Se trata de que el corazón no pese, sabiendo que lo que pesa es la materia y lo que no pesa es el espíritu

Simplemente se trata de que el corazón no pese, sabiendo que lo que pesa es la materia y lo que no pesa es el espíritu, la realidad Dios. Entonces, simplemente se trata de que el corazón se sitúe en la vida Dios, en el nivel espiritual.

Todo esto, que es la sabiduría egipcia, de los constructores de las pirámides, está expresando códigos. Cuando decimos que se trata de que el corazón pese menos que una pluma, que es lo que sucede en el juicio de Osiris, lo que estamos diciendo es que el corazón, que eres tú mientras estás vivo, está abriendo una puerta a la realidad espiritual.
Este código, esta sabiduría encriptada dice que el corazón eres tú. Dice también que todo el tiempo que tienes, toda esa oportunidad que es el hecho de estar vivo, asociándose el estar vivo a despertar la conciencia, es el momento propicio para abrir una puerta.

Tú puedes despertar la conciencia y decir “esta persona me engaña” o “esta persona me ama” o “yo asumo estos valores” o expresar la realidad en la forma que creas que es la realidad.
Cuando aparece la conciencia aparece también una expresión de la dualidad, y al aparecer dos realidades posibles, donde hay verdad y mentira o amor y no amor, amor-odio o amor-abuso, tienes que ir eligiendo donde te sitúas. Eso hace que tu corazón pese o tu corazón sea ligero, según cuál sean tus elecciones.

En el código según el cual el corazón eres tú, hay por un lado esa conciencia que va eligiendo. También hay esa referencia a la emoción y también hay una referencia al movimiento. Cuando nos situamos en la referencia del corazón como movimiento, podemos decir que tú estás vivo mientras tu corazón se mueve. Quizá como conciencia no te mueves, porque a lo mejor estás durmiendo, tu cuerpo está inerte, pero el corazón, no, el corazón siempre se está moviendo.

Eso nos lleva a la consideración del interior de la materia, donde aparecen cinco posibilidades: tierra, agua, fuego, aire y éter.
La tierra es la materia como algo rígido. En la pura materia, los átomos están muy cerca y no hay movimiento. Entonces, aquí es donde aparece esa parte del código. La materia rígida es no movimiento. En la forma más pesada de la materia los átomos están muy juntos y eso supone primar la forma, pero el significado que contiene es de inmovilidad. La materia puede tener esa forma de movilidad, que sería similar a lo que en la cultura griega se ha expresado como averno, o en la nuestra como cárcel o prisión.

También existe la materia como adaptabilidad. Es importante saber que la primera forma en que te alejas de la inmovilidad, o sea que sales de la cárcel o del averno, es a través de la emoción, del agua. Es la adaptabilidad, donde no te peleas con la realidad, sino que te amoldas a ella, haces la paz con la realidad.

Luego existe el fuego como intercambio. Ahí podemos situarnos como aprendizaje, donde intercambias, o como una forma activa del amor, donde también intercambias. Te amoldas y luego entregas lo mejor de ti. Eso sería el fuego. Eso también te está sacando del averno.

También existe el aire, la forma aire. Las moléculas se encuentran muy separadas y muy móviles. La adaptabilidad del agua se transforma en la adaptabilidad del aire, porque el aire también es adaptable. El agua mantenía una forma que era la horizontal, el agua siempre conserva la horizontal como forma, sin embargo el aire ya no tiene nada, no pertenece a la forma y entonces se convierte en invisible. Eso está manifestando una forma de elevación.

Finalmente hay otra expresión de la materia que sería el éter, la materia de las estrellas.

Claro, esto muestra un camino ascendente, desde la forma en que los átomos están inmóviles hasta el momento en que el corazón pesa menos que una pluma: los átomos se hacen adaptables, se produce ese intercambio amoroso, hasta esa adaptabilidad más completa, donde tú sigues siendo el mismo y tu conciencia se mantiene, pero de una forma totalmente expandida. Entonces, es ahí donde ya tu corazón no pesa.
Sin embargo, si te diriges a la materia, lo que le sucede al corazón es que se para, porque entra en la inmovilidad.

