Podemos preguntarnos ¿existe Isis?

Podemos preguntarnos ¿existe Isis?, o decir “Isis no existe”.
Isis busca los trozos de su marido Osiris, troceado, y lo reconstruye. ¿Existe o no existe? El amor, ¿existe o no existe? ¿El amor da vida o el amor no da vida?

En algún momento es importante situarte ante esa pregunta: ¿el amor da vida o eso son tonterías?, ¿existe o no existe?

¿Existe el arcángel Miguel y el ejército?, ¿existen las células madre y las defensas, todo a favor tuyo, o no existen?

Sí existen, claro que existen.
En el nivel máximo necesitan que existas tú, que estés despierto y lo afirmes.

Cuando una persona escucha, te permite existir y expandirte

Cuando una persona escucha, te permite existir y expandirte, abriéndote un horizonte donde poder reforzar tu ser.
Eso es un acto sagrado, porque colabora con el propósito de dimensiones superiores o de la realidad Dios, que quiere que tú seas.

Cuando una persona te escucha realiza un acto sagrado, y también cuando te ve, considera, respeta, acompaña y honra.
Tú también, cuando escuchas, ves, honras, respetas, acompañas y empatizas, realizas un acto sagrado.

Cuando te sitúas en ese horizonte, en ese momento y en el interior de ese acto sagrado, hay una energía extraordinaria, que te saca de lo ordinario; te abre la puerta a otro escenario, a otra realidad.
A nivel energético hay un aumento de energía, y a nivel de conciencia, expande tu conciencia. Pertenece a los valores de la incondicionalidad, es decir, te sitúa en el borde de las realidades, justo en el territorio de la ascensión.

Esos momentos en que no estás haciendo nada, contienen la conexión con lo óptimo

Se trata de lo que no tiene valor, de esos decimales que pueden ser despreciados porque aparentemente no aportan nada ni modifican el resultado, por lo que pueden ser despreciados y dejar de ser considerados.

Sin embargo, eso que puede ser despreciado es lo más importante. Cuando tratas de dividir una cifra como 1.000 en tres partes una tercera parte es 333,333 -puedes poner todos los treses que quieras porque no sales de ahí-, y las otras dos terceras partes son 666,666. Pero queda un 0,001, que es imposible dar entidad o posicionar. Podrías agregarlo a alguno de los tercios, pero ya entraría el error, porque donde esté ya no es una tercera parte, sino más.

Si eso lo traducimos a las experiencias de la realidad, nos encontramos con que hay algo que se sitúa en lo posible, conveniente, lo que sabes o debes hacer y lo que haces.
Hay algo mucho mayor que es lo que no puedes, no debes, lo que te dificulta conseguir lo que quieres y lo que ni siquiera sospechas que puede existir. Esto podría 666,666. Lo que te representa y sabes está en el 333,333 y lo que te dificulta, no puedes o no es conveniente, es una proporción mucho mayor, 666,666.

Queda un 0,001, que no es nada y no pertenece a ninguna de esas dos categorías. Pero ES y existe. Son esos momentos intranscendentes, inocuos, inoperantes y de total inactividad, donde simplemente existes y eres; son momentos que aparentemente no tienen validez, pero que pertenecen al puro ser siendo, donde lo único que haces es ser, existir y estar; no estás en función de nada, sino en función de estar.

En esos momentos te recargas de esencia y de energía.
Entrar ahí es el despertar. Esos momentos en que no estás haciendo nada, contienen la conexión con lo óptimo.
Aprovéchalos. Aprovecha esos momentos

Si no existiera el ser human@, o sea tu, no existirían las cosas, o sea la realidad

Si no existiera el ser human@, o sea tu, no existirían las cosas, o sea la realidad.
Por eso es importante mirar las cosas y la realidad, porque te hacen existir, o sea ser real, cuando las miras.
Te haces más real cuando miras las cosas y “dentro” del “mirar” te das cuenta que estás tú y que estás para algo. Luego te das cuenta de que las cosas también están para algo. No puedes ver todo lo que existe de golpe sino que las cosas aparecen gradualmente, o sea a poquito, porque las cosas también son palabras y necesitas comprenderlas, o sea expandirte.