Hay una forma de medir los días donde el día es el amor

Podríamos hablar de los días y considerar que es algo gobernado por el reloj y cualquier forma de medir, y que un día son 24 horas o la forma en que mida el tiempo esa cultura. Pero no, hay una forma de medir los días donde el día es el amor. La aparición del amor es lo que determina un día. Cada vez que aparece el amor es un día.
De esta manera pueden aparecer días interminables, que no eternos, porque tarda en aparecer el amor, y días donde el amor es como un río, una constante y tu disposición y tu actitud es abierta hacia el amor.
Hay días de 24 horas donde te introduces en la inmortalidad, porque todos los instantes son días de amor, de tal manera que cuantos más días, mejor.

Hay algunas personas, sobre todo las que no son felices, que no quieren y se pelean con la idea de cumplir años, cumplir días. Tratan de entrar en la inmortalidad como oponiéndose a vivir, a cumplir, a completar.
Sin embargo, cuantos más días, mejor, solo que el día es el amor. Esos larguísimos días donde no aparece el amor -a lo mejor un día dura 10 años- son lo contrario a la inmortalidad, porque es lo que te hace cumplir.

El tiempo del ser, que es el tiempo del amor, se opone al tiempo de cumplir, que es el tiempo del no amor. Se acaba el tiempo y no ha aparecido el día. O el día está apareciendo constantemente y cada segundo es un nuevo día.

LA INFORMÁTICA YA HABLA DE INMORTALIDAD

LA INFORMÁTICA YA HABLA DE INMORTALIDAD
(Extracto del nuevo libro en preparación “El poder del agua. El poder de la emoción”, de un año luna 9).

La informática es profética. Evidentemente todo el mundo lo sabe, pero hay que decirlo, quizás para los olvidadizos o los despistados.
Todo lo que la informática hace a través de dispositivos, lo puede hacer cualquier ser humano. Por eso la informática es profética. Lo que la informática hace y tú no, es porque no está aún en tu presente, sino en tu futuro y te lo está anunciando.
Actualmente los programas, en lugar de quedarse obsoletos, se actualizan constantemente y sin cirugía, o sea desde su propio programa, como profecía de inmortalidad.

La inmortalidad es encontrar un tiempo de plenitud, donde el propio tiempo te nutre y te hace pleno

águila small
Casi todas las tradiciones antiguas hablan de la inmortalidad, y posiblemente todas.
Los sabios taoístas, los alquimistas, los buscadores del santo grial, la enseñanza que transmite la mitología egipcia, Gilgamesh, el monte Olimpo y los humanos que adquirían la inmortalidad, hablan de este tema, y también Saint German y los maestros ascendidos.

Pero si ahora vieses a un inmortal, hablases con él y pudieses tocarle, no por eso serías inmortal, y entonces la inmortalidad sería una experiencia de otro, donde la gente se estaría muriendo y habría algunos inmortales.
De modo que aunque hubiese inmortales y tú no, la cosa no cambiaría mucho.

Por eso, de lo que se habla asociado a la inmortalidad es de encontrar un tiempo de plenitud, donde el propio tiempo te nutre y te hace pleno.

La inmortalidad es un territorio experiencial, donde cambian los parámetros.

Cuando desde tu alma recibes la resonancia de tus acciones puedes elegir la alegría o tristeza, vitalidad o depresión que te procuren

Vivir es hacer cosas.
Por eso, vivir es aprender cuando vives desde tu alma.
Cuando desde tu alma recibes la resonancia de tus acciones puedes elegir la alegría o tristeza, vitalidad o depresión que te procuren.
Reconocer la resonancia es estar despierto; elegir es refinar, o sea aprender.
El aprendizaje del mago es el paso a la inmortalidad.

Las personas interesadas en elevar su vibración, el in lak’ech, la sociedad de la estrella, etc., están viviendo el juicio de Osiris.