Entonces, podemos decir que el asunto es que el corazón, o sea tú, tienes que pesar menos que una pluma, es decir, encontrar la realidad espiritual como forma de recuperar la conexión con lo divino. Así, la dualidad te estaba ayudando a dirigirte en esa dirección.
El código principal es encontrar los contenidos de significación del corazón. Decimos por un lado que es una expresión de ti porque siempre se está moviendo. En cuanto se deja de mover, se para el corazón y tú ya te has muerto. Esa oportunidad que se había abierto delante de ti de conectar con lo divino se ha terminado. Tienes que volver a empezar, que es lo que se considera como reencarnación.

El corazón se asocia con el movimiento y el movimiento es lo que haces. Tienes tiempo y tienes posibilidad de movimiento. ¿En qué consiste tu movimiento, es decir, lo que haces cada día? Cada día tienes 24 horas llenas de minutos y segundos. Tienes infinidad de posibilidades de hacer cosas bellas, de hacer real el amor a través de acciones concretas. Y esa es la gran riqueza y también la gran oportunidad.
Tienes un día lleno de momentos grandes, como podrían ser las horas, de momentos más pequeños, que podrían ser los minutos, y de momentos todavía más pequeños que podrían ser los segundos, pero cada uno de ellos tiene la virtualidad de poder conectar con lo divino.
Solo un segundo de conexión con lo divino es suficiente para que todo ese corazón, ese ser entre en lo divino, se deshaga del peso y se llene de luz, de gozo, de lo óptimo.

La cuarta dimensión es un periodo intermedio

28/9/2016

La cuarta dimensión es un periodo intermedio, donde estás todavía con valores de la dimensión del esfuerzo y el conflicto, pero ya has entrado en contacto con hechos maravillosos.

El trabajo personal es modificar los valores que son programas, que es lo que llamamos hechizos, que te hacen actuar de una u otra forma y que en ese momento todavía son reactivos. Esto es un trabajo que haces tú, en tu interior, contigo mismo. Es un diálogo interior, donde parte del diálogo lo expresa tu ser espiritual, que dialoga con tu ser reactivo.

Al cambiar tus valores y conectar con tu ser espiritual cambia la realidad que te rodea. La realidad objetiva se modifica y las personas también se transforman.
Empiezas a percibir sincronías, hay un diálogo más profundo y las demás personas no responden a tus juicios anteriores.
Cuando conectas con tu ser espiritual también encuentras y conectas con el ser espiritual de otras personas, permitiéndote conectar con ese grupo y con la misión de la luz que aparece a través de ese grupo.
Entonces ya no se trata tanto de un trabajo personal como de empezar a abrirte a un trabajo grupal.

Cuando conectas con tu ser espiritual ves la vida desde tu ser espiritual y entonces todo es diferente. Situarte ahí es el trabajo de la cuarta dimensión, donde te vas descargando, deshaciendo de los valores de la realidad reactiva de la supervivencia, que son incompatibles con la realidad de lo óptimo.
Eso corresponde a lo que en la mitología egipcia se describe como Juicio de Osiris, y expresa una elevación. Cuando tu vida no pesa entras en la quinta dimensión.
Por eso, en ese estado intermedio de la cuarta dimensión todavía hay programas y reacciones dentro de ti que pertenecen a la dimensión reactiva. Pero tú ya estás en contacto con valores y vivencias de la quinta dimensión.
Donde el miedo te agarra, te sujeta a la tercera.
Donde el amor entra, te eleva hacia la quinta.

Todo está bien. Incluso el estado intermedio está bien. ¿Quién quiere ir más deprisa?

El juicio de Osiris es otro nombre del presente

El juicio de Osiris es otro nombre del presente. El juicio de Osiris es otra forma de nombrar el presente, otra forma de llamar a lo que haces cada día y cada momento. El juicio de Osiris es otra forma de decir que estás vivo. Solo que no solo es un nombre sino más bien una descripción y un programa, claro que para eso tienes que estar despierto.
Estar despierto es saber que todo lo que haces, piensas, sientes y dices es pesado, es evaluado, es medido y es tasado, y del resultado de ese pesaje, de esa acción de pesar, medir y tasar va a ser que se abra una puerta o que no se abra. Lo importante es que se abra, porque si no, te quedas ahí y no pasas. Y si no pasas no es divertido.

