El hombre, que es la tierra, no puede poseer ni ser dueño del cielo

¿Cómo puede el hombre, que es la tierra, al menos en esa imagen de la civilización 13:20 o 360 de Egipto, acercarse al cielo?
El hombre, que es la tierra, no puede poseer ni ser el dueño del cielo.

Cuando el hombre, según la idea de los conquistadores griegos, cree que es el dueño y el cielo, entonces trata de poseer. Pero el hombre no puede ser el dueño del cielo. El hombre no es el dueño de la energía de resurrección.
El hombre no es el dueño de la energía creadora, pero sí puede recibir esa energía.

El hombre tiene que entregarse sin reserva a esa energía, sin dominarla ni poseerla.
El cielo no se conquista, sino que te abre la puerta. Si quieres entrar en el cielo no es dando patadas a la puerta o tirándole bombas. Esa no es la actitud.

Claro, el hombre es la tierra porque la mujer es la luna, o sea arriba.
Cuando el arquetipo de Osiris es la tierra y el arquetipo de Isis es la luna, entonces es cuando puede suceder la resurrección de Osiris, apareciendo su hijo Horus, que es el humano, hombre o mujer, iluminado.

Sólo estarás vivo y empezarás a entrar en la luz cuando encuentres tu centro, porque ahí sí está la luz

Familia Polar y Horus
LA FAMILIA POLAR Y HORUS (Extracto del Libro de las Familias)

El segundo día epagómeno está dedicado a Horus.

EL NOMBRE HORUS:
Horus es el nombre helenizado de Hor, que es su auténtico nombre en el idioma de los egipcios constructores de las pirámides.
Da la impresión de ser un nombre de un idioma antiguo, ya que todos esos idiomas y civilizaciones han sido sepultados, cubiertos y soterrados bajo otro idioma que es el actual. Sin embargo hay un idioma mundial, por lo menos actualmente mundial, donde encontramos que la H es Alef y no se pronuncia, la O es Vav con pronunciación “O” o “U”, y la R es Reish con pronunciación “R”. Así, la pronunciación de esta palabra en esta lengua mundial es OR, cuyo significado es LUZ, lo que confirma su relación con la familia Polar o familia de la luz.

Esta luz u OR es real en todos los sentidos posibles de la palabra, solo que quizá no es totalmente evidente. Todas esas luces Or casi imperceptibles son como las estrellas en la oscuridad-noche. A veces son poco visibles, pero están, aunque quizá solo las veas en el momento de máxima oscuridad, que incluso puede ser la máxima oscuridad de tu vida.
Están, pero quizá tú no, porque estás en los criterios de otro y no eres tú. Sólo estás en ti obligatoriamente en el momento de máxima oscuridad, porque la oscuridad te lleva a tu centro; en la oscuridad no puedes estar fuera, solo en tu centro. Sólo estarás vivo y empezarás a entrar en la luz cuando encuentres tu centro, porque ahí sí está la luz, y entonces podrás referenciarte con otras luces, cercanas y lejanas, hasta encontrar la estrella y el cielo luminoso.
Or-luz-estrellas. Ese pueblo de las estrellas y del gracias, no es otro pueblo sino que eres tú cuando estás en el gracias, en el agua, en la emoción, en el cuerpo del amor, y entonces la emoción te lleva al cielo. No podrás comprar la entrada; no necesitas dinero; no tienes que robar.

HORUS Y LOS SELLOS DE LA FAMILIA POLAR:
Horus tiene distintas representaciones. Se le representa como un halcón, que es un ave rapaz, por lo que también nos vale el ÁGUILA.
También se le representa como una cobra, por lo que puede valer la SERPIENTE.
Otra representación de Horus es como disco solar, por lo que puede valer el SOL.
Y también se le representa como un león. Podemos entender el león y el fuego como el corazón, y en la medicina taoísta, el fuego es el corazón. Por eso nos puede valer el PERRO como expresión del amor incondicional, encontrando que hablar del corazón es hablar del amor.

De esta manera, Horus y la familia Polar establecen múltiples sincronías.

Tanto Hator como Horus son realidades humanas como desarrollo de un proceso

Hator es traducido según Wikipedia como “templo de Horus” o “morada o casa de Horus”.
Desde nuestra ignorancia lo traducimos como templo, casa o morada de la LUZ.
Rescatamos el sentido insuficientemente traducido pero presente en OR como luz.
OR en hebreo es luz y Hator es la forma griega de HOR, que es como una representación deificada de un proceso humano, el proceso de la iluminación.

Pero si traducimos ese proceso humano y lo sacamos de su vehículo mitológico, lo que encontramos es ILUMINACION, o sea despertar a la realidad Dios del ser humano hombre-mujer.
Por lo tanto, nos interesa reconocer en Horus al ser humano hombre-mujer iluminad@ y traducir Hator como casa, templo o residencia, o sea CUERPO de la LUZ, cuerpo donde reside la luz; cuerpo real que da soporte a la LUZ, porque existe un cuerpo de LUZ que es el cuerpo de la inmortalidad.
Tanto Hator como Horus son realidades humanas como desarrollo de un proceso.

