Hacia el humano transcendente

HACIA EL HUMANO TRANSCENDENTE (Tiempo de gracias, tiempo de perdón)

Si el humano es transcendente, todo lo demás es intranscendente.
Hay un posicionamiento de la CONCIENCIA situado en el nivel de la transcendencia donde la persona se puede instalar en su vida fuera de la inquietud, del miedo, de la inseguridad y de la lucha por conseguir sus deseos o por conseguir lo que las demás personas tienen cuando no puede referenciar desde dentro de sí mismo qué es lo importante y qué no lo es.

El conocimiento y la experiencia vital son de transcendencia, independientemente de aquello que la apariencia muestre.

(http://viatzolkin.com/e-books-libros-y-calendarios/tiempo-de-gracias-tiempo-de-perdon/)

Como humano transcendente, tú no haces nada, porque no puedes mejorar el programa

Como humano transcendente, tú no haces nada, porque no puedes mejorar el programa. Como humano transcendente, es decir como semilla 13 de la onda del humano, tú abandonas el estrés del hacer y simplemente permites el florecimiento de la semilla, es decir del programa. Pero eso no es una actitud pasiva, al contrario, es una actitud totalmente activa, porque liberas todas las restricciones.

El programa es perfecto, luego es inmejorable, pero el ser humano en niveles anteriores a la transcendencia, se resiste a la vida; trata de huir de aquello que le da miedo, intentando emular lo que desean otros, y se mueve en direcciones equivocadas. Pero situado en la transcendencia simplemente goza del momento, es decir entra en el gozo, y eso no es una actitud pasiva sino activa.

No existiría esa actitud si no eres voluntario; impedirías el gozo sin una actitud activa de voluntario, que no necesita hacer nada, solo plenitud. Y cuando permites activamente, sin hacer nada por supuesto, el florecimiento, es la luz la que aparece; la luz sale de lo oscuro durmiente.
Hay una huida hacia delante y hay una inhibición, pero el gozo no es ni una huida hacia adelante, que sería como huir agrediendo, ni una inhibición, que sería huir mostrando sumisión. En el gozo no hay huida, hay ecuanimidad.
En el gozo no hay huida porque no ha enemigo, pero sí hay una fuerza positiva que es la fuerza del amor.

Estamos en tiempos iniciáticos para el ser humano, donde las relaciones solo pueden darse desde el amor

El tiempo final es el tiempo del inicio.
No sé si ahora estamos en tiempos finales, pero sí estamos en tiempos iniciáticos para el ser humano.

El siglo XXI podemos verlo en el arcano XXI, saltando fuera del agujero de gusano.
Vivimos tiempos iniciáticos que responden al contenido de las palabras.
Gracias pueblo del gracias, porque el camino del gracias es el camino del salto evolutivo, EL PASO. Sí, pasar.

El asunto está dirigido a las personas del siglo XXI. Podríamos pensar qué sucede, qué habrá sucedido o qué sucederá con las personas de otros siglos, claro que esto sería divagar, porque el tiempo es un regalo para la persona que está viviendo en el tiempo, y este es el tiempo iniciático, de los milagros -sí, gracias, tiempo de los milagros-, de la iluminación, de liberar la luz interior; el tiempo en que la luz interior sale fuera de la oscuridad interior. Las palabras son muy importantes como vehículos de contenidos, ya que encienden la luz.

No es un asunto étnico ni cultural, sino del arquetipo humano. Todos los seres humanos son expresión y semejanza de Dios porque todos están unidos desde la realidad de lo óptimo, porque son lo óptimo, y solo pueden relacionarse desde el amor. Ese es el tiempo actual y por eso es iniciático.

La nave de Isis es una celebración que se realizaba en la primera luna llena después del equinoccio de primavera. La pascua judía también sucede en la primera luna llena después del equinoccio de primavera, y también ese momento es elegido por Jesucristo.
Jesucristo contiene algo que genera el tiempo común para todas las personas, porque tanto amigos como enemigos aceptan por el motivo que sea esta nomenclatura del tiempo, habiendo elegido incluso las inteligencias máquina de las computadoras esa nomenclatura.
Lo vimos claramente en el año 2000 cuando de repente se tuvieron que rehacer los programas. El hecho de que hubiese temor o incertidumbre sobre qué iba a suceder con tantos programas informáticos que controlaban ascensores, trenes, hospitales y bancos, demuestra que la misma inteligencia que podemos llamar “artificial” había elegido ese soporte para hacer una demostración de algo, y muy exactamente de la existencia real de un tiempo común, bajo esa nomenclatura y no otra, aunque había muchas otras.

