ara el ser humano es ahora el momento de la expansión, pero ¿qué tipo de expansión?

Es importante considerar que el humano es una expansión.
El ser humano en código Tzolkin aparece con el color amarillo, que significa expansión.

Expansión significa llegar a ser todo lo que eres. Cuando estás ante algo desconocido te encoges para tener más recursos frente a lo desconocido.
Para el ser humano es ahora el momento de la expansión, pero ¿qué tipo de expansión?

El primer sello de la familia del humano (familia Central) es el viento, que es el segundo sello del Tzolkin.
Por su parte, la primera vez que aparece el humano lo hace con el tono 12, que visualmente se transcribe como una línea horizontal, una segunda horizontal, un punto y un segundo punto. Es decir, podríamos hablar del humano como dos rayas y dos puntos, donde claramente estamos hablando del dos. Y como decíamos, la primera aparición de su familia, es decir, del concepto asociado al ser humano, es el dos, el viento dos, que también expresa el dos en los colores, al ser el segundo color, blanco, que significa la emoción.
No es que sean dos cosas diferentes, sino que es la misma cosa vista desde dos enfoques diferentes.

De modo que al hablar del ser humano como expansión, nos estamos refiriendo al humano como expansión de la emoción. Si la emoción no se puede expandir, no hay libertad y eso lesiona la vida, haciéndola carente en el ser humano.
Al ser humano le podemos reconocer fácilmente asociado a la libertad, pero es importante reconocerle también como expansión de la emoción.

Encontramos también que el viento en el código del Popol Vuh es Huracán, el Dios creador. De modo que estamos hablando de una emoción creadora y amorosa, siendo el ser humano expresión de esa emoción amorosa creadora.

La tristeza es necesario pasarla

La tristeza es necesario pasarla. La tristeza y otras emociones adversas, normalmente no deseadas, es necesario pasarlas porque te enriquecen. Forman parte del conjunto de experiencias posibles del ser humano y de alguna manera enriquecen su registro.
Es como la gripe, es decir, te vacuna y te hace fuerte frente a ese agente patógeno que podría venirte de cualquier persona en tu interacción. Por eso te enriquece.

La tristeza, por su característica emocional, forma parte del diálogo con el espíritu. Te introduce en realidades experienciales, no materiales sino espirituales. Es una especie de azul en código Tzolkin y por tanto forma parte del despertar.

Tiene un efecto ampliador. Por eso es un enriquecimiento. Por supuesto no se trata de quedarse en la tristeza, algo que es prácticamente imposible si no estás destinado a ello. Aunque haya personas que vivan en ella, ese no es tu caso.
La persona que establece un diálogo con el espíritu no es una persona triste. Aunque haya personas que viven eso, tal vez sea su cometido como ángeles, pero no es tu caso. Puede parecer incomprensible o injustificado que lo afirme tajantemente, pero lo afirmo: no es tu caso.
La persona a la que me estoy dirigiendo puede pasar por esa experiencia y debe pasar por ella, pero como parte de la expansión y de la vitalización.

Parte de la vitalización, de la construcción y del nacimiento del ser real puede ser expresado por adentrarte en el desierto y en la inexistencia, y regresar con una plenitud que facilita los milagros y la resurrección.
Entrar en el desierto y salir un hombre nuevo, con una conexión establecida con dimensiones superiores. De eso se trata.

La iluminación es ocupar todo tu espacio y ser transparente, dejar pasar la luz del Sol

LA ILUMINACIÓN ES OCUPAR TODO TU ESPACIO (Extracto del Libro de las Sincronías)

La iluminación es ocupar todo tu espacio y ser transparente, dejar pasar la luz del Sol.
Es un estado que se expresa más por lo gaseoso, el AIRE, que por el FUEGO.
La iluminación puede expresarse como “hay luz y tú eres luz con la luz”; no te la quedas, la das, la dejas pasar.
La iluminación es una maduración, es decir algo que llega a ser real porque esa es su realidad. La iluminación no se la inventa uno, sino que la encuentra. Ella le está esperando. La iluminación te está esperando.

Es como una piscina llena de agua. No es el agua la que crea la piscina, solo la llena porque la piscina la está esperando. La piscina ha sido hecha para ese agua; es el constructor el que hace real la piscina. Es un programa.
El ser humano está hecho para la iluminación, sea esto lo que sea. Cualquier estado intermedio, o no completado, es como una piscina vacía.
Si eres una piscina vacía es casi seguro que no te sentirás muy bien. En realidad una piscina vacía es casi algo peligroso.

