El cuarto tipo de músculo es el espiritual


El interés actual, por otra parte tan necesario, por el cuerpo, y toda la industria asociada a este interés, que decimos que es muy necesario dado la cantidad de contaminantes con los que convivimos en la sociedad actual, han desarrollado extraordinariamente el conocimiento acerca de los músculos.
Nos encontramos con que aparecen tres tipos de músculos; habitualmente se habla de tres tipos de músculos. Sin embargo, tenemos que decir que encontramos cuatro.

Tenemos por un lado los músculos LENTOS, que son básicamente los músculos de la estática, que son los que aprendes cuando eres un bebé para sostener la cabeza y el cuerpo. También colaboran en los movimientos, porque son músculos fuertes, capaces de hacer mucha fuerza. Los estudios han encontrado que son predominantes en la cabeza y en la espalda. Son músculos muy rojos porque contienen mucha sangre y oxígeno, y básicamente se nutren de grasa. Son de contracción lenta.
Aparentemente, cuando estás sujetando la cabeza, que es cuando estás en posición erguida, parece que los músculos no están haciendo nada, pero sí, están trabajando porque están sujetando o manteniendo la espalda levantada; o cuando estás quieto, parado, de pie, también estás sujetando el cuerpo con estos músculos lentos. Si no, sin control y sin ese esfuerzo, te caerías, como cuando una persona se desvanece o pierde el conocimiento.
Esos músculos entendemos que te hacen similar o son similares a la madre tierra, a las rocas. Evitan que el cuerpo se desparrame y te mantienen erguido. En eso es igual que una roca o una montaña. Nosotros denominamos a estos músculos, músculos del ESTAR.

Luego tenemos músculos rápidos, que son de dos tipos, rápidos y extra rápidos. Hay otros que prefieren llamarlos intermedios y rápidos, bueno y también hay otras formas de denominarlos.

Los músculos RÁPIDOS O INTERMEDIOS son predominantes en las piernas. Por una parte, soportan el cuerpo, como los músculos de la estática, y por tanto necesitan grasa, pero por otro lado también permiten correr.
Son de un color rosado, más claro que los anteriores. Son músculos de TRABAJO o músculos para trabajar. Es decir, puedes hacer un esfuerzo muy continuado, igual que los anteriores, pero rápido.
Los músculos de contracción lenta son músculos muy fuertes, no se cansan, pero son lentos, por lo que no sirven para trabajar. Sin embargo, los músculos que utilizas para desplazarte y para trabajar son músculos rápidos generalmente.
Se puede ver que las piernas básicamente están en contacto con la tierra. Es como si la tierra, esa parte tuya similar a la tierra, hubiese aprendido a moverse. Nosotros lo relacionamos con trabajar.

Los músculos SUPER RÁPIDOS son predominantes en los brazos. Los brazos están colgando del cuerpo, en el aire y no en la tierra. No están haciendo un esfuerzo. Si los levantas y los dejas quietos necesitas poner en marcha los músculos de la estática, pero cuando están colgando no necesitan prácticamente trabajo muscular. Al mismo tiempo son muy precisos en los movimientos de los dedos, muy rápidos, extra rápidos. Son de color blanco, con poca sangre y se nutren fundamentalmente de azúcares.

Estos músculos súper rápidos, que hacen movimientos rápidos, responden a la inspiración y a la voluntad. Por ejemplo, te permiten tocar la guitarra. Son músculos de SER. Nosotros decimos estar, trabajar y ser. Claro, ser supone un cierto despertar de la conciencia. El ser lo asociamos con estos músculos que son predominantes en los brazos, que no están en contacto con la tierra, sino con el aire y con el aura, y responden a la voluntad y a la inspiración. Determinas hacer esto y lo haces, porque a los músculos simplemente rápidos o intermedios les puedes poner el piloto automático, por ejemplo, vas caminando y pensando en otra cosa, pero los músculos extra rápidos concentran toda la atención en lo que estás haciendo. Son músculos totalmente de voluntad y de conciencia y por eso decimos que expresan el ser. Es interesante reconocerse.

Sin embargo, existe un cuarto tipo de músculo, entendiendo que el músculo es el que permite la acción. Es el músculo que podríamos denominar ESPIRITUAL. Este cuarto tipo de músculo responde a imágenes mentales y a decretos, es decir, a frases que dices con total sentido desde tu conciencia despierta.
Se ha observado, y esto quizá muchas personas no lo conocen, que por ejemplo en una fractura ósea, las personas que hacen buenos tratamientos físicos consolidan sus huesos con una determinada rapidez. Sin embargo, las personas que además de esos tratamientos físicos exitosos, que consolidan ciertamente las fracturas, hacen un entrenamiento a través de imágenes y afirmaciones, viendo y afirmando que así sucede, que el hueso se une y que los movimientos los hace de manera completa, consiguen resultados mucho más rápidos y completos.
Quizá la persona está escayolada, inmovilizada o no puede mover normalmente los músculos porque no se ha producido completamente la recuperación, pero si mentalmente lo hace, el cuerpo recibe ese ejercicio y beneficio, y la recuperación es más rápida, mostrando que existen músculos espirituales.

Esto nos lleva a algo que todo el mundo sabe, y es que los atletas de élite tienen, además de entrenadores físicos, entrenadores mentales, y que una de las formas de conseguir éxitos deportivos es imaginar mentalmente el éxito. Eso también se utiliza como técnica de estudio, de persuasión, de éxito laboral y empresarial, y también para resolver problemas y crecer espiritualmente.

Esto nos lleva a determinar que hay tres tipos de músculos, pero que también existe un cuarto tipo o cuarta potencialidad, que está en la parte del trabajo mental-espiritual de creación de imágenes y decretos, de modo que intervienen dos elementos, la visualización y la palabra. Todas las personas tenemos en nuestro interior la capacidad de crear imágenes y que estas se conviertan en realidad, así como la capacidad de bendecir. Todos tenemos esa posibilidad en nuestro interior. Es una gran potencia, una gran fuerza. Pero también tenemos la posibilidad de utilizar esa potencia y esa fuerza para el amor y para la solución de los problemas. Y esa es la mejor forma de utilizarla.
Gracias.

Esos momentos en que no estás haciendo nada, contienen la conexión con lo óptimo

Se trata de lo que no tiene valor, de esos decimales que pueden ser despreciados porque aparentemente no aportan nada ni modifican el resultado, por lo que pueden ser despreciados y dejar de ser considerados.

Sin embargo, eso que puede ser despreciado es lo más importante. Cuando tratas de dividir una cifra como 1.000 en tres partes una tercera parte es 333,333 -puedes poner todos los treses que quieras porque no sales de ahí-, y las otras dos terceras partes son 666,666. Pero queda un 0,001, que es imposible dar entidad o posicionar. Podrías agregarlo a alguno de los tercios, pero ya entraría el error, porque donde esté ya no es una tercera parte, sino más.

Si eso lo traducimos a las experiencias de la realidad, nos encontramos con que hay algo que se sitúa en lo posible, conveniente, lo que sabes o debes hacer y lo que haces.
Hay algo mucho mayor que es lo que no puedes, no debes, lo que te dificulta conseguir lo que quieres y lo que ni siquiera sospechas que puede existir. Esto podría 666,666. Lo que te representa y sabes está en el 333,333 y lo que te dificulta, no puedes o no es conveniente, es una proporción mucho mayor, 666,666.

Queda un 0,001, que no es nada y no pertenece a ninguna de esas dos categorías. Pero ES y existe. Son esos momentos intranscendentes, inocuos, inoperantes y de total inactividad, donde simplemente existes y eres; son momentos que aparentemente no tienen validez, pero que pertenecen al puro ser siendo, donde lo único que haces es ser, existir y estar; no estás en función de nada, sino en función de estar.

En esos momentos te recargas de esencia y de energía.
Entrar ahí es el despertar. Esos momentos en que no estás haciendo nada, contienen la conexión con lo óptimo.
Aprovéchalos. Aprovecha esos momentos

La lógica es importante pero no lo más importante

La lógica es importante pero no lo más importante.
Lo más importante es el humilde “ES”, o sea “SER”, que por supuesto también es “ESTAR” y asomarse a la vida.
La lógica es importante y por eso existe –gracias-, pero situarla en lo más, o sea igualarla con la iluminación o con la vida es crear hechizos.

Y eso es un problema porque los hechizos congelan la vida