Sólo estarás vivo y empezarás a entrar en la luz cuando encuentres tu centro, porque ahí sí está la luz

El segundo día epagómeno está dedicado a Horus.
Horus tiene distintas representaciones. Se le representa como un ave rapaz, como un halcón, por lo que también nos vale el ÁGUILA.
También se le representa como una cobra, por lo que puede valer la SERPIENTE.
A Horus se le representa como el disco solar, por lo que puede valer el SOL.
Y también se le representa como un león. Podemos entender el león y el fuego como el corazón, y en la medicina taoísta, el fuego es el corazón. Por eso nos puede valer el PERRO como expresión del amor incondicional, encontrando que hablar del corazón es hablar del amor.

De esta manera, Horus y la familia Polar establecen múltiples sincronías.

Horus es el nombre helenizado de Hor, que es su auténtico nombre en el idioma de los egipcios constructores de las pirámides.
Da la impresión de ser un nombre de un idioma antiguo, porque todos esos idiomas y civilizaciones han sido sepultados, cubiertos, soterrados bajo otro idioma que es el actual.
Sin embargo hay un idioma mundial, por lo menos actualmente mundial, donde encontramos que la H es el Alef y no se pronuncia, la O es la Vav con pronunciación “O” o “U”, y la R es la Reish con pronunciación “R”. Así, la pronunciación de esta palabra en esta lengua mundial, es OR, y su significado es LUZ.

Esta luz, es decir este OR, es real en todos los sentidos posibles de la palabra, solo que quizá no es totalmente evidente.
Todas esas luces Or casi imperceptibles son como las estrellas en la oscuridad-noche. A veces son poco visibles, pero hay una cosa cierta: están, y quizá solo las veas en el momento de máxima oscuridad, que incluso puede ser la máxima oscuridad de tu vida.
Están, pero quizá tú no, porque estás en los criterios de otro y no eres tú. Sólo estás en ti obligatoriamente en el momento de máxima oscuridad, porque la oscuridad te lleva a tu centro; en la oscuridad no puedes estar fuera, solo en tu centro.
Sólo estarás vivo y empezarás a entrar en la luz cuando encuentres tu centro, porque ahí sí está la luz, y entonces podrás referenciarte con otras luces, cercanas y lejanas, hasta encontrar la estrella y el cielo luminoso.

Or-luz-estrellas. Ese pueblo de las estrellas, del gracias, no es otro pueblo sino que eres tú cuando estás en el gracias, en el agua, en la emoción, en el cuerpo del amor, y entonces la emoción te lleva al cielo. No podrás comprar la entrada; no necesitas dinero; no tienes que robar.

la iluminación es un hecho instantáneo que acaba con el karma, cuando es auténtica

La leyenda del conejo en la luna, que es el lugar donde es situado el conejo al ofrecerse a Quetzalcóatl como alimento al encontrarle desfallecido después de su largo caminar, nos permite encontrar resonancias que pueden ser significativas y nutritivas, ya que la luna en determinados códigos es Isis.
Isis lleva a su hijo Horus en brazos, como la luna lleva al conejo. El conejo está como sujeto amorosamente por la luna, y es la misma imagen que representa Horus el niño en brazos de Isis, o Jesús en brazos de la virgen.

Además, sabemos que la luna en leyendas de Mesoamérica es la madre del sol, que llega a ser sol como consecuencia de su interacción con los seres humanos, aunque no precisamente en su mejor aspecto. Es decir que el hijo de la luna, en su interacción con los seres humanos cuando no eran aun personas expandidas dimensionalmente, sino sufrientes y por tanto también productores de sufrimiento, es cuando aparece como sol.

Así, encontramos a Isis con su hijo Horus, el sol, y a la virgen con su hijo Jesús, que también sufre en su interacción con el humano sufriente y creador de sufrimiento, y que adopta forma de humano, accediendo de esa manera al lugar de hijo de Isis, reencontrándose con la divinidad y con lo óptimo.

Por otra parte, vemos a la luna como inicio del castillo verde, expandiéndose en la estrella, que es el sello 8 en la onda 20 y terminando como transcendencia en el sol 13, que es el 20-13 y aparece como inicio de algo nuevo.
Nosotros estamos viviendo en estos momentos en el año maya 2013 según el código Tzolkin, alboreando lo nuevo sin referencia al sufriente y creador de sufrimiento; es una liberación.

Aunque haya personas que hablan de un karma como consecuencia de unas acciones, la iluminación es un hecho instantáneo que acaba con el karma, cuando es auténtica.