer; esa cualidad le pertenece. Es el amor el que abre la puerta a la vida. La vida no se conquista a la fuerza. Es el amor el que abre la puerta. Y esa sabiduría aparece asociada como energía femenina desde el primer momento.

El amor es la fuerza que le lleva a la vida y aparece como mujer, como una fuerza femenina, porque no es lo importante ser el primero -para la mujer no es lo importante ser el primero-, sino la capacidad de crear vida, que aparece cuando gesta y sostiene la vida en su interior, de tal manera que donde hay uno en realidad hay dos. Esa fuerza no está en la capacidad de ser el primero.

La capacidad de ser el primero no crea vida, sino que lo crea ese rol que durante mucho tiempo aparece como secundario, que es el rol de la mujer. Físicamente es más débil, consecuentemente no se va a imponer por la fuerza, pero tiene la fuerza de generar vida, de abrir la puerta de la transcendencia, de abrir una puerta más allá de los límites y entonces entrar en otra realidad, con otras leyes, con otras formas. Y eso es pura magia.

Esa forma de unirse con la realidad es la que va a generar vida, no queriendo imponerse a la realidad, sino queriendo fundirse con la realidad, como hace el amor. El amor no se basa en ser el primero, sino en esa fuerza que de dos hace uno. Esa fuerza mágica de armonía, belleza y ganas de vivir y compartir es la que unifica todos los fragmentos separados, o sea rompe la división, y tiene esa característica que en la dimensión ordinaria de fuertes y débiles, primeros y segundos, se asocia con el segundo, que aparentemente es débil, pero que en verdad transciende la realidad y está imbuido en esa fuerza del amor.

El agua es una bendición

EL AGUA ES UNA BENDICIÓN (El libro de las Sincronías)
Hay una similitud significativa entre un lago y un ser humano.
Aparentemente son dos cosas diferentes sin relación, pero un lago presenta como analogía un valor muy interesante con el ser humano, y muy instructivo. Nos muestra algo del ser humano que nos puede servir como espejo, ayudar a reconocernos y a actuar como realmente queremos, saliendo de errores por falta de auto referencias.
Los límites
La primera información que muestra la semejanza es la necesidad de límites. El lago como el hombre tiene unos límites, pero esos límites son necesarios.
Los límites del hombre son a nivel físico: la piel y todos los nervios asociados que marcan su límite y le informan, a través de mecanismos como el dolor, de que algo sucede que le pone en peligro. Si la piel se rompe, hay que poner remedio porque hay peligro.
El lago, que es un montón de agua, también necesita límites. Los límites de un lago son lo que le dan la posibilidad de ser lago y recibir un nombre que le reconoce como lago.
Si no tiene límites estables habituales, no es un lago sino una inundación. Y una inundación es como una locura, como un ataque psicótico donde pierdes los limites.
Parte de un todo
Otra similitud es la de poder contener sólo una parte limitada de algo ilimitado.
El lago contiene sólo una parte de todo el agua existente, de la misma manera que el ser humano contiene vida, energía, espíritu, pero es únicamente una parte de la vida, de la energía o del espíritu.
Esa parte de un todo que contiene, no es siempre la misma, sino que es fluctuante. El lago a veces tiene más agua y a veces menos. Igualmente el hombre a veces tiene más energía, más claridad y a veces menos.
El desbordamiento
Esta fluctuación en el lago no contiene peligro, excepto por imprudencia y a veces codicia del ser humano, que invade los límites reales del lago.
Si el lago recibe más agua de la habitual, primero la embalsa y si continua recibiendo más agua, finalmente llega un momento en que supera el límite natural del lago y el agua continúa su camino.
El agua encuentra su salida para continuar hasta su destino, normalmente sin catástrofe.

Es como si una persona tiene que hacer algo y para cumplir con ello recibe más energía.
Si la persona hace con prontitud lo que tiene que hacer, para lo cual recibe más energía, actúa felizmente, incluso si es sorprendente lo que hace.
Pero si no hace lo que tiene que hacer, que es para lo que tiene más energía disponible, entonces puede suceder algo catastrófico, subjetivamente hablando.

