Los problemas son muy buenos, sobre todo cuando experimentas cómo puedes salir de ellos

Los problemas son muy buenos, sobre todo cuando experimentas cómo puedes salir de ellos. También podíamos decir, con una frase casi similar, que los problemas son muy buenos cuando aprendes a salir de ellos.
Por eso muchas veces hay que agradecer a los problemas, ya que te permiten situarte en esa extraordinaria liberación que sucede cuando los resuelves.

Puede ser que estés en una realidad donde existen los problemas, y entonces puedes huir de ellos y a lo mejor conseguir que no te alcancen, pero la sombra del problema está siempre cerca. Es decir, tú estás huyendo y de repente te transformas en una persona totalmente diferente porque te has puesto de pie y el problema ha desaparecido; el problema no existía, no existe o deja de existir. Y encuentras un nivel de paz, gozo, plenitud y satisfacción al que no podías acceder, porque huías de los problemas o simplemente los negabas, y ahora has aprendido que puedes hacerlos desaparecer.

Es como si recuperases un poder. Por ejemplo, piensas que hay un problema porque no llueve, y dices “quiero que llueva”, y entonces llueve. Sin embargo, no sabías que podías hacerlo mientras huías de los problemas, mientras los negabas.

Por eso los problemas son maravillosos, son como ángeles que te buscan para que sepas quién eres.

El cuerpo como maestro

Invitamos a considerar al cuerpo como un maestro, no como un tonto o un malvado. Invitamos a considerar que el cuerpo contiene sabiduría y amor, previsión, perfección, plenitud y gozo, y no que el cuerpo expresa contrariedad, dolor, pasividad o inercia.

El cuerpo es activo y sabio; resuelve todo. Tiene montones de recursos para adaptarse a cualquier situación, mejor que tú, mejor que cualquier persona. El cuerpo se adapta con facilidad a la adversidad, los cambios y las situaciones extremas.

Por eso invitamos a considerar que el cuerpo es sabio, abriendo ese dialogo. Cuando te encuentras con una enfermedad puedes entender que no es que te esté pasando algo malo, sino en todo caso que has estado haciendo algo mal y ahora justamente es el momento adecuado para resolver ese problema, para modificar esa actitud.

Si la enfermedad es genética quiere decir que eso viene de generaciones anteriores, pero que tú puedes resolverlo.

En los momentos de beatitud

EN LOS MOMENTOS DE BEATITUD (Extracto del nuevo libro en preparación)

En los momentos de beatitud es maravilloso permitir asomarse a tu momento gozoso a las personas que amas y con las que te sientes vinculado.
Esos momentos maravillosos se ven enriquecidos por la presencia desde el ensueño de tus seres queridos. La presencia de las personas que amas siempre te enriquece y da sentido a tu vida.

El camino del gozo se abre cuando asumes que en ti está presente todo tu linaje y seres queridos. Eres el encargado de entrar en ese momento maravilloso para todos, porque tú eres todos y todos son tú.
Todas las vivencias del ser humano desde la profundidad de lo óptimo, pertenecen también al arquetipo.

Es parte de la misión de los humanos de hoy, que son los humanos del in lak’ech. Desapegarse del ego y gozar para el arquetipo.

Cuanta más conciencia, más gozo

CUANTA MÁS CONCIENCIA, MÁS GOZO (Extracto del nuevo libro en preparación)

Cuanta más conciencia, más gozo. Normalmente le pedimos el gozo a las cosas, pero el gozo es una vibración y no el resultado de las cosas sino de la conciencia.
El gozo es la vibración normal de la quinta dimensión y la forma de acceder a ella es a través de la conciencia.

Por eso cuando le pedimos gozo a las cosas, no tardamos en darnos cuenta de que no es así. Cuando tienes conciencia no tardas en darte cuenta de que el gozo que vives es una realidad vibracional, cuya puerta es la conciencia.

De lo que se trata es de lo que se define con el color azul: vivencias experienciales que transforman tu conciencia. Hacen aparecer la conciencia y luego la van transformando poco a poco, permitiéndola crecer.
La conciencia te amplía el gozo.

Cuanta más conciencia, mas gozo

CUANTA MÁS CONCIENCIA, MÁS GOZO (Extracto del nuevo libro en preparación “Tiempo de Ser”)

Cuanta más conciencia, más gozo. Normalmente le pedimos el gozo a las cosas, pero el gozo es una vibración y no el resultado de las cosas sino de la conciencia.
El gozo es la vibración normal de la quinta dimensión y la forma de acceder a ella es a través de la conciencia.

Por eso cuando le pedimos gozo a las cosas, no tardamos en darnos cuenta de que no es así.
Cuando tienes conciencia no tardas en darte cuenta de que el gozo que vives es una realidad vibracional, cuya puerta es la conciencia.

