Segunda parte: Hay cosas materiales y leyes espirituales

Segunda parte:
Entonces encontramos cosas materiales y leyes espirituales, y el camino de la expansión de la conciencia es reconocer y conectarte con las leyes espirituales.
Las leyes espirituales no son coercitivas, sino que van abriendo puertas y desvelando una realidad.

Encontramos que, en la realidad ordinaria de cosas, las cosas son agradables y producen gozo. Todo lo que existe está situado en la belleza, el gozo y la maravilla, cuando tú estás situado en tu centro, en tu lugar de poder.
Existen cosas en la realidad material que producen gozo, y también existe ese centro, que es donde la conciencia se expande.

Encontramos que las realidades que aparecen al expandir la conciencia son de la misma naturaleza que las realidades físicas, es decir, producen gozo. Igual que las realidades físicas producen gozo, las realidades espirituales producen gozo, encanto y alegría. Y es necesario entonces encontrar ese centro, ese lugar de poder que despierta, y elegir abrir esas puertas.

Entonces, esas leyes no son coercitivas, sino que despliegan un camino hacia el gozo.

La vida no te crea para devorarte o para acabar contigo

La vida no te crea para devorarte o para acabar contigo, sino para que florezcas, y para que al florecer comiences un viaje maravilloso en el tiempo, trascendiendo el tiempo, como sucede con las semillas. La semilla tiene un programa para florecer, para viajar en el tiempo, floreciendo constantemente.
La vida no te crea para devorarte, para introducirte en la no vida, sino para dirigirte hacia la plenitud, hacia la multi floración, la multi expansión multiplicada, de plenitud en multi plenitud. La vida traza un camino hacia el multi gozo, y tú estás en ese camino; formas parte de ese camino al multi-gozo.

Los problemas son muy buenos, sobre todo cuando experimentas cómo puedes salir de ellos

Los problemas son muy buenos, sobre todo cuando experimentas cómo puedes salir de ellos. También podíamos decir, con una frase casi similar, que los problemas son muy buenos cuando aprendes a salir de ellos.
Por eso muchas veces hay que agradecer a los problemas, ya que te permiten situarte en esa extraordinaria liberación que sucede cuando los resuelves.

Puede ser que estés en una realidad donde existen los problemas, y entonces puedes huir de ellos y a lo mejor conseguir que no te alcancen, pero la sombra del problema está siempre cerca. Es decir, tú estás huyendo y de repente te transformas en una persona totalmente diferente porque te has puesto de pie y el problema ha desaparecido; el problema no existía, no existe o deja de existir. Y encuentras un nivel de paz, gozo, plenitud y satisfacción al que no podías acceder, porque huías de los problemas o simplemente los negabas, y ahora has aprendido que puedes hacerlos desaparecer.

Es como si recuperases un poder. Por ejemplo, piensas que hay un problema porque no llueve, y dices “quiero que llueva”, y entonces llueve. Sin embargo, no sabías que podías hacerlo mientras huías de los problemas, mientras los negabas.

Por eso los problemas son maravillosos, son como ángeles que te buscan para que sepas quién eres.

El cuerpo como maestro

Invitamos a considerar al cuerpo como un maestro, no como un tonto o un malvado. Invitamos a considerar que el cuerpo contiene sabiduría y amor, previsión, perfección, plenitud y gozo, y no que el cuerpo expresa contrariedad, dolor, pasividad o inercia.

El cuerpo es activo y sabio; resuelve todo. Tiene montones de recursos para adaptarse a cualquier situación, mejor que tú, mejor que cualquier persona. El cuerpo se adapta con facilidad a la adversidad, los cambios y las situaciones extremas.

Por eso invitamos a considerar que el cuerpo es sabio, abriendo ese dialogo. Cuando te encuentras con una enfermedad puedes entender que no es que te esté pasando algo malo, sino en todo caso que has estado haciendo algo mal y ahora justamente es el momento adecuado para resolver ese problema, para modificar esa actitud.

Si la enfermedad es genética quiere decir que eso viene de generaciones anteriores, pero que tú puedes resolverlo.

En los momentos de beatitud

EN LOS MOMENTOS DE BEATITUD (Extracto del nuevo libro en preparación)

En los momentos de beatitud es maravilloso permitir asomarse a tu momento gozoso a las personas que amas y con las que te sientes vinculado.
Esos momentos maravillosos se ven enriquecidos por la presencia desde el ensueño de tus seres queridos. La presencia de las personas que amas siempre te enriquece y da sentido a tu vida.

El camino del gozo se abre cuando asumes que en ti está presente todo tu linaje y seres queridos. Eres el encargado de entrar en ese momento maravilloso para todos, porque tú eres todos y todos son tú.
Todas las vivencias del ser humano desde la profundidad de lo óptimo, pertenecen también al arquetipo.

Es parte de la misión de los humanos de hoy, que son los humanos del in lak’ech. Desapegarse del ego y gozar para el arquetipo.