Podría pensarse que “El juicio de Osiris” está en el futuro. Podría pensarse que es algo que los antiguos egipcios, constructores de pirámides, situaban después de la muerte física, y como tu estás todavía vivo, entonces podrías pensar que no es ahora sino luego cuando te mueras, pero no. No, para nada.
El juicio de Osiris es ahora, es el presente, y es importante saberlo. El juicio de Osiris es oportunidad. Es la oportunidad de encontrar la puerta y la oportunidad de que la puerta se abra. El presente es oportunidad. El presente es la oportunidad para entrar en el gozo, en la plenitud; es la oportunidad de reconectarte con la realidad Dios, o sea con tu ser espiritual, contigo mismo, pero en lo óptimo.
Ciertamente nosotros estamos en el presente y vivimos en el presente, pero aquellos que hablan del juicio de Osiris no están en el presente, están en el pasado. Así, nosotros estamos y somos el futuro de donde sucedía el juicio de Osiris, de aquel pasado.
Si aquel Egipto es el presente, nosotros, nuestro hoy, es el futuro y está ahí como una ayuda.

Para los antiguos egipcios el juicio de Osiris sucedía en la Duat, que es como decir en el inframundo. Los antiguos egipcios también son aquellos que salen de Egipto para entrar en la Tierra Prometida, benditos sean, cuya realidad presente es haber enlazado, encontrado e informado a todos los humanos de hoy, a todas las culturas y a todas las sociedades sin excepción.
Podemos decir, como dice Wikipedia, gracias Wikipedia, que “El juicio de Osiris era el acontecimiento más importante y trascendental para el difunto, dentro del conjunto de creencias de la mitología egipcia”. Podemos creer que es algo que sucedía después de la muerte, o sea en el futuro, no en el ahora. Y así es, y era, si estás dormido, porque entonces morir era despertar para volver a encarnarte y entonces volver a tener la oportunidad de hacer bien las cosas para que la puerta se abra.

Wikipedia, gracias Wikipedia, sigue diciendo “En la Duat, el espíritu del fallecido era guiado por el dios Anubis (que era un cánido, un perro, y fíjate si hay perros ahora, están por todos los sitios, para mucha gente son como hijos, pero también son ángeles) ante el tribunal de Osiris. Anubis extraía mágicamente el IB, el corazón, que representa la conciencia y moralidad, y lo depositaba sobre uno de los platillos de una balanza. El IB era contrapesado con la pluma de MAAT, símbolo de la Verdad y la Justicia, situada en el otro platillo. Mientras, un jurado compuesto por dioses le formulaba preguntas acerca de su conducta pasada y dependiendo de sus respuestas el corazón disminuía o aumentaba de peso.”
El asunto es que para pasar la prueba el corazón tenía que ser ligero, no pesado. Tenía que ser más ligero que una pluma, pesar menos. Osiris al final del juicio dictaba sentencia. Si era positiva, o sea sus acciones eran ligeras como la verdad, la persona pasaba a vivir eternamente en el gozo con su cuerpo. Pasaba a ser benéfico con su KA, fuerza vital, su BA, alma, pero también con su cuerpo físico reconocible. De modo que el Juicio de Osiris era el previo a esa plenitud.

Podemos creer que esa Duat donde era pesado el corazón, o sea las acciones, pensamientos, actitudes, sentimientos, etc., sólo estaba situada en el futuro, es decir, después de la muerte. Pero no, la Duat es también el presente. El inframundo es el presente.
El inframundo, el sufrimiento, la enfermedad, la ruina y el envejecimiento son el presente. Pero existe la puerta, que es el juicio de Osiris, cuando tu corazón es la verdad y la justicia.

La Duat, también según Wikipedia, gracias ángel Wikipedia, era el inframundo de la mitología egipcia, lugar donde se celebraba el Juicio de Osiris y donde el espíritu del difunto debía deambular, sorteando malignos seres y otros peligros, según se narra en el Libro de los Muertos, pasando una serie de puertas, en diferentes etapas del viaje, descritas en “El Libro de las Puertas”. Así, el Inframundo, la Duat, es el lugar de las puertas, o sea los aciertos que abren puertas. También es el presente porque es el día. Pero por la noche. Pero el día, porque el día es noche y día. Eso es un día. Una vuelta de la Tierra, la Madre Tierra, sobre su eje. Pero también es un quantum de tiempo, o sea de oportunidad. La noche es normalmente cuando duermes, que es cuando estás dormido.

Nosotros hoy a ese quantum de tiempo lo asociamos con que la Tierra da una vuelta sobre su eje. Nosotros somos el hoy en esta historia, pero aquellos señores de aquel Egipto no decían eso, decían que era el sol, Ra, el que daba una vuelta a la Tierra para volver a aparecer en la salida del sol por el horizonte. Eso era el orden, la vida, y la función de Ra de crear permanentemente la vida. El tiempo, que desaparecía por la noche, decían que estaba en la Duat. Pero si nosotros estamos en el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento, la infelicidad, etc., somos nosotros los que estamos en la Duat, en el inframundo, de modo que somos nosotros los que estamos en la noche. Si no estamos en la luz, estamos en la oscuridad.

Si nuestras acciones no son de la luz, es decir de la justicia y de la verdad, es porque estamos en la noche, quizás dormidos. Por eso el tiempo es la oportunidad de despertar, pero eso sucede según sean tus acciones.
El tiempo es la oportunidad de atreverte a vivir escuchando tu conciencia. El tiempo es el presente, que es lo que haces, y lo que haces te transforma y te abre puertas cuando actúas sin miedo desde el amor.

Según esta mitología, o sea siguiendo este mapa espiritual, quien te lleva hasta Osiris, que es el que abre la puerta como una especie de San Pedro, es un perro, Anubis, y lo que significa el perro es el amor incondicional.
La oportunidad está siempre, pero lo que activa el momento especial es cuando actúas desde el amor incondicional.
También está presente en ese momento especial Tot, que es la palabra. Es muy importante lo que digas. La mejor palabra es la bendición, la palabra de ánimo y de amor. La palabra reconstruye lo roto y también abre las puertas.
Perdón, gracias, bendición.

El acceso personal al 14 (Juicio de Osiris), donde tu alma no pesa

EL ACCESO PERSONAL AL 14:
El comienzo de la realidad mágica es donde tu alma no pesa (Juicio de Osiris). Quiere decir que no existe un mismo comienzo para todas las personas, sino que cada una necesita saber en qué actitud su alma no pesa.
Eso está indicado en el código Tzolkin en el 14, al cual puedes acceder desde distintos lugares.

Puedes acceder desde tu onda natal y entonces el 14 es el inicio de la siguiente onda, que es tu segunda onda. Ahí está mostrando cómo el primer territorio donde tu alma no pesa sucede en la relación con el otro. Tu alma va a pesar según sea tu forma de relacionarte con el otro.
Ahí, la propuesta del Tzolkin, del in lak’ech, de reconocer al otro como otro yo, es básica. El espejo ahí es básico y te sitúa ante el otro. Cuando miras al otro, eres tú.

Eso es desde tu onda natal. También, en una forma más personalizada, podemos ver el acceso desde tu sello natal, a partir de la onda que se inicia en tu sello. El 14 sería el inicio de la siguiente onda. Es parecido, pero con una variación. En el primer caso (onda natal) estamos hablando de un rol social, de cómo te relacionas con las personas, y en este caso (sello natal), estamos utilizando la herramienta de los 20 sellos y lo que vemos es el sello que aparece en el lugar 14 contando desde el tuyo.
Como ejemplo, si una persona es dragón 5 en la onda de la tierra, en el primer caso su 14 siguiendo la onda sería el perro (onda siguiente a la tierra), y en el segundo caso sería el mago (onda siguiente al dragón).
De ahí puedes extraer un contenido donde ya es algo relacionado contigo, no en cuanto que te relacionas con las demás personas, desde un rol social, sino sobre ti mismo y la actitud que te conviene adoptar para que tu alma no pese.

Una tercera posibilidad de encontrar un 14 es desde tu onda personal. Se trata de la onda de tu sello, pero iniciándola con el tono en que naces. Es decir, es la onda de tu sello y tu tono.
Si estamos hablando del dragón 5, entonces sería el mago 5.
De esta manera encontramos algo que se refiere a la actitud en relación a un sello, pero también a en relación a un tono. Esa es la forma más personalizada. Por ello, conviene conocer el significado profundo de los tonos, no solamente el de los sellos.

El juicio de Osiris tiene que ver con el “espejo interior”

7 de agosto 2014 (sacado 28 de abril de 2016)
El juicio de Osiris tiene que ver con el “espejo interior”.
Pero el juicio de Osiris es una ayuda. No es algo que sucederá, sino que es lo que sucede. Es el presente, o sea lo que está sucediendo, y por eso es una ayuda saberlo.
Depende de ti y solo de ti, exactamente de tu conciencia y de tus elecciones, o sea de tus decisiones. Y tus decisiones dependerán de lo que veas o imagines que ves en la realidad, porque la realidad es “el espejo”.

La realidad exterior visible, es decir las personas y cosas que te rodean, visibles y palpables, son el espejo exterior.
El espejo exterior traduce por lo tanto la realidad de tu espacio tiempo, que es donde están las cosas y personas que puedes ver y tocar. Pero el programa, o sea los conceptos, leyes, ideas y valores, es decir “cosas” que no se ven con los ojos del cuerpo, también son reales aunque no puedan ser tocadas, y configuran una realidad, la realidad interior o un espejo interior.
Esta realidad interior es aprendida, accesible a la visión interior. No es tocable pero sí expresable y por tanto enseñable.

El cuerpo es resultado de una información genética que te vincula con tus padres y ancestros, pero el espejo interior con sus contenidos inmateriales también te vincula con una filiación y una ancestralidad. La filiación DIOS y la ancestralidad celeste.

Las tradiciones sagradas iniciáticas, o sea enseñables, manejan esa información, en parte por medio de símbolos.
En las IMÁGENES que pueden estar en relatos, leyendas o símbolos aparecen sin palabras esos contenidos, dirigidos de manera universal al arquetipo humano, más allá de localismos, lenguas o culturas, y por tanto sin referencia a la dimensión de la guerra, sólo a la realidad de lo óptimo real.
El juicio de Osiris es una de esas imágenes ancestrales.

lo más importante no es “dónde estamos”, como una referencia espacial, sino “para qué estamos”, “qué hacemos aquí” o “esto qué es”

Los árboles son más antiguos en la tierra que los hombres.
Los seres humanos no han producido una tecnología capaz de crear los árboles, sino que los árboles estaban esperando a los seres humanos en este lugar que llamamos tierra, en este idioma y en su equivalente similar en otros idiomas.

Decimos que la tierra es redonda, y sin duda lo es, sobre todo cuando se convierte en una bolita en una pantalla de ordenador.
También la interposición de la tierra entre la luna y el sol, o de la luna entre el sol y la tierra, hacen aparecer figuras o sombras redondas que tapan total o parcialmente el sol o la luna.
De ahí se puede deducir que la tierra es redonda. Pero lo cierto es que los seres humanos preferimos que sea plana, y por eso hacemos casas con suelos planos y también calles lo más planas posibles.
Sin embargo, quizá no estamos en un lugar ni plano ni redondo, y la forma que adopte la tierra sea algo puramente circunstancial, no esencial.

El asunto es que ESTAMOS, y lo más importante no es “dónde estamos”, como una referencia espacial, sino “para qué estamos”, “qué hacemos aquí” o “esto qué es”. Es decir, se trata de ser el más fuerte del gallinero, de ser el depredador del gallinero o ¿de qué se trata?

Estamos totalmente mediatizados por la escritura fonética.
La escritura fonética potencia una forma de sentirse, de referenciarse, o sea de responder a la pregunta de quién soy.
La escritura fonética es maravillosa. Personalmente la amo. No puedo decir que sea mi amiga, que ya me gustaría, pero sí puedo decir que la admiro, soy fan.
La escritura fonética crea o potencia una forma de referenciarte, sentirte, de responder a la pregunta de quién soy, e inhibe otras formas de sentirte y de encontrar quién eres. Inhibe, pero yo la admiro, por las grandes cualidades que tiene en otros ámbitos. Pero en este concretamente bloquea el diálogo del símbolo.

El mito de Osiris aparece en forma de palabras, pero es una comunicación a través de símbolos. Por ese motivo conviene conocer lo que dicen las palabras, que es bastante importante, pero luego conviene conocer, reconocer, considerar y vibrar los símbolos. Y en esta faceta lo mejor es hacerlo “a lo tonto”, es decir, ahora que no me ve nadie, voy a fantasear.
Sí, eso es lo mejor, desde la inocencia. Entonces seguro que los símbolos te hablarán, porque la inocencia es una maravillosa puerta dimensional a esa dimensión donde el corazón pesa como una pluma.

Queremos hablar de Osiris, que es el que aparentemente va a determinar si puedes pasar a niveles superiores de la vida. Aunque, en realidad, no es el que lo determina, ya que aunque se denomina en el mundo de las palabras como “juicio de Osiris”, lo que sucede es que solamente te encuentras con Osiris cuando tu corazón pesa menos que una pluma. O sea que no hay juicio, sino acceso.

La presencia de Osiris es un determinante, como esos espectadores que rodean a los ciclistas cuando van subiendo una montaña y les dicen “venga, venga, ale, ale”. Está claro que no les juzgan, solo les jalean.
Por eso, es importante mirar, así a lo tonto, para ver por dónde anda Osiris.

El asunto es que Osiris aparece como un árbol, en una de las versiones existentes en idioma “letra”. Aparece como un Tamarisco.
Muerto por su hermano al introducirse en un ataúd, resulta que este ataúd va a viajar por el mar, él solito, hasta la ciudad de Biblos, apareciendo así dentro del conjunto de viajes por el mar de difuntos, como Santiago.
¡Esos extraños viajes de difuntos por el mar¡ Por el mar, que tiene la peculiaridad de que es agua, pero mucha, y agua primigenia, no como el agua que bebe el ser humano, que solo es agua dulce, sino el que en su oxidación del polvo metálico de las estrellas ha creado la tierra.

Por eso el viaje de Osiris, como el de Santiago, solo puede ser expresado en el mundo de los símbolos, porque las palabras son como el agua dulce.
Esos viajes también señalan un camino iniciático, porque es el camino al interior, a la raíz, en el tiempo.

El camino de Santiago es conocido y ahora es el tiempo del camino de Osiris. Su árbol es el Tamarisco, que se nutre del agua y también de la sal; es el pino de la sal.
SAL es una palabra que indica movimiento: sal, sal de tu miedo, de tu seguridad, de tu esclavitud y de tu aislamiento.
Pero es muchas más cosas, como aquello que da fuerza a la energía ancestral.

El tiempo del juicio de Osiris es el tiempo de la oportunidad, del desapego, del amor incondicional, de la expansión de la conciencia, del in lak’ech

En parte, el despertar es el despertar al Juicio de Osiris.
Despertar al juicio de Osiris es reconocer que lo que se llama “Juicio de Osiris” es el presente, no el futuro. Despertar es entrar en el presente y si “el juicio de Osiris” es el presente, entonces despertar es despertar al Juicio de Osiris.

Si el presente para una persona despierta es cómo acceder a dimensiones superiores, cómo entrar en el castillo verde, o cómo entrar en la inmortalidad o en la vida eterna, entonces despertar es reconocer que vivir es equivalente a ser juzgado por Osiris, lo cual te da ocasión a descargarte y a hacerte más liviano que una pluma de avestruz.
Y entonces encuentras tiempo para que todas aquellas acciones que habías realizado sin esa claridad mental, y que en su mayor parte te hacían pesado, es decir te impedían entrar en dimensiones superiores, pues ahora encuentras que tienes tiempo para desactivarlas.