De lo que se trata es de lo que se define con el color azul: vivencias experienciales que transforman tu conciencia. Hacen aparecer la conciencia y luego la van transformando poco a poco, permitiéndola crecer.
La conciencia te amplía el gozo.

El ego quiere ACERTAR porque es competitivo, pero al SER de alguna manera le da igual

(27 de junio de 2014)
El ego quiere ACERTAR porque es competitivo, pero al SER de alguna manera le da igual, porque sabe que todo es acierto, todo es gozo.

El acierto es que si vas en un transporte colectivo, llegas a la parada más cercana a tu casa y estableces el camino más directo para llegar a tu portal.
Pero al ser lo que le interesa es la plenitud, el gozo. Puede perfectamente darse un paseo entre donde le ha dejado el transporte colectivo o su vehículo personal y donde vaya, dejándose guiar por su ser.

Por supuesto, el voluntario está acertando siempre, en todos los sitios, siempre que esté en la actitud del voluntario: voluntario para acertar y voluntario para encontrar la maravilla en el desacierto.

Estamos hablando de una actitud donde tú estás unido con todo. Has hecho seriamente tu trabajo de constelaciones familiares y has encontrado que todo lo existente es familia tuya. Son familia los árboles, las moscas, las personas, las nubes. Eres incluyente y todo está bien y todo sirve.
Sabes que tu trabajo, tarea y aportación son permitir que a través de tus ojos se asome Dios, es decir se asome la vida, que nutre y sostiene todo lo existente en todas sus formas.

Cuanta más conciencia, más gozo

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Cuanta más conciencia, más gozo. Normalmente le pedimos el gozo a las cosas, pero el gozo es una vibración y no el resultado de las cosas sino de la conciencia.
El gozo es la vibración normal de la quinta dimensión y la forma de acceder a ella es a través de la conciencia.

Por eso cuando le pedimos gozo a las cosas, no tardamos en darnos cuenta de que no es así.
Cuando tienes conciencia no tardas en darte cuenta de que el gozo que vives es una realidad vibracional, cuya puerta es la conciencia.

De lo que se trata es de lo que se define con el color azul: vivencias experienciales que transforman tu conciencia. Hacen aparecer la conciencia y luego la van transformando poco a poco, permitiéndola crecer.
La conciencia te amplía el gozo.

La capacidad de sentir te saca de la inmovilidad, es decir, del averno.

La capacidad de sentir te saca de la inmovilidad, es decir, del averno.
La capacidad de sentir te saca del averno, pero al romper la inmovilidad te introduce también en el tiempo y en el sufrimiento.
En ese sentido, el sufrimiento actúa como una referencia o expresión del cambio.

Encontramos que el sufrimiento y el tiempo van juntos, adquiriendo su capacidad de referencia de los cambios a través del sentir.
De esa manera el sentir te arranca de la inmovilidad y del aislamiento, pero te introduce ante la posibilidad de que el sentir contenga dolor.

El siguiente nivel de propuesta pasa por ampliar la capacidad de sentir, mediante la conexión con la parte espiritual, es decir con el territorio del amor.
El amor entonces aumenta la capacidad del sentir, llevándolo al gozo, y con la ayuda de la incondicionalidad, que prescinde del ego, elimina el dolor, quedando éste solamente como una referencia para medir el gozo.

Una gota, además de agua es un arco iris. Eso es como la felicidad para los seres humanos

Privilegio, técnicamente según el copyright técnico de la RAE, que gobierna estos asuntos de lo que significan las palabras al menos en el nivel de los despachos, significa “exención de una obligación o ventaja especial que goza alguien”.
La pregunta es, si usted está exento de una obligación, repentinamente ¿qué se le produce a usted?, ¿agradecimiento o piensa usted qué injusto es el mundo?
En la segunda posibilidad sería “ventaja especial “. Si usted se encuentra de repente agraciado por una ventaja especial, ¿qué se le ocurre?, ¿surgirá agradecimiento o pensará qué injusto es el mundo?
Si usted va caminando y de repente se encuentra con un paisaje maravilloso, usted dice “qué bello” o “qué injusto es el mundo, con tantas personas que no pueden ver esto”.
Si alguien tiene con usted un detalle y le regala un libro o una sonrisa, cree que su corazón está agradecido y contento o estará diciendo “qué injusto es el mundo”.

El asunto es proponer el agradecimiento, la alegría o como quiera que se llame el asunto, es decir vivir la realidad sin juicio, como forma de elevar la vibración del planeta, permitiendo a la luz pasar a través tuyo para que llegue a todos, sin secuestrarla.
Hay un cookie o galleta de información donde se han incluido elementos que pueden llevar a la confusión, porque llevan al enfrentamiento, y por tanto llevan a la infelicidad estéril.

