Amar al enemigo: Los uros

AMAR AL ENEMIGO: LOS UROS (Extracto del nuevo libro en preparación)

¿Dónde están los uros? ¿Han desaparecido porque ya no se hable su lengua? Los uros, como todos los pueblos, tienen su propia lengua, pero actualmente está extinta y no tiene hablantes.
Sin embargo, los uros siguen existiendo. Los cromosomas uros siguen estando en personas, solo que ahora mestizados con aymaras, quechuas, europeos u otras etnias.

Los uros existen. Según cuentan las tradiciones de los abuelos uros, eran hostigados por los aymaras y utilizados para el sacrificio por incas y quechuas, de tal manera que fueron a vivir al agua del lago Titicaca. Están conectados con el agua, porque los uros son gente del agua y de alguna manera los guardianes de la kundalini del agua.
Son servidores, protectores o receptores de la kundalini del agua. No sabemos qué palabra utilizar, porque la palabra cuando es resonante entra en el interior, pero si la persona no es receptiva, la palabra bloquea.
Reconocemos una relación entre los Jasonis, los hombres del agua, y la kundalini del agua.
La kundalini de la tierra se ha desplazado a los andes en forma de emoción, porque sobre todo es amor y paz.

Estos pueblos hostigados expresan la paz. Cuando hablan de que los aymaras les hostigaban les dicen hermanos aymaras; cuando hablan de que los incas o quechuas los usaban para los sacrificios, les mencionan como hermanos.
Cuando hablan de los españoles, les dicen hermanos españoles, como últimos dominantes de esta zona, que de alguna manera les volvieron a sacar de su encerramiento y su hostigamiento al incluirlo como otro pueblo más, dándoles derechos pero también obligaciones. Según fuera la persona, sería explotador o no explotador, pero como contacto entre sociedades recuperan espacio, bajo la exigencia que sea, mientras que antes estaban excluidos.

Pero la respuesta siempre es pacífica. Puede haber puntualmente una respuesta violenta, pero el núcleo de la civilización Uro y Teotihuacán son culturas relacionadas con la divinidad, con dimensiones superiores y con la paz. Son culturas teocráticas y no guerreras. Todo su dominio está basado en la expansión de la conciencia y no en la expansión militar.

Cuando preguntamos dónde están los uros, la respuesta es que están mezclados y mestizados, y aquel que tenga el máximo grado de pureza, siendo sí mismo. Pero para ser sí mismo no necesita ser el más fuerte, el primero o el dominador. Es un ejemplo, como lo es el agua, de asociarse, apegarse y adaptarse a lo que hay.

También hay otros pueblos similares y antiguos -los uros son los pueblos antiguos de américa que ocupan todo América, del norte y del sur- bajo la denominación de Olmecas o Mayas.
Los mayas aparecen como emanación que sale de los uros, siendo también una cultura teocrática, aunque posteriormente hayan sido guerreros. Sin embargo, los primeros mayas, que son de los que estamos hablando, también eran pacíficos y teocráticos, mezclándose en todos los sustratos.
Podemos encontrar uros en aymaras y quechuas. Son también guerreros, pero en sí la civilización es pacífica, al igual que las civilizaciones olmecas y su proyección en los primeros mayas.

Estas culturas que ocupan todo América vienen siendo invadidas por pueblos guerreros que vienen de más allá de su territorio y que son culturizados e introducidos en ese conocimiento, pero cuyo primer contacto es guerrero.
Posteriormente llegan los europeos y repiten el mismo proceso, siendo el primer contacto guerrero, y luego se abre la transformación.

En ese sentido, los pueblos que van a representar la kundalini del agua y la emoción, la adaptación y el acogimiento del enemigo que te mata, también son similares y expresan el mismo contenido que aparece en aquella cultura que da origen al tiempo común, que dice: ama a tu enemigo; a quien te abofetea, ponle la otra mejilla para que también te pueda abofetear ahí si quiere.

Ese comportamiento uro es también el del colibrí, llamado “resucitado”. El colibrí une las culturas del norte y sur de américa, a los mayas, aztecas y mexicas en el norte, y a los quechuas, aymaras y uros.
El colibrí significa resucitado. Estas culturas están unidas por el sacrificio humano. Los guerreros sacrifican seres humanos, pero luego se transforman en el colibrí, en el resucitado.

Están invitando a reconocer las faltas al amor, que es lo que hacen los huicholes en la sierra madre, de igual forma que el mensaje de la iglesia cristiana y del cristianismo, donde se convoca a amar al enemigo como primer paso para deponer las armas y hacer la paz.