Todo es de una relatividad abrumadora

Todo es de una relatividad abrumadora, pero en el sentido de apisonadora, una relatividad que no deja pistas. Todo es de una relatividad aplastante, abrumadora. Si quieres dejar una pista para volver a la no relatividad, es decir, si quieres dejar una pista para volver a la lógica, entonces nunca has salido de la lógica.
Todo es posible en cualquier momento, o en el lenguaje negativo, nada es posible nunca. Entonces, si todo es posible siempre, porqué dejar conexión con “nunca”. Si todo es posible siempre porqué dejar conexión con lo imposible.

Hay un momento en que el karma se acaba. Ninguna ley, ninguna obligación, ninguna imposibilidad se mantiene. Hay un momento en que ninguna cosa es obligatoria.
¿Quién puede estar en ese lugar?, ¿quién puede ser vida de manera permanente? El que encuentra que la vida y el amor son lo mismo, porque en última instancia, en el momento de la confrontación, el amor todo lo excusa. No tiene en cuenta el mal.

Por eso sabemos que hay un momento donde todas las leyes terminan y entonces estás en la plenitud, en el amor, en la eternidad. Puedes equivocarte, solo que te equivocas sin equivocarte

Quizá no necesitamos tantas leyes y órdenes, que te mandan a la sumisión y no a la libertad

Menos leyes y más corazón (Extracto del Libro “Tiempo de perdón. Tiempo de gracias”)

Las plantas y los árboles, esos monolitos, se nutren de luz solar.
También los seres humanos se nutren de luz.
Que las plantas se nutren de la luz del sol está claro. Que los seres humanos se nutren de la luz del sol quizá no esté tan claro, porque se puede pensar que solamente lo hacen de productos envasados, pero no.

Es conveniente encontrar la similitud entre el humano y el árbol, porque el árbol es un maestro, en el moverse, en el tiempo, en la comunicación e incluso en relación al agua.
El árbol es un maestro enlazador, igual que un humano transcendente.

Muchas veces desde lo masculino quisiéramos vivir en un mundo donde la mujer fuese reconocida. Quisiéramos hacerlo a veces desde las leyes, pero solamente la mujer dueña del agua puede recobrar en la conciencia su lugar cuando el hombre se transforma en un mago del agua, porque entonces la mujer ocupa su lugar celeste, ya que el agua es celeste cuando es luminosa.

Quizá no necesitamos leyes y órdenes, que siempre te mandan a la sumisión y no a la libertad, sino encontrar ese momento donde el humano es transcendente, y el agua ya es celeste y expresa lo óptimo.
Menos leyes y más corazón.

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La materia, antes de ser luz también existía, porque lo existente crea y convoca a la luz

Hay un campo unificado de materia, con leyes propias que lo configuran.
La materia presente en ese campo unificado antes era luz y respondía a las leyes de la luz. También respondía a las leyes del tiempo, porque tiene un inicio, y eso es tiempo, y por tanto un final.

Pero antes de ser luz también existía, porque lo existente crea y convoca a la luz.
Hay una existencia más allá de la luz, que humanamente puede ser comprendida como emoción y resonancia, y que en código Tzolkin corresponde a lo expresado por el color blanco (viento, enlazador, perro, mago y espejo), donde viento-tormenta refiere al creador, que también es resucitador, y espejo refiere a Tezcatlipoca-Quetzalcóatl.

Desde nuestra conciencia advertida podemos encontrar lo expresado por lo blanco en los colores del Tzolkin como un campo unificado de energía, con sus propias leyes, y percibir cómo aumentan tu energía el amor incondicional (perro), la ley del amor o in lak’ech (espejo), la comunicación desde el corazón (viento), el enlazamiento solidario (enlazador) o la activación mágica (mago) de la red empática de neuronas espejo.
El amor aumenta la energía vital y las ganas de vivir; la solidaridad aumenta la energía; la empatía aumenta la energía; el desapego aumenta la energía; la emoción aumenta la energía y nunca te engaña.

También hay un campo unificado con sus propias leyes asociado a las imágenes, símbolos e información, que va a traducir lo que ves en el presente, y por tanto dónde estás.
Según lo que veas, estás en uno u otro lugar dimensional. La imagen la creas tú; tú dices lo que te pasa y lo que vives. Según consideres tu vida dirás -sin palabras, claro, solo vibracionalmente- que estás en el cielo, inframundo, purgatorio o desierto, como naufrago o esclavo.

También existe el ensueño, o sea Noche, y su ley; existe águila y su ley; mono, mano y tormenta, y sus leyes azul extremadamente asociadas a las leyes blancas de la emoción.

También existe un campo unificado de la iluminación, donde la luz se expande asociada al color amarillo del Tzolkin.

La luz cumpliendo una misión, expresada por el color rojo, el cuerpo y el ADN se expanden, madurando y floreciendo en el color amarillo.
De modo que el color amarillo, que se puede traducir como aire según los códigos presentes en los sólidos platónicos, de lo que habla es del cuerpo, pero liberado de las leyes del campo unificado de la materia, como pueden ser la ley de la gravedad, las leyes por las cuales existe la enfermedad y la muerte o las de la velocidad de la luz y del sonido.
Ante esa expansión del cuerpo que se deshace de lo que le hace más pesado que una pluma, todo esto desaparece y queda sin efecto, porque son otras las leyes del campo unificado de la iluminación.