Las ideas necesitan de las palabras

26/2/2017
Las ideas necesitan de las palabras. Las ideas son como una energía eléctrica, que viene de otro momento hacia donde estás tú, y necesitan de las palabras para convertirse en una energía en el aquí y en el ahora.

Las palabras traducen esa energía eléctrica que viene de otro lugar, otra dimensión u otra persona, a través de la telepatía, y necesita ser convertida en palabras para entrar en el presente, en el tiempo del aquí y del ahora, en el espacio actual.

Por eso es tan importante cómo el ser humano aprende a entender lo que se dice y a expresarse. Esa es la primera enseñanza, donde está aprendiendo a transformar la energía eléctrica viajera en energía electromagnética, donde tú estás.

La primera tarea es aprender a hablar. Eso es equivalente a construir el reproductor.
La segunda tarea es canalizar. Eso es sintonizar, eligiendo libremente desde tu libertad y no desde tu reactividad, de qué quieres ser canal.

Parte de la actividad del ser humano es ser canal, ser transmisor de algo, ser profeta.
Parte de la actividad del ser humano es ser sacerdote, profeta y rey. Y ser profeta es ser canal.

Recibiendo y expresando a través de las palabras

16/02/2017
Lo importante es reconocer o encontrar que el ser humano, y por lo tanto tú, posee algo extraordinario y maravilloso que le conecta con dimensiones superiores.
Tú como ser humano puedes expresarte a través de las palabras, escritas, habladas o telepáticas. Pero, en realidad, lo primero importante es que puedes recibir palabras. Por eso decimos que en un momento determinado lo primero es la recepción, desde tu séptimo chakra, de esas palabras que te transforman. Las palabras de tu madre, padre, amigos o maestros, te van enseñando a ser humano, estableciendo las conexiones cerebrales para que puedas expresarte y comunicarte como ser humano.

Más allá de esa comunicación natural, hay un momento en que la palabra que escuchas despierta al ser espiritual que está en tu interior. La palabra está conectada con tu ser espiritual, con tu doble espiritual, y una vez que tu ser espiritual se despierta ya es imparable.
Entonces, entras en la transformación, porque entras en la realidad, pero no en la realidad aparente, basada en la necesidad de trabajar para mantenerte y de ser correcto con las demás personas para no estar fuera de la legalidad, sino en la realidad interior que está en semejanza con lo divino.
En tu interior está la divinidad.

Cuando oyes la palabra, algo se transforma dentro, de forma automática. Es uno de los valores de la palabra, que pone en marcha procesos interiores.
Cuando estás pensando cómo hacer, cómo ganar, cómo triunfar, vas siguiendo tu propio pensamiento, pero de repente oyes algo y se pone en cuestión todo, porque resuena con algo que está dentro de ti. Resuena con tu ser espiritual que está dentro de ti, y que es más importante que tu ser temporal y tu ego.
Tu ser espiritual es más importante que tu ego, y cuando oye una palabra, sabe que ya es el momento.

Las palabras traen la luz

LAS PALABRAS TRAEN LA LUZ (Extracto del Libro en preparación “Tiempo de ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)
Lo bueno de la palabra es que todo puede ser dicho. Todo puede ser expresado por palabras. Bueno, si no todo-todo-todo, por lo menos mucho-todo, tanto como para no darte cuenta de que falta algo.
A través de las palabras se pueden explicar muchas cosas, y al hacerlas creíbles pasan a tener una cierta realidad.

La realidad parece ser convocada a través de las palabras.
Las palabras cautivan el pensamiento y despiertan imágenes. Si el pensamiento sigue a las palabras, aparecen imágenes.
A veces, quien está escuchando no quiere seguir las palabras y entonces se para en algo, formando un argumento contrario pero dejando de seguir el discurso. Y entonces, al no seguirlo, no aparecen imágenes.
Pero cuando la palabra cautiva y atrapa al pensamiento, interesándolo y atrayéndolo, el pensamiento sigue a la palabra y surgen imágenes, que toman forma y conforman la realidad.

Cuando algo es creído conforma la realidad.
Hay por lo tanto una clara relación entre la palabra, el sonido, el viento y la luz.
La luz por un lado es luz, pero por otro lado es ver. Sin luz no se puede ver; en la oscuridad no hay formas.
Las palabras traen luz.

Hay un momento en que las palabras, en lugar de transmitir, velan y ocultan

Hay un momento en que las palabras, en lugar de transmitir, iluminando la realidad y haciendo aparecer nuevas posibilidades de lo real, velan y ocultan. Sucede cuando las palabras se repiten constantemente y se convierten en lugares comunes, en expresiones ya hechas y simplemente repetidas. Ciertamente de alguna manera traducen lo conocido y lo cotidiano, y aquí unimos estos dos conceptos, conocido y cotidiano.
Pero cuando te manejas y te mueves siempre en lo conocido hay una parte de ti que no se realiza, ya que el ser humano está abierto a lo desconocido, o, mejor dicho, está viajando a lo desconocido.
Dentro del ser humano conviven dos fuerzas o energías, una que se instala en lo conocido y en lo que le da seguridad, y otra que le impulsa hacia lo desconocido, a ampliar lo conocido.