Cuanta más conciencia, más gozo

CUANTA MÁS CONCIENCIA, MÁS GOZO (Extracto del nuevo libro en preparación)

Cuanta más conciencia, más gozo. Normalmente le pedimos el gozo a las cosas, pero el gozo es una vibración y no el resultado de las cosas sino de la conciencia.
El gozo es la vibración normal de la quinta dimensión y la forma de acceder a ella es a través de la conciencia.

Por eso cuando le pedimos gozo a las cosas, no tardamos en darnos cuenta de que no es así. Cuando tienes conciencia no tardas en darte cuenta de que el gozo que vives es una realidad vibracional, cuya puerta es la conciencia.

De lo que se trata es de lo que se define con el color azul: vivencias experienciales que transforman tu conciencia. Hacen aparecer la conciencia y luego la van transformando poco a poco, permitiéndola crecer.
La conciencia te amplía el gozo.

Cuanta más conciencia, mas gozo

CUANTA MÁS CONCIENCIA, MÁS GOZO (Extracto del nuevo libro en preparación “Tiempo de Ser”)

Cuanta más conciencia, más gozo. Normalmente le pedimos el gozo a las cosas, pero el gozo es una vibración y no el resultado de las cosas sino de la conciencia.
El gozo es la vibración normal de la quinta dimensión y la forma de acceder a ella es a través de la conciencia.

Por eso cuando le pedimos gozo a las cosas, no tardamos en darnos cuenta de que no es así.
Cuando tienes conciencia no tardas en darte cuenta de que el gozo que vives es una realidad vibracional, cuya puerta es la conciencia.

De lo que se trata es de lo que se define con el color azul: vivencias experienciales que transforman tu conciencia. Hacen aparecer la conciencia y luego la van transformando poco a poco, permitiéndola crecer.
La conciencia te amplía el gozo.

El ego quiere ACERTAR porque es competitivo, pero al SER de alguna manera le da igual

(27 de junio de 2014)
El ego quiere ACERTAR porque es competitivo, pero al SER de alguna manera le da igual, porque sabe que todo es acierto, todo es gozo.

El acierto es que si vas en un transporte colectivo, llegas a la parada más cercana a tu casa y estableces el camino más directo para llegar a tu portal.
Pero al ser lo que le interesa es la plenitud, el gozo. Puede perfectamente darse un paseo entre donde le ha dejado el transporte colectivo o su vehículo personal y donde vaya, dejándose guiar por su ser.

Por supuesto, el voluntario está acertando siempre, en todos los sitios, siempre que esté en la actitud del voluntario: voluntario para acertar y voluntario para encontrar la maravilla en el desacierto.

Estamos hablando de una actitud donde tú estás unido con todo. Has hecho seriamente tu trabajo de constelaciones familiares y has encontrado que todo lo existente es familia tuya. Son familia los árboles, las moscas, las personas, las nubes. Eres incluyente y todo está bien y todo sirve.
Sabes que tu trabajo, tarea y aportación son permitir que a través de tus ojos se asome Dios, es decir se asome la vida, que nutre y sostiene todo lo existente en todas sus formas.

Cuanta más conciencia, más gozo

gozo s
Cuanta más conciencia, más gozo. Normalmente le pedimos el gozo a las cosas, pero el gozo es una vibración y no el resultado de las cosas sino de la conciencia.
El gozo es la vibración normal de la quinta dimensión y la forma de acceder a ella es a través de la conciencia.

Por eso cuando le pedimos gozo a las cosas, no tardamos en darnos cuenta de que no es así.
Cuando tienes conciencia no tardas en darte cuenta de que el gozo que vives es una realidad vibracional, cuya puerta es la conciencia.

De lo que se trata es de lo que se define con el color azul: vivencias experienciales que transforman tu conciencia. Hacen aparecer la conciencia y luego la van transformando poco a poco, permitiéndola crecer.
La conciencia te amplía el gozo.

La capacidad de sentir te saca de la inmovilidad, es decir, del averno.

La capacidad de sentir te saca de la inmovilidad, es decir, del averno.
La capacidad de sentir te saca del averno, pero al romper la inmovilidad te introduce también en el tiempo y en el sufrimiento.
En ese sentido, el sufrimiento actúa como una referencia o expresión del cambio.

Encontramos que el sufrimiento y el tiempo van juntos, adquiriendo su capacidad de referencia de los cambios a través del sentir.
De esa manera el sentir te arranca de la inmovilidad y del aislamiento, pero te introduce ante la posibilidad de que el sentir contenga dolor.

El siguiente nivel de propuesta pasa por ampliar la capacidad de sentir, mediante la conexión con la parte espiritual, es decir con el territorio del amor.
El amor entonces aumenta la capacidad del sentir, llevándolo al gozo, y con la ayuda de la incondicionalidad, que prescinde del ego, elimina el dolor, quedando éste solamente como una referencia para medir el gozo.