Según Wikipedia: “El juicio de Osiris era el acontecimiento más importante y trascendental para el difunto, dentro del SISTEMA DE CREENCIAS de la mitología egipcia.
En la Duat, el espíritu del fallecido era guiado por el dios Anubis ante el tribunal de Osiris. Anubis extraía mágicamente el Ib (el corazón, que representa la conciencia y moralidad) y lo depositaba sobre uno de los dos platillos de una balanza. El Ib era contrapesado con la pluma de Maat (símbolo de la Verdad y la Justicia Universal), situada en el otro platillo.
Mientras, un jurado compuesto por dioses le formulaba preguntas acerca de su conducta pasada, y dependiendo de sus respuestas el corazón disminuía o aumentaba de peso. Thot, actuando como escriba, anotaba los resultados y los entregaba a Osiris.
Al final del juicio, Osiris dictaba sentencia:
Si esta era positiva su Ka (la fuerza vital) y su Ba (la fuerza anímica) podían ir a encontrarse con la momia, conformar el Aj (el “ser benéfico”) y vivir eternamente en los campos de Aaru (El Paraiso en la mitología egipcia).
Pero si el veredicto era negativo, su Ib era arrojado a Ammyt, la devoradora de los muertos (un ser con cabeza de cocodrilo, piernas de hipopótamo y melena, torso y brazos de león ), que acababa con él. Esto se denominaba la segunda muerte y suponía para el difunto el final de su condición de inmortal; aquella persona dejaba de existir para la historia de Egipto.”

El juicio de Osiris, aparece según esta información, como algo perteneciente al espejo interior, porque no es algo que se pueda ver y tocar, sino algo de lo que se puede hablar.
No es algo que pertenezca al presente inmediato, al aquí y al ahora, por lo menos aparentemente, ya que el aquí y ahora parecen ser el escenario de las cosas que se pueden ver y tocar.
Sin embargo, el juicio de Osiris hace una referencia temporal muy marcada, ya que no puede suceder en cualquier momento, sino solamente en el momento posterior a la muerte, y además de lo que se trata de dilucidar es si esa persona entra en el tiempo de la inmortalidad o se acaba el tiempo.

De ese modo, nos damos cuenta es de que el juicio de Osiris está plenamente instalado en el tiempo. Su escenario es el tiempo, tratándose de dilucidar si la persona puede dar un salto evolutivo y acceder a una nueva dimensión, que es precisamente el interés de muchas personas hoy, quizá de las personas que se consideran despiertas.
Esta imagen del juicio de Osiris, para las personas que quizá podríamos denominar dormidas, habla de algo que no les interesa en este presente del aquí y ahora, ya que su aquí y ahora está lleno únicamente de cosas que se pueden ver y tocar. Pero aquellas personas que en este argot llamamos “despiertas”, resulta que es justamente lo que ocupa su presente del aquí y ahora.

Las personas interesadas en asuntos aparentemente inmateriales, como subir su vibración, abrir sus escáneres espirituales, el in lak’ech o entrar en el espejo, encontrar la sociedad de la estrella, etc., están viviendo el juicio de Osiris, aun sin saber que en el código de alguna tradición es ese el nombre que recibe. De esta manera, no se trata de algo destinado a los muertos, sino de algo destinado a los despiertos.

Podemos encontrar que el arcano 13, en el lenguaje inicial e iniciático de la escritura fonética –gracias maestros iniciadores de la escritura fonética, bendición- es la muerte. El arcano 13 del tarot es la muerte y también la letra 13 MEM -letra madre por cierto-, que también forma parte de la figura central del juicio de Osiris, porque es la MAAT. La MEM no es la MAAT, pero forma parte constituyente.
En el código Tzolkin, el 13 es el caminante del cielo como sello, que pertenece a la familia que expresa el día verde. Eso es justamente lo que se está determinando en el juicio de Osiris, si la persona puede entrar en lo óptimo, es decir en la inmortalidad, que es también lo verde.
La primera vez que aparece este sello en el Tzolkin es justamente como 13, de modo que todo lo que significa 13 representa también el camino para entrar en la inmortalidad.
El 13 es el final del trayecto que va del 1 al 13, la transcendencia, y el caminante del cielo es el líder de ese contenido, porque es el primero que lo encarna, de forma primordial.

El 13 también es la tierra como onda. La onda 13, el equivalente de esa muerte que significa simplemente acceder a una dimensión óptima, también está expresado por la tierra como onda. La tierra expresa una alineación con el corazón del cielo a la que tu respondes “hágase en mi según tu voluntad, porque soy un voluntario para eso”, o sea, “amen”. Por cierto que amen también está construido con la Mem.
La onda 13 tiene como 13, momento transcendente, a la luna, y expresa cómo aquel que se presenta como voluntario entra en el castillo verde.

De modo que el juicio de Osiris aparece con la información de que la forma de entrar en el castillo verde es siendo voluntario.
Hemos relacionado el 5 con el KA, ya que la serpiente que a veces denominamos kundalini es la energía vital; el 9, la luna, contiene esos aspectos emocionales del alma que forman el BA; y en el 13, el caminante del cielo, está la realización de la propuesta del Tzolkin, que unifica el KA y el BA, produciendo el AJ.

