El presente no quiere contratos fijos

El presente no quiere contratos fijos, porque el presente es cambiante. Si fuera siempre lo mismo, sería una foto; sería una foto fija.
Pero el presente es cambiante, gracias a Dios, porque si fuera una foto fija sería similar a la inmovilidad del averno.
El conflicto de lo cambiante y también del presente, es el miedo y la inseguridad. Lo cambiante, o sea el presente, despierta el miedo porque está dentro, y es justamente entonces, cuando lo ves, cuando te puedes liberar de él.

Lo bueno de la inmovilidad del averno es que es siempre igual. No eres feliz, pero estás vivo. La inmovilidad del averno, donde no eres feliz, como es algo conocido te garantiza que estás vivo.
No eres feliz, pero tu vida no corre peligro y de vez en cuando la infelicidad se afloja, a lo mejor porque has vencido a alguien y es como una especie de revancha, o quizá porque alguien se ha compadecido de ti y desde la víctima te sientes bien.

Decimos que queremos vivir el presente, pero en realidad seguimos queriendo un contrato fijo en muchos casos.
Deseas vivir el presente porque en algún momento has experimentado que es más divertido ser libre y sientes más plenitud al ser tú. También aparece el amor, porque a veces percibes que estás rodead@ de amor.

Muchas veces, según te adentras en el presente, también te adentras en lo cambiante, en lo que no es seguro, y entonces aparece el miedo. Pero si aparece es porque está dentro y está ocupando el lugar de la conexión con la maravilla.
La conexión con la maravilla aparece cuando miras en el espejo de la realidad y ves a Dios.

El sistema de supervivencia determina la realidad que llamamos objetiva

La realidad que llamamos objetiva es totalmente subjetiva, porque está compuesta, además de por todas las posibilidades que vemos, por todas las que no vemos, que son incalculables. Son innumerables. No puedes contarlas.

Cuando estás bajo inseguridad, tu sistema de supervivencia en el cerebro antiguo se pone en marcha, detectando dónde puedes estar seguro, escondido, o por dónde puedes huir o ser superior.
Consecuentemente se van a obviar, olvidar y a no tener presente todas las demás posibilidades de la realidad. Cuando estás bajo esa presión, ante algo que subconscientemente activa la posibilidad de venganza y de ser superior a eso que estás percibiendo, todo lo que tenga que ver con la empatía y con el amor se va a obviar, reforzándose el mundo de escape, huida o ataque.

Entonces, hay una necesidad de no darle un valor absoluto a aquello que consideramos que vemos, abriéndose una puerta a la posibilidad de que las cosas sean diferentes. Se puede hacer en el nivel de la consciencia desde la afirmación, con frases del tipo “hago esto”, “elimino estos programas”.
Hay muchos actos inconscientes que se activan desde el cerebro de la supervivencia y que siguen activos, pudiéndose iniciar la desactivación cuando desde la conciencia afirmas lo contrario, que borras esos programas y que activas programas de amor, liberación, agradecimiento y empatía.

Esa es la MAGIA. Comprueba si algo es posible. Dale oportunidad a que algo sea posible. Para ello tienes la conciencia y la palabra: la conciencia de ver algo como posible y la afirmación, que refuerza y sitúa, poniendo en juego otro nivel de la realidad.

Eso que decimos magia es conocimiento y maravilla.
Esa es la maravilla. Gracias. Bendición.