La luz es la que trae la forma

La luz es la que trae la forma. La luz o el fotón, cuando se convierte en bosón, introduce la forma, y entonces aparece la comprensión, el diálogo y la palabra.
El fotón se transforma en bosón y las cosas tienen forma; tienen fronteras definidas por la forma y aparecen palabras para nombrar esas formas.

La luz trae la forma y aporta el diálogo y los conceptos, pero el agua aporta el tiempo. Hay tiempo porque hay agua. Hay oportunidad de resolver algo. Hay oportunidad de que algo aparezca porque hay tiempo sustentado por la emoción, o hay emoción sustentada por el tiempo.
Tanto la luz como el agua saben manejarse en las fronteras. El agua sabe entrar en lo invisible y volver a entrar en lo visible; sabe abrir las puertas. Y la luz sabe entrar en la forma para volver a ser luz, entrando en la forma tantas veces como sea necesario.

La energía del hombre tiene que ver con la luz, porque tiene que ver con la forma, y la energía del tiempo tiene que ver con la mujer, porque tiene que ver con lo eterno, con la eternidad.

En la realidad de la forma aparece la intencionalidad


Decimos que estamos en un mundo de formas, en el que la luz toma forma y crea la realidad, tal y como parece demostrar la existencia del Bosón de Higgs, donde el fotón, que es únicamente luz y no tiene materia, se convierte en materia según las demostraciones del experimento Atlas con el acelerador de partículas.
Entonces, si la luz toma materia, y la materia necesita forma en esta dimensión, podemos determinar que estamos en una realidad y en una dimensión de formas, donde la luz crea formas materiales.

En esa realidad material de la forma, aparece un elemento que es manifiesto en la intencionalidad.
Por ejemplo, la forma de una llave expresa en su coincidencia con la cerradura que hay una intencionalidad; expresa que la llave ha sido fabricada con esa forma, precisamente con la intencionalidad de abrir y cerrar determinada cerradura.
En el mundo de la forma encontramos presente la intencionalidad, por ejemplo, cada vez que aparece esa pareja, emparejamiento o enlazamiento entre algo que puede ser igual a una cerradura y una llave.

También hay otros ejemplos, porque esa misma intencionalidad de la forma se ve claramente en el cuerpo del ser humano, donde hay una parte en la anatomía del cuerpo femenino que corresponde y manifiesta intencionalidad con una parte del cuerpo masculino. Sucede justamente en el lugar en que hay una diferencia manifiesta, ya que el resto de los órganos prácticamente son similares. Pero justamente donde aparece esa intencionalidad manifiesta es donde va a suceder el milagro de la continuidad de la vida. Por eso se ve doblemente reforzada la intencionalidad con la transcendencia.

Si nos situamos en el territorio de la luz, en el cuestionamiento de la luz o en el cuestionamiento de los conceptos y formulaciones y creencias acerca de la luz, donde también incluimos las valoraciones de lo que se llama ciencia, que no deja de ser un concepto más creado por los seres humanos, entonces también encontramos asociado a la luz una intencionalidad.

Cuando preguntamos ¿existiría la luz si no hubiese seres humanos que hablan de la luz y que generan conceptos asociados a la luz?, parece que es una pregunta inútil y absurda, porque es evidente que la luz en nuestra galaxia proviene básicamente del sol y que el sol existía antes que los seres humanos, como no puede ser de otra manera. Pero la pregunta no es si la luz existía antes sino si existiría la luz si nadie la ve, entendiendo que “luz” y “ver la luz” son conceptos creados por el ser humano, es decir, formas de explicar la realidad creados por los seres humanos.

Entonces, si añadimos la intencionalidad a este concepto, puede ser que alguna persona considere que no es absurda esa pregunta, sino que es pertinente como revisión de esas creencias absolutas que explican la realidad y que desde su absolutismo dificultan e impiden al ser humano modificar sus creencias, algo que es básico para poder evolucionar, ya que tus creencias te anclan en la realidad que crean; mediante la creencia se crea una realidad y cuando la creencia es absoluta te ancla a esa realidad.