El tiempo del juicio de Osiris es el tiempo de la oportunidad, del desapego, del amor incondicional, de la expansión de la conciencia, del in lak’ech.

Cada vez que tu sistema de creencias se hace más luminoso contribuyes a que todos los demás sean más luminosos y por tanto más gozosos

Se puede considerar que el gran todo puede ser modificado desde el pequeño todo.
Pero hay que tener en cuenta que cuando estamos hablando del gran todo y del pequeño todo, lo hacemos desde el ser humano, es decir, desde el espectador o disfrutador de ese gran todo, y que es precisamente en su sistema de creencias donde se encuentran conceptos que pueden ser considerados como pequeño todo y que pueden ser modificados, y al modificar este sistema de creencias, modificar la apariencia o la realidad de ese gran todo.
Pero esto sucede no en el todo en sí, sino en el todo en sí que aparece ante la contemplación del ser humano.

Es conveniente reconocer esa posibilidad de cambio del gran escenario, pero también reconocer el impacto que tiene tu sistema de creencias sobre el de las demás personas, y cómo cada vez que tu sistema de creencias se hace más luminoso contribuyes a que todos los demás sean más luminosos, y por tanto más gozosos, dejando menos espacio al depredador y más a lo óptimo.
Conviene por tanto moverse holísticamente en todas las direcciones posibles. Conviene seguir pistas, tantas como posibles, y además posiblemente actuar, si te sientes informado por el Tzolkin, en la forma en que expresa el dragón su solidaridad, que es con una actitud amorosamente ENLAZADORA, es decir uniendo, traduciendo.

El concepto holístico, que trata de recuperar la unidad del todo, surge como atractivo en tiempos casi simultáneos en que aparece el Tzolkin como atractivo, que también son momentos en que aparece atractivo el ecumenismo, no solamente un ecumenismo parcial, que en sí ya es bastante interesante, sino en el sentido etimológico de la palabra, ya que tanto holístico como ecuménico significan algo relacionado con que el lugar donde vivimos es la casa de todos.

Casualmente, ya hubo algún clarividente que reivindicaba la palabra católico y que ha dado origen a la unión a través de la forma de contar el tiempo, gracias en gran parte a la industria de los ordenadores. Nos referimos por supuesto al año común, que también es holístico y unitivo, curiosamente desde lo que hemos aprendido a denominar Neftis, día verde o algo que se mueve más allá de la forma real exterior, pero que está unido a la forma real, y es lo que le da soporte a la realidad. En ese espacio, unos señores japoneses fabricantes de ordenadores e inventores de microchip, y siguiendo sus religiones personales, dan fuerza al sueño aun sin conocerlo, de un Papa.

Puesto que el espectador del gran todo y del pequeño todo es la conciencia del ser humano, y que ahí es donde se pueden modificar los contenidos del gran todo y del pequeño todo, en realidad de lo que se trata es de que posiblemente estamos viviendo el juicio de Osiris, y es el momento para aligerar el corazón y deshacerse de contenidos que hacen pesado el corazón y lo pegan y adhieren a la realidad del depredador, dando consistencia y nutrición a esa dimensión del sufrimiento.
Quizá es el momento, ya que la conciencia puede modificar la realidad, de quitar peso al corazón y elevarse a la sociedad celeste de la estrella.
Estamos hablando del corazón; de unir el alma y el espíritu en un cuerpo, solo que un cuerpo luminoso.

El “Juicio de Osiris”, aunque es algo invisible e impalpable, es real. Es aquí y ahora transcendente

Cuando el Juicio de Osiris es el presente, la falta de solidaridad te saca del presente.

El “Juicio de Osiris”, aunque es algo invisible e impalpable, es real. Es aquí y ahora transcendente

El Juicio de Osiris es tecnología de resucitación. Es el salto cuántico, solo que requiere ser instalado y actualizado. Instalado con el “sí, quiero” y actualizado con hechos.