La Tierra: la alineación con el corazón de la vida

LA TIERRA (Extracto del Libro de los Sellos)

La Tierra favorece la alineación del humano con el propósito de la vida y con el centro de la galaxia, propiciando la unión de las energías terrenales y espirituales en el corazón del ser humano.
Esta alineación es la que provoca las sincronías, otra de las características del sello Tierra.
La Tierra, con su magnetismo, nos atrae y provoca el alineamiento, no sólo con un objetivo de supervivencia, sino también de protección, cuidado, fuerza. Es un trabajo de estar centrado en uno mismo, pero también de conectar con la Tierra y con dimensiones superiores.
La Tierra tiene características similares a nuestro cuerpo y recuerda a una madre. El acercamiento a la madre Tierra, nos da fuerzas para seguir el camino al cielo. La madre Tierra nos sustenta y no sólo en el plano físico o material. Nos protege y nutre, y nos sirve de vehículo, como el cuerpo, para realizar nuestra misión. Como una madre, siempre está presente y nos acompaña en nuestros procesos.
Todos formamos parte de una malla energética, que va evolucionando de forma colectiva: la tierra, el ser humano y también la luna.
La Tierra nos sustenta, pero es la que vuela, pues orbita. Es el paso intermedio en una escalera al cielo; un peldaño para la conciencia, para ascender al cielo.
La Tierra, desde el punto de vista de lo que cae, sirve para enterrarte, pero desde el punto de vista evolutivo es un peldaño al cielo. Está esperando la maduración; ayuda a que todo madure.
Para las personas materiales es un lugar material y contiene dolor; un lugar donde te puedes hacer daño fácilmente. Pero para las personas en estado evolutivo, es un lugar donde encontrar el espíritu, en el cuarto castillo, y entonces es un peldaño de ascensión al cielo. De hecho la Tierra es maestra en el volar, porque la Tierra vuela.
La Tierra no pide nada a cambio y por mucho que la abandonemos, agredamos o ignoremos, siempre está ahí, proporcionándonos cobijo y alimento. Pero no espera recompensa, sino sólo compartir nuestros procesos, y que nuestra evolución sea también la suya.
La Tierra, que no es de nadie sino que se entrega a todos los seres humanos, sin excepción y sin juicio, es decir sin valorar aptitud, moralidad, sabiduría o belleza. La Tierra, que nos protege y nutre en nuestro camino interior de evolución, es un ejemplo del voluntario.

EL SELLO OCULTO:
El sello interior u oculto asociado a la Tierra es la Semilla.
La Semilla nos ayuda a alinearnos con la Tierra desde nuestro interior, sacando a la luz aspectos de nuestra personalidad, actitudes o dones que estaban profundamente guardados esperando el momento adecuado. Y ahora es el momento de florecer.
La Semilla saca fuerza de sus raíces, que están como en otra dimensión de la realidad, rompe la Tierra y sale hacia la luz y desde entonces siempre se dirige hacia la luz. De hecho las plantas no se mueven espacialmente, no andan y no se desplazan pero sí se mueven permanentemente hacia la luz, en un viaje de crecimiento hacia el Sol y, como en Espejo, sus raíces se mueven hacia el centro de la Tierra.
De alguna manera, la Semilla y la Tierra anticipan los contenidos de canalización del tono siete resonante y de la columna siete, lo cual se ve reforzado por el hecho de que la Semilla y la Tierra son en la séptima columna la Semilla siete y la Tierra siete.
La columna siete significa de alguna manera el cielo y también canalizar, como forma de expresión sin doblez donde expresas totalmente tu corazón. Señala cómo esa actitud sin doblez es la adecuada a los momentos de más placidez y goce.

EL LIBRO DE LOS SELLOS

La tierra es el resultado del agua y la luz. A su vez, el cuerpo del ser humano también lo es

La tierra y el ser humano son el resultado del agua y la luz:

En la antigua Grecia los sofistas enseñaban a defender una opinión y también la contraria, porque eso es perfectamente posible con las palabras. Las palabras permiten hacer una frase con el sí y otra con el no.
También lo vemos cotidianamente todos los días en el mundo de la política, donde los mismos argumentos o sucesos sirven a unos para decir una cosa y a otros para decir la contraria. Incluso el mismo personaje puede decir lo mismo y lo contrario en sitios distintos.

La ciencia está hecha con palabras y por tanto al final son construcciones donde lo que parece absolutamente objetivo quizá no lo sea tanto.
Se admite como científico que la tierra es polvo de una supernova, es decir, una superestrella que en un momento estalla. Ese polvo empieza a compactarse como consecuencia de las fuerzas gravitacionales que existen uniendo las estrellas, incluso cuando la supernova desaparece, y también como consecuencia del agua, que, al oxidar los metales de la supernova, los va uniendo formando masas compactas, en un proceso de millones de años. Claro que hablar de millones de años es una explicación que se da desde este lado de la realidad, porque el año es un concepto humano.

También se reconoce “científicamente” que el agua en la tierra viene de más allá del sistema solar. Por lo menos eso dice la NASA. El agua no lo produce el sol y tampoco el polvo cósmico estelar, sino que viene de más allá del sol.

Son dos explicaciones científicas, pero lo que es seguro es que no ha habido ningún ser humano para comprobarlo ni para verlo. Consecuentemente se mueven en ese terreno de lo absolutamente cierto, para el que quiera decirlo así, pero que tiene bastante de simbólico.
Es decir, en la formación de la tierra coexisten dos fuerzas, una que llamamos agua y viene de más allá de donde estamos, y otra que, aun no teniendo luz en estos momentos, reconocemos como formando parte de una supernova, es decir de un núcleo que emite luz constantemente.

La tierra es el resultado del agua y la luz. A su vez, el cuerpo del ser humano también es resultado del agua y la luz. Es el resultado del agua que viene de más allá y de la supernova, que es el aquí, pero transmutado.
Por lo tanto, si estamos en la tierra, que es polvo de la supernova, estamos en la supernova y somos la supernova, además de agua.

Honrar también es alinearte

HONRAR TAMBIÉN ES ALINEARTE (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser”)

La tierra propone alinearte con el corazón amoroso de la vida, que sustenta la vida. Incluso podríamos y deberíamos decir que sustenta la vida permanentemente desde su “ser siendo”, que ya en sí mismo es una iluminación.
La tierra te pide que también te alinees con el corazón amoroso de la tierra, indicándote que ya estás en el sitio, pero que hay una alineación que va a permitir el florecimiento.
Es imprescindible encontrar, y de esa manera alinearte con ello, ese corazón amoroso que sustenta la vida, alineándote como voluntario para permitir el florecimiento.

Eso aparentemente puede ser interpretado como no pelearte con la vida, no luchar contra la vida, ni siquiera para mejorarla. Podría parecer que es dejar inactivas tus fuerzas, pero se trata, a través de una visión donde ver es igual a crear, según aquello de que “creas lo que crees” y “ves lo que crees”, de dirigir tu energía a ver la maravilla que ya sucede.
Entonces honras lo que no ves, aquello que está más allá de la forma aparente, pero también honras lo que ves, ya sin juicio y sin reclamo, porque lo reconoces en su forma como manifestación de lo que está más allá de la forma.

De modo que aquí lo que se presenta es que sea como sea tu vida hoy puedes encontrar sentido, precisamente a aquello que no te gustaba o te hacía sufrir. Hoy.
Hoy es tiempo digno y tiempo de honrar. Sanar tu vida es honrar
Sanar es honrar. Honrar es fluir. Fluir es amar. Esa es la tarea del voluntario.

La tierra es una esfera

LA TIERRA ES UNA ESFERA (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser”)
Podemos afirmar que la tierra es una esfera o un cuerpo esférico, y al hacerlo estaríamos expresando algo que podemos considerar una verdad científica. La ciencia, quien quiera que sea la ciencia, afirma eso, que la tierra es una esfera.
Quizá siempre lo ha sido, pero durante mucho tiempo había sido considerada como plana.
La tierra es una esfera, es decir una figura con volumen circular, pero sin embargo antes era plana.

Aparentemente estamos diciendo cosas que tienen un sentido y son lógicas, incluso compatibles con la ciencia, por supuesto a un nivel mínimo, pero todo eso sucede ante la conciencia del ser humano. Eso en sí ya es una muestra de enlazamiento.
Podemos decir que la realidad es un enlazamiento, e incluso podríamos decir que la tierra es una esfera, un volumen esférico, pero también un enlazamiento.
La tierra es algo que podríamos asociar con una fuerza enlazadora, claro que eso también está presente en términos científicos, ya que la tierra tiene una fuerza de atracción como es la ley de la gravedad. Así, efectivamente es enlazadora y atractora. Cualquier cosa que aparece en su espacio la atrae hacia sí.

Esa atracción podemos interpretarla como una forma amorosa de enlazamiento. Podemos decir que la tierra es una esfera abrazadora, que quiere abrazarte.
También está sujeta a otro enlazamiento, que viene expresado por su órbita, desde la que está dando soporte a toda la realidad. La tierra tiene una órbita alrededor del sol y al recorrerla expresa su enlazamiento con el sol, reforzando a su vez el enlazamiento del sol con las demás estrellas y contribuyendo a la estabilidad y la perpetuación de esas órbitas y por tanto de la existencia de esas estrellas y planetas.

En la medida que reconocemos un valor madre en la tierra, estamos reconociendo nuestra relación con la tierra como hijos.
Cada persona puede ser considerada como otra tierra en su escala, pero en otra escala, porque la tierra tiene una duración que en el tiempo se traduce en cifras muchísimo mayores que la duración de la vida de una persona. Es otra escala del ser.
En la medida en que se reconoce la tierra como madre, cada persona también es una tierra y una esfera, que cuando su conciencia ocupa el centro, colabora al sostenimiento de toda la vida.

De alguna manera el despertar a la “esferidad” de la tierra, es decir, el contemplar desde la conciencia del ser humano la tierra como una esfera y no como una figura plana, sucede asociado al momento en que una persona de nombre desconocido que decía llamarse Colón, -miembro de algo, parte de un grupo mayor- inicia la conexión con la esfericidad de la tierra.
Su presencia es como un interruptor de la luz, que abre o cierra la luz produciendo un cambio. Esta persona que decía llamarse Colón actúa como favorecedor del cambio, como la entrada en otra pantalla, siendo el resultado del viaje que él programa y que consigue interesar a personas poderosas en su época, la redondez de la tierra a partir de entonces.

Es importante decirlo, porque hay una catarsis o transformación que sucede en las personas cuando pasan de la figura plana a la esférica. La persona es una esfera, pero hay un interruptor de la luz que hay que encender.
La humanidad necesita desarrollarse y hacer la paz consigo mismo. En algunos momentos, desde algunos sectores algunas personas consideran como una agresión o agravio este acontecimiento de conciencia que supone el despertar a la esfericidad de la tierra.
Sin embargo, los hombres sabios de aquel momento excepcional colaboraron atrayendo a Colón al enlazamiento, de la misma manera que los planetas colaboran unos con otros al realizar sus órbitas y sostener a su estrella central, para que ella a su vez colabore con las demás estrellas.

Este viaje de la conciencia del surgimiento de la esfericidad de la tierra sucede en un tiempo anunciado, mucho antes del nacimiento de este que eligió llamarse Colón o “miembro de”, como miembro de un grupo mayor, compuesto por todas las personas que habían entrado en el núcleo del tiempo y atraían ese viaje desde sus lugares en México, en el Caribe, en los Andes, etc.
Ese viaje está también en el inicio del desplazamiento de la kundalini de la tierra, ya que la kundalini de la tierra es parte de la fuerza enlazadora de la tierra.

Recuperar la armonía y la paz es fundamental para el nuevo tiempo de la sociedad de la estrella.

La Tierra: Como una madre, siempre está presente y nos acompaña en nuestros procesos

LA TIERRA (El Libro de los Sellos)


La Tierra favorece la alineación del humano con el propósito de la vida y con el centro de la galaxia, propiciando la unión de las energías terrenales y espirituales en el corazón del ser humano.
Esta alineación es la que provoca las sincronías, otra de las características del sello Tierra.
La Tierra, con su magnetismo, nos atrae y provoca el alineamiento, no sólo con un objetivo de supervivencia, sino también de protección, cuidado, fuerza. Es un trabajo de estar centrado en uno mismo, pero también de conectar con la Tierra y con dimensiones superiores.
La Tierra tiene características similares a nuestro cuerpo y recuerda a una madre. El acercamiento a la madre Tierra, nos da fuerzas para seguir el camino al cielo. La madre Tierra nos sustenta y no sólo en el plano físico o material. Nos protege y nutre, y nos sirve de vehículo, como el cuerpo, para realizar nuestra misión. Como una madre, siempre está presente y nos acompaña en nuestros procesos.
Todos formamos parte de una malla energética, que va evolucionando de forma colectiva: la tierra, el ser humano y también la luna.
La Tierra nos sustenta, pero es la que vuela, pues orbita. Es el paso intermedio en una escalera al cielo; un peldaño para la conciencia, para ascender al cielo.
La Tierra, desde el punto de vista de lo que cae, sirve para enterrarte, pero desde el punto de vista evolutivo es un peldaño al cielo. Está esperando la maduración; ayuda a que todo madure.
Para las personas materiales es un lugar material y contiene dolor; un lugar donde te puedes hacer daño fácilmente. Pero para las personas en estado evolutivo, es un lugar donde encontrar el espíritu, en el cuarto castillo, y entonces es un peldaño de ascensión al cielo. De hecho la Tierra es maestra en el volar, porque la Tierra vuela.
La Tierra no pide nada a cambio y por mucho que la abandonemos, agredamos o ignoremos, siempre está ahí, proporcionándonos cobijo y alimento. Pero no espera recompensa, sino sólo compartir nuestros procesos, y que nuestra evolución sea también la suya.
La Tierra, que no es de nadie sino que se entrega a todos los seres humanos, sin excepción y sin juicio, es decir sin valorar aptitud, moralidad, sabiduría o belleza. La Tierra, que nos protege y nutre en nuestro camino interior de evolución, es un ejemplo del voluntario.

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La tierra conoce más la luz que el propio sol (vídeo)

La tierra conoce más la luz que el propio sol (vídeo)
La tierra la vemos opaca. Parece no contener luz, no conocer la luz, sobre todo si la comparamos con el sol. El sol emite luz y la tierra aparece como opaca, sin luz.
Sin embargo la tierra es polvo de estrellas, polvo de supernova, que ha ido oxidándose por la acción del agua, que viene más allá del sol.
Todo esto pertenece a una visión diferente a la que nos podría sugerir lo que vemos.
Estamos diciendo que la tierra conoce más de la luz que el sol.
El plasma de las estrellas es la quinta presentación de la materia, el quinto elemento, después de la tierra, el agua, el fuego y el gas.
La tierra es polvo de supernova y conoce la dimensión de la supernova. La tierra es igual que el sol, pero antes.
Después llega el agua, desde más allá del sol. Es importante conectar con el agua, es decir con las emociones, a nivel evolutivo.
El agua está dentro de cada ser humano, y es necesario reconocerla y escucharla. El agua se mueve con otro ritmos distintos.
Estamos ahora ante momento de recogimiento e interiorización.

La Tierra es el inicio del castillo cuarto. Es una fuerza acogedora y atrayente

Tierra
LA TIERRA EN EL CUARTO CASTILLO:
(Extracto del Libro de los Sellos)

La Tierra es el inicio del castillo cuarto, que se completa con las ondas del Perro, la Noche y el Guerrero: el PERRO, como el amor incondicional, la NOCHE, como el ensueño, para hacer aparecer al GUERRERO, es decir la expansión de la conciencia. Y eso define la cuarta dimensión y la Tierra como lugar para vivir el amor incondicional, el ensueño y la expansión de la conciencia.
Normalmente a la Tierra como sello se le atribuye el valor de la sincronía, pero podemos abrir una puerta semántica, y decir que cuando vives las sincronías, estás en lo que en el cuarto castillo se expresa como Tierra. Cuando tu realidad es una realidad de encuentro de sincronías, estás en lo sólido del cuarto castillo. Puedes quedarte ahí, porque ese escalón te lleva al castillo verde.
Muchas personas están en la Tierra, pero están siendo devoradas por “cronos”. Cuando tú entras a vivir sin cronos, descubres las sincronías más allá del tiempo, porque tu Tierra, lo sólido donde te encuentras, como sello es el 17 y está dispuesto a transformarse en onda 17, la Luna, inicio del castillo verde.

