Cuando te sientes solo

CUANDO TE SIENTES SOLO (Extracto del Libro en preparación “Tiempo de ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)

Hay quien dice que te sentirás solo si no compras una agenda o no utilizas determinados emblemas, pero eso no es así.
Lo cierto es que únicamente te sentirás solo cuando no estés alineado con el corazón de la vida.
Únicamente te puedes sentir solo cuando no sabes quién eres, y para establecer esa conexión o alineación lo único que necesitas es a ti mismo, que es justamente lo que tienes.

Alinearte es fruto de una meditación donde evalúas las distintas propuestas que recibes a nivel espiritual. Puede ser que anteriormente renegaras de la realidad espiritual y entonces ahora te centres en intentar no sentirte solo y realizarte a través de la realidad material (dinero, poder, éxito, …), pero hay un momento donde te das cuenta de que el dinero no te protege de la angustia, y entonces tienes que conectar con la vida, que está en tu corazón.

Quizá a través de una crisis, enfermedad o contratiempo extremo algo te lleva a replantearte las cosas y entonces puedes escuchar esa vocecita interna y dialogar con ella.
Esa vocecita, que es tu ángel, tu ser espiritual o tu doble espiritual es la que te alinea.

Los cuatro tipos de músculos y el Tzolkin


LOS CUATRO TIPOS DE MÚSCULOS (Parte II)
El Tzolkin escenifica exactamente esos 4 tipos de movimientos que decimos que existen en el cuerpo del ser humano.

Si nos situamos en la familia del humano, que es justamente quien hace los movimientos, encontramos a la tierra, la mano, el humano y el viento.

La TIERRA puede ser asociada con el movimiento LENTO y los músculos de la estática. En el código Tzolkin la tierra se asocia con fluir, como fluye la tierra en sus movimientos cósmicos. Evidentemente fluir no es ir rápido, sino acompasado con lo que sucede; es ir pasivamente, transportado por el movimiento en cuestión. El agua tiene un movimiento descendente, de manera que siempre va bajando, pero se convierte en ascendente cuando se transforma en vapor de agua. No es que quiera ir a un sitio concreto, sino que a veces quiere ir abajo y a veces, arriba. De modo que fluir es instalarse en la situación y dejarse llevar, sin oponerse, o sea, sin pelearse.

Además, la tierra tiene como oculto a la semilla, que es exactamente la demostración de la estática y la verticalidad, con un crecimiento constante, pero lento.
También asociamos a la tierra con la alineación, que es lo que hace la semilla y todos los seres humanos, porque se extienden en la verticalidad. Eso es lo que hacen los músculos de la estática.

A la tierra le damos el valor de músculos lentos y a la MANO el de músculos rápidos EXTRA RÁPIDOS, porque es en los brazos donde se encuentran la mayor parte de músculos extra rápidos. Los brazos no están haciendo fuerza para mantener su posición; no necesitan que haya músculos de contracción lenta, de la estática, funcionando. Además permiten la expresión de los actos muy rápidos desde la voluntad. Por eso el mago va a aparecer como su oculto. Los dedos expresan completamente la voluntad a través de movimientos muy rápidos y precisos.

Por otro lado, tenemos al HUMANO, que está entre la tierra y la mano. El humano está en medio. Toca la tierra con sus pies, y la mano toca al humano, pero no a la tierra.
El humano aparece como la parte intermedia entre la tierra y la mano, y por tanto expresa los músculos INTERMEDIOS.
Así como la tierra expresa los músculos de contracción lenta, que simplemente te permiten estar, y en eso son iguales a las rocas, el humano es similar a los animales con sus movimientos que pueden ser mantenidos durante mucho tiempo.

De esta forma, en esta familia tenemos a la tierra, que es la base de todo, asociada a los músculos de contracción lenta, que son los primeros que es necesario aprender. Los músculos de la estática son la base de todo.
Luego tenemos al humano, que con sus pies está tocando la tierra; está encima de la tierra. Expresa los músculos rápidos o intermedios, los músculos que no se cansan y permiten movimientos continuados.
Luego en esta familia está la mano, que no está en contacto con la tierra, sino con el aire y con el humano, el cual sí está en contacto con la tierra.

Como decimos, el humano expresa los músculos intermedios, que en parte son similares a los músculos lentos y se van a nutrir de grasa, y en parte son similares a los músculos extra rápidos, para lo cual se nutren de azúcares. Pero, al contrario de los músculos extra rápidos, le permiten mantenerse en movimiento durante mucho tiempo sin agotarse. Son músculos para hacer. Y resulta que el humano tiene algo que hacer, ya que, junto con la luna, el perro y el mono, pertenece a los 4 sellos que expresan el centro del telar. El humano en la tierra tiene algo que hacer, llegar al centro del telar, al nuevo nacimiento.
En eso son similares a los animales, que poseen músculos muy fuertes, como los músculos lentos, y que además pueden hacer un esfuerzo continuado durante mucho tiempo; pueden cumplir su misión.

Pero ningún animal posee una mano capaz de hacer movimientos tan precisos como el ser humano. Esos movimientos precisos y extra rápidos, que convierten a la mano en mágica (la mano es el oculto del mago), ocupan un gran lugar en el cerebro. Y lo más mágico que se expresa con el sello de la mano es reconocer cuándo no has actuado en favor del amor. Eso es una intuición, una visión extra rápida que sucede como experiencia y el resultado es absolutamente mágico, porque te recoloca y reconecta con la vida.
Una gran parte del cerebro está representando la mano, por lo cual, los movimientos de la mano van a expresar de manera muy especial a la persona; muchas de sus cualidades y dones se expresan a través de la mano. Por eso los músculos extra rápidos se relacionan con el ser de la persona, de la misma manera que los músculos lentos le permiten estar.

Finalmente, si asociamos a la tierra con los músculos lentos, al humano con los músculos intermedios y a la mano con los músculos extra rápidos, encontramos un cuarto elemento que es el VIENTO, asociado a la tormenta, que es su oculto. En el viento encontramos esta energía de la que hablábamos, ESPIRITUAL, donde se ha comprobado que, a través de tus imágenes, la recuperación de las lesiones es más rápida y los resultados deportivos son mejores. Una gran parte de este entrenamiento consiste en realizar decretos, manifestando “estoy superando esta marca”, “estoy alcanzando esta meta”, etc.
Ese es el cuarto tipo de músculo, el que responde a las imágenes y a la palabra. Y está asociado al viento y a la tormenta, ya que a través del decreto del viento, con la palabra, permites que aparezca esa fuerza extraordinaria de hechos milagrosos que asociamos con la tormenta.

El cuarto tipo de músculo es el espiritual


El interés actual, por otra parte tan necesario, por el cuerpo, y toda la industria asociada a este interés, que decimos que es muy necesario dado la cantidad de contaminantes con los que convivimos en la sociedad actual, han desarrollado extraordinariamente el conocimiento acerca de los músculos.
Nos encontramos con que aparecen tres tipos de músculos; habitualmente se habla de tres tipos de músculos. Sin embargo, tenemos que decir que encontramos cuatro.

Tenemos por un lado los músculos LENTOS, que son básicamente los músculos de la estática, que son los que aprendes cuando eres un bebé para sostener la cabeza y el cuerpo. También colaboran en los movimientos, porque son músculos fuertes, capaces de hacer mucha fuerza. Los estudios han encontrado que son predominantes en la cabeza y en la espalda. Son músculos muy rojos porque contienen mucha sangre y oxígeno, y básicamente se nutren de grasa. Son de contracción lenta.
Aparentemente, cuando estás sujetando la cabeza, que es cuando estás en posición erguida, parece que los músculos no están haciendo nada, pero sí, están trabajando porque están sujetando o manteniendo la espalda levantada; o cuando estás quieto, parado, de pie, también estás sujetando el cuerpo con estos músculos lentos. Si no, sin control y sin ese esfuerzo, te caerías, como cuando una persona se desvanece o pierde el conocimiento.
Esos músculos entendemos que te hacen similar o son similares a la madre tierra, a las rocas. Evitan que el cuerpo se desparrame y te mantienen erguido. En eso es igual que una roca o una montaña. Nosotros denominamos a estos músculos, músculos del ESTAR.

Luego tenemos músculos rápidos, que son de dos tipos, rápidos y extra rápidos. Hay otros que prefieren llamarlos intermedios y rápidos, bueno y también hay otras formas de denominarlos.

Los músculos RÁPIDOS O INTERMEDIOS son predominantes en las piernas. Por una parte, soportan el cuerpo, como los músculos de la estática, y por tanto necesitan grasa, pero por otro lado también permiten correr.
Son de un color rosado, más claro que los anteriores. Son músculos de TRABAJO o músculos para trabajar. Es decir, puedes hacer un esfuerzo muy continuado, igual que los anteriores, pero rápido.
Los músculos de contracción lenta son músculos muy fuertes, no se cansan, pero son lentos, por lo que no sirven para trabajar. Sin embargo, los músculos que utilizas para desplazarte y para trabajar son músculos rápidos generalmente.
Se puede ver que las piernas básicamente están en contacto con la tierra. Es como si la tierra, esa parte tuya similar a la tierra, hubiese aprendido a moverse. Nosotros lo relacionamos con trabajar.

Los músculos SUPER RÁPIDOS son predominantes en los brazos. Los brazos están colgando del cuerpo, en el aire y no en la tierra. No están haciendo un esfuerzo. Si los levantas y los dejas quietos necesitas poner en marcha los músculos de la estática, pero cuando están colgando no necesitan prácticamente trabajo muscular. Al mismo tiempo son muy precisos en los movimientos de los dedos, muy rápidos, extra rápidos. Son de color blanco, con poca sangre y se nutren fundamentalmente de azúcares.

Estos músculos súper rápidos, que hacen movimientos rápidos, responden a la inspiración y a la voluntad. Por ejemplo, te permiten tocar la guitarra. Son músculos de SER. Nosotros decimos estar, trabajar y ser. Claro, ser supone un cierto despertar de la conciencia. El ser lo asociamos con estos músculos que son predominantes en los brazos, que no están en contacto con la tierra, sino con el aire y con el aura, y responden a la voluntad y a la inspiración. Determinas hacer esto y lo haces, porque a los músculos simplemente rápidos o intermedios les puedes poner el piloto automático, por ejemplo, vas caminando y pensando en otra cosa, pero los músculos extra rápidos concentran toda la atención en lo que estás haciendo. Son músculos totalmente de voluntad y de conciencia y por eso decimos que expresan el ser. Es interesante reconocerse.

Sin embargo, existe un cuarto tipo de músculo, entendiendo que el músculo es el que permite la acción. Es el músculo que podríamos denominar ESPIRITUAL. Este cuarto tipo de músculo responde a imágenes mentales y a decretos, es decir, a frases que dices con total sentido desde tu conciencia despierta.
Se ha observado, y esto quizá muchas personas no lo conocen, que por ejemplo en una fractura ósea, las personas que hacen buenos tratamientos físicos consolidan sus huesos con una determinada rapidez. Sin embargo, las personas que además de esos tratamientos físicos exitosos, que consolidan ciertamente las fracturas, hacen un entrenamiento a través de imágenes y afirmaciones, viendo y afirmando que así sucede, que el hueso se une y que los movimientos los hace de manera completa, consiguen resultados mucho más rápidos y completos.
Quizá la persona está escayolada, inmovilizada o no puede mover normalmente los músculos porque no se ha producido completamente la recuperación, pero si mentalmente lo hace, el cuerpo recibe ese ejercicio y beneficio, y la recuperación es más rápida, mostrando que existen músculos espirituales.

Esto nos lleva a algo que todo el mundo sabe, y es que los atletas de élite tienen, además de entrenadores físicos, entrenadores mentales, y que una de las formas de conseguir éxitos deportivos es imaginar mentalmente el éxito. Eso también se utiliza como técnica de estudio, de persuasión, de éxito laboral y empresarial, y también para resolver problemas y crecer espiritualmente.

