Hay personas que conviven extraordinariamente con el dolor

Compartimos una respuesta a una pregunta sobre vivir con un dolor continuo, por si es de interés:

El dolor continuo es chungo. Estamos totalmente de acuerdo. Nos gustaría saber si usted tiene dolor continuo o si su comentario solo proviene de que tiene buen corazón y piensa en personas que tienen “dolor continuo”. Es muy diferente si usted habla desde una experiencia que si es desde una construcción mental. Es muy diferente, porque en un caso hablamos desde algún nivel de realidad física y en el otro no, solo desde algo imaginario.

Ciertamente el dolor existe y además forma parte de cómo la vida pretende preservar la vida, porque el dolor le avisa, en su forma más elemental, permitiéndole rectificar y salir de algo donde quizá estaría comprometida su vida.
Ciertamente hay personas que conviven extraordinariamente con el dolor, pero aun así son vidas plenas y llenas de sentido cuando la cuestión es considerada de manera elevada, es decir, trascendiendo la dimensión ordinaria, donde parece que lo único que interesa es el triunfo y nutrir el ego.

La experiencia con el dolor es una experiencia personal y para muchas personas es la puerta a un goce profundo, y no estamos hablando de masoquismo, sino al contrario, de plenitud, porque supone el despertar del ser espiritual.
A parte de todo, el dolor aumenta y disminuye, y eso es fácilmente comprobable, según la actitud, los pensamientos y los valores. También sucede que una persona puede pasar muchos años con un dolor continuo y de repente, como consecuencia de su trabajo espiritual, desaparecer por completo, lo cual es como una manifestación de la noche y el día, entendiendo que el día aquí significa iluminación.

Ciertamente el dolor te instala en el presente, en el aquí y el ahora, pero es justamente el aquí y ahora el lugar donde sucede la maravilla. Y cuando hablamos de maravilla no estamos hablando de tener mucho dinero para ir al centro comercial a comprarte cosas.

Gracias por su interés y por el buen corazón que expresa.

La enfermedad es una puerta a lo óptimo

En la enfermedad hay una oportunidad para ser feliz. La enfermedad es una puerta a lo óptimo. Solo hay que abrirla.
La enfermedad te obliga a vivir el presente y entonces cuestiona tus prioridades, tus valores y tu realidad.
La enfermedad y el fracaso permiten acercarse a tus ángeles y también permite la aparición de la maravilla, de los milagros.
Este es un tiempo de milagros, de maravillas, porque es el tiempo de responder a la pregunta ¿qué buscas?

Hay un momento en la interacción en que te das cuenta de que tu respuesta es capital porque abre puertas. Poco a poco puedes experimentar que de nada te sirve la fuerza, el dinero, el poder y la apariencia, porque te abren puertas no a la vida sino a la muerte, y tienes que cambiar la respuesta, porque lo óptimo no es un sitio donde necesitas ser el más fuerte, el más poderoso y el más aparente, sino que conectar con la vida es conectar con el amor.
Entonces se empiezan a abrir puertas.

Las enfermedades del cuerpo físico expresan el daño emocional de la ancestralidad

Así como la seguridad colabora con el depredador cortándote las alas de águila -esas alas del águila que ve la maravilla-, bloqueando la emoción que te lleva al cielo, la enfermedad colabora con los guías para devolverte el alma y rescatar a tus ancestros, porque las enfermedades del cuerpo físico expresan el daño emocional de la ancestralidad y su alejamiento del cumplimiento de su misión como seres de luz.

El cuerpo físico, que como tal cuerpo físico es en código Tzolkin luz cumpliendo una misión, obedece permanentemente las órdenes codificadas en genes y cromosomas, y cuando esas órdenes codificadas llevan a la enfermedad, manifiestan un error.
Pero el error no es de lo óptimo sino de vivencias humanas erradas que alejan de lo óptimo, rompiendo la malla de amor que te une a la realidad Dios, de la que en realidad formas parte.

Tu cuerpo físico a través de los genes y cromosomas ES todos tus ancestros. Todos se asoman al tiempo, o sea al AZUL, a través de tu cuerpo, siendo el azul donde sucede la TRANSFORMACION, a través de vivencias experienciales que despiertan CONCIENCIA y con ello sanación, nacimiento, resurrección, visión del gozo y abundancia.
El cuerpo expresa el daño emocional de la ancestralidad y permite su sanación y liberación.

Cualquier enfermedad individual es un hecho social y un fracaso social

Hay una gran confusión. Los datos están mezclados formando galletas/cookies tóxicas.

La confusión se presenta visual y gráficamente, a través de las enfermedades autoagresivas y autoinmunes, donde las propias defensas se transforman en tus principales enemigos; incluso las células madre pueden dar origen a tumores.

Esto sucede en el nivel individual, pero que también traduce el nivel social y grupal. En esto es muy claro el Tzolkin: hay sellos que hablan de lo individual y hay ondas que hablan de lo grupal. Muchas personas, siguiendo el Tzolkin, deberían deslindar estos conceptos, porque el objetivo es la sociedad de la estrella, la sociedad celeste y no el individuo poderoso.

Por eso hay algo gráfico, fácilmente visible, en lo que le sucede a una persona, porque está traduciendo el entorno en que vive. De hecho, cualquier enfermedad individual es un hecho social, un fracaso social. CUALQUIER ENFERMEDAD ES UN FRACASO SOCIAL.
Es un fracaso, pero también es un termómetro sensor, que está diciendo que no estamos en el sitio.

Puede parecer incongruente decir que la historia de los gemelos y la historia de Jesucristo narran lo mismo. Para personas que sean “anticristianas” puede parecer hasta algo ofensivo, claro que el anticristianismo es fácilmente una expresión de tu daño emocional, porque el cristianismo es una invitación a todas las personas a la magia y vivencia del mago, pero del mago del Tzolkin, o sea a conseguir que tu corazón no pese y mágicamente, es decir espiritualmente, nazcas a ser hijo de Dios.
La historia de los gemelos que cuenta el Popol Vuh, que posiblemente muchas personas lo conozcan solamente de oídas, narra lo mismo: cómo los gemelos acaban con las enfermedades, es decir cómo sacan a la humanidad el daño.