Ra es el dios del sol, de la luz, y aparece como el primer faraón

Ra es el dios del sol, de la luz, y en un momento determinado decide convertirse en un ser humano, y entonces Ra aparece como el primer faraón.
Esto está hablando de ti. Como ser humano, tú eres igual que el primer faraón, que era también un ser humano.
En términos matemáticos, en el conjunto de seres humanos está Ra, dios de la luz, que se convierte en el primer faraón, y tú. Ra, el dios de la luz, y tú sois seres humanos.
También en este conjunto estaría Metatrón, que antes de ser un ángel era un ser humano, Enoc; también estaría Hércules, que antes de vivir la inmortalidad en el Olimpo era un ser humano; y también estaría uno caña, Quetzalcóatl, que fue ser humano como rey de Tula.
Ahí estaríamos todos los seres humanos.

Hay dos Ra, igual que tú puedes aparecer de dos formas distintas, lo cual también está expresado en el símbolo o mito de dr Jekill y Mr Hide. Pero con Ra no vemos uno bueno y otro malo, como en Jekill y Hide, sino vemos Ra en la luz y Ra en la oscuridad, y cualquier ser humano puede verse en la luz o en la oscuridad.
Ra o un ser humano cuando es feliz está en la luz, pero cualquier ser humano puede aparecer como infeliz, como no feliz, sino atacado, agobiado por un entorno y unas situaciones adversas.
Ra viaja siendo luz, siendo feliz y también Ra viaja en el mundo de los muertos, que significa en la infelicidad. Y nos muestra cómo recupera la felicidad.

El viaje de Ra por el inframundo, por la noche explica con símbolos cómo puede el ser humano recuperar y asentarse en la alegría, en la plenitud y en el gozo.
Hay dos versiones de Ra, una como luz, y entonces aparece él mismo, como Jeffrey, que es un escarabajo pelotero empujando su bola de excremento. Eso significa simplemente que tú eres feliz cuando haces lo que tienes que hacer. Ra aparece en la luz también como Ra, al mediodía, en la plenitud, y significa que tú eres feliz cuando tu vibración es la más alta posible.

Ra también aparece en la luz como Atum. Atum es Ra al final del día. Lo que sucede al final de un proceso, cuando estás en la luz, es que has aprendido algo. Entonces, Ra significa que el ser humano es feliz cuando hace lo que tiene que hacer, cuando su vibración está elevada y cuando ha realizado su cometido y aprendido lo que tenía que aprender.
Pero luego Ra se adentra en la muerte, en el inframundo, y entonces ya no aparece como sí mismo, porque Jeffrey, Ra y Atum son los tres nombres conocidos de Ra. Los tres nombres son Ra. Ra es Ra cuando tú eres tú.

Luego viene la parte B, qué sucede cuando tú no eres tú, que es lo mismo que decir cuando no eres feliz, porque tú estás hecho para ser feliz. Ser feliz y estar vivo es lo mismo. Estar vivo es ser feliz. Estar vivo no es estar defendiéndote de los problemas, de los obstáculos de los enemigos, de la carencia, de la enfermedad. Estar vivo es ser feliz.

Las imágenes que crea Ra mentalmente son imágenes de luz y conocimiento. Pero en la versión de no luz Ra se enfrenta a un montón de obstáculos; todos los días tiene que resolver un montón de historias.
Según esto Ra tiene tres ayudas, tres poderes. Todas las personas tenemos esas tres ayudas.
Una es la palabra, otra es la mente y otra es la magia. Claro, podemos decir “yo tengo la palabra, tengo la mente, pero no tengo magia”. Y eso es lo que este símbolo te cuenta: todos tenemos magia.
La magia es el sistema de creencias. El sistema de creencias crea la realidad que cree. Eso es totalmente mágico. El sistema de creencias crea la realidad, eso es magia.
Heka, que es la magia, es nada menos que el Ka de Ra. El Ka es la ENERGÍA VITAL. El sistema de creencias y la energía vital son lo mismo. Entonces, merece la pena revisar cuál es tu sistema de creencias, porque eso es como reconsiderar, reconectar, reencontrar qué es tu energía vital. Entonces, no te conviene encontrar tu energía vital asociada a aquello que te da miedo. No te conviene encontrar kriptonita en el lugar donde está la energía vital. Te impediría ser tú. Te impediría conectar con tu mejor versión POSIBLE de ti mismo.