Pero por otra parte, la Tierra es la transcendencia de la Serpiente, es decir la kundalini te transforma en la Tierra, donde la generosidad y la entrega son llevadas al máximo, pero también contiene conexión con lo divino, contigo y con el otro.
La Tierra es una fuerza acogedora y atrayente. No quiere que te marches; quiere que te quedes y como es el resultado de la kundalini, que es el tercer castillo que empieza con la Serpiente, la Tierra supone madurez. Para llegar a unir la luz y el agua hace falta un proceso de maduración. Sabemos que la maduración lleva su tiempo.
La Tierra en el cuarto castillo, la maduración, llegado el momento sí que permite que se encuentren la luz y su propia energía en tu corazón, y se desborde el agua, y comienza el quinto castillo.

EL LIBRO DE LOS SELLOS

Cada persona es una tierra y una esfera, y cuando su conciencia ocupa el centro, colabora al sostenimiento de toda la vida

La tierra es una esfera.
Podemos afirmar que la tierra es una esfera o un cuenco esférico, y al hacerlo estaríamos expresando algo que podemos considerar una verdad científica. La ciencia, quien quiera que sea la ciencia, afirma eso, que la tierra es una esfera.
Quizá siempre lo ha sido, pero durante mucho tiempo había sido considerada como plana.
La tierra es una esfera, es decir una figura con volumen circular, pero sin embargo antes era plana.

Aparentemente estamos diciendo cosas que tienen un sentido y son lógicas, incluso compatibles con la ciencia, por supuesto a un nivel mínimo, pero todo eso sucede ante la conciencia del ser humano. Eso en sí ya es una muestra de enlazamiento.
Podemos decir que la realidad es un enlazamiento, e incluso podríamos decir que la tierra es una esfera, un volumen esférico, pero también un enlazamiento.
La tierra es algo que podríamos asociar con una fuerza enlazadora, claro que eso también está presente en términos científicos, ya que la tierra tiene una fuerza de atracción como es la ley de la gravedad. Así, efectivamente es enlazadora y atractora. Cualquier cosa que aparece en su espacio la atrae hacia sí.

Esa atracción podemos interpretarla como una forma amorosa de enlazamiento. Podemos decir que la tierra es una esfera abrazadora, que quiere abrazarte.
También está sujeta a otro enlazamiento, que viene expresado por su órbita, desde la que está dando soporte a toda la realidad. La tierra tiene una órbita alrededor del sol y al recorrerla expresa su enlazamiento con el sol, reforzando a su vez el enlazamiento del sol con las demás estrellas y contribuyendo a la estabilidad y la perpetuación de esas órbitas y por tanto de la existencia de esas estrellas y planetas.

En la medida que reconocemos un valor madre en la tierra, estamos reconociendo nuestra relación con la tierra como hijos.
Cada persona puede ser considerada como otra tierra en su escala, pero en otra escala, porque la tierra tiene una duración que en el tiempo se traduce en cifras muchísimo mayores que la duración de la vida de una persona. Es otra escala del ser.
En la medida en que se reconoce la tierra como madre, cada persona también es una tierra y una esfera, que cuando su conciencia ocupa el centro, colabora al sostenimiento de toda la vida.

