¿Existe la pareja?

¿Existe la pareja?
Sí, la pareja existe, porque lo confirman y lo atestiguan, y además con rotundidad, unos seres muy diminutos con cierta característica atemporal, es decir, capaces de viajar en el tiempo, y además plenos de intensidad, como son los cromosomas.
Los cromosomas afirman sin dejar resquicio a la duda que la pareja existe, porque si no, su ser no tendría sentido. Y no solo afirman que la pareja existe, sino que es una puerta, una puerta a lo atemporal, una puerta al Big Bang, es decir, a la creación, al ser siendo.
Por eso quizá sea un objetivo, o mejor dicho quizá sea el objetivo para la individualidad en un determinado momento.

Merece la pena considerarlo en un tiempo, “con minúscula”, en el que se acerca una llamada de atención a las conciencias en forma de “día internacional de la mujer”, donde, bueno sí, podemos hablar de la igualdad salarial, que es muy importante para los “salariales”, hasta que se dan cuenta de que nadie es salarial, pero entre tanto sí sirve, porque habla de igualdad. Pero más allá del viaje al ego salarial, lo que interesa es la plenitud, que es el escenario detrás de la puerta dimensional. La mujer está en la puerta dimensional y no requiere salarios sino autenticidad, despojarse de lo que le permite un salario, despojarse incluso del concepto de igualdad, que también es válido hasta que se da cuenta de que es inútil, porque no se trata de medir sino de autenticidad.

No se trata de protegerse, que es quizá para lo que puede servir el código salario, sino de encontrar esa puerta, la puerta de los cromosomas, es decir, la puerta de la intensidad vivencial donde lo único que es necesario para que se abra es el amor, porque el impulso de los cromosomas y su fuerza Big Bang es amor.

La mujer se expande al escuchar su sabiduría interior y cumplir su misión

Hay una sabiduría interna en la mujer, que la introduce cuando actúa desde su integridad en un “hacer” sagrado. El conflicto proviene de la negación de esa resonancia interior de la energía femenina, que impide precisamente ese hacer sagrado.

En estos tiempos, que nos gusta llamar del espíritu santo, se trata de poder hablar en todas las lenguas para poder entender a todas las personas, porque las lenguas y las culturas son fronteras. El espíritu santo no tiene fronteras y por eso traduce a la sociedad de la estrella.

En el taoísmo, la mujer es yin y el hombre es yang, la tierra es ying y el cielo es yang.
En el código Tzolkin la tierra y lo sólido es lo rojo. Por eso el dragón expresa la energía femenina. El dragón, que es la energía femenina, es también la luz entrando en la forma, pero para cumplir una misión, no para ser un objeto propiedad de nadie.

En los sólidos platónicos lo rojo es el cubo y corresponde al momento en que las partículas están muy unidas.
En el código Tzolkin lo rojo está unido a lo amarillo, ya que los sellos rojos y los amarillos son ocultos entre sí, y lo oculto expresa una realidad unida. Lo visible, que es lo rojo, tiene una realidad oculta que está expresada por lo amarillo.
También lo rojo es inicio y lo amarillo maduración.
Lo amarillo vuelve a conectar con el contenido expresado en lo rojo como luz que entra en la forma para cumplir una misión, porque como expansión expresa el momento del cumplimiento de la misión.

Lo rojo y lo amarillo expresan conjuntamente la energía femenina, solo que en dos etapas diferentes.
Si lo rojo-amarillo representa la tierra y la energía femenina, lo blanco y lo azul representaría lo masculino y lo yang.

Actualmente vemos que la mujer está constreñida, dominada, o sea no expandida, en la mayor parte de las sociedades. Y en las sociedades donde está más expandida, solo es así desde hace relativamente poco tiempo, porque realmente no es que se haya expandido totalmente, sino que se está expandiendo.