Madurar es expandirte hasta ocupar toda tu realidad; es el estado gaseoso de la materia, que es lo que se representa como aire en el código de los sólidos platónicos; es la forma más expandida de la materia.
Esa expansión también significa iluminación, porque para el ser humano es el final de un proceso que se inicia con su consentimiento, con plena conciencia, y por eso sería una maduración.
Pero también es expansión porque es un desapego, una descontracturación, una desagregación.

La materia se expande porque se descompacta, se abre, se separa, pero sigue siendo ella misma.
Es una cuestión de temperatura. Lo sólido es lo más frio y lo gaseoso lo más caliente, pero la materia no cambia.
El ejemplo del agua es muy claro, pero pasa lo mismo con cualquier sustancia, como la gasolina, el vidrio, o incluso minerales. Solo que para licuar los minerales hace falta temperaturas muy altas y para que aparezcan en forma gaseosa, más.
El agua al enfriarse se solidifica como hielo y al calentarse se convierte en vapor, vapor de agua, pero agua. Y lo mismo le pasa a las demás sustancias, que siguen siendo ellas mismas.

El miedo, la envidia, el sentimiento de carencia, de desvalorización y otros similares no son expansivos y por lo tanto son obstáculos contrarios a la iluminación. Actúan como obstáculos a la luz.
El ego te hace sólido, es decir, falto de calor y opaco ante la luz.
Te hace un falso sólido, porque lo sólido es una misión a favor de la luz, por puro calor de generosidad.
El ego es una compactación que te hace impenetrable a la luz. En el ego hay falta de conciencia y de amor, y por ello frio, congelación.

Pero la persona expandida y madura, siendo ella misma, con conciencia, deja pasar la luz. No es obstáculo, al contrario, abre camino a la luz.
De eso parece hablar Isaías: “Abrid camino a la luz”.

El 4 es el 3, sobre todo si el 8 es infinito, sin final

El 4 es el 3, sobre todo si el 8 es infinito, sin final.

El 4 es el 3, pero antes es el 4, es decir, la expansión del 1, siendo el 1 la fuerza de la divinidad o el dragón como luz entrando en la forma para cumplir una misión.
Claro, el dragón aparece como rojo, es decir como lo corpóreo, pero también se expande en su familia a través del enlazador, el mono y, finalmente como cuarto sello y amarillo, el guerrero.
De modo que el guerrero o expansión de la conciencia, es la expansión de aquella luz que entra, que entró y que está entrando en la forma y en la materia para cumplir una misión.

El guerrero es la expansión del dragón, pero también es el 4 del 4 (cuarta onda del cuarto castillo), de modo que no solo es el 4 de aquel 1 que es el dragón, sino que es el 4 del 4, donde el dragón es el 1 del 1, es decir el 1 del primer castillo. Así, la primera onda del primer castillo encuentra su expansión en la cuarta onda del cuarto castillo. De ese modo el cuarto castillo consigue el nombre de cuatro.

El cuarto castillo es un cuatro, y entonces sucede que el cuarto castillo también es un 3, que es de lo que estamos hablando. En el cuarto castillo está el 4 del 4, o sea el guerrero como expansión de la luz entrando en la forma y en la materia para cumplir una misión, que es lo que culmina en el cuarto castillo, que podemos llamar y llamamos cuarta dimensión. Lo llamamos cuarta dimensión desde aquel sitio donde no se quiere convencer a nadie. Pero por si acaso, por mí que no quede.

Pero el cuarto castillo, al mismo tiempo que es la máxima expresión de la luz entrando en la forma para cumplir una misión, también es el tercer castillo, o sea el castillo anterior al cuarto castillo, cuando el cuarto castillo es el castillo verde, donde vemos que la cuarta onda es la onda de la estrella.
La estrella amarilla es, por su color amarillo, la expansión dentro de su familia de lo expresado por lo rojo, que es el caminante del cielo. El caminante del cielo es el primer sello del segundo castillo, que va a encontrar su máxima expansión en la estrella, cuarta onda del quinto castillo.

De este modo convierte al dos en el uno. El dos, lo blanco la emoción, el alma, el Ba, va a dar sustento a una nueva formulación del 4, ya que el caminante del cielo en el segundo castillo va a ser seguido por la presencia del espejo en el tercer castillo, la noche en el cuarto castillo y la estrella como cuarta onda del quinto castillo.
De la misma manera, el dragón aparece como primera onda del primer castillo, seguido por el enlazador en el segundo castillo, el mono en el tercer castillo y el guerrero, cuarta onda en el cuarto castillo.

