El poder creador del ser humano

EL PODER CREADOR DEL SER HUMANO (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)

Si el todopoderoso quisiera matar a un ser humano no lo crearía.
Si el todopoderoso quisiera destruir a alguien, previamente no le habría permitido nacer. No habría deseado su nacimiento y existencia, y entonces no hubiese aparecido esa persona.

Por eso encontramos que el hombre no es más fuerte porque pueda matar a alguien, sino al contrario, es más fuerte porque puede hacerle vivir. Si el hombre puede resucitar a otro hombre, es más fuerte ese poder que el de matarle o destruirle.
Siendo esto válido para ambos géneros, masculino y femenino, es importante decirlo y reconocerlo para los humanos masculinos, donde muchas veces está ese error de que es más fuerte quien más daño puede hacer. La mayor conexión con la vida propia del despertar de la conciencia ha alejado aquel tiempo en que eso pudiera ser útil. La telepatía omnisciente y la realidad espiritual hacen inútiles esos planteamientos.

Es conveniente repetir esto: el hombre no es más fuerte porque pueda matar, sino porque puede producir vida, es decir, porque puede amar, ya que la vida es el amor. La destrucción solo responde al miedo y no nos interesa.

En un momento en que la vida se abre, como en el actual; en un momento en que la maravilla se abre, como en la época actual; donde las potencialidades creadoras y creativas del ser humano se abren, como en el tiempo actual; donde la conexión con la parte espiritual expande la realidad del ser humano y sitúa en lo posible cosas hace poco imposibles… En ese momento el poder creativo o creador del ensueño es cada vez más activo y más reconocido.
El poder sanador de reconocimiento de la falta al amor es cada vez más activo, y la reconexión con la realidad más profunda de la vida es cada vez más activa y más real.

Nobel de química 2016

Estamos en un momento singular, definido por los 4 símbolos que componen el cuarto nivel en el Tzolkin, que es justamente donde te lleva la onda encantada de 13 símbolos enlazados -gracias y bendición a todos los enlazadores-.
En la totalidad de los 20 sellos, estructurados en 5 niveles cada uno con la coherencia de los cuatro colores, rojo-blanco-azul-amarillo, el 13 es el inicio del cuarto peldaño.

De esta manera vemos que la onda encantada, que es ese enlazamiento de 13 sellos, está encargada de llevarte a la cuarta dimensión, cuarto escalón o cuarta manifestación. Ese es el trabajo de Valum Votan, que ha entregado a todos la onda encantada. Valum Votan, el enlazador.
Cierto que antes ha habido otros enlazadores y también el sacramento del enlazamiento a la llamada del colibrí, con ese enlazador de nombre desconocido, amado y odiado como todos los enlazadores – gracias y bendición-. Amado y odiado, o sea entre la vida y la muerte, pero cumpliendo la misión de la luz.

Ahora estamos en un momento singular, porque el águila ya está libre, mirando profundo y lejos.
El cuarto nivel lo compone los sellos del caminante del cielo, el mago, el águila y el guerrero.
El caminante del cielo, y todas las personas que entran en ese nivel, exploran con gozo lo desconocido; incluso abren la puerta de lo desconocido dentro de lo conocido.
El siguiente sello es el mago, porque quien entra en ese nivel, entra amorosamente y con respeto en la realidad más allá de la apariencia.
El tercer sello de ese nivel es el águila, que representa una manera de mirar donde encuentras la maravilla, que es la propia del caminante del cielo que explora lo desconocido, incluso dentro de lo conocido, y es la propia del mago, que se asoma con respeto y hace aparecer esa realidad más allá de la apariencia.
Y el cuarto sello de ese nivel es el guerrero, de tal manera que el caminante del cielo es un guerrero porque es un mago, y es un mago porque ve la maravilla, la encuentra y la hace aparecer (águila).

Ese es el tiempo en que estamos, el tiempo del despertar de los caminantes del cielo, o sea el tiempo del despertar de los magos, o sea el tiempo del despertar de los águilas y el tiempo de despertar de los guerreros de la paz que expanden su conciencia.

