La perfección es la consecuencia de haber entrado en el inframundo

La perfección que aparece expresada en el tono 10 es la consecuencia de haber entrado en el inframundo, llevando luz como expresa el tono 9 solar. La perfección, tono 10, es la consecuencia del tono 9. Lo que consigues al vivir el tono 9 es que aparezca el tono 10.
Mientras tienes cosas que aprender o desarrollar en un tono, no puedes pasar al otro.
Si nos focalizamos en la perfección expresada en el tono 10, es la consecuencia, lo que consigues, lo que abres o lo que logras cuando realizas lo que expresa el tono 9.

El tono 9 es el tono solar, pero también está expresando el valor del jaguar, que vive en el árbol, en el agua y en la tierra. Es fuerte en el árbol, en el agua y en la tierra. Esa capacidad de entrar en el agua se asocia con la capacidad de entrar en el inframundo, en la muerte, porque en el agua los mamíferos que necesitan respirar oxígeno se mueren, excepto los que están adaptados, como pueden ser los delfines, las ballenas, etc.
El jaguar es fuerte en el agua porque al entrar ahí la muerte no acaba con él. Eso es una experiencia para todas las personas en su trayecto hacia las dimensiones superiores. El paso a las dimensiones superiores necesita que hayas entrado en la muerte y que la muerte no te haya atrapado, porque seas luz. Si entras en la muerte y tú eres muerte, no estás vivo, no puedes pasar a la dimensión de la vida en plenitud.

En este lenguaje Tzolkin encontramos el 9 asociado a la luna, al agua cósmica. El agua cósmica es el agua que, como nos expresan los astronautas, crea la tierra, con polvo de una supernova. Es el resultado de la evolución, donde las partículas subatómicas van organizando la parte material de la vida, de modo que hay una elevación a través de la interacción. Se van incorporando nuevas partículas subatómicas, desde el hidrógeno, donde todo sucede en el uno, a otras formas, como el carbono o el oxígeno.
Eso se hace a través de la oxidación-reducción. Siempre supone la presencia de calor. El platino, por ejemplo, solo aparece con un calor que no existe en la tierra, solo en las estrellas supernovas. El platino solo es producido en la supernova, de tal manera que cuando encontramos platino en la tierra quiere decir que es polvo de estrellas. Pero, lo que ha compactado ese polvo de estrellas es el agua cósmica, agua que viene de más allá del sol.

Nosotros estamos más acá del sol, pero más allá del sol existe ese agua que ha creado la tierra. Y aparece en el sello 9, porque todos los seres humanos estamos más acá del sol, compuestos en un 70% de agua, que es agua cósmica. No sabemos quiénes somos, nuestra conciencia no está despierta, pero lo que está sucediendo en este tiempo es precisamente el despertar de la conciencia.

Aquí vemos cómo el 9 es recuperar la conciencia de la luz en la oscuridad, que es justo donde estamos nosotros. Es el despertar de la luz en un territorio donde no hay luz, porque si hubiera luz, no aparecería, ya que ya estaría.
Entonces, en esta frontera en que estamos, necesitamos de ese despertar, que lo vemos asociado al tono 9, del despertar del jaguar.

Despertar el jaguar es la parte anterior a la perfección. El tono 9 se asocia con el sello 9, la luna, que es esa riqueza del agua que está dentro de cada persona, aunque la desconozca. El 9, como onda, es también la serpiente, que es una energía de luz. Dentro de ti tienes agua, aunque no la veas, y tienes luz. Cuando conectas con estos dos vectores, cuando vives tu agua y vives tu luz, es cuando puedes acceder a la perfección, que está asociada al amor. Cuando te reconoces como agua y te reconoces como luz puedes salir del estrés, del triunfo, de la necesidad y la defensa, para situarte en el amor.

La onda de la tierra comienza aquí abajo y termina en el cielo

Si nos paramos a considerar la onda de la tierra vemos que se inicia en el sello de la tierra. El propósito de la onda es la tierra y su desarrollo termina en la luna, que es el tono 13.
Entonces, podemos considerar que estamos ante una escalera que se inicia en la tierra, que también significa aquí abajo. Significa aquí, que es donde estamos, como humanidad y como persona concreta, y al relacionarlo con la luna adquiere el valor de abajo.
Así, la onda de la tierra comienza aquí abajo y termina allá, en el cielo, porque la luna se sitúa en el cielo, como un escenario diferente y opuesto al de la tierra. Podemos encontrar que la onda de la tierra comienza aquí, abajo, y nos invita y nos permite subir allá arriba; es el camino para subir arriba.