Así, el color blanco, que representa el agua y por tanto la emoción, y el azul, que representa el tiempo, la conciencia y el fuego, corresponderían al hombre.
Parece coincidente encontrar en lo azul, si lo consideramos como fuego, o por lo menos como calor, lo yang, y entonces considerarlo también como el hombre.
Pero el agua no parece coincidir como expresión de lo yang, y la expansión y el aire del amarillo tampoco parecen coincidir con el yin. Sin embargo estos conceptos son relativos; algo puede ser yang en un contexto y ying en otro.

Aquí estamos utilizando únicamente el concepto de tierra, y solo situamos a la energía femenina como rojo. Lo rojo es más yin que todo lo demás, y nos sirve para considerar a la luz tomando forma como expresión de la energía femenina y de lo sólido, conteniendo en su interior un conocimiento, o sea una sabiduría que es la misión para la que ha tomado forma y que busca expandirse, porque esa expansión es el cumplimiento de la misión, y por tanto indica un regreso, cumplida la misión, al origen.
Por eso, esa expansión contiene el fruto de esa sabiduría, que es una elevación dimensional de toda la humanidad.

La parte donde aparece el hombre ya no estaría en este cumplimiento, en esta luz que toma forma para cumplir una misión, sino que estaría asociada a la conciencia, es decir a lo azul, y también a lo blanco, es decir, a la emoción.
Mientras la mujer se está expandiendo al escuchar su sabiduría interior y cumplir su misión, que como tal misión es un hacer sagrado, la parte masculina se despierta en la conciencia, o sea en el tiempo de la oportunidad, que es un tiempo diferente del de ganar dinero, colocarse o conseguir trofeos, y viene asociado con el descubrimiento de la emoción, o sea del agua.

Pero el agua también expresa a la mujer. Podemos dividir los cuatro colores en la parte femenina del rojo y del blanco y la parte masculina del azul y el amarillo.
De la misma manera que la mujer necesita expandirse haciendo desde lo sagrado, porque el hacer supone algo en el mundo de la materia, el hombre necesita encontrar aquello que complementa su azul, que es la emoción.
Así como las mujeres están reprimidas en la realidad sólida y necesitan expandirse, los hombres suelen estar reprimidos en su parte emocional, que en general la desconocen, y lo que necesitan es reconectar con ella.
Ahí es donde las mujeres son maestras, y su hacer sagrado consiste en introducir al hombre en la emoción. Pero eso no lo puede hacer en estos momentos no ocupando su espacio, sino ocupando físicamente su espacio; no siendo invisibles, sino en lo rojo.

Muchos hombres, en las sociedades cuyas leyes ya no son restrictivas con la mujer, quisieran ser solidarios y favorecer la expansión de la mujer.
Es imprescindible eliminar las leyes restrictivas pero más aun las conductas no escritas de dominación. De modo que no solo es necesario que haya leyes “favorables”, ya que las leyes normalmente están hechas para ser incumplidas. Hay una parte vibracional, que si no sucede no hay ley que valga.
La forma en que los hombres, en estos lugares donde las leyes ya son “favorables” a la mujer, pueden colaborar con la expansión de la mujer, es escuchando sus emociones, viviendo sus emociones y escuchando a las mujeres concretas con las que dialogan en momentos concretos.
Cuando un hombre escucha conscientemente la sabiduría de una mujer, permite la expansión del arquetipo femenino, que no es más que la luz que ha adoptado una forma para cumplir una misión.
Da igual qué aspecto o qué jerarquía tenga esa mujer. Para muchos hombres escuchar a una mujer HOY puede ser como escuchar a su ángel y el comienzo de otro mundo posible para todos.

La resurrección es instantánea, igual que el paso a la otra realidad es instantáneo, y también los milagros y las iluminaciones

árbol entrelazado small
La realidad que vemos, aunque sea muy interesante su estudio y muy apasionante su presentación, contiene un nivel de realidad diferente de la sentida-vibracional, que es la realidad vivida a través de la emoción.
El camino de la emoción y el tránsito en el interior del sentimiento emoción anulan las distancias y por tanto es celeste, algo que no es lejano sino cercano.