La MAAT, que es como concepto una energía hija proveniente de RA, es precisamente la balanza con la cual se realiza el juicio de Osiris o pesaje del corazón -ahorrando palabras es simplemente Pesaj-, y lo que traduce en ese largo presente, en ese presente continuo de la persona despierta en su camino evolutivo, es esa actuación que aligera el corazón, a través de las acciones y las vivencias que realizas, no buscando tu interés sino como resultado de esa iluminación, que proviene del ver; al estar iluminada, otra realidad posible.
Es decir, ese presente está compuesto de acciones que contienen por ejemplo el desapego expresado por el enlazador, que casualmente parece más ligero que el apego, o sea que se te peguen las cosas en la mano; contiene amor incondicional donde tú no tratas de ganar, sino de ser incondicional, que parece también más ligero que el “todo es mío”; también el tú eres otro yo del espejo te hace ligero; y el viento, ya que las palabras como ondas portadoras de luz, no pesan; y desde luego lo que un mago no puede ser es un pesado, ya que el aprendizaje del mago es de liviandad.

De alguna manera lo que queremos decir es que el Juicio de Osiris sucede aquí y ahora, para las personas interesadas en el salto evolutivo. La Maat es la balanza; la pluma que se coloca en uno de los platillos también es la Maat, y de alguna manera si instalas esa balanza en tu interior encuentras que tu corazón se aligera.
Pero esa balanza, que en sí es un símbolo, también tiene una expresión simbólica personificada, que en el sistema de creencias y de valores egipcio está personificado en una mujer.
La Maat es energía femenina, y ese valor es importante mantenerlo, para que de su fruto. Pero esa energía femenina, hija de Ra, personifica esa balanza abriendo sus brazos, adoptando la forma de una cruz, o de una persona con los brazos en cruz.
Todas las balanzas pueden verse representadas en una cruz, donde en cada extremo del travesaño horizontal hay un platillo, y el travesaño vertical es el soporte. El cuerpo de la Maat o travesaño vertical es el soporte, y sus brazos son como el travesaño horizontal de la cruz o donde cuelgan los platillos.

El hombre perfecto en la cruz, o sea el hombre 10, es Jesucristo, el crucificado, y está justamente en ese paso que parece que es hacia la muerte pero es hacia la inmortalidad, precisamente abriendo la inmortalidad a la humanidad en esa tradición.
Jesucristo es como la balanza, pero si le escuchas, tu corazón se hace ligero, porque amarás a tu prójimo como a ti mismo, no juzgarás, … Bueno, ahí tenemos todas las parábolas y enseñanzas.

Maat, que es esta balanza que ayuda a aligerar el corazón para pasar a otra dimensión de la vida, también aparece en muchas imágenes como una mujer alada, pero también como una serpiente alada. La serpiente alada también es Quetzalcóatl, que con sus enseñanzas también aligera el corazón y favorece el salto dimensional.

Las imágenes son importantes, porque hablan un lenguaje atemporal que conecta con el alma.
Las imágenes surgen de lo ancestral. Todas las tradiciones ancestrales contienen imágenes, porque hablan al alma.
Algunos sistemas de creencias no ancestrales porque se conoce su autor, suprimen las imágenes y las cambian por órdenes. Con palabras-órdenes prohíben las imágenes, y por eso Maat no los representa.

Hay una relación entre la mujer y la inmortalidad

La civilización egipcia, y quizá podríamos decir simplemente la civilización, propone un enigma que quizá sea un tonto enigma pero solo de puro transcendente, o quizá sea otra cosa y el día que lo explicaron no fui a clase.
Al menos, hay que saber reconocer que esa gente sabía construir cosas para que las fotografiasen y además mucho, incluso antes de que se inventaran las cámaras fotográficas, y bueno, luego están los temas de la agricultura.

Pero el caso es que esta gente propone que el sol es hijo de la luna, así como quien no quiere la cosa.
Claro, podemos pensar que se trataba de hacer un elogio a las madres, que siempre piensan que su hijo es un sol. Pero no, porque de lo que habla el mito de Isis –decimos mito pero no como palabra técnica, sino que es lo que se nos acaba de ocurrir para designarlo, pero seguro que se llama de otra manera-, es de que la luna, o sea Isis, es el origen o la madre de la inmortalidad, o sea que no está hablando de esos hijos que al principio solo tienen días pero que al final se hartan de años y quizá se parecen a los niños porque hay que ponerles pañales, pero poco más.
No se trata de eso; se trata de la inmortalidad, de la luz permanente. Y a quien han elegido para representar ese origen es ni más ni menos que al arquetipo de algo así como la menstruación, el mes, ya que Isis tiene un ciclo mensual -un día que estás con la lengua torpe puedes decir “menstrual”; bueno, mensual y menstrual pueden ser sinónimos-.
Discúlpenme, porque además de hablar normalmente desde la ignorancia, hay veces que no se por qué me gusta hacerlo como diciendo tonterías.