Si a esto le sumamos otros valores añadidos vemos que esta posibilidad se refuerza al ser la tierra el inicio del cuarto castillo, que también es un equivalente de la cuarta dimensión. El ascenso, la elevación desde aquí abajo en la tierra a arriba en el cielo, es lo que sucede cuando vives la cuarta dimensión.
La tierra inicia el cuarto castillo, con su equivalencia de cuarta dimensión, y termina como onda en la luna 13, y a su vez la luna como onda es el inicio de la quinta dimensión.
Vemos que hay un camino de elevación que une la tierra con el cielo, que es similar a adentrarse consciente y voluntariamente en la cuarta dimensión.

También podemos añadir para completar la expresión del diálogo, que la tierra es la onda 13, siendo el 13 el valor de la trascendencia, que se superpone sobre los sellos del caminante del cielo.
De esta forma, transitar la onda de la tierra, como onda 13, es lo mismo que desplegar los sellos del caminante del cielo como sello 13. De alguna manera, aquel que voluntaria y conscientemente se adentra en la cuarta dimensión en su camino hacia el cielo, es un caminante del cielo.

Está el sol, está la luna y algo pasa en medio

Está el sol, está la luna y algo pasa en medio. En medio, en esa interacción entre el sol y la luna, está la tierra.
Eso es el eclipse, pero claro la tierra está llena de vivencias. Hay cosas, piedras y átomos haciendo sus historias, pero los seres humanos tienen un territorio totalmente suyo, que es un territorio de emociones, amor, ilusiones, deseos que se cumplen y deseos que se frustran. Todo ese mundo, toda esa vida, se sitúa en medio de esas dos presencias.

Eso también tiene traducción en la vida de las personas, porque hay determinados momentos en que una persona está cerca de otra, pero también hay otros en que entre una persona y otra surge una explosión de vivencias y emociones, toda una vibración diferente de lo habitual, de las cosas.
Eso es el eclipse, una explosión vibracional, y su referencia no es el mundo-cosa sino el mundo-emoción.

El círculo que forma el sol ante los ojos es una imagen óptica, convención o acuerdo

Hay una gran diferencia entre el sol, la luna y la tierra.
El sol está compuesto, aproximadamente en un 75% por hidrógeno, siendo el resto principalmente helio. Ambos son gases. Solamente un 2% aproximadamente son metales, incluyendo en este término el oxígeno, carbono, etc., lo cual le confiere una característica de ser un gas con muy poca densidad.
Mientras, en la superficie de la tierra y la luna sucede al revés. Son materias sólidas las que lo componen. La tierra no es un gas y la luna no es un gas.
La superficie que vemos del sol es la fotosfera. Es una imagen óptica, una convención y un acuerdo. Es la superficie de la luminosidad, pero no es la materia sino la luz. Consecuentemente, el círculo que forma el sol ante los ojos, que sería la fotosfera, es una imagen de una luz y no de un sólido.
El sol en realidad es plasma, un gas calentado, en este caso por la fusión nuclear a altísimas temperaturas. Pero, aunque veamos un círculo al mirarlo, no tiene una superficie definida donde se pueda posar una nave o estar de pie una persona, en el supuesto caso que no se desintegrase con esa temperatura.

¿Es redondo el sol?, ¿está formado por la misma materia que la luna y la tierra?

Vemos al sol redondo y damos por hecho que lo es, pero la pregunta es si en realidad es redondo el sol.
¿Es redondo el sol? Vemos al sol redondo y a la luna redonda y por eso quizá pensamos que la materia de la que están hechos es igual. Pensamos eso porque vemos la luna en el cielo, que se mueve y emite luz, y el sol en el cielo también aparece como redondo, emitiendo luz y moviéndose.
Parecen iguales, de la misma naturaleza y de la misma materia, aunque el sol emita más luz que la luna. La luna no te ciega al mirarla, pero el sol sí te obliga a cerrar los ojos. Pero el caso es que parecen de una materia similar.
Sin embargo no es así, porque el sol es plasma, que no es una materia similar a la que nosotros tenemos en la tierra. La luna sí parece ser de una materia similar a la de la tierra, porque es una materia sólida que te sustenta. Estás de pie y puedes construir cosas encima; es de una materia sólida.
Sin embargo, el sol está compuesto de plasma y no es sólido.