Ahí tenemos las máquinas moleculares.
Ahí tenemos las máquinas moleculares que pertenecen a la visión del águila que ve lo profundo y microscópico, que pertenecen al mago que hace aparecer la realidad más allá de la apariencia. Y ahí tenemos el caminante del cielo que explora y como consecuencia se produce la expansión de la conciencia.
Ahí tenemos las máquinas moleculares y lo primero que han encontrado esos investigadores ha sido el círculo o anillo, y luego han encontrado el eje, la línea recta, y la sincronía.
Eso es lo que entregamos hoy. La configuración del anillo es la configuración de la mujer. Eso es lo primero que han creado estos premios nobel, un anillo, o sea unas moléculas que se mueven únicamente dibujando un anillo o círculo.

En alguno de los post o artículos anteriores señalábamos cómo la mujer es redonda porque abraza en el momento sagrado. Estamos hablando de dos energías que no necesitamos relacionar con la guerra entre los géneros, pero que está encarnada en personas concretas y en actitudes concretas, y lo primero que han encontrado estos investigadores de lo microscópico es el círculo, y después, en segundo lugar, han aprendido y conseguido hacer un eje; han conseguido hacer que las moléculas se muevan en una línea recta y formen un eje. Ese es el hombre. Primero la mujer y luego el varón.
El movimiento en esa línea recta puede ser en ascensor, es decir, haciendo algo que sube y baja, o también en una línea horizontal donde algo se estira y encoge.

Y lo tercero que han hecho ha sido que unas moléculas se estén movimiento en círculo mientras se desplazan rodeando el eje. Rodeando el eje se desplazan, se alejan y se acercan.
Las moléculas se mueven en círculo y en un segundo movimiento se desplazan sobre un eje, mientras que otras moléculas se mueven en una línea creando el eje y al mismo tiempo ese movimiento atraviesa el círculo.

Esa es la sincronía. Esto es algo antiguo y habitual que aparece como nuevo. Eso está sustentando la vida y la invitación es a situarte como quien sustenta la vida. Cuando estás en esa situación estás como individualidad, pero también como arquetipo.
Cuando expandes tu conciencia y encuentras dentro de ti el arquetipo, te sitúas en otra dimensión. En algún momento accedes a la quinta dimensión. Es un camino seguro, pero necesita mucho respeto, conciencia, humildad y amor.

Estamos hablando de cosas muy profundas. Estamos hablando de un entrar y salir, un desplazarse en un eje, que contiene el momento de nacer, pero también el momento de morir y el momento de la intimidad amorosa. Estamos hablando de lo sagrado, que necesita del despertar del arquetipo.
Gracias premios nobel de química 2016.

El hombre, que es la tierra, no puede poseer ni ser dueño del cielo

¿Cómo puede el hombre, que es la tierra, al menos en esa imagen de la civilización 13:20 o 360 de Egipto, acercarse al cielo?
El hombre, que es la tierra, no puede poseer ni ser el dueño del cielo.

Cuando el hombre, según la idea de los conquistadores griegos, cree que es el dueño y el cielo, entonces trata de poseer. Pero el hombre no puede ser el dueño del cielo. El hombre no es el dueño de la energía de resurrección.
El hombre no es el dueño de la energía creadora, pero sí puede recibir esa energía.

El hombre tiene que entregarse sin reserva a esa energía, sin dominarla ni poseerla.
El cielo no se conquista, sino que te abre la puerta. Si quieres entrar en el cielo no es dando patadas a la puerta o tirándole bombas. Esa no es la actitud.

Claro, el hombre es la tierra porque la mujer es la luna, o sea arriba.
Cuando el arquetipo de Osiris es la tierra y el arquetipo de Isis es la luna, entonces es cuando puede suceder la resurrección de Osiris, apareciendo su hijo Horus, que es el humano, hombre o mujer, iluminado.

La sexualidad es una parte de la realidad, justamente aquella donde Dios se presenta como hombre-mujer

Buscar a Tefnut también expresa la sexualidad sagrada, porque la sexualidad es una parte de la realidad, justamente aquella donde Dios se presenta como hombre-mujer. Y restablecer la unión hombre-mujer presente en la realidad Dios es un acto sagrado.
Tefnut es aquello real, no visible desde este nivel de la realidad, que te invita a ir más allá de la apariencia. Es la misma diferencia que hay entre decirle a una chica “guapa” o a un chico “guapo”, y decirle “te amo”. El guapo/a es exterior, pero hay una realidad profunda que siempre es amorosa.