Así, tenemos que dar por válido que en el siglo XXI hay un tiempo común, que a través de acuerdos determina que el año comienza el 1 de enero.
Está situado en el mundo de los acuerdos porque no corresponde con exactitud a una posición de los astros. Por ello el argumento no debe ser medir si es antes o después, porque entonces podríamos denominarlo un tiempo común donde la informática toma el lugar de las estrellas y podría parecer una aberración, y sin embargo la materia siempre es luz cumpliendo una misión, y aquí está preparando un escenario para una comunicación, o sea para vehiculizar conceptos iniciáticos.

Entonces, si el año comienza el 1 de enero, siempre y en todos los casos el momento que se denomina nave de Isis o Pascua va a suceder en la cuarta luna a partir del 1 de enero.
Podemos ver un ejemplo en el año 2000, donde la primera luna llena fue el 21 de enero, la segunda el 19 de febrero, y la tercera el 20 de marzo a las 04:45.
Aunque se podía ver la luna llena la noche del 20 de marzo, el equinoccio de primavera sucede varias horas después, y la pascua sucede en el mes de abril. Tal vez para los judíos la pascua hebrea fue el 18 de abril, y en la semana santa, el domingo de pascua fue el 23 de abril.

En realidad están conmemorando el mismo acontecimiento, ya que son los acuerdos de cómo establecer un calendario los que lo diferencian -el calendario lunar hebreo a veces tiene 12 meses, en total doscientos cincuenta y tantos días, y a veces tiene 13 meses, en total doscientos ochenta y tantos días-, entre otras cosas porque no se puede confiar en ver salir la luna por ejemplo en un día nublado, y por eso se hace un cálculo que no siempre es coincidente, aunque tampoco lo pretende, ya que la importancia está en otro sitio.

El mes siempre está traduciendo el movimiento de la luna, que se mueve con un ritmo de 29,5 días, es decir de 29 días completos y otro día parcialmente, de modo que toda cuenta en meses está basada en la luna.
Entonces encontramos que la primera luna después del inicio de la primavera en el tiempo común, que se inicia en lo que se denomina 1 de enero, siempre hace referencia a un cuarto mes lunar.
La cuarta luna es como hablar del cuarto mes, que en el tiempo común es el mes de abril, por lo que el día 14 de nisán lo podemos traducir como 14 de abril, o día 104 del año común.
Y el día 104 en el Tzolkin corresponde al final del segundo castillo (52 del primer castillo + 52 del segundo castillo), exactamente a la SEMILLA 13 siendo su oculto TIERRA 1.

De esta manera podemos asociar el día de la Nave de Isis y del paso o salto dimensional, a la semilla 13, que es la forma transcendente del humano, guiada por la estrella 13, que a su vez es la frontera con el castillo verde.
Hablar de la semilla 13 es hablar del humano que ha conectado con su programa interior en forma transcendente, alineándose con el programa de su creación y deshaciéndose de todo lo que obstaculiza ese contacto.
En su interior está la tierra 1, donde lo que encontramos es la traducción del voluntario y la alineación perfecta con el corazón del cielo, que da como resultado en el interior de la persona la liberación que supone decir “sí, quiero”.
Y el paso siguiente a la semilla 13 es la serpiente 1, que es el inicio del despertar de la luz interior.

Con un Tzolkin llegamos a los 260 días y 5 castillos, es decir que estamos hablando de un periodo de 260 días que es un fractal del tiempo expresado por el año platónico -26.000 años, tiempo que tarda en volver a situarse en el mismo sitio la precesión de los equinoccios-
Son 5 castillos, pero el año terrestre, que es la rotación de la tierra alrededor del sol, contiene el equivalente a 2 castillos más para llegar a la iluminación (5 castillos + 2 castillos = 364 días), es decir 7 castillos, siendo el inicio del nuevo tiempo el octavo castillo, donde encontramos a la serpiente, como iluminación interior.

Ese es el tiempo actual. Bendición. El voluntario siempre expresa bendición. Gracias.

Segundo castillo o castillo del agua donde la emoción te hace florecer de modo transcendente

SEGUNDO CASTILLO O CASTILLO DEL AGUA DONDE LA EMOCIÓN TE HACE FLORECER DE MODO TRANSCENDENTE

El habitante del segundo castillo, o sea el habitante de la realidad expresada por lo blanco, que es el segundo castillo, asociado al agua y a la emoción, es el HUMANO.

 

El agua proviene de más allá del sol; aparece en la tierra y continúa apareciendo constantemente, proviniendo de más allá del sol.

Hay estudios de la Nasa y de otras entidades nada sospechosas de fantasía que encuentran que el agua proviene de más allá del sol. Toda el agua que hay en la tierra es el resultado de muchos millones de años, de muchísimo tiempo.

Si asociamos el tiempo con la conciencia, con la transformación y con la oportunidad y el paso previo al salto evolutivo, el agua expresa cómo todo lo que sucede en la tierra lleva mucha conciencia, intención y enfoque dimensional a que suceda algo.

