La enfermedad es una puerta a lo óptimo

En la enfermedad hay una oportunidad para ser feliz. La enfermedad es una puerta a lo óptimo. Solo hay que abrirla.
La enfermedad te obliga a vivir el presente y entonces cuestiona tus prioridades, tus valores y tu realidad.
La enfermedad y el fracaso permiten acercarse a tus ángeles y también permite la aparición de la maravilla, de los milagros.
Este es un tiempo de milagros, de maravillas, porque es el tiempo de responder a la pregunta ¿qué buscas?

Hay un momento en la interacción en que te das cuenta de que tu respuesta es capital porque abre puertas. Poco a poco puedes experimentar que de nada te sirve la fuerza, el dinero, el poder y la apariencia, porque te abren puertas no a la vida sino a la muerte, y tienes que cambiar la respuesta, porque lo óptimo no es un sitio donde necesitas ser el más fuerte, el más poderoso y el más aparente, sino que conectar con la vida es conectar con el amor.
Entonces se empiezan a abrir puertas.

Sobre el enamoramiento y lo óptimo

SOBRE EL ENAMORAMIENTO Y LO ÓPTIMO (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser”)

Los padres nos enseñan muchas cosas, a hablar, comer, relacionarnos, higiene, modales, pero no a enamorarnos. Los maestros, instructores y profesores tampoco lo hacen.
¿Por qué los padres y los maestros no nos enseñan a enamorarnos? Esa es una pregunta.

La segunda pregunta es sobre la tierra, que según dicen es polvo resultado de la explosión de una supernova, que por la acción de las fuerzas gravitatorias, concretamente en nuestro caso del sol, junto con el agua que existe en el cosmos, posteriormente se compacta y forma este cuerpo redondo que es la tierra, pero que ya no tiene luz como la supernova.
Entonces, la pregunta es ¿eso es una caída o una elevación?, ¿la aparición de la tierra es el resultado de una degradación o caída de un estado óptimo o se trata de una elevación o forma de acceder a un estado óptimo?

Tenemos que aprender a distinguir entre nuestro propio disco rayado, deteriorado y desafinado, y la resonancia del arquetipo, es decir de lo óptimo

Los símbolos de sabiduría, de cómo acceder a la sociedad de la estrella, es decir, a la magia – hablamos de la magia de la vida, que es el amor- traducen idiomas diferentes.
Por eso, de la misma manera que hay palabras en distintos idiomas, e incluso dentro del mismo idioma distintas expresiones según los enfoques, hay símbolos diferentes para decir lo mismo: cómo llenar de contenido la vida, cómo expandirte, cómo gozar, cómo agradecer, porque el agradecimiento rezuma gozo.

Sin embargo, extrañamente, curiosamente o asombradoramente -o sea, que te deja pasmado-, hay personas que utilizan la simbología de cómo llegar al amor y al gozo al estilo de los hinchas de los clubes de futbol, para golpearse, insultarse y agredirse, lo cual te convierte en Sherlock Holmes, porque te quedas pasmado.

En realidad tenemos que aprender a distinguir -pero, claro, eso es un trabajo interno- entre nuestro propio disco rayado, deteriorado y desafinado, y la resonancia del arquetipo, es decir de lo óptimo.
Lo mejor es vaciarse de contenidos, romper la fidelidad al clan, al desafinamiento del clan; o sea, lo mejor es dejar de ser seguidor de un equipo.
El seguidor de un equipo tiene algo de positivo, trabajar dentro del grupo, dimensionarse dentro del grupo, todo lo cual se hace desde el amor. La nutrición del grupo es desde el amor, pero si su afinación es contra otro grupo, contra “esos bastardos”, el amor se vuelve tóxico, porque para conseguir más amor, que es nutritivo, necesitarás encontrar más bastardos que llevar a tu grupo, y, claro, los llevarás con la cabeza cortada.

De eso hablan todas las tradiciones: Quetzalcóatl, los gemelos del Popol Vuh, Seth y Osiris, Caín y Abel, Gilgamesh, Krisna, Judas, Pilatos, Marx, Bakunin, Robespierre,…
La guerra no es santa.