De alguna manera esto podría traducir al KA, y es justamente la unión del KA, como cuerpo espiritual de luz, y el BA, como cuerpo del alma, lo que al permanecer unidos permite el acceso, permanencia y vivencia a aquello que no tiene fin.
De alguna manera Tzolkin propicia esa unificación.

Gracias mayas, huicholes y enlazadores varios de todas las procedencias. Y perdón.

¿Qué significado tiene que el viento, que representa también al espíritu, aparezca en el arquetipo de la realidad como tierra?

Si nos situamos en Viento 1 también podemos encontrar algo misterioso en que el viento, que por un lado significa comunicación pero por otro hace referencia a Huracán en el código del Popol Vuh, quiera aparecer como Tierra 13 al cabo de vivenciar las 52 oportunidades de los 52 años. ¿Qué significado tiene que el viento, que representa también al espíritu, aparezca en el arquetipo de la realidad como tierra, aunque sea en un tono transcendente?
La persona que nace como viento 1 va a terminar su proceso cuando realice la vivencia de la tierra 13. En ese momento habrá pasado por todos los colores, por todas las ondas y habrá vivido las 52 experiencias propuestas por esta familia.

Eso es como experiencia personal, pero como prototipo expresa que lo más espiritual aparece como lo aparentemente más material, que sería la tierra, apreciándose un movimiento descendente, donde algo inmaterial pasa a ser muy concreto.
Si a la tierra le incorporamos el contenido de voluntario -la experiencia de la persona que prescinde de su propio proyecto de realización, porque reconoce que tiene una misión que ha adquirido en otras dimensiones de la vida, y al reconocer esta realidad, que solamente está en la conciencia porque no la lleva escrita en la cara ni en ninguna parte del cuerpo, se encuentra interiormente con más lucidez, con una especial intensidad vibracional-, entonces sucede que esa persona ha encontrado la conexión con el corazón del cielo y una especial nutrición que precisamente proviene de valores diferentes de los de su entorno.

Aquí vemos precisamente el arquetipo expresado por Noé, que quizá también expresa a “la nave de Isis”. Noé encuentra una especial conexión con el núcleo central de la vida y no se referencia para ello en las circunstancias que le rodean exteriormente, sino en algo interior.

El viento es también la expresión del color blanco y el segundo castillo, que sería el agua, donde encontramos al poliedro de 20 lados llamado icosaedro, en cuyo zigzag dibujado por los triángulos vemos una referencia al vuelo de la serpiente emplumada, Quetzalcóatl.
Es precisamente el color blanco del viento el que va a dar un contenido fundamental como expresión del arquetipo de la realidad, o quizá de la realidad arquetípica.

En el dragón y su familia, al considerar la expansión desde la luz entrando en la materia para cumplir una misión hasta la expansión de la conciencia expresada por el guerrero, lo cual sucede en el interior de cada persona, encontramos que existe una ley física donde sucede esto, que es la agrupación de partículas subatómicas formando el átomo y posteriormente el atrapamiento de nuevos electrones, protones y neutrones, desde el átomo más simple hasta llegar a los átomos más complejos, especialmente los que reconocemos como oro o platino, asociados a algo noble, entendiendo que este algo noble se refería a que no se corrompían, oxidaban, o deterioraban, siendo también símil de vida perdurable.
Este proceso sucede asociado a la INTENSIDAD. En este caso la intensidad es un calor, que es imprescindible para que se produzca este intercambio de electrones. El calor necesario para la aparición del oro o del platino solo se produce en las supernovas. Por eso sabemos que cuando el fotón, o sea la luz que entra en la materia, recorre un camino que denominaremos evolutivo porque se va transformando, termina formando parte de una supernova, la cual en su momento final se expande en forma de explosión, siendo su equivalente el guerrero 13.
El guerrero 13, que es el sello 156, aparecería al cabo de 52 años para una persona que hubiese nacido como dragón 1, después de completar los 52 kines asociados a su familia.

En la familia del viento, el equivalente de este proceso que conduce a la supernova y a la explosión como expansión, sería un trayecto descendente, aunque quizá “descendente” es un término que expresa espacialidad, pero sería espacialidad en algo que no pertenece al espacio sino a más allá de la frontera del misterio.
Nos referimos a que el AGUA, o sea lo BLANCO, en nuestra dimensión tierra, en nuestro escenario, proviene de más allá del sol, más allá de nuestro sistema solar. El sol simplemente es forma, la forma que ha tomado la luz, de modo que el agua proviene de más allá de la forma. Es más fácil conceptualmente, ya que pensamos espacialmente, considerar que el agua proviene de más allá del sol, pero en realidad proviene de algo misterioso sin forma, que existe más allá de la forma.
De modo que esta familia del viento finalmente se va a transformar en tierra, o sea donde tocan nuestros pies, en ocasiones donde toca todo nuestro cuerpo alargado, cuando estás tumbado, y en algunos momentos imprevistos para los cuales es difícil ser voluntario, donde toca nuestra cabeza cuando tropiezas si no consigues poner antes las manos.