La vibración emocional te acerca, porque sintoniza con los acontecimientos y con las personas. Por eso viaja y se desplaza a través del tiempo, no en medidas de abajo o sea de la tierra, sino en medidas de arriba, de lo celeste, que son las del “ya” instantáneo.
La resurrección es instantánea, igual que el paso a la otra realidad es instantáneo, y también los milagros y las iluminaciones. Puedes estudiar durante mucho tiempo algo y alguien puede saberlo “ya”. La canalización es instantánea. Todo esto traduce una realidad sin esfuerzo y plena de gozo.
El espíritu, el gran espíritu, la toti-pluralidad, Elohim, Ra y los creadores se expanden en cada espíritu y cada alma.

La corporeidad del ser humano es como la expansión espiritual del gran espíritu.
Por eso es importante no romper la malla sino restaurarla.
Por eso es importante recuperar el respeto a la mujer, la gran tejedora de la malla, y arrancarla del nivel “cosa” o almacén, o sea del harén, y situarla en el templo, que es su lugar.

La mujer asociada a la bendición, no a la sumisión.
La mujer asociada al gozo, no a la invisibilidad.
La mujer asociada a la alegría, a la sabiduría, no a la propiedad.
La mujer asociada al cielo, al alma, a la paz, al amor, a la vida, al árbol.

Gracias árbol. Bendición.

Es importante encontrar la similitud entre el humano y el árbol, porque el árbol es un maestro, en el moverse, en el tiempo, en la comunicación, incluso en relación al agua

Las plantas, o sea los árboles, esos monolitos, se nutren de luz solar. También las personas, o sea los seres humanos, se nutren de luz, y además es importante hacerlo.
Que las plantas se nutren de la luz del sol está claro. Que los seres humanos se nutren de la luz del sol quizá no está tan claro, porque se puede pensar que los seres humanos solamente se nutren de productos envasados, pero no. Es quizá importante, en un momento en que la vibración del día pulsa en la vibración de la semilla, reconocer la relación amorosa que sostiene la vida entre la semilla, el sol y el ser humano.

La onda del sol en sentido fluyente va a transformarse en forma transcendente en el humano, humano 13, y entonces la semilla aparece como dándole fuerza al propósito del sol.
Pero en sentido inverso, o sea cuando lo que está transcurriendo es la onda del oculto, algo que se inicia en la realidad transcendente del ser humano, vulgarmente humano 13, se está dirigiendo en lo oculto hacia la emergencia del sol, de la luz. Todas las transformaciones que se mueven en lo oculto, es decir más allá de la lógica, actúan poniendo en marcha fuerzas telepáticas, porque son totalmente transcendentes.

Por eso es importante encontrar la similitud entre el humano y el árbol, porque el árbol es un maestro, en el moverse, en el tiempo, en la comunicación, incluso en relación al agua.
En realidad el árbol es un maestro enlazador, o sea lo mismo que un humano transcendente.
Por eso es tan importante adentrarse en la onda del mago, porque el mago es el mago del agua.
Muchas veces desde lo masculino quisiéramos vivir en un mundo donde la mujer fuese reconocida. Quisiéramos hacerlo a veces desde las leyes, pero solamente la mujer dueña del agua puede recobrar en la conciencia su lugar cuando el hombre se transforma en un mago del agua, porque entonces la mujer ocupa su lugar celeste, ya que el agua es celeste cuando es luminosa.

Por eso la onda del mago, que transcurre en el primer castillo está asociada con la onda del águila en el quinto, o sea ver la maravilla.
Quizá no necesitamos leyes, o sea órdenes, que siempre te mandan a la sumisión y no a la libertad, que es lo propio del humano, y como máximo cuando están muy interiorizadas, a la máquina, sino encontrar ese momento donde el humano es transcendente, que para nosotros sabemos que está traduciendo la puerta al castillo verde como luna 1, donde el agua ya es celeste y expresa lo óptimo.
O sea, menos leyes y más corazón.