La activación del hijo de Dios es un despertar. El reconocimiento de Isis es un despertar.

En la imagen se puede ver al Faraón, o sea a cualquier persona que ha descubierto que es hijo de Dios, Sa-Ra –gracias SARA-, siendo amamantado por Isis –gracias Isis-, que aparece en forma de árbol –gracias árbol-.
Isis aparece en todos los árboles y la contemplación del árbol en la cuarta dimensión activa al hijo de Dios durmiente, porque es nutrido por ella permanentemente.
La activación del hijo de Dios es un despertar. El reconocimiento de Isis es un despertar.

El tema de Isis es muy importante, porque es una llave que actúa en muchas facetas dimensionales. María con el niño también es Isis con el hijo, que es hijo de Dios, cuya pronunciación en las lenguas semitas mayoritarias es Isa y también “el que pende de un árbol”.
Consideramos que el árbol es sagrado y que el Tzolkin también es el camino del ver; el camino del ver la maravilla.

La posición de Jesús, o sea Isa, en la cruz es una ELEVACIÓN, un salto cuántico.

la iluminación es un hecho instantáneo que acaba con el karma, cuando es auténtica

La leyenda del conejo en la luna, que es el lugar donde es situado el conejo al ofrecerse a Quetzalcóatl como alimento al encontrarle desfallecido después de su largo caminar, nos permite encontrar resonancias que pueden ser significativas y nutritivas, ya que la luna en determinados códigos es Isis.
Isis lleva a su hijo Horus en brazos, como la luna lleva al conejo. El conejo está como sujeto amorosamente por la luna, y es la misma imagen que representa Horus el niño en brazos de Isis, o Jesús en brazos de la virgen.

Además, sabemos que la luna en leyendas de Mesoamérica es la madre del sol, que llega a ser sol como consecuencia de su interacción con los seres humanos, aunque no precisamente en su mejor aspecto. Es decir que el hijo de la luna, en su interacción con los seres humanos cuando no eran aun personas expandidas dimensionalmente, sino sufrientes y por tanto también productores de sufrimiento, es cuando aparece como sol.

Así, encontramos a Isis con su hijo Horus, el sol, y a la virgen con su hijo Jesús, que también sufre en su interacción con el humano sufriente y creador de sufrimiento, y que adopta forma de humano, accediendo de esa manera al lugar de hijo de Isis, reencontrándose con la divinidad y con lo óptimo.

Por otra parte, vemos a la luna como inicio del castillo verde, expandiéndose en la estrella, que es el sello 8 en la onda 20 y terminando como transcendencia en el sol 13, que es el 20-13 y aparece como inicio de algo nuevo.
Nosotros estamos viviendo en estos momentos en el año maya 2013 según el código Tzolkin, alboreando lo nuevo sin referencia al sufriente y creador de sufrimiento; es una liberación.

Aunque haya personas que hablan de un karma como consecuencia de unas acciones, la iluminación es un hecho instantáneo que acaba con el karma, cuando es auténtica.