En todo caso estamos hablando de una fuerza arquetípica o de un arquetipo de la realidad que se muestra como amoroso, ya que lo que forma no es un átomo sino una molécula donde dos átomos aparecen unidos. Esta energía, que consideramos amorosa porque es unitiva, también es sociable, porque convoca.
El agua es la unión de dos átomos de hidrógeno y un átomo de oxígeno, de modo que estamos mostrando que a diferencia de la energía que lleva a constituir átomos como un proceso interior de expansión de la conciencia, aquí se trata de una energía que produce enlaces, sociedad o al menos parejas.

Podemos considerar cómo efectivamente el viento y también lo blanco están haciendo referencia al otro, a la sociedad, a quien te complementa, al amor, siendo todo esto una energía presente en toda la realidad visible e invisible, porque aparece desde lo invisible, en cuanto ha conseguido realizar lo visible, y establece un tercer elemento que es tu propia conciencia. El viento se expande en la tierra, de modo que de lo que no tiene forma aparece la forma, pero enlazada amorosamente, y esto es algo que está dentro de cada persona.

La transcendencia del humano y la expansión de la emoción

La Semilla 13 aparece como último sello de la última onda del segundo castillo, castillo blanco, es decir que se ha elegido a la semilla para expresar el contenido de la expansión (cuarta onda) de la emoción (castillo blanco), en su forma transcendente (tono 13).

 

Pero sucede que el último sello de cada castillo, que aparece siempre como 13 de la cuarta onda, se va a ver como proyectado a ocupar la cuarta onda del siguiente castillo.

Así, la cuarta onda de cada castillo es la que desarrolla en sus trece tonos el contenido presente en el último sello del castillo anterior (sello 13 de la cuarta onda).

Cuando decimos “como proyectado” queremos decir que aparece bajo el tono 13 en el castillo anterior en la cuarta onda, y en el siguiente va a aparecer expandido expresando los 13 tonos que contiene, y eso como cuarta onda o expansión, manifestando así que a través de esos 13 quantum de información expresados por los 13 tonos podemos recibir la información completa de ese sello.

 

Así, la semilla aparece como transcendencia del humano, sello 13, y como la expansión de la emoción. Y el siguiente castillo comienza con la serpiente, que es onda complementaria de la semilla, es decir que de alguna manera expresan lo mismo y complementan el sentido.

La semilla crece, porque su contenido es florecer, y cuando lo asociamos con la serpiente, que es su onda complementaria, entendemos que el proceso de ascenso de la kundalini y el proceso de despliegue del programa contenido en la semilla, son similares.

 

El ascenso de la kundalini que expresa la serpiente es similar al florecer de la semilla.

De modo que a todas las personas que estén interesadas en cultivar el ascenso de su kundalini, les interesa situarse en la contemplación de florecimiento expresado por la semilla, es decir de su plan interior, que es la transcendencia de su ser humano. Y esto se consigue expandiendo su emoción, es decir encontrando las emociones, valorándolas como luz y cultivándolas.

 

Y entonces te aproximas a la resonancia, al nuevo nacimiento, a lo contenido en la séptima columna, donde ya no hay portales, porque has traspasado el portal y estás en el sitio.

Contemplar el florecimiento de tu programa te sitúa en el tiempo real, porque el ascenso de la kundalini, es decir lo que expresa la onda de la serpiente como inicio del castillo azul, es la entrada al tiempo real, y es similar, visto desde otro ángulo, a lo expresado por la semilla.

 

Claro, conocer cuál es tu programa, reconociendo tu semilla interior, es parte de la transmisión que ofrece el Tzolkin.

Contemplar tu onda, escuchando la resonancia, es parte de reconocer cuál es tu semilla, y continuar con la siguiente onda para ti tiene una característica de segunda, expresando algo de la tarea del mago, y la siguiente a esa es como tú tercera onda personal, es decir como la mano, etc.

 

Todo el Tzolkin habla de ti. Mira todo el Tzolkin y no solo un sello, porque hay una vibración que despierta un programa.