Sabemos que las crisis son oportunidades de cambio; son como un aumento del agua que finalmente encuentra su camino, pero si las vives subjetivamente con dolor, tal vez lo que estás haciendo es intentar que el agua no salga. Tal vez estás levantando diques para que el agua no salga. Pero no puedes ni podrás porque si tienes más energía es PARA QUE HAGAS ALGO, para que resuelvas.
Cuando el dique de los pantanos se rompe, es cuando se destruyen pueblos y casas. Pero los pantanos no son lagos.
Ahora hay cada vez más energía disponible, la cuestión es saber quién eres, porque si sabes quién eres, sabes qué tienes que hacer.

El agua es una bendición.

EL LIBRO DE LAS SINCRONÍAS

El agua en las tradiciones

EL AGUA EN LAS TRADICIONES (El libro de las Sincronías)
El agua es lo sagrado. Sí, lo sagrado más allá de la luz; el lugar de procedencia del humano.

El Tzolkin habla de 52 tipos de años que se vuelven a repetirse incesantemente, casualmente expresados por la familia portal, que es la familia del agua, formada por luna, mago, tormenta y semilla. Son 52 tipos de experiencias para toda la humanidad (4 sellos X 13 tonos), pero también cada persona vive 52 experiencias expresadas por los 52 sellos de su familia. Y también cada castillo está compuesto por 52 sellos.
El 52 es un número que expresa lo que tienes que aprender; algo que tienes que experimentar.
Pero 52 también habla de agua, hablando de lo sagrado. Habla de agua hablando de lo sagrado, del humano, de la Tierra, del espíritu, de la luz, de canalizar. Es el camino a lo sagrado, olvidado, del human@; el camino de reencontrar al humano sagrado.

En el Tarot, el 2 es lo sagrado femenino, la sacerdotisa, y el 5 es lo sagrado masculino, el sumo sacerdote. Quizás se trata de integrar lo sagrado escindido, separado, enajenado, donde si eres hombre no tienes nada que ver con lo femenino o si eres mujer no tienes nada que ver con lo masculino; solo que en el espejo, que va más allá de lo aparente. Y es el camino de ascenso en las dimensiones.

A nivel personal, es la fusión interior masculino-femenino, pero a nivel exterior, es el reconocimiento de la energía femenina y escucha de la mujer, porque hay algo de voluntario en la experiencia de la mujer, y no se puede ser cómplice de la brutalidad, de la esclavitud, del silencio forzado.
Hoy es importante un trabajo en la conciencia personal reconociendo la energía femenina, la energía de la entrega, de la solidaridad, pero devolviendo a su sitio real a todas las mujeres y colaborando activamente en ello, como construcción y reconstrucción de lo sagrado.

Juan, el águila, representa a Escorpio, y Escorpio es el agua en astrología.
Todo esto son idiomas, formas de hablar: la astrología, el Tarot, los sólidos platónicos…; es como una escuela de idiomas.
Hablar los lenguajes de las tradiciones es como la traducción que realiza un intérprete en los congresos.

En astrología hay 4 elementos, conteniendo cada uno 3 signos, y nos interesa saber qué dice este idioma sobre cada uno de los tres signos del elemento agua.
Cada uno de los tres signos que componen el agua es agua, pero además es otro elemento.
Así, CÁNCER es AGUA-TIERRA. El cangrejo camina por la Tierra en el borde del agua, es decir en ese lugar donde la Tierra y el agua se encuentran.
PISCIS es AGUA-AIRE, porque los peces en el agua se mueven como los pájaros en el aire. Y además Piscis está al lado de Acuario, siendo acuario el “aguador celeste”, alguien que está vertiendo agua desde el cielo, y corresponde al tiempo de hoy.
ESCORPIO es AGUA-FUEGO, porque es el agua que asciende, manifestado por el escorpión, cuya cola quemante se levanta hacia el cielo.

En Piscis el agua desciende buscando al ser humano, y en Escorpio el agua asciende y habla del nuevo nacimiento, de la necesidad de volver a nacer; es esa agua ascendente, por eso está hablando de la vida.

No con mi dinero ni con mi silencio. Sí con mi amor, con mi reconocimiento. Perdón, gracias, te amo. Aquí estoy.

EL LIBRO DE LAS SINCRONÍAS

La importancia del agua

LA IMPORTANCIA DEL AGUA (El Libro de las Sincronías)
Muchas veces, si no llegaras a tener suficiente sed, no apreciarías el agua, y sin embargo tú eres agua. Pero si no aprecias el agua y no reconoces el agua, es casi como no ser nada, o ser algo desconocido.
No hay mejor bebida que el agua. Gracias, agua, no nos faltes nunca.
Tal vez, el cielo para muchas personas pueda ser agua cuando quiera: agua disponible para mí, para beber, para lavarme, para remojarme, para mis flores.
Tal vez alguien se pueda preguntar, y de hecho se pregunta en este instante, si el agua es algo que siempre está mezclado con el barro, o tal vez alguna persona, de hecho muchísimas, consideran que el agua es algo que está muy lejos.

Tal vez se trata de que los masculinos humanos conozcan y reconozcan que lo importante no es solo la LUZ sino también el AGUA, es decir las emociones.
Incluso quizás el agua luminosa, pero ciertamente el agua.
Reconocer el agua es imprescindible para el human@.

Precisamente por eso, en este nivel la mujer es una maestra, porque siempre valora y vive en un mundo emocional sin esfuerzo.

EL LIBRO DE LAS SINCRONÍAS

El paso de la cuarta a la quinta dimensión

EL PASO DE LA CUARTA A LA QUINTA DIMENSIÓN (El libro de las Sincronías)

La mujer tiene cuatro centros orgásmicos en el cerebro, en el área septal del sistema límbico, y el hombre uno, motivo por el cual al hombre le conviene fusionarse con la mujer para entrar en el auténtico cuatro, y no dominarla, para así activar el auténtico cinco. La humanidad lo agradecerá.

Si el uno del hombre se activa antes de que se hayan activado los cuatro centros de la mujer, nunca estaremos en el cinco, sino que quizá simplemente nos quedamos en el uno, estando totalmente debajo de la escala.
Si hablamos de una relación, el 5 supone que la relación, más allá de lo físico, encuentra su sentido espiritual.

Si hablamos de dimensiones, en la cuarta se trata de encontrar la Tierra y el cuerpo como un elemento espiritual, siendo en sí una grandísima transformación.
Pero sabemos que hay un paso más, que es el éxtasis, el arrobamiento, el embeleso. Sabemos que la cuarta dimensión es algo estupendo porque es una evolución, un encuentro del mundo espiritual, pero hay algo más.
Y lo sabemos físicamente porque hasta hace muy poco tiempo se creía que las neuronas no se reproducían y que nacíamos con un número determinado de neuronas y éstas simplemente iban muriéndose. Sin embargo se ha demostrado que las neuronas también se reproducen, sólo que eso sucede en momentos de embeleso, de éxtasis.

Estamos hablando de las neuronas del cerebro, de cómo hay cuatro centros en el cerebro de la mujer que es preciso activar, y de cómo es preciso reconocer en ella un ser espiritual y una relación espiritual, que es lo propio de la cuarta dimensión, para que se active el auténtico quinto centro, que es el momento en que se produce el milagro de la vida, expresado físicamente por la reproducción de las neuronas.

Desgraciadamente, casi todo lo que se llama orgasmo en el masculino, es simplemente la O de la palabra orgasmo, sólo que la O y el 0-cero son lo mismo.
Aquello de lo que estamos hablando sólo sucede cuando el hombre se entrega y siente a través de la mujer, es decir construye el “tú eres otro yo”. Y eso requiere bastante entrega, bastante desapego, quizá tiempo y desde luego mucho reconocimiento.
Es decir, que el hombre se sane.

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Los cuatro accesos al éxtasis

LOS CUATRO ACCESOS AL ÉXTASIS (Libro de las Sincronías)
Quizá queramos ser muy cultos y entonces terminemos por inventar la bomba atómica, o quizás queramos vivir, ser felices y encontrar que todo el mundo lo sea.
Entonces quizá sea lícito pararse a MIRAR, sin escuchar a los que te meten prisa, porque qué saben del tiempo o de la eternidad, es decir de tus genes, tus cromosomas, que están viajando en el tiempo desde antes que se inventara el tiempo. Y ahora vas a tener prisa…

Tú eres tus genes y no sabes desde cuándo existes ni a dónde vas, pero ciertamente todo ese esfuerzo tiene un sentido y una dirección. Formas parte de una larga línea de personas que se adentra en el pasado y se mueve hacia el futuro.Y tú, como miembro de ese linaje de origen en lo desconocido, lo representas hoy.

Los genes son luz. La información que contienen los cromosomas y los genes son frecuencias lumínicas, luz.
Y es importante descubrir la vida, mirar, escuchar, sentir, tomarte tu tiempo para dirigirte hacia la vida.

La mujer tiene de fábrica en el sistema límbico cuatro accesos al éxtasis, al goce máximo, y el hombre uno. Esto no puede ser algo casual, ni algo sin sentido. Tampoco puede ser casual que el sistema límbico esté presente también en los anfibios.
El sistema límbico tiene que ver con las emociones, la conducta y la personalidad, pero también con la preservación del organismo, de las defensas y de la especie-fertilidad, es decir de las ganas de vivir como persona y como miembro de un grupo.
Tiene que ver con muchísimas más cosas, pero con eso es suficiente para reconocer su importancia y su actualidad.

Tanto la sabiduría clásica antigua con sus sólidos platónicos, como la sabiduría maya antigua con su Tzolkin, hablan del CUATRO, cuarta dimensión, y del CINCO, quinta dimensión, y de su puerta de acceso, el agua, representada por la Luna en el Tzolkin, y por el icosaedro en los sólidos platónicos.
Y resulta que el agua, territorio propio de los anfibios y los peces, se relaciona con el sistema límbico, y el sistema límbico con las ganas de vivir.

Para los superestudiosos actuales con diploma, habrá que pararse a mirar de qué va esto y poner a la Tierra y a la mujer en su lugar, por el bien de la humanidad.

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La energía femenina y la luz

LA ENERGÍA FEMENINA Y LA LUZ (Libro de las Sincronías)
La energía femenina es una energía que enlaza y nutre, admite a todo lo existente. O podríamos decir que eso es la energía de la luz, algo que enlaza, nutre, se preocupa por todo lo que existe.
Reconocerlo hoy es fundamental, y vivir tiene que ver con eso.

El Tzolkin y el mensaje dejado en él por los sabios mayas, ha sido abierto para la humanidad a finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI. El propósito contenido en este mensaje, siendo el propósito precisamente algo sinónimo a intención o intento, es precisamente la energía femenina, es decir reconocer en la energía femenina la energía de la luz, de dimensiones más allá de la nuestra cotidiana, de peleas, conflictos, miedos, y reconocerla como una energía de solidaridad.

Pero el conocimiento del “intento” también se abre a finales del siglo XX, asociado a las enseñanzas de DON JUAN, la doble realidad y el ver.
Don Juan es el nombre de una persona, pero también tiene algo de palabra de poder en sí misma, es decir, es un sonido ordenante de realidades ocultas, las cuales hace aparecer ante nuestros ojos.
Don Juan y el intento son algo fundamental para el hombre del siglo XXI, en el borde, en el límite, en la frontera de las dimensiones. El intento es fundamental, porque habla de “tu poder”.
Tú creas la realidad con lo que crees. Cocreas la realidad con tu intento. El intento y la conciencia muestran la realidad al ser humano ciego. Por eso son tan importantes los trabajos con la meditación y la ensoñación.

Caminar por el cielo es vivir, y para eso se necesita reconocer lo sagrado en la mujer, reconocer la energía femenina como inicio del ascenso, porque es la energía de otras dimensiones que acude a ti, a tu conciencia; es la energía de la luz.

La humanidad es hombre y mujer, y el agravio a la mujer es un agravio a la humanidad, enfermante, deprimente, productora de toda clase de daños, físicos, emocionales y mentales, que necesita reconocerse en el espejo.

La energía femenina también está presente bajo otra resonancia de Juan, como es Juan Ciudad, JUAN DE DIOS, nacido el 8 de marzo y muerto un 8 de marzo. El único interés de dedicar un día, el 8 de marzo, a la mujer, que es la dueña de todos los días, es reconocer la energía de la solidaridad, la energía de enseñar, iniciar a los que no saben, alimentar y compartir con los que no tienen, incluso como una locura.
Si a un hombre preocupado por ganar dinero, prosperar en su profesión y ser reconocido, es decir un hombre normal de hoy, que defiende sus derechos, que enseguida quiere hacer huelga o matar a alguien, eso sí en guerras justas y legales, le dices que va a tener en su casa a una persona que no va a trabajar, a quien va a tener que alimentar, que va a tomar más protagonismo que él mismo, y que si es preciso va a mendigar o a sufrir cualquier desgaste, esfuerzo, menosprecio por él, te dirá “de eso nada, monada”.
Ciertamente, para ser mujer hay que estar loco, pero loco de amor y de entrega por la vida.

También está la resonancia en el evangelio de San Juan, que contiene las misteriosas palabras de Jesucristo en la cruz, es decir, en el límite de las realidades pero ya elevado, palabras que le dice a su madre “mujer, he ahí a tu hijo”, señalando a Juan.
En este momento en que se abren las puertas de las dimensiones, y el paso a una dimensión superior, hay tres personajes: dos son hijos y uno es mujer.
Pero la calidad de hijo que aporta la resonancia de esa mujer, es la de hijo de Dios, porque Jesucristo es Dios, hijo de Dios, cualquiera que sea el misterio que supone esto, y está mostrando cómo el camino para que aparezca esa resonancia de Dios-hijo de Dios, es o está con la presencia de la mujer.

Se pone como origen temporal, es decir, lo que es anterior, lo primero, a la mujer. Lo primero es la madre, que no es llamada madre sino mujer, y podríamos preguntarnos por qué, pero luego hay dos figuras “hijo”. De alguna manera es como si Jesús le dice a Juan “tú eres otro yo”, o como si el camino que se describe bajo el nombre de Juan, llegara hasta el lugar donde puede encontrar que él es hijo, sea lo que sea “hijo”.

Es necesario reconocer qué es esta energía femenina, cuya resonancia es imprescindible tanto para hombres como para mujeres, a nivel particular, y como la humanidad, a nivel general.
Puede ser interesante en estos momentos en que la puerta entre las dimensiones se está abriendo. Y será interesante escuchar “mujer, aquí tienes a tu hijo”, es decir hay un nuevo nacimiento; otro ha nacido; lo hemos conseguido.

EL LIBRO DE LAS SINCRONÍAS

La energía femenina es ordenante en estos momentos

La energía femenina (El Libro de las Sincronías)

La intención, saliendo del corazón, es una energía coherente y ordenante; la coherencia tiene que ver con la luz y hace que se alineen las partículas subatómicas.
También la intención es una energía ordenante en el sentido de que es un ensueño y busca cumplirse. Es una energía ordenante al cumplimiento, si es coherente.

Tiene que ver con la energía femenina. La mujer no sabe cómo, pero coloca adecuadamente todo lo necesario para que se produzca un nuevo ser. Y no necesita hacer nada. Sólo necesita permitirlo, quererlo, aceptarlo, estar en esa disponibilidad, y ello sólo se produce.
Cualquier persona que esté en esa disponibilidad hacia el surgimiento, proveniente de dimensiones superiores, lo que va a producir va a ser exactamente lo que se determine en dimensiones superiores.

La intención es una energía ordenante, armónica y luminosa porque es coherente, y quizá lo que está sucediendo a las personas que se sienten confundidas, es simplemente que han entrado en un diálogo con estas dimensiones superiores.
Y la mejor respuesta es AMEN, así sea.

La resonancia del “amen” es también la del “amar”. Y la “MEM” hebrea, cuyo equivalente sería la “M”, es justamente la raíz de “madre” en hebreo.
“MEM” es una de las letras madre, y en el tarot es la muerte, que corresponde al arcano 13, sello maya del Caminante del Cielo y onda de la Tierra; pero la Tierra como transcendencia, no como sufrimiento.

Y es justamente escuchando la energía femenina transcendente de la Tierra, resonando en cada mujer y en cada hombre, como podemos seguir avanzando en el proceso en que estamos.
Toda la confusión que pueda haber ahora se resuelve entrando en el AMEN, o en el TE AMO.
Cuando está el amor presente, ninguna confusión es posible, y de eso es de lo que es maestra justamente la mujer.
Este es el tiempo de la mujer.

EL LIBRO DE LAS SINCRONÍAS

La realidad es la energía femenina

LA REALIDAD ES LA ENERGÍA FEMENINA (Extracto del próximo libro a publicar “El poder del agua. El poder de la emoción”)

El reconocimiento de la energía femenina es importante, o, mejor dicho, esclarecedor e iluminador.
Podemos pensar que lo que crea y sustenta la realidad son fuerzas sin alma, fuerzas puramente mecánicas.
Pudiésemos pensar que el trayecto que va desde el átomo de hidrógeno, con un protón, un neutrón y un electrón, hasta las partículas que solo se crean en las supernovas, como el platino o el oro, expresa una mecánica ciega, inexorable y sin sentimientos.
Podríamos pensar que, de la misma manera, lo que provoca una erupción volcánica también es una fuerza ciega, inexorable y sin sentimientos.
Pudiéramos pensar que las estrellas, las nebulosas y los cometas se mueven como con mecanismos de relojero, y así, con todas las demás manifestaciones de la vida.

Pero si en algún momento encontramos que todas esas manifestaciones puramente físicas y aparentemente mecánicas, que al menos desde una óptica sustentan la realidad, son por el contrario el resultado de una energía amorosa, dedicada especialmente a ti -y no decimos especialmente a ti de forma estándar, sino especialmente a ti con plenitud-, entonces eso supondría ciertamente un despertar.
Sabrías a partir de ese momento que aquello era un antes y que ahora estás en el después. Aquello era un antes, donde estabas como envuelto en viscosos hilos gelatinosos que apenas te permitían moverte y respirar.
Ese antes y ese después permiten contemplar el antes, por comparación al después que ya conoces, como una situación limitada y limitante en todas sus manifestaciones, donde solamente puede insinuarse algo a tu ser de la realidad que constituye el después.

A veces, una mirada, un gesto o una palabra te permitían asomarte brevemente a la vibración amorosa de la segunda realidad, pero rápidamente te situabas en la defensa, el ego, la víctima o la resignación.
También determinadas carambolas hacían surgir hechos milagrosos imposibles, pero que eran justo lo que necesitabas.

A la energía amorosa la denominamos energía femenina, porque siempre ha sido despreciada como débil y por tanto relegada al territorio de las mujeres, ya que para la mujer la debilidad era una fuerza de supervivencia.
Una sociedad que valora el poder y la fuerza, a través del dinero y las armas, pero sobre todo la falta de escrúpulos, despreciando el amor, ya no es viable. El poder destructor del ser humano, de ser fuerte sin escrúpulos, ha llegado al núcleo de la materia, y ahora se trata de elegir.

Quizá sea simplemente que hemos llegado a un momento de maduración y podemos encontrar que otro mundo es posible. Otra realidad siempre ha existido y quizá ahora sea el momento de adentrarse en ella: la realidad de la energía femenina, de la emoción y del amor.
Relacionar la otra realidad, que llamamos de la energía femenina, solamente con la emoción sería devaluarla, porque es la realidad de la maravilla, de los hechos que podríamos denominar milagrosos, que tienen su origen en el amor.
La energía femenina es la energía del amor, pero es también donde el amor es creador. Es la energía de los milagros y los hechos maravillosos, porque es la energía del alma.
Podemos encontrar el poder en el cuerpo, pero es necesario encontrar el alma.

Permitir un cambio que ponga en marcha otra energía

Si relacionamos la energía masculina del hombre con el trabajo, que no necesita ser bello ni armónico, sino simplemente eficaz, y la energía femenina con la belleza, la ética y lo óptimo, y estamos hablando de la necesidad de permitir un cambio y de entregar un testigo para que se ponga en marcha otra energía distinta, es como hablar del séptimo día.
Dios hizo el mundo en 6 días, poniendo en marcha una fuerza, pero el séptimo descansó.

Entonces, hablar del paso de la energía masculina a la energía femenina es entrar en el descanso.
Ese es el momento, entrar en la belleza y en el descanso, que en definitiva es entrar en el amor.