En tiempo de guerra es el momento oportuno de hablar de la paz

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En tiempos de guerra hay que hablar de la paz.
Y para hablar de la paz, hay que hablar del árbol, que incluso al leñador que viene a cortarle, le proporciona el mango del hacha.

Sí, ciertamente en tiempo de guerra es el momento oportuno de hablar de la paz.
Es decir, en tiempos de oscuridad es cuando las almas están preparadas para encontrar la luz, para reconocer la luz y para enamorarse de la luz, o sea para pasar del miedo, del terror, de la sumisión del depredador y de la tontería, a la luz, o sea a la libertad, al amor y al gozo.
Pero como una elección. El que quiera terror, con o sin “ismo”, sometimiento o depredación, que lo elija, porque el “sí quiero” es un acto libre desde la conciencia, sin peros.

Por eso, porque hay que elegir entre la oscuridad y la luz, aparece en este momento y en este año, el equinoccio -ese momento especial en que la oscuridad pasa a la luz o la luz pasa a la oscuridad, es decir, ese momento crítico en que se pesan la luz y la oscuridad- señalado por un eclipse de sol como una señal visual para los que miran.

El equinoccio también está asociado a Isis, ya que la luna de Isis es la primera luna después del equinoccio. Cuando hablamos de Isis no lo hacemos como figura mitológica sino como contenido, como mensaje y como palabras para el alma, o sea para la conciencia, porque la guerra o la paz es una elección y no un accidente. No vale “paz” con la boca pequeña.
Por eso en este año aparece el eclipse en el equinoccio.

Guerra-paz, porque estamos en la consideración de si lo que es santo es la paz o la guerra. Luz-oscuridad, con el eclipse de sol en el equinoccio y eclipse de luna en la luna de Isis.

Cuando la luna se asocia con Isis, es decir, en la luna de Isis, también aparece un eclipse. Conviene reconocer los símbolos. Isis es un árbol, o sea es paz, gozo, luz y vida, y Osiris también es un árbol, el tamarisco, o sea paz, luz y vida.
Claro, Osiris, el sometido a la guerra, es paz. Por eso interesamos a las personas que quieran la paz, a asociarse con los árboles.

Mírenlo. Contaremos la historia del tamarisco.