El presente es cuando estás viviendo un momento de lucidez y entonces estás evolucionando

El presente es cuando estás evolucionando, cuando estás viviendo un momento de lucidez y entonces estás evolucionando.
El presente no es cuando simplemente está pasando el tiempo y te diriges hacia la muerte, hacia el final del tiempo, sino cuando estás despertando como conciencia viva, tomando decisiones desde una libertad absoluta. Entonces, es cuando estás entrando en el presente.

Cuando entras en el presente, que es el lugar del ser siendo, de la plenitud, entonces estás en la plenitud y no en la inercia hacia la desaparición. Por eso imprescindible, adecuado y lo propio en este tiempo el conectar con ese presente y sentir cómo entras ahí, porque hay como una frontera vibracional, una frontera dimensional.

Podemos decir que hay dos presentes como hay dos realidades: el presente hacia el dejar de ser y el presente hacia el ser. El presente real es el que se dirige al ser, que requiere esos dos componentes de conciencia y libertad absoluta, y entonces sales del presente, falso presente, que es el de la inercia.
Se trata de pasar de la inercia a la libertad.

La iluminación se da, sucede y se produce en la crisis


Hay que decirlo: La iluminación se da, sucede y se produce en la crisis.
Hay que decirlo con claridad: si en el momento más adverso te mantienes lucido, pasas, tu frecuencia vibracional se eleva y tus enemigos, es decir aquello que te acosa, sea lo que sea, desaparece.

No necesitas triunfar, pero cuando tu nivel vibracional sube desaparecen los enemigos, los obstáculos y la enfermedad.
No necesitas triunfar, solo ser voluntario para lo que sucede, aunque se esté destruyendo aquello por lo que luchabas, aunque aquello que deseabas desaparezca, aunque suceda justo lo que intentabas evitar.

Cuando despliegas la realidad plegada en que vivimos como realidad ordinaria se produce un resituamiento de todos los contenidos y entonces encuentras que en la realidad real no había enemigos. Todo y todos eran amigos. Eso sucede cuando incluso en la adversidad haces la paz, o sea amas lo que sucede, porque tú eres un VOLUNTARIO en esa realidad desplegada que es la realidad real.

Cuando te descubres como voluntario estás en tu lugar de poder, o sea, alineado con el corazón amoroso de la vida. Ahí todo tiene sentido, y el sentido no viene de que triunfes porque no necesitas triunfar. Y no necesitas triunfar porque no estás en guerra sino en paz. Sabes que estas sosteniendo la vida. Sabes que no vienes a ser más que tus enemigos ni a que te aclamen tus amigos. Vienes a ser, solo vienes a ser, a ser siendo. Y ser siendo es amar todo lo que es, y para amar tienes que estar en paz con todo.

Tienes que estar en paz contigo y en paz con todos, pero también con todo, porque tú también eres lo que te rodea. Compartes espíritu con todas las personas, pero también con todas las cosas, porque todas las cosas son luz, y cuando haces la paz con las cosas, éstas te aman y se entregan.

La puerta de la iluminación, la puerta de la paz y la puerta del amor es la crisis, la tormenta.
Después de la tormenta viene la luz.