Onda evolutiva de la luna: La limpieza emocional supone una gran emisión de luz

onda evolutiva de la Luna
ONDA EVOLUTIVA DE LA LUNA:

Cuando colocamos el Tzolkin en la secuencia de sus ondas, encontramos que la luna, como onda 17, se va a superponer sobre los sellos que en la fila 17 ocupa la tierra. De modo que todos y cada uno de los 13 sellos de la luna van a sumar su contenido a cada uno de las 13 presentaciones del sello de la tierra, en el orden en que aparecen estos sellos numerados por las columnas.

Sabemos que la tierra significa esa alineación voluntaria con el corazón del cielo y el corazón de la tierra, por lo que todo lo relacionado con la entrada en el castillo verde es un acto donde está presente el VOLUNTARIO.
Es decir, al castillo verde no se entra por casualidad, ni a ver qué pillo, ni siquiera por simple curiosidad o porque voy a hacer lo que hacen todos, sino que se trata de la respuesta a un acto donde está presente la conciencia del voluntario, es decir, el voluntario consciente.
Ese voluntario consciente normalmente ha sido probado en la cuarta dimensión, donde la persona no se deja arrastrar por emociones tóxicas, sino que se deshace de ellas, las identifica y las dice “no me interesáis”, “esa persona que actúa por odio, envidia, juicio, etc. no soy yo”, “borro de mi programa todas esas exigencias, revanchas y victimismos”, etc.

COLUMNAS 11 Y 12:
Casi toda la onda de la luna, excepto su tono 13 o transcendencia, se encuentra en la columna 11, asociada al tono 11 de liberación. Quiere decir que la limpieza emocional supone una gran emisión de luz (sol, onda asociada) y una gran liberación. Y cuando se transcienden las emociones (columna 12) se entra en un proceso diferente, de colaboración con el entorno.

La tierra, el sol y la luna: vídeo

La tierra, el sol y la luna: vídeo

La tierra da vueltas alrededor del sol, dando lugar al año.
Pero a su vez, la luna da vueltas alrededor de la tierra.
Nosotros damos vueltas alrededor de algo, pero hay algo que da vueltas alrededor nuestro.

En el simil del Tzolkin:
– El sol termina el primer castillo como onda, traduciendo la realidad material. Es similar a una actitud donde todo gira entorno a ti.
– La luna inicia el quinto castillo, quinta dimensión, como onda. Cuando te sitúas como la luna, atendiendo a las personas y girando alrededor de ellas sin querer ocupar el centro, estás en la quinta dimensión.
– La tierra expresa la cuarta dimensión, cuarto castillo. Es donde se va a abrir la cuarta dimensión, como evolución.
– Y el ser humano está colaborando con la tierra desde la emoción (onda humano en castillo blanco, asociada a onda tierra).
Así, para el ser humano la tierra es la cuarta dimensión cuando conecta con tu mundo emocional.

El castillo verde se sitúa encima de la pirámide de Chichén Itzá

El castillo verde se sitúa encima de la pirámide. Ese territorio está expresado en el código Tzolkin por el castillo verde, cuya equivalencia en los sólidos platónicos es el dodecaedro como celeste o etérico, pero no etérico como algo de segunda división que no es lo espiritual, porque puede haber una confusión al hablar de etérico y entenderse como algo por debajo a lo espiritual, sino como representación de lo óptimo, con el nombre y la sonoridad de palabra que queramos atribuirle.

La pirámide de Chiché Itzá, construida por los sabios del agua o sabios de aquella realidad que existe más allá de la luz; ese regalo ofrecido a la humanidad, que es convocada a ese conocimiento como forma de resurrección que da sentido a todas las vidas que han ido pasando en los cromosomas y que suceden en este tiempo, se presenta como pirámide truncada, siendo la base un cuadrado más ancho abajo y más estrecho arriba, faltando el final de la pirámide.
Esta pirámide de 4 lados tiene 90 escalones hasta llegar a la parte de arriba, que es lo que corresponde a la zona truncada o cortada. Esto está expresando el Tzolkin, con su alternancia de 4 colores y su expresión de cuarta dimensión.
Y en la parte alta de la pirámide aparece el número 5; aparece la realidad 5 constituida por el templo con que se corona esa pirámide truncada y la superficie elevada que, como un escalón, tienes que subir para acceder al templo.