Esto nos lleva a determinar que hay tres tipos de músculos, pero que también existe un cuarto tipo o cuarta potencialidad, que está en la parte del trabajo mental-espiritual de creación de imágenes y decretos, de modo que intervienen dos elementos, la visualización y la palabra. Todas las personas tenemos en nuestro interior la capacidad de crear imágenes y que estas se conviertan en realidad, así como la capacidad de bendecir. Todos tenemos esa posibilidad en nuestro interior. Es una gran potencia, una gran fuerza. Pero también tenemos la posibilidad de utilizar esa potencia y esa fuerza para el amor y para la solución de los problemas. Y esa es la mejor forma de utilizarla.
Gracias.

La preocupación ocupa un lugar en los espacios mentales o espirituales

La preocupación ocupa un lugar en los espacios mentales o espirituales, similar al que ocupan las cosas en los espacios materiales.
Por eso cuando sitúas preocupación en tus espacios mentales, impides la lucidez. El espacio de la lucidez y de la luz lo ocupas con preocupaciones, de modo que le privas a la luz de su espacio, y también al gozo, a la alegría y al amor.
Y si le privas a la alegría, al amor y a la lucidez de su espacio, no estás en la dimensión de lo óptimo, sino en la dimensión de la carencia.
En realidad, los problemas no existen. Solo existen las soluciones, que es hacia donde confluyen y se dirigen todas las fuerzas espirituales.
Ante cada posible encrucijada o dificultad, hay un ángel o ser espiritual abriendo la puerta. El único problema es no fluir y no alinearte, debatiéndote y tratando de agarrarte a todas las cosas.
Entrar en la resonancia es ser canal, entrar en el canal, sin anticipar.

Hay escenarios físicos y escenarios mentales/espirituales

Hay escenarios físicos y escenarios mentales/espirituales. En los escenarios físicos es donde está instalado el cuerpo, pero en los escenarios mentales o espirituales las imágenes no son soportadas por objetos. No tienen cuerpo, aunque sí realidad, que es espiritual, o sea inmaterial. Pueden ser descritas con palabras, porque las palabras pertenecen a la realidad espiritual y hacen como un puente entre la realidad espiritual y la física.

El reconocimiento de esos escenarios mentales es fundamental para el cuerpo, porque están actuando sobre él, solo que de forma no consciente. Es importante reconocer en qué escenario mental, o sea espiritual, te encuentras, porque si es en uno restringido, tu cuerpo se verá también restringido de energía vital. Sentirá la carencia y entonces creerá que la realidad es una realidad de carencia y de necesidad. Querrá sentirse fuerte y eso le hará actuar en contra de las demás personas, porque si se siente más débil que los demás, creerá estar rodeado de enemigos potenciales.
Por eso es importante reconocer cuáles son los escenarios mentales restringidos y cómo puedes expandirlos, saliendo de ese escenario mental que te lleva a sentirte débil en el escenario material.

Ahí es donde es importante la palabra. La palabra te ayuda a restituir tu conexión con la vida. Te devuelve tu lugar en la vida y eso es parte de lo que se denomina despertar. Cuando te das cuenta de cómo está restringida tu realidad material, a causa de los escenarios mentales y espirituales en que te encuentras restringido, entonces la palabra te permite restituir la conexión con la vida. La palabra puede iluminar tu realidad y, al hacerlo, se despierta tu ser espiritual pleno.
En esos escenarios mentales de restricción simplemente estabas dormido, y te despiertas a través de la iluminación.

El tiempo no quiere que le sigas, sino que le digas in-lak’ech vivencialmente

El tiempo no quiere que le sigas, ni mucho menos que le domines, algo que por otra parte no puedes hacer, sino que entres en una vivencia donde el tiempo y tu sois lo mismo, o sea in-lak’ech, lo cual supone una transmutación total de la persona y un olvido o renuncia a sus proyectos y planes egoicos, ya que son incompletos y no están basados en la vivencia sino en la evitación de la carencia; no están basados en la plenitud que cuida, atiende y es uno con todo.
El tiempo no quiere que le sigas ni que le domines, ni que le utilices como un gráfico donde consigues tus objetivos, sino que encuentres su parte espiritual desde tu parte espiritual, y entonces se produce una fusión, un salto evolutivo dimensional.