De alguna manera el despertar a la “esferidad” de la tierra, es decir, el contemplar desde la conciencia del ser humano la tierra como una esfera y no como una figura plana, sucede asociado al momento en que una persona de nombre desconocido que decía llamarse Colón, -miembro de algo, parte de un grupo mayor- inicia la conexión con la esfericidad de la tierra.
Su presencia es como un interruptor de la luz, que abre o cierra la luz produciendo un cambio. Esta persona que decía llamarse Colón actúa como favorecedor del cambio, como la entrada en otra pantalla, siendo el resultado del viaje que él programa y que consigue interesar a personas poderosas en su época, la redondez de la tierra a partir de entonces.

Es importante decirlo, porque hay una catarsis o transformación que sucede en las personas cuando pasan de la figura plana a la esférica. La persona es una esfera, pero hay un interruptor de la luz que hay que encender.
La humanidad necesita desarrollarse y hacer la paz consigo mismo. En algunos momentos, desde algunos sectores algunas personas consideran como una agresión o agravio este acontecimiento de conciencia que supone el despertar a la esfericidad de la tierra.
Sin embargo, los hombres sabios de aquel momento excepcional colaboraron atrayendo a Colón al enlazamiento, de la misma manera que los planetas colaboran unos con otros al realizar sus órbitas y sostener a su estrella central, para que ella a su vez colabore con las demás estrellas.

Este viaje de la conciencia del surgimiento de la esfericidad de la tierra sucede en un tiempo anunciado, mucho antes del nacimiento de este que eligió llamarse Colón o “miembro de”, como miembro un grupo mayor, compuesto por todas las personas que habían entrado en el núcleo del tiempo y atraían ese viaje desde sus lugares en México, en el Caribe, en los Andes, etc.
Ese viaje está también en el inicio del desplazamiento de la kundalini de la tierra, ya que la kundalini de la tierra es parte de la fuerza enlazadora de la tierra.

Recuperar la armonía y la paz es fundamental para el nuevo tiempo de la sociedad de la estrella.

La Tierra, que nos protege y nutre en nuestro camino interior de evolución, es un ejemplo del voluntario

Tierra
LA TIERRA (Extracto del Libro de los Sellos)

La Tierra favorece la alineación del humano con el propósito de la vida y con el centro de la galaxia, propiciando la unión de las energías terrenales y espirituales en el corazón del ser humano.
Esta alineación es la que provoca las sincronías, otra de las características del sello Tierra.
La Tierra, con su magnetismo, nos atrae y provoca el alineamiento, no sólo con un objetivo de supervivencia, sino también de protección, cuidado, fuerza. Es un trabajo de estar centrado en uno mismo, pero también de conectar con la Tierra y con dimensiones superiores.
La Tierra tiene características similares a nuestro cuerpo y recuerda a una madre. El acercamiento a la madre Tierra, nos da fuerzas para seguir el camino al cielo. La madre Tierra nos sustenta y no sólo en el plano físico o material. Nos protege y nutre, y nos sirve de vehículo, como el cuerpo, para realizar nuestra misión. Como una madre, siempre está presente y nos acompaña en nuestros procesos.
Todos formamos parte de una malla energética, que va evolucionando de forma colectiva: la tierra, el ser humano y también la luna.
La Tierra nos sustenta, pero es la que vuela, pues orbita. Es el paso intermedio en una escalera al cielo; un peldaño para la conciencia, para ascender al cielo.
La Tierra, desde el punto de vista de lo que cae, sirve para enterrarte, pero desde el punto de vista evolutivo es un peldaño al cielo. Está esperando la maduración; ayuda a que todo madure.
Para las personas materiales es un lugar material y contiene dolor; un lugar donde te puedes hacer daño fácilmente. Pero para las personas en estado evolutivo, es un lugar donde encontrar el espíritu, en el cuarto castillo, y entonces es un peldaño de ascensión al cielo. De hecho la Tierra es maestra en el volar, porque la Tierra vuela.
La Tierra no pide nada a cambio y por mucho que la abandonemos, agredamos o ignoremos, siempre está ahí, proporcionándonos cobijo y alimento. Pero no espera recompensa, sino sólo compartir nuestros procesos, y que nuestra evolución sea también la suya.
La Tierra, que no es de nadie sino que se entrega a todos los seres humanos, sin excepción y sin juicio, es decir sin valorar aptitud, moralidad, sabiduría o belleza. La Tierra, que nos protege y nutre en nuestro camino interior de evolución, es un ejemplo del voluntario.