 

El ser humano tiene su raíz en algo más allá de la realidad, más allá del tiempo, más allá del sol. El humano proviene de más allá del big bang.

Eso que le gusta a la gente llamar big bang, que es una palabra onomatopéyica como infantil, lo que significa es que han aparecido cosas, y es lo que consideramos que es la entrada de la luz en la forma. Podemos considerar que el big bang significa formalizarse las cosas, tomar forma la luz para cumplir su misión.

El ser humano viene de más allá del sol, de la luz. La raíz del  ser humano está en el más allá.

 

El humano en el Tzolkin aparece como el habitante del segundo castillo, que se inicia y tiene como frontera a la quinta onda, siendo el último sello de la cuarta onda del castillo anterior el humano 13, que es el final del primer castillo que contiene la materia, la forma.

Contemplar al humano 13 es contemplar a la materia asomándose a la emoción. Pero es también la emoción fusionándose con la materia, y hay un momento en la vida del ser humano, en su forma de embrión, donde esto sucede.

Debemos decir que ya ese contacto es un acto de amor, de la misma manera que todo contacto entre los seres humanos como cuerpo, precisa ser revestido de emoción amorosa, porque si no, faltaría lo que expresa el humano 13, que es la vida transcendente del humano.

Cualquier persona que se acerque a tu vida, incluso en los momentos que parecen intranscendentes, están cargadas de transcendencia cuando tú eres un ser transcendente, o sea real. Y de esto precisamente quiere hablar el segundo castillo, donde el humano aparece como el máximo de consecución de la forma, que en realidad es luz cumpliendo una misión.

 

El humano transcendente es la frontera donde va a comenzar el segundo castillo, pero donde va a culminar ese castillo es en el humano como onda, como cuarta onda. El humano es la expansión de la emoción.

La emoción es la auténtica riqueza porque es el auténtico valor del ser humano.

 

Así que cualquier persona que nace en este castillo, cuyo oculto va a situarse en el cuarto castillo, necesita priorizar los contenidos emocionales y descubrir qué valor expresa el tono 12 como colaboración con todo lo existente.

Observamos que la columna 12, que también traduce al tono 12, comienza con el dragón 13, la solidaridad transcendente, que es la forma en que la columna 11, que expresa la liberación asociada al tono 11, se une con la 12. Porque la columna 11 se une a la columna 12 cuando la onda de la luna, que expresa el agua, llega a su culminación transcendente.

Pero la onda de la luna ya está en el castillo verde.

Primer castillo o castillo de la luz cumpliendo una misión, donde el humano es transcendente

El Sol, o sea la luz, es el habitante real del castillo que expresa lo sólido, la materia, lo material. La luz cumpliendo una misión es el habitante real de la realidad material.

De hecho en lo sólido también podemos encontrar la referencia al SOL, como por casualidad, solo que quizá no sea casualidad sino metalenguaje.

Podemos verlo al considerar el primer castillo, que expresa lo rojo, de forma evolutiva porque contiene ondas, y asociado a la transcendencia y a la expansión.

 

El castillo rojo donde está lo sólido tiene como cuarta onda, que expresa la expansión, al sol, es decir a la luz, cuya forma transcendente es el humano transcendente.

Y tiene como frontera donde se inicia, al sol 13, que está en el quinto castillo.

Estamos hablando de una realidad sin fin, donde uno se enlaza con otro. Y podemos considerar que su habitante, porque está al principio como sello, en la frontera, y al final como onda, es el Sol.

 

De alguna manera el Tzolkin propone ver más allá de la forma, de lo que llamamos material, a la luz, ya que lo que expresa como sólido lo sitúa entre el sello sol 13 y la onda sol. Pero también invita a considerar al humano como la propia transcendencia de lo que la luz, al entrar en la forma, realiza. El cuerpo del humano también es luz cumpliendo una misión. Y la invitación es a considerar la transcendencia posible en el cuerpo.

Lo que se inicia en el dragón 1 finaliza como sello en el humano 13. Pero también esa consideración acerca de la luz y la transcendencia, te sitúa ante el agua y ante la emoción.

 

Las personas que nacen en este castillo necesitan llegar pronto a la vivencia de la transcendencia, porque su oculto está ya en el castillo verde. Todos los ocultos del primer castillo se encuentran en el castillo verde, y todos los del castillo verde encuentran su oculto en el primer castillo.

Apostar por la transcendencia es apostar por la realidad.

De otra manera, estas personas también serán transcendentes porque servirán de ayuda a mucha gente a través de crear cosas sólidas, pero al no vivir esa transcendencia desde la conciencia, lo harán con esfuerzo, con desgaste y con sufrimiento.