El “tú eres otro yo” no necesita situarse en lo “correcto”, sino que es una vivencia y una actitud que contienen un “sentir” grato

Muchas personas viven extrañadas de su cuerpo, o sea viven como si su cuerpo fuese un extraño, y en ocasiones algo peor. Eso no es bueno para la paz y hace imposible la sociedad de la estrella.
Si vives extrañad@ de tu cuerpo y no puedes decirle “tú eres otro yo” y amarle, cómo vas a tener esa vivencia con cualquier otra persona.
Pudiera ser que considerases el “tú eres otro yo” del espejo, o sea la ley del amor que facilita y hace real la sociedad de la estrella, como un ideal y situarlo en lo “correcto”.
Si lo consideras así, pudiera ser que lo hagas desde contenidos puramente intelectuales, y quizá sea adecuado que repitas ese eslogan muchas veces, porque de alguna forma le das fuerza a ese contenido.

Sin embargo, el “tú eres otro yo” es una vivencia y ni siquiera necesita ese enunciado, sino una actitud, descubriendo dentro de esa actitud un “sentir” grato.
Es decir, la interacción con las personas no consiste en decir “lo estoy haciendo bien”, ni se ve mejorada por eso. Esa actitud podría ser condescendiente si encuentras que las personas te “obligan” a mantenerte en esa actitud, porque en realidad no te agrada tratar con ellos y no empatizas, pero tú lo quieres hacer bien y solo te gratifica si sientes que lo haces bien.
Lo importante no es hacerlo bien, sino disfrutar con ello, lo cual es un sentir. Y si no estás ahí, tienes que seguir buscando y produciendo cambios en ti.
De modo que encuentras que a través de las personas se expresan los guías y que el asunto no consiste en ponerse medallas.

De alguna manera sucede lo mismo en tu relación con la sociedad de la estrella presente en el cuerpo, porque el cuerpo también es una sociedad de la estrella, donde todas las células, siendo individuales trabajan para el bien común, de formas extraordinarias y maravillosas, sobre todo en circunstancias especiales.
Pero puede ser que haya cosas en tu cuerpo que no te gustan, como puede ser que tampoco te gusten cosas en personas o en situaciones de tu vida.
En muchos sentidos estos contenidos son evolutivos, permitiéndote ver la maravilla cuando estés en el enfoque adecuado, o encontrarte con la transmutación cuando tu vibración sea la indicada.

Los contenidos mentales, desencarnados, no sentidos, solo pensados y además convertidos en leyes, fácilmente acaban inventando la guillotina, el gulag, los integrismos -que hoy se santifican matando personas en los supermercados y cuando pueden en las torres gemelas-, las enfermedades autoagresivas, las depresiones, o incluso a Drácula.

El “tú eres otro yo” también comienza con el cuerpo, en el cual hay una sabiduría amorosa que merece ser escuchada.

EL ESPEJO: EL COLOR BLANCO (Extracto del Libro de los Sellos)

Cualquier cosa que pueda representar el Espejo está relacionada con los otros sellos blancos: Viento, Enlazador, Perro, Mago.
Por lo blanco, el Espejo comparte naturaleza con el VIENTO, o sea la realidad es espiritual; con el MAGO, o sea la realidad puede ser aprendida, está abierta al estudio, porque también tiene niveles, como expresa la escalera de su símbolo. También la realidad es expresada por el ENLAZADOR, es decir que hay algo en la realidad que sirve para unir; algo de la faceta escalera del Espejo sirve para encontrar, para unir, para unificar y para enlazar con otras dimensiones. Y finalmente la realidad se presenta como amor a través del sello PERRO.
El Espejo o la realidad, comparte contenido sustancial con Viento por el simple hecho de ser de color blanco, pero como Viento es espíritu, manifiesta cómo la realidad es más real cuando se la considera desde su realidad espiritual.
Pero además, el Espejo ve reforzado sus características de color blanco por su relación con sellos blancos:
El Viento en las ondas es un 18, como el Espejo en los sellos.
El Perro es un 10 en los sellos, como el Espejo en las ondas.
Eso refuerza la relación de la realidad como algo espiritual, pero también amoroso puesto que numéricamente se unen Espejo y Viento, como 18, y Espejo y Perro, como 10.
A continuación se detalla un poco más esta relación.

EL 18: LA ONDA DEL VIENTO
El Viento es el sello segundo, pero como onda es la onda 18, es decir el equivalente del Espejo. Es una forma de expresar que el Viento, el espíritu, es Espejo. Y Espejo, o sea el Viento en la onda 18, es también el regalo, es decir la segunda onda en el siguiente nivel, o sea en la siguiente dimensión a la representada por el Dragón.
Entonces conviene señalar que en el mundo de las ondas, el Espejo es la onda 10, el amor. Consecuentemente el regalo en la siguiente dimensión, es decir lo representado por la segunda onda en la siguiente dimensión, o sea lo que comienza con la onda de la Luna en el castillo verde, como el Viento en el lugar del Espejo, adquiere el valor del amor, y la forma del agua.

LA ONDA 10 DEL ESPEJO, EL NUEVO NACIMIENTO
El Espejo, con forma de X, que es 10 en números romanos, es la onda 10, siendo el 10 como sello el Perro, o sea el amor y la perfección.
La onda del Espejo, de la realidad, es la onda 10 del amor incondicional y de la perfección.
El amor, o sea el Perro, es como un espejo, pero un espejo como el de Alicia en el País de las Maravillas, es decir el acceso a otra realidad.
La onda del Espejo habla de fuerzas angélicas que te ayudan permanentemente y se fusionan contigo y se expresan en ti porque son parte de tu ser más real.
El Espejo 1 es el inicio de un nuevo nacimiento transcendente, porque el Perro 13, la transcendencia de la onda del Espejo, es justamente el centro del telar, unido a su oculto el Mono 1.
El Tzolkin contiene al Perro 13 como momento de transcendencia de la décima onda, asociado con el nuevo nacimiento que es el Mono 1, traduciendo el amor.
Y el 10, además perfección y  amor incondicional, está asociado al Espejo.
En el 10 aparece la línea del horizonte, lugar donde el Perro (10) se transforma en Mono (11); lugar donde el amor se trasforma en alegría; lugar donde cumplido con el amor se inicia el ascenso a la iluminación.
El Perro 10, animal terrestre, inicia el ascenso elevándose como Mono, animal que habita elevado sobre el horizonte en los árboles. Pero los árboles son la fotosíntesis, la iluminación.
El Espejo ayuda a ese cumplimiento. El Espejo también es un diez. Es la perfección que te lleva a la onda central, donde te sanas y te iluminas.

(puedes adquirir el e-book por 5 euros solicitándolo en nuevocalendariomaya@gmail.com Pago seguro por paypal. También disponible en Amazon y en papel (10 euros más gastos de envío desde Madrid)