Le es más fácil al rebelde incumplidor

– Le es más fácil al rebelde incumplidor que al correcto cumplidor.
– ¿Qué cacarea usted, paisano?, ¿de qué está usted hablando?, ¿cómo que es más fácil al incumplidor que al cumplidor?, ¿qué es lo que es más fácil?
– Gracias simpático personaje por su pregunta. Preguntar es maravilloso porque establece conexiones, despierta y renueva. Pues muy sencillo, es más fácil para el incumplidor conectarse con la vida que al cumplidor, porque el cumplidor se conecta con la vida cumpliendo y eso supone esfuerzo y estrés. Y el estrés es un borrador; va borrando el gozo. Si usted estudia con estrés, lo olvida rápido.

Cumplir siempre necesita un estrés. El incumplidor encuentra la vida, porque la vida le busca. La vida busca a todos, a todas las personas. Les busca y abre la puerta a la iluminación.
Si estás en lo correcto, te esfuerzas en lo correcto e incluso gozas en lo correcto – aquí gozar es casi sinónimo de vanagloriarse; te vanaglorias de que eres correcto gracias a tu esfuerzo-, estás creando una sobre-estructura.

Estás creando otra estructura paralela desde tu dimensión a la vida, que actúa en otra dimensión. Tu estructura está en la dimensión del esfuerzo y la vida está en la dimensión del gozo. Y entonces esa estructura que creas es refractaria. Cuando la vida viene a buscarte hay una dureza refractaria que impide la conexión.
Por eso muchas personas tienen un momento de iluminación. Pero esas personas estaban en lo heterodoxo, en lo fuera, y es una puerta la que les adentra.

¿Significa esto que no sea maravilloso amar la verdad conocida? No, no significa esto. Significa que quizá la verdad conocida no encuentra conexión con la autenticidad interior, y en ocasiones puedes encontrarte entre dos posibilidades, lo correcto sin emoción y lo incorrecto con emoción.

Hay algún nivel de dureza en lo correcto y hay algún nivel de libertad en lo incorrecto. En todo caso hay un camino del centro donde lo correcto sucede sin esfuerzo, es decir, sin dureza. Hay un camino del centro donde lo correcto sucede sin esfuerzo, sin dureza y al mismo tiempo con iluminación.

Pero da igual qué camino elijas. Al final la dureza se vuelve iluminación y la emoción se vuelve solidez.

Qué divertido es ser inconsecuente

Qué divertido es ser inconsecuente. Y qué consecuente es ser divertido. Conectar con la inocencia hace aparecer esa vibración de gozo que es una alabanza a la vida.

No necesitas ser sabio. No necesitas ser lógico. No tienes líneas rojas ni fronteras que te encajonan en lo correcto. Simplemente estar vivo es un gozo. No necesitas estar vivo porque eres inteligente o porque eres pulcro o adecuado. Simplemente estar vivo es un hecho gozoso.

Ese hecho gozoso se ve perturbado cuando aparece aquello que busca el interés propio. Pero si simplemente estás vivo y expresas tu gozo y n tu alegría, no estás maquinando en favor tuyo.
Claro, cuando maquinas, algo le quitas a uno sin que se de cuenta, o le impones con tu fuerza para que se calle, y eso enturbia el gozo.

Hay un gozo inconsecuente, asociado a la inocencia. La inocencia no sabe de consecuencia. Y ese gozo es bendición. Quizá ustedes pueden ver a determinadas horas del día los pájaros cantando. En algunos momentos, al amanecer o al atardecer, pueden oír los pájaros con mucho estruendo.
Y de qué creen ustedes que hablan los pájaros. Los pájaros simplemente dicen jajajaja, jajajaja, y eso es bendecir a Dios, y bendecirle a usted, que los está escuchando.
Jajajaja, jajajaja señor o señora preocupado. Jajajaja, jajajaja, gracias por escuchar mi cantar.
Bendita sea tu vida, jajaja, bendito sea tu vuelo, jajajaja jajajaja.