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La Tierra va a expresar a septiembre, que también está representado por la diosa Ceres y por Virgo

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Septiembre, en la astrología que llamaremos “común”, es un mes que fundamentalmente va a dar soporte a los contenidos de Virgo, siendo Virgo una expresión de la tierra. Sincrónicamente, en este mes de septiembre de 2015 también va a aparecer en el código Tzolkin la tierra, ya que el mes va a contener completamente la onda de la tierra.
De alguna manera en el momento presente, en el aquí y el ahora, los contenidos de la tierra van a expresar en su totalidad a este periodo que denominamos septiembre, que también está representado en el mundo de los símbolos por Ceres, diosa de la agricultura y de los frutos, y por Virgo.

Si recurrimos a una visión amplia y asociativa para que se forme una imagen multidimensional, tenemos que considerar que estamos situados en un momento donde podemos asociarnos, de forma libre y consciente, a algo que contiene la noción del voluntario, que asociamos al sello de la tierra. Es el resultado de una alineación plena en la realización del programa diseñado en dimensiones superiores, sin permitir que nuestro ego conflictue y quiera mejorarlo; simplemente colaboramos, navegando en esa propuesta, sin rozar ni intentar dirigirla en otra dirección, sabiendo que es una expresión de Ceres, de la cosecha abundante que permite nutrición, pero para todos.

Ceres sería una expresión poderosa del voluntario, de cuyo interior surge el florecimiento. La tierra y la semilla van juntas expresando un nivel (sellos) y en otro nivel la tierra va con el ser humano (ondas), expresando la alineación con el corazón del cielo y con el corazón de la tierra.

Plásticamente, en este mes donde se sitúa visualmente la onda de la tierra, también aparece la alineación perfecta, apareciendo el día 13 de septiembre una conjunción entre el sol y la luna, y el día 28 de septiembre una oposición entre el sol y la luna.
Entendemos el sol como la orientación del corazón del cielo -indica donde está el corazón del cielo- y la luna como la orientación que se dirige al corazón de la tierra. Es una línea polar, que expresa perfectamente lo que es la alineación.
Hay un eclipse de sol y un eclipse de luna. En el eclipse de sol, el sol y la luna están juntos y la tierra los mira, y en el eclipse de luna, la tierra está exactamente en medio y es un ejemplo de alineación.

En esa visión amplia necesitamos considerar que el sol en su forma transcendente (sol 13 de la onda de la estrella) expresa la máxima expansión de lo óptimo y de la sociedad de la estrella, y la luna 13 es la forma transcendente de la tierra.
Esto expresa que para adentrarse en la iluminación donde el sol aparece como expansión de la sociedad de la estrella en su forma transcendente, es imprescindible situarse en la forma transcendente de la tierra, que es la luna 13. La luna 13 es una expresión de la cuarta dimensión y al mismo tiempo la luna es una expresión de inicio del quinto castillo y de la quinta dimensión.

Eso es lo que está anunciando de alguna manera este tiempo, propicio a la apertura iluminativa de la quinta dimensión, en forma instantánea.

Otro de los contenidos que conviene recuperar para la imagen multidimensional expandida es la traducción simbólica donde Virgo es el territorio de Quirón, siendo este la expresión del sanador sanado. La iluminación que te permite gozar de la quinta dimensión es el símil de Quirón, sanándose y entrando en el Olimpo.
Quirón se encuentra en este tiempo en oposición al eclipse y conjunción sol-luna, aportando una tensión para que algo se realice. Es como si te dicen “es el momento oportuno, salta-salta, entra-entra o corre-corre”.
La oposición contiene una invitación a la realización. Algo puede suceder y ese es el momento de completar la conveniencia.

Posteriormente, en el eclipse de luna, donde la tierra está entre el sol y la luna, la luna se va hacia Quirón. La luna va de la conjunción con el sol a la conjunción con Quirón, transportando esa iluminación.

Es un buen momento para bendecir, honrar, agradecer, perdonar y amar.