Pero el asunto es muy importante, porque esa gente tan sabia como para perdurar aun hoy relaciona a la mujer con la inmortalidad del ser humano.
Hay una relación entre la mujer y la inmortalidad, tanto si la podemos ver como si no, porque Isis, la luna, es la mujer, y en el código Tzolkin además está relacionada con el cielo y con el castillo verde.
Por eso, aunque solo sea a través del ensueño, es propicio bendecir a esa mujer y a ese arquetipo femenino, y conscientemente colaborar, porque ese es el mejor camino para todos.
Cómo no pedir perdón ante tanto atropello.

Gracias y perdón.
Los círculos de mujeres, donde la mujer recupera su poder y expande su conciencia, hoy son prioritarios.

Dentro de ti hay algo que conecta con dimensiones superiores a través del sentir.

“Ta” en hebreo, arameo, fenicio y otros idiomas de la zona significa célula, y “Ma” significa madre. “Ta Ma” es células madre, pero unido, “Tama” es Tomás, es decir que “Tama” puede significar células madre y puede significar Tomás.
Tomás es el que comprueba las heridas de Jesucristo producidas por los clavos en las manos y por la lanza en el costado ocho días después de su resurrección, a causa aparentemente de su incredulidad, a la cual responde Jesucristo con un especial interés en demostrarle su resurrección. Esa es aparentemente la historia oficial.

Este año, en ese día han sido reconocidas por haber entrado en lo óptimo, en la resurrección, en el cielo, dos personas que adoptaron los nombres de Juan XXIII y Juan Pablo II.
Juan Pablo II había instituido ese día, a los 8 días de la resurrección de Jesucristo, como fiesta de la comprobación hecha por Tomás, bajo el nombre del día de la Misericordia, conmemorándose así la escenificación de Tomás al comprobar las heridas causadas en el cuerpo de Jesús.

En el código Tzolkin el 8 hace referencia a la estrella, es decir a la sociedad celeste, y esto de alguna manera está presente en toda referencia intencionada donde se resalta el 8. En este caso, este 8 está especialmente subrayado, porque a este periodo se le llama la octava de Pascua. El primer domingo es el domingo de Pascua y el siguiente domingo es el de la octava de Pascua.

Hablando de Tomás podemos contar esa historia, pero si hablamos de las CÉLULAS MADRE podemos contar otra historia.
Encontramos, mirando en ese espejo, que cada persona está llena de células madre, que son precisamente las que pueden comprobar la inmortalidad.
Las células madre, “Ta ma”, comprueban a través del tacto la inmortalidad; los receptores de la inmortalidad son las células madre.

Las células madre no responden a una frase, sino a una comprobación.
Las células madre no se guían por un libro; lo que dice un libro no les sirve.
Las células madre sienten, y a través de ese sentir es como pueden constatar los hechos transcendentes y pueden activarse. Sienten y deciden, porque son “inteligentes”, mejor dicho SABIAS, ya que pertenecen a dimensiones superiores, o sea a lo óptimo.

Podemos decir que las células madre pertenecen a la inmortalidad. Dentro de ti hay algo que pertenece a la inmortalidad, y es desde ahí desde donde puedes acceder a la inmortalidad, a través del sentir, del comprobar, del no dar nada por sentado o por supuesto, sino comprobar.

Tenemos que decir que Juan Pablo II expresa claramente la mayoría de los problemas de esta dimensión de la vida, ya que es una persona que ha sido perseguida por sus ideas, como ha sido perseguida la iglesia por el comunismo tras el telón de acero. Ha sido tiroteado, es decir víctima de maltrato, de abuso e intento de asesinato, traduciendo esta dimensión en que vivimos, y también ha padecido la enfermedad -una enfermedad neurológica en el cerebro como es el párkinson y una enfermedad más física como es el cáncer de colon-, y aun así ha seguido cumpliendo su misión, y ha perdonado.

Por ese motivo está asociado a dimensiones superiores a través de la demostración de su clarividencia al señalar la interacción de “tama” con la inmortalidad, de la importancia de este suceso, es decir de la importancia de activar las células madre y por lo tanto la posibilidad de activar la inmortalidad de las personas. Incluso subrayaba la “necesidad”, la “urgencia” de esa activación; señalaba la posibilidad, la necesidad y la urgencia de esa activación, y el cómo.