Los 4 lados de este escalón, que es como el escalón 91 en cada una de las cuatro direcciones (norte, sur, este y oeste), más el propio templo en sí como un territorio, están hablando del 5, el mismo 5 que aparece en el uayeb con los 4 días fuera del tiempo más el día verde.
Es esa referencia que está indicando que cuando transitas el Tzolkin como castillo tienes que pasar 4 castillos antes de llegar al día verde, de forma similar a los 4 días fuera del tiempo.

Está figura basada en el 5 se encuentra arriba de los 90 escalones, como la luna, que es la parte de arriba de la tierra. La tierra de arriba es la tierra de la quinta dimensión. Si la luna es la representación de la tierra de arriba, está diciendo que es algo asociado a la riqueza que posee la vibración de las emociones, a una forma de vivir según la vibración emocional, es decir, una expresión directa de los contenidos del corazón.

Cuando llegas arriba de los 90 peldaños te encuentras con la posibilidad de vivir de forma elevada lo rojo, blanco, azul y amarillo, para encontrarte con lo verde.
Son dos niveles, el del 4 y el del 5, siendo el tercer nivel el de la tierra lisa que has tenido que transitar hasta llegar a la pirámide, que es como la tercera dimensión.

El Tzolkin describe perfectamente qué es la luna

El Tzolkin describe perfectamente qué es la luna, solo que no lo hace sacando los datos de un telescopio, ni siquiera de un telescopio actual de los que traducen vibraciones, sino desde otro horizonte, que podríamos llamar espiritual.

El tiempo del horizonte de los telescopios y de las antenas telescópicas parece rápido, porque quizá los cohetes espaciales van rápido en relación a los coches, pero su velocidad es insignificante en un horizonte donde el movimiento no es tipo máquina, sino espiritual.

Tzolkin describe a la luna como la transcendencia de la tierra, tono 13, donde se encuentra la entrada a otra dimensión, que es la dimensión de lo óptimo expresada por el castillo verde y sus formas pentagonales.

La tierra y la luna son y actúan como un planeta doble, porque la luna se mueve alrededor de la tierra a la misma velocidad que ésta gira alrededor de su eje, de modo que la tierra siempre ve el mismo lado de la luna.
Por eso existe lo que popularmente se conoce como el lado oscuro de la luna, que muestra cómo el movimiento de la tierra sobre su eje y el de la luna alrededor de la tierra están totalmente sincronizados y van a la misma velocidad, exactamente igual que sucedería si estuviesen unidos por alguna estructura sólida que hiciese que la luna girase a la vez que la tierra, es decir, igual que la nariz en la cara se mueve hacia donde se mueve la cara.

Sin embargo, no existe tal unión en lo experimentable por los sentidos. No existe, pero está.
No se acepta el concepto de planeta doble, porque la luna a veces está más cerca y a veces más lejos, y también la tierra está inclinada.
Parece ser que el centro donde orbita la tierra sobre su eje y la luna sobre la tierra, no está en el centro de la tierra, sino desplazado hacia un punto que estaría aproximadamente a tre cuarta partes de la luna y una cuarta parte de la tierra.

Es decir, es como si la tierra y la luna hubiesen suspendido el examen de aptitud de planeta doble. O sea, es un planeta doble sin título.
Claro, quizá en otro horizonte ese título no sirva para nada y por eso no lo exhiben. O sea, no está pero ES; no parece, pero sí.

Al mismo tiempo también hay una forma de considerar la tierra y la luna muy práctica, estando la tierra donde están tus pies y el peso de tu cuerpo, representando de alguna manera “abajo”. Y entonces la luna representa “arriba”, indicando un rumbo.

Si juntamos todo esto resulta que la tierra es abajo y la luna es arriba; la luna es la transcendencia de la tierra; se trata de un planeta doble, siendo la luna el doble energético de la tierra, ya que te introduce en otra dimensión.

Pero si estamos mirando en un espejo, el asunto sería ¿y tu doble?, ¿dónde está?, ¿y tu ser espiritual, tu ángel? Es la llave de otro tiempo donde todo es inmediato.
Contactar con tu ángel, con tu ser espiritual y con tu doble, es necesario para entrar y vivir en el cielo.