La frontera donde la luz aparece como amor

Podemos decir que el ser humano es aquella frontera donde la luz aparece como amor. El ser humano es esa expansión de la luz, y esa expansión de la luz es el amor.
Entonces, toda la creación es el trayecto, el camino que ha desarrollado la luz para convertirse en amor.
También el ser humano, al despertar su
conciencia a la conexión con la energía Dios, abre el camino para reintegrarse a la plenitud.

A través del amor el humano reconecta con Dios.

La luz te permite ver las cosas

La iluminación es ver. Iluminar es ver. La luz te permite ver las cosas. Cuando un lugar oscuro se ilumina, aparecen las cosas. La luz no crea las cosas; solo permite verlas.
Así, la iluminación es ver; iluminar es ver; la iluminación es lo que permite ver las cosas.

Entonces, igual que en la dimensión material cuando pones luz ves las cosas materiales, también hay una dimensión espiritual donde aparecen realidades ante tu visión, y eso es la iluminación. De repente tienes una iluminación y es que estás viendo otra realidad; estás viendo la realidad no visible con los ojos materiales.

La iluminación e iluminar es ver y hay momentos en que ves otra realidad. Hay momentos en que ante tu contemplación aparece otra realidad, compuesta de realidades que no necesitan ser materiales, pero no por eso dejan de ser reales.
Por eso se puede afirmar que existe una realidad no material, a la cual accedes en esos momentos de iluminación.

Mantenerse en contacto o adentrarse en esa realidad que ves en los momentos de iluminación ya es un acto voluntario. La realidad espiritual o segunda realidad aparece ante ti en los momentos de iluminación. Permanecer en ella o adentrarte en ella, ya es un acto voluntario.
A través de la evocación puedes volver a conectar y entonces instalarte en esa realidad.

Actualmente muchas personas están entrando en contacto con la realidad espiritual, donde están presentes todos sus ancestros y toda la humanidad trascendida. Muchas personas lo saben, lo reconocen, lo viven, mientras que otras se preguntan “¿por qué yo?”
Sí, tú eres importante, para la luz, para la trascendencia, para la humanidad, para el arquetipo, para la realidad espiritual. Tú eres importante.

La luz es la que trae la forma

La luz es la que trae la forma. La luz o el fotón, cuando se convierte en bosón, introduce la forma, y entonces aparece la comprensión, el diálogo y la palabra.
El fotón se transforma en bosón y las cosas tienen forma; tienen fronteras definidas por la forma y aparecen palabras para nombrar esas formas.

La luz trae la forma y aporta el diálogo y los conceptos, pero el agua aporta el tiempo. Hay tiempo porque hay agua. Hay oportunidad de resolver algo. Hay oportunidad de que algo aparezca porque hay tiempo sustentado por la emoción, o hay emoción sustentada por el tiempo.
Tanto la luz como el agua saben manejarse en las fronteras. El agua sabe entrar en lo invisible y volver a entrar en lo visible; sabe abrir las puertas. Y la luz sabe entrar en la forma para volver a ser luz, entrando en la forma tantas veces como sea necesario.

La energía del hombre tiene que ver con la luz, porque tiene que ver con la forma, y la energía del tiempo tiene que ver con la mujer, porque tiene que ver con lo eterno, con la eternidad.

Cada persona que se despierta al reconocimiento de la realidad espiritual es como una luz que se enciende

Cada persona que se despierta al reconocimiento de la realidad espiritual, que es básicamente el despertarse al reconocimiento de que lo que crea la vida es el amor, es como una luz que se enciende.

El reconocimiento de que lo que crea la vida y la sustenta es el amor, te instala y te introduce en una realidad, una dimensión donde la energía actuante es el amor. Eso produce una modificación en tu conciencia, porque te das cuenta de que estás vinculado con la realidad, pero de una forma que no es el peligro, la enfermedad y la guerra lo que te rodea, sino el amor y la vida.
Para defenderte de una realidad que crees hostil, lo que haces es que retiras conexiones, te desconectas. Es como una persona en un castillo, que levanta una muralla para defenderse de lo que considera un mundo hostil, o en las guerras actuales que rodea todo de minas para que nadie pueda entrar.
La persona, cuando está situada en su sistema de creencias en un mundo hostil, corta las comunicaciones y no las favorece. Necesita saber quién entra, y quien entra tiene que identificarse. Eso son los sistemas de seguridad que van rodeando y aislando, intentando defenderte de algo que en realidad no existe.

Esa es una realidad, donde tú estás aislado. Pero cuando te das cuenta, despiertas a una realidad amorosa. Cuanto más te aíslas, más te alejas de la vida, y cuanto más te alejas de la vida, más te alejas de la plenitud, del gozo, de la salud y del amor.
Entonces, aunque seas fuerte dentro de esa fortaleza que te aísla, no te renuevas; tu vitalidad no se renueva y te avocas a la vejez, la enfermedad y el deterioro. Tienes un esplendor momentáneo.
Por eso en estos tiempos se está produciendo una transformación en los sistemas de creencias y muchas personas forman parte de una masa crítica que se está despertando a la realidad espiritual. Es como si se encendiera una nueva luz. Es como si una célula más del sol se despertara a ser sol. Se había olvidado que era sol, y al recordarlo vuelve a ser luz.

Eso es lo que estamos viviendo en un día como hoy.
En un día como hoy se te invita a emitir luz, algo que necesita que te sitúes en el conocimiento y el reconocimiento del amor incondicional.

Tu aura son tus circunstancias

Tu aura son tus circunstancias. Tus circunstancias, la forma en que lo real, la realidad se configura alrededor tuyo es tu aura. Mucha gente quiere o queremos ver el aura y quiere o queremos verlo en forma de colores o de luces, porque hemos oído y entonces sabemos, o quizás sea mejor decir creemos, que el aura puede ser vista en forma de colores, ya que es luz y los colores son frecuencias lumínicas.
Ciertamente el aura es luz, es tu luz y puede ser vista alrededor tuyo en forma de colores en su mínima expresión. Las cosas también son luz. La materia también es luz que toma forma y entonces color, porque todo tiene color, como se demuestra con la aparición de la materia desde la luz, es decir, como muestra la trasformación en bosón-materia desde el fotón.
En el año 2012 en el acelerador de partículas del proyecto Atlas se comprueba cómo el fotón, que es pura luz inmaterial, se transforma en materia. El fotón, la unidad más simple de pura luz inmaterial, se transforma en la forma más simple de materia que se denomina bosón.
De esta manera podemos considerar que ese es el origen de toda la materia. Y entonces toda la materia sería luz que toma forma para poder ser percibida y encontrada, y así interactuar con alguien que tenga OJOS, o sea tú precisamente.

Si las cosas que te rodean son luz es justamente lo que sabemos, decimos, creemos o hemos oído del aura, que es la luz que te rodea y puede ser vista e interpretada.
La luz toma forma para ser vista, pero no sólo vista sino también interpretada. La pura luz inmaterial también es vista y si adopta formas, colores, tamaños y matices es para ser interpretada, o sea para comunicar algo, interactuar más profundamente y trasmitir.
Entonces aparecen las palabras.

Las palabras también son luz y también son tu aura, porque tus palabras traducen lo que ves y lo que ves son tus circunstancias, o sea, lo que te rodea.
Lo que te rodea es la realidad y la luz, pero no la luz pura, fotón, primigenia e inmaterial sino la luz y las circunstancias que te expresan a ti. Es decir, las circunstancias en que vives y te rodean es la forma en que tu luz, tu espíritu, tu alma, tus creencias, tus valores y tus acciones TIÑEN la LUZ creadora.
Tus circunstancias y entonces tus palabras expresan la forma en que tú tiñes la luz y así te expresan a ti en este momento, o sea en el tiempo, y entonces son tu aura, tu luz, pero en este momento, en el aquí y ahora.

Tus comentarios y tus palabras son tu aura, que es algo del momento también, para que tú lo veas y entonces puedas interactuar con ello y modificar tu interior, y entonces modificar tu exterior y tus circunstancias.
Eso significa que puedes liberar tu alma y limpiar tu luz, observando tus circunstancias, permitiendo que las cosas sucedan y aparezcan, actuando desde la integridad y desde lo óptimo, sin miedo y sin alevosía, observando tus palabras y llenándolas de bendición, perdón, agradecimiento, amor y fe.

De repente alguien dice algo importante, interesante o decisivo solo que no te das cuenta

De repente alguien dice algo importante, interesante o decisivo solo que no te das cuenta hasta después de 10, 15 o quizá 20 años.
De repente te das cuenta de que eso es lo importante en ese momento y entonces te sirve, te resuelve, te sitúa en lo real y tú lo tienes porque alguien en algún momento ya te lo había entregado, aún si en aquel momento aquello no era bien recibido.

Es importante la palabra porque es luz.
Es importante decir lo que tengas que decir.

La realidad es luz que quiere dialogar con cada persona

PREGUNTA: La persona de la pregunta anterior responde con una nueva cuestión: piedras, ¿cuánto tiempo tardan las piedras en convertirse en ordenadores? El tiempo no existe. Quizá usted distorsiona la realidad.

RESPUESTA:
¿Piedras?, ¿los ordenadores son piedras?
No, nosotros lo que decimos es que la realidad está compuesta de átomos y partículas subatómicas que son luz, que quiere dialogar con cada persona. Y no es una cuestión de tiempo, de cuánto tarda una piedra en convertirse en un ordenador.
“El tiempo” no existe, pero quizá también el tiempo es la oportunidad, y el que está en el “no existir” es la persona que se mueve en una simple realidad material. Y no existe porque no ha despertado la realidad Dios en su interior.
Quizá hay una realidad de neuronas espejo que une a todas las personas, aunque no se vean, o quizá simplemente nos gusta hablar con alguien antes de conciliar el sueño.
Quizá existen solo realidades materiales o quizá existen también realidades mágicas como hablan todas las tradiciones, o quizá incluso existen realidades sagradas, donde es la realidad Dios la que ocupa todo.
Y ahí no hay basura tecnológica, ni pobres, ni ricos. O quizá no existe nada. O quizá…, bueno “quizá” es muy grande.

Las palabras traen la luz

LAS PALABRAS TRAEN LA LUZ (Extracto del Libro en preparación “Tiempo de ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)
Lo bueno de la palabra es que todo puede ser dicho. Todo puede ser expresado por palabras. Bueno, si no todo-todo-todo, por lo menos mucho-todo, tanto como para no darte cuenta de que falta algo.
A través de las palabras se pueden explicar muchas cosas, y al hacerlas creíbles pasan a tener una cierta realidad.

La realidad parece ser convocada a través de las palabras.
Las palabras cautivan el pensamiento y despiertan imágenes. Si el pensamiento sigue a las palabras, aparecen imágenes.
A veces, quien está escuchando no quiere seguir las palabras y entonces se para en algo, formando un argumento contrario pero dejando de seguir el discurso. Y entonces, al no seguirlo, no aparecen imágenes.
Pero cuando la palabra cautiva y atrapa al pensamiento, interesándolo y atrayéndolo, el pensamiento sigue a la palabra y surgen imágenes, que toman forma y conforman la realidad.

Cuando algo es creído conforma la realidad.
Hay por lo tanto una clara relación entre la palabra, el sonido, el viento y la luz.
La luz por un lado es luz, pero por otro lado es ver. Sin luz no se puede ver; en la oscuridad no hay formas.
Las palabras traen luz.

El sol no pide permiso para ser sol

El sol no pide permiso para ser sol. Simplemente es sol porque esa es su misión.
La luz no pide permiso para ser luz, porque la luz forma parte de la vida.
La vida no pide permiso para ser; simplemente es.

Cuando estás bajo la depresión, huyes de la luz. La luz parece que te molesta. Prefieres estar en tu habitación, con los ojos cerrados.
Sin embargo, ninguna persona es despreciada por la luz, porque ninguna persona es despreciada por la vida. Si estás viv@ es porque la vida te ha llamado a existir, y podríamos decir, de la misma manera, que la luz te ha llamado a estar en la luz.

Aunque huyas de la luz o intentes huir de la vida, la luz no huye de ti y la vida no huye de ti. Tampoco te pide permiso, sino que te llama.
Hay algunas personas cuya misión no es ser ellos, sino ser la luz cumpliendo una misión de crear la vida, es decir, la misión del amor.

Esas personas, como el sol o como la luz, no tienen que pedir permiso para ser luz, para ser amor. De hecho, ninguna persona tiene que pedir permiso para ser luz, o sea para ser amor.
Hay un antes y un después, y para eso sirve el tiempo, para saber que hay un antes y un después, porque muchas personas cuya misión es ser esa luz cumpliendo la misión del amor, en el antes han estado huyendo de la luz, o siendo su enemigo, hasta que encuentran el sentido a su vida siendo la luz.

Ese es el segundo nacimiento, el nacimiento consciente, que también es una elección: elegir vivir desde el amor, libremente y sin pedir permiso.
Gracias y perdón.

La tierra es el resultado del agua y la luz. A su vez, el cuerpo del ser humano también lo es

La tierra y el ser humano son el resultado del agua y la luz:

En la antigua Grecia los sofistas enseñaban a defender una opinión y también la contraria, porque eso es perfectamente posible con las palabras. Las palabras permiten hacer una frase con el sí y otra con el no.
También lo vemos cotidianamente todos los días en el mundo de la política, donde los mismos argumentos o sucesos sirven a unos para decir una cosa y a otros para decir la contraria. Incluso el mismo personaje puede decir lo mismo y lo contrario en sitios distintos.

La ciencia está hecha con palabras y por tanto al final son construcciones donde lo que parece absolutamente objetivo quizá no lo sea tanto.
Se admite como científico que la tierra es polvo de una supernova, es decir, una superestrella que en un momento estalla. Ese polvo empieza a compactarse como consecuencia de las fuerzas gravitacionales que existen uniendo las estrellas, incluso cuando la supernova desaparece, y también como consecuencia del agua, que, al oxidar los metales de la supernova, los va uniendo formando masas compactas, en un proceso de millones de años. Claro que hablar de millones de años es una explicación que se da desde este lado de la realidad, porque el año es un concepto humano.

También se reconoce “científicamente” que el agua en la tierra viene de más allá del sistema solar. Por lo menos eso dice la NASA. El agua no lo produce el sol y tampoco el polvo cósmico estelar, sino que viene de más allá del sol.

Son dos explicaciones científicas, pero lo que es seguro es que no ha habido ningún ser humano para comprobarlo ni para verlo. Consecuentemente se mueven en ese terreno de lo absolutamente cierto, para el que quiera decirlo así, pero que tiene bastante de simbólico.
Es decir, en la formación de la tierra coexisten dos fuerzas, una que llamamos agua y viene de más allá de donde estamos, y otra que, aun no teniendo luz en estos momentos, reconocemos como formando parte de una supernova, es decir de un núcleo que emite luz constantemente.

La tierra es el resultado del agua y la luz. A su vez, el cuerpo del ser humano también es resultado del agua y la luz. Es el resultado del agua que viene de más allá y de la supernova, que es el aquí, pero transmutado.
Por lo tanto, si estamos en la tierra, que es polvo de la supernova, estamos en la supernova y somos la supernova, además de agua.