Nosotros decimos que el que haya cuerpos que generan luz y que haya conciencias que pueden ver la luz es un emparejamiento similar a la llave y la cerradura, o al cuerpo masculino y el cuerpo femenino, que está justamente en el nivel en que se va a producir una nueva expansión de la vida.

Hay un emparejamiento que es la luz y la visión de la luz. Por lo menos es posible pararse a considerar acerca de ello.

La luz toma forma para dialogar contigo

LA LUZ TOMA FORMA (Extracto del nuevo libro “Tiempo de Ser”)
Estamos en una dimensión donde la luz toma forma.
Quizá no sepamos muy bien qué cosa sea la luz, al ser algo subjetivo, ya que nosotros también formamos parte de la luz.
De cualquier manera, sea lo que sea esa expresión subjetiva, en el criterio en que se mueve el ser humano es algo inmaterial, y a través de lo que se conoce como Bosón de Higgs, encontramos que se convierte en algo material. La luz, que también podemos considerar como una vibración o frecuencia, en un campo unificado con unas determinadas leyes, se transforma en materia, en algo que tiene un cuerpo.

Estamos en una dimensión creada por la luz al transformarse en materia. Pero a su vez encontramos que la materia tiene como característica la forma. Quizá haya dimensiones donde la materia solo sea gaseosa, es decir, sin forma, pero en la dimensión en que nos encontramos, la vida se organiza a través de la forma. Primero la luz adquiere un contenido material medible, pero luego adquiere una forma.
Podría existir una realidad material o dimensión sin forma, con gases, colores o expresiones musicales, y podría haber seres que viviesen en esa realidad material o dimensión. Pero nosotros, no. Vivimos en un mundo donde la luz ha tomado materia, que luego se ha organizado a través de una forma.
La característica de la forma es que es reconocible. La forma es algo fijo, inmutable, que no cambia, y a través de mantenerse siempre en la misma forma, puede ser reconocida.
Que la luz quiera ser reconocida está expresando que su intención es dialogar, tomando forma para ser reconocida dentro de un diálogo. El receptor del diálogo es la conciencia del ser humano, es decir, yo, tu o cualquier persona.
La luz toma forma para entablar un diálogo contigo.

La mujer adopta la misma forma que el sol

Es difícil hablar de este tema públicamente porque no es un tema de conversación en público, sino en todo caso más bien de ámbito privado, pero creo que vamos a intentarlo.

Por un lado, tenemos al sol, que nos ofrece una imagen circular, pero que en realidad no es un sólido, sino un gas a alta temperatura.
El agua pasa a ser gas debido al calor, que hace que se separen sus partículas, dejando de actuar las leyes que son activas en el líquido y haciendo aparecer las que son activas en el gas.
Lo que ha sucedido es la separación de las partículas, algo que ya sucedía en el agua respecto a lo sólido.
El sólido se separa y aparece el agua, y cuando el agua se separa aparece el vapor. Y cuando todavía por efecto del calor se modifican las leyes del gas, aparece el plasma. Es decir, cada vez las partículas están más separadas y hay más vacío entre ellas.

El sol aparece como una imagen circular. En realidad, no es la imagen de un objeto, que sería el sólido, ni tampoco la de otro objeto más separado como sería el agua, y ni siquiera es la de un gas. La mayor parte de los gases, cuanto más y más se separan, más invisibles se hacen. Pero lo que sucede con el plasma es que en lugar de hacerse más invisible se hace más visible y aparece con la misma visibilidad y contundencia de visión de un objeto, pero en realidad, si consideramos que un objeto es algo sólido, el sol no lo es. Y ni siquiera lo que vemos es el propio gas, sino una emanación de ese gas.

La imagen redonda no la produce el gas, sino lo que llamamos fotosfera, que es un efecto visual producido por una convención. Es como una manifestación de las leyes internas de ese elemento, que le confieren unos bordes nítidos como los sólidos, sin que sea realmente un sólido.
La imagen que adopta es un círculo. Esto es sobre lo que queremos hablar, sobre el círculo, porque en la comparación entre el hombre y la mujer, la mujer sabe adoptar nítidamente la misma forma que el sol; sabe presentarse como un círculo. Es la encargada de ello. La mujer tiene el encargo de reproducir la misma forma que el sol con su fotosfera, que es una imagen circular.
La mujer adopta y está encargada de hacer la fotosfera; es la encargada de ello, de que aparezca esa luz que puede difundirse. Esa figura redonda la adopta, la compone y la hace real en el momento del intercambio amoroso. El yoni formaría la fotosfera y el lingam sería en todo caso el combustible, el gas o la materia del plasma.

El surgimiento de la materia y de la forma se expresa con los símbolos del sol y el dragón unidos

juncos en río
El mecanismo de Higgs es el proceso que da masa a las partículas elementales. Esta es una frase aceptada por los que gustan de llamarse científicos y que está explicando el surgimiento de la masa a partir de algo que no tiene masa.
Si decimos que el mecanismo de Higgs es el proceso que aporta masa y que hace aparecer como masa a las partículas elementales, estamos diciendo que hay partículas elementales en un momento que aún no tienen masa.

El mecanismo de Higgs, que da masa a las partículas elementales, también puede ser denominado mecanismo de Brout–Englert–Higgs o mecanismo de Englert–Brout–Higgs–Guralnik–Hagen–Kibble.
Palabras, maravillosas palabras, bonitas, encantadoras y cautivadoras palabras. Pero, ¿qué estamos diciendo? Algo que denominamos mecanismo de Higgs, o mecanismo de Higgs…. y todas esas palabras, sirve para explicar que de repente aparezca masa donde antes no había.
Había algo, consideramos que hay partículas elementales, pero no había.

El surgimiento de la materia y de la forma, porque la masa está asociada a la forma, es lo que en el Tzolkin se expresa con los símbolos del sol y el dragón unidos: el sol, que es la luz-no forma y está en lo oculto, y el dragón, que es forma y materia, y adopta el color rojo.
El mecanismo de Higgs es cómo toma forma la no forma.

Pero todos estos procesos de símbolos que se expresan con palabras requieren conciencia. Podemos estar utilizando palabras como “Englert–Brout–Higgs–Guralnik–Hagen–Kibble”, sin estar diciendo nada, salvo que alguien diga “sí, a Guralnik le conozco yo, vive debajo de mi casa y le veo todas las mañanas jugar al tenis”. Pero si no, simplemente son palabras y quizá muchas veces algo parecido a lo que hacen los pavos reales.

El Tzolkin tipo comienza con el dragón rojo, es decir, la materia. Pero el Tzolkin no es un plano, sino algo circular, por lo que podemos ver lo que hay antes de empezar a ver, que es el sol.
El sol está donde todavía no estamos viendo, y lo primero que vemos es el dragón. Esto es similar al mecanismo de Higgs: la aparición de lo rojo y en lo oculto lo amarillo, la luz.

Podríamos decir que hablar del dragón es similar a hablar del Bosón de Higgs cuando ni siquiera Higgs podía sospechar que existiese Higgs, o hablar del bosón de Higgs antes de que se conocieran los bosones. Cuando no se tenían esos conceptos también se podía hablar de ellos, solo que de otra manera.

Tenemos el ejemplo de los sofismas, concretamente el expresado por Zenón, donde expresa que es imposible que una persona, aunque vaya más deprisa, atrape a algo que se mueva más despacio, simplemente porque es un sofisma o un espejismo.
Cuando el rápido llega donde se encuentra el lento, el lento se ha marchado y ya no se encuentra ahí. En una segunda operación, el rápido llega donde estaba el lento, pero el lento también ha andado un poquito y no se encuentra ahí. Entonces nunca coinciden.

Eso se puede construir con la utilización de las palabras, pero no está expresando algo real. Está adentrándose en otra realidad. De la misma manera, cuando estamos hablando de las partículas subatómicas, el exceso de profesionalidad te impide una forma de ver. Vas detrás de unos conceptos, que tienen que enlazar con otros, y entonces el rápido nunca alcanza al lento.