El abuelo Chaplin era un maestro de este tema, porque con sus zapatos rotos y su ropa ridícula era feliz, independientemente de las circunstancias externas.
Descubrir el mundo y la dimensión de las emociones, que son cosas que no se pueden romper si se caen, es descubrir el gozo y también el alma. El tiempo en que estamos es el tiempo de recuperar el alma.

El engaño que se produce en la cookie o galleta de información es el de querer hacerte creer que la tercera dimensión, donde se afirma el ego y lo demuestra poseyendo cosas, excluyendo a los demás y abusando de la fuerza directa o por intermedio de otros, es la realidad óptima. El engaño es pensar que los privilegios son excluyentes, que hay personas que tienen privilegio y otras tienen sufrimiento.
Personas empáticas y amorosas muerden un anzuelo dentro de la galleta o cookie y parecen quedar atrapados en esa dimensión de las cosas, viviendo una vida infeliz, no por ellos sino porque es injusto.

Muchas de estas personas no saben que ellos mismos quizá son ángeles, o que de alguna manera están tratando de encajar las realidades de las demás personas, o tendiendo puentes a la sociedad de la estrella.
Por ello durante cierto tiempo son parcialmente infelices, porque nadie puede ser “totalmente” infeliz. Lo importante es ampliar la felicidad y una de las formas de hacerlo es mirándola. Viendo la parte de felicidad de tu vida, siempre crece, y la parte de infelicidad busca trabajo en otro sitio.

Esto es lo que nos cuenta el abuelo Charles Chaplin en tantas de sus imágenes simbólicas. Quizá en otro tiempo hubiese utilizado la piedra, pero como ya estaba inventado el celuloide –gracias celuloide-, nos informó ampliamente de esa vía a la estrella.

Algunas personas, que posiblemente sean todas en cuanto escarben un poco en sus recuerdos, se dan cuenta que la felicidad es un destello que aparece súbitamente, sin mucha referencia al esfuerzo que han puesto en conseguir algo, ni siquiera con referencia a haberlo logrado.

Los seres humanos somos un poco como el agua, o parodiando un poco la forma de hablar de esta página diríamos que somos bastante como el agua.
El agua es agua, hay mucho agua por todos los lados, y de repente, una gota, además de agua es un arco iris. Eso es como la felicidad para los seres humanos. Vas de aquí para allá y de repente aparece un arco iris, o sea eres feliz.

Claro, pero si no lo ve nadie, ni siquiera el arco iris es un arco iris.
Un arco iris no es agua y luz, si no hay un ojo que lo ve. Traducido al human@, el asunto es que el human@ es un arco iris que es felicidad ante los ojos de ÉL.
El ser humano es feliz cuando Dios le ve, que es el ojo que te ve siempre. Entonces, debería ser siempre feliz el humano, pero no, solamente lo es cuando él mira a Dios y entonces se da cuenta de que Dios le está mirando.
Ese es el arco iris. Ese es el privilegio y ese es el trabajo.

Es privilegio porque es gozo, y es el trabajo, porque a través tuyo Dios puede ver también. Pero si no le miras, paras esa luz y encima no te sientes bien; quizá necesites buscar dinero porque sabes que te falta algo, o emborracharte, porque sabes que te falta algo, o robar… Bueno, ya paro, simplemente te falta algo; te falta tu privilegio, te falta tu trabajo: ver.

Como humano transcendente, tú no haces nada, porque no puedes mejorar el programa

Como humano transcendente, tú no haces nada, porque no puedes mejorar el programa. Como humano transcendente, es decir como semilla 13 de la onda del humano, tú abandonas el estrés del hacer y simplemente permites el florecimiento de la semilla, es decir del programa. Pero eso no es una actitud pasiva, al contrario, es una actitud totalmente activa, porque liberas todas las restricciones.

El programa es perfecto, luego es inmejorable, pero el ser humano en niveles anteriores a la transcendencia, se resiste a la vida; trata de huir de aquello que le da miedo, intentando emular lo que desean otros, y se mueve en direcciones equivocadas. Pero situado en la transcendencia simplemente goza del momento, es decir entra en el gozo, y eso no es una actitud pasiva sino activa.

No existiría esa actitud si no eres voluntario; impedirías el gozo sin una actitud activa de voluntario, que no necesita hacer nada, solo plenitud. Y cuando permites activamente, sin hacer nada por supuesto, el florecimiento, es la luz la que aparece; la luz sale de lo oscuro durmiente.
Hay una huida hacia delante y hay una inhibición, pero el gozo no es ni una huida hacia adelante, que sería como huir agrediendo, ni una inhibición, que sería huir mostrando sumisión. En el gozo no hay huida, hay ecuanimidad.
En el gozo no hay huida porque no ha enemigo, pero sí hay una fuerza positiva que es la fuerza del amor.