Tu sistema de creencias es el que crea todos los conflictos, porque te instala en el miedo, crees que esto es bueno para evitar esto, etc. Pero un sistema de creencias basado en la luz entonces, al contrario, te sana.

Entonces, tienes tres fuerzas; el ser humano tiene tres poderes para sortear los obstáculos: la palabra, la mente y la magia. Respecto a la palabra, hay que vigilar lo que decimos, si hablamos desde lo negativo nombrando lo que no queremos, o desde lo positivo nombrando lo que queremos.
Otro poder es la mente, que son las imágenes con las que traduces las cosas. La realidad es totalmente subjetiva, está totalmente basada en las imágenes con las que tú vives las cosas.

Entonces, cada vez que tú entiendes que necesitas algo, tienes que decirlo, nombrarlo. Si tienes molestias en el estómago dices “necesito armonía en el estómago, gozo, confort, efectividad; necesito que las digestiones se hagan fácilmente; etc.” Necesitas decirlo porque esa es una de tus fuerzas; necesitas creer que eso puede suceder. Esa es la magia y necesitas imaginar qué sucede, necesitas ver qué sucede, necesitas decir lo que quieres, imaginarlo y creer que puede suceder.

Entonces, tu cuerpo se convierte en un maestro, porque va a hacer una señal para que tú te dirijas ahí. Por ejemplo, si tienes problemas en las rodillas, a través de tu trabajo personal de luz, de lucidez, necesitas ver con qué está relacionado eso. Si es con inseguridad, entonces dices “necesito seguridad en mis piernas, necesito flexibilidad, necesito alegría, dar saltos, correr, necesito gozo en mis rodillas”. Muchas veces la mayoría de los dolores provienen de la infelicidad.

Luego hay otros dos elementos en la barca. Uno de ellos es Set, que es el que ha matado a Osiris. Ra, cuando está en la barca del inframundo es como Osiris. Entonces, necesitas visualizar de otra manera cualquier acontecimiento. La forma de las cosas te ayuda a crear imágenes, frases. Si las cosas no tuvieran forma, no podrías decir “necesito que la rodilla…”. Sabes que es la rodilla por su forma. Las formas crean palabras.
Lo que representa Set es la forma de las cosas.

Luego hay otro personaje más que es una serpiente. Igual que hay una serpiente que te ataca, hay una serpiente que te defiende, que también la vemos en las farmacias. Siempre gana la serpiente que te defiende.
Entonces, tenemos la forma y la energía. La energía va siempre a favor tuyo. Todas las cosas tienen una energía espiritual. Puedes hablar con las cosas o puedes hablar con tus órganos, porque te pones en el nivel energético espiritual, porque sabes que todo va en favor tuyo. La energía y todo va en favor tuyo.
Se trata de amar la forma y se trata de amar la energía, porque son aliados tuyos, son aliados del ser humano.

El ser humano se mueve en un mundo de conflictos

El ser humano, esa conciencia unida a un vehículo, a un cuerpo, se mueve en un mundo de conflictos; se mueve en un mundo donde hay carencias, hay falta de atención. Estamos hablando por ejemplo de un bebé muy querido, pero que en algún momento lo llevan a una guardería o hay una persona que le cuida, que no es la madre o el padre, que tiene un hermano que se pelea por las cosas y se las quita, o simplemente que la madre tiene que atender otras necesidades, como alguien que llama a la puerta.
Esto hablando en un mundo de atención y no en un mundo de desatención, como sería un bebé abandonado o en males condiciones, un bebé a expensas de lo que quiera suceder: hambre, frío…
Sin embargo, aun en un mundo favorable, el ser humano se enfrenta con conflictos, porque es el lugar donde estamos.

El salto evolutivo está hablando de cómo entrar en contacto con otras dimensiones; cómo salir del sufrimiento y la carencia, incluso cuando estás en la situación privilegiada, pero solamente en lo material.
Hay una propuesta a través del símbolo de Ra, donde ese cuerpo situado en el mundo del sufrimiento y de la carencia necesita conectar con otra visión. Por eso aparece en la cabeza el halcón, el águila, que ve de otra forma. Nosotros podemos decir que ve la maravilla.

Entonces, está el cuerpo con la visión normal, que está viendo el sufrimiento, la carecía, lo que le produce miedo y cómo anticiparse al miedo. Y también está la visión del águila, que ve más allá.
Luego aparece la figura de la cobra, del Ureus, que aparece en una figura redonda, bordeando el sol. Entonces quiere decir que primero hay que despertar la visión y luego conectar con aquello que significa la cobra circular, que es la serpiente del agua, la cobra del agua, y es emoción.
Es una emoción que lleva dentro la luz, el sol. Hay un trabajo personal que es pasar del simple cuerpo al cuerpo que ve la maravilla, sanando la visión, y esa visión tiene que dirigirse hacia la emoción que en el interior tiene la luz. No le sirven otras emociones a esa hipervisión. Esa hipervisión, esa visión extra no es para ver más profundamente los conflictos, la no vida, sino que aparece rodeando la luz.
Entonces, hay un paso en el cual la visión se transforma en emoción, porque la serpiente de agua es emoción. El contacto con la emoción es el que te introduce en la luz. La pura visión mental que juzga no te sirve. Es la visión que ama la que te introduce en la luz.

La frontera donde la luz aparece como amor

Podemos decir que el ser humano es aquella frontera donde la luz aparece como amor. El ser humano es esa expansión de la luz, y esa expansión de la luz es el amor.
Entonces, toda la creación es el trayecto, el camino que ha desarrollado la luz para convertirse en amor.
También el ser humano, al despertar su
conciencia a la conexión con la energía Dios, abre el camino para reintegrarse a la plenitud.

A través del amor el humano reconecta con Dios.

La luz te permite ver las cosas

La iluminación es ver. Iluminar es ver. La luz te permite ver las cosas. Cuando un lugar oscuro se ilumina, aparecen las cosas. La luz no crea las cosas; solo permite verlas.
Así, la iluminación es ver; iluminar es ver; la iluminación es lo que permite ver las cosas.

Entonces, igual que en la dimensión material cuando pones luz ves las cosas materiales, también hay una dimensión espiritual donde aparecen realidades ante tu visión, y eso es la iluminación. De repente tienes una iluminación y es que estás viendo otra realidad; estás viendo la realidad no visible con los ojos materiales.

La iluminación e iluminar es ver y hay momentos en que ves otra realidad. Hay momentos en que ante tu contemplación aparece otra realidad, compuesta de realidades que no necesitan ser materiales, pero no por eso dejan de ser reales.
Por eso se puede afirmar que existe una realidad no material, a la cual accedes en esos momentos de iluminación.

Mantenerse en contacto o adentrarse en esa realidad que ves en los momentos de iluminación ya es un acto voluntario. La realidad espiritual o segunda realidad aparece ante ti en los momentos de iluminación. Permanecer en ella o adentrarte en ella, ya es un acto voluntario.
A través de la evocación puedes volver a conectar y entonces instalarte en esa realidad.

Actualmente muchas personas están entrando en contacto con la realidad espiritual, donde están presentes todos sus ancestros y toda la humanidad trascendida. Muchas personas lo saben, lo reconocen, lo viven, mientras que otras se preguntan “¿por qué yo?”
Sí, tú eres importante, para la luz, para la trascendencia, para la humanidad, para el arquetipo, para la realidad espiritual. Tú eres importante.

La luz es la que trae la forma

La luz es la que trae la forma. La luz o el fotón, cuando se convierte en bosón, introduce la forma, y entonces aparece la comprensión, el diálogo y la palabra.
El fotón se transforma en bosón y las cosas tienen forma; tienen fronteras definidas por la forma y aparecen palabras para nombrar esas formas.

La luz trae la forma y aporta el diálogo y los conceptos, pero el agua aporta el tiempo. Hay tiempo porque hay agua. Hay oportunidad de resolver algo. Hay oportunidad de que algo aparezca porque hay tiempo sustentado por la emoción, o hay emoción sustentada por el tiempo.
Tanto la luz como el agua saben manejarse en las fronteras. El agua sabe entrar en lo invisible y volver a entrar en lo visible; sabe abrir las puertas. Y la luz sabe entrar en la forma para volver a ser luz, entrando en la forma tantas veces como sea necesario.

La energía del hombre tiene que ver con la luz, porque tiene que ver con la forma, y la energía del tiempo tiene que ver con la mujer, porque tiene que ver con lo eterno, con la eternidad.

Cada persona que se despierta al reconocimiento de la realidad espiritual es como una luz que se enciende

Cada persona que se despierta al reconocimiento de la realidad espiritual, que es básicamente el despertarse al reconocimiento de que lo que crea la vida es el amor, es como una luz que se enciende.

El reconocimiento de que lo que crea la vida y la sustenta es el amor, te instala y te introduce en una realidad, una dimensión donde la energía actuante es el amor. Eso produce una modificación en tu conciencia, porque te das cuenta de que estás vinculado con la realidad, pero de una forma que no es el peligro, la enfermedad y la guerra lo que te rodea, sino el amor y la vida.
Para defenderte de una realidad que crees hostil, lo que haces es que retiras conexiones, te desconectas. Es como una persona en un castillo, que levanta una muralla para defenderse de lo que considera un mundo hostil, o en las guerras actuales que rodea todo de minas para que nadie pueda entrar.
La persona, cuando está situada en su sistema de creencias en un mundo hostil, corta las comunicaciones y no las favorece. Necesita saber quién entra, y quien entra tiene que identificarse. Eso son los sistemas de seguridad que van rodeando y aislando, intentando defenderte de algo que en realidad no existe.

Esa es una realidad, donde tú estás aislado. Pero cuando te das cuenta, despiertas a una realidad amorosa. Cuanto más te aíslas, más te alejas de la vida, y cuanto más te alejas de la vida, más te alejas de la plenitud, del gozo, de la salud y del amor.
Entonces, aunque seas fuerte dentro de esa fortaleza que te aísla, no te renuevas; tu vitalidad no se renueva y te avocas a la vejez, la enfermedad y el deterioro. Tienes un esplendor momentáneo.
Por eso en estos tiempos se está produciendo una transformación en los sistemas de creencias y muchas personas forman parte de una masa crítica que se está despertando a la realidad espiritual. Es como si se encendiera una nueva luz. Es como si una célula más del sol se despertara a ser sol. Se había olvidado que era sol, y al recordarlo vuelve a ser luz.

Eso es lo que estamos viviendo en un día como hoy.
En un día como hoy se te invita a emitir luz, algo que necesita que te sitúes en el conocimiento y el reconocimiento del amor incondicional.

Tu aura son tus circunstancias

Tu aura son tus circunstancias. Tus circunstancias, la forma en que lo real, la realidad se configura alrededor tuyo es tu aura. Mucha gente quiere o queremos ver el aura y quiere o queremos verlo en forma de colores o de luces, porque hemos oído y entonces sabemos, o quizás sea mejor decir creemos, que el aura puede ser vista en forma de colores, ya que es luz y los colores son frecuencias lumínicas.
Ciertamente el aura es luz, es tu luz y puede ser vista alrededor tuyo en forma de colores en su mínima expresión. Las cosas también son luz. La materia también es luz que toma forma y entonces color, porque todo tiene color, como se demuestra con la aparición de la materia desde la luz, es decir, como muestra la trasformación en bosón-materia desde el fotón.
En el año 2012 en el acelerador de partículas del proyecto Atlas se comprueba cómo el fotón, que es pura luz inmaterial, se transforma en materia. El fotón, la unidad más simple de pura luz inmaterial, se transforma en la forma más simple de materia que se denomina bosón.
De esta manera podemos considerar que ese es el origen de toda la materia. Y entonces toda la materia sería luz que toma forma para poder ser percibida y encontrada, y así interactuar con alguien que tenga OJOS, o sea tú precisamente.

Si las cosas que te rodean son luz es justamente lo que sabemos, decimos, creemos o hemos oído del aura, que es la luz que te rodea y puede ser vista e interpretada.
La luz toma forma para ser vista, pero no sólo vista sino también interpretada. La pura luz inmaterial también es vista y si adopta formas, colores, tamaños y matices es para ser interpretada, o sea para comunicar algo, interactuar más profundamente y trasmitir.
Entonces aparecen las palabras.

Las palabras también son luz y también son tu aura, porque tus palabras traducen lo que ves y lo que ves son tus circunstancias, o sea, lo que te rodea.
Lo que te rodea es la realidad y la luz, pero no la luz pura, fotón, primigenia e inmaterial sino la luz y las circunstancias que te expresan a ti. Es decir, las circunstancias en que vives y te rodean es la forma en que tu luz, tu espíritu, tu alma, tus creencias, tus valores y tus acciones TIÑEN la LUZ creadora.
Tus circunstancias y entonces tus palabras expresan la forma en que tú tiñes la luz y así te expresan a ti en este momento, o sea en el tiempo, y entonces son tu aura, tu luz, pero en este momento, en el aquí y ahora.

Tus comentarios y tus palabras son tu aura, que es algo del momento también, para que tú lo veas y entonces puedas interactuar con ello y modificar tu interior, y entonces modificar tu exterior y tus circunstancias.
Eso significa que puedes liberar tu alma y limpiar tu luz, observando tus circunstancias, permitiendo que las cosas sucedan y aparezcan, actuando desde la integridad y desde lo óptimo, sin miedo y sin alevosía, observando tus palabras y llenándolas de bendición, perdón, agradecimiento, amor y fe.

De repente alguien dice algo importante, interesante o decisivo solo que no te das cuenta

De repente alguien dice algo importante, interesante o decisivo solo que no te das cuenta hasta después de 10, 15 o quizá 20 años.
De repente te das cuenta de que eso es lo importante en ese momento y entonces te sirve, te resuelve, te sitúa en lo real y tú lo tienes porque alguien en algún momento ya te lo había entregado, aún si en aquel momento aquello no era bien recibido.

Es importante la palabra porque es luz.
Es importante decir lo que tengas que decir.

La realidad es luz que quiere dialogar con cada persona

PREGUNTA: La persona de la pregunta anterior responde con una nueva cuestión: piedras, ¿cuánto tiempo tardan las piedras en convertirse en ordenadores? El tiempo no existe. Quizá usted distorsiona la realidad.

RESPUESTA:
¿Piedras?, ¿los ordenadores son piedras?
No, nosotros lo que decimos es que la realidad está compuesta de átomos y partículas subatómicas que son luz, que quiere dialogar con cada persona. Y no es una cuestión de tiempo, de cuánto tarda una piedra en convertirse en un ordenador.
“El tiempo” no existe, pero quizá también el tiempo es la oportunidad, y el que está en el “no existir” es la persona que se mueve en una simple realidad material. Y no existe porque no ha despertado la realidad Dios en su interior.
Quizá hay una realidad de neuronas espejo que une a todas las personas, aunque no se vean, o quizá simplemente nos gusta hablar con alguien antes de conciliar el sueño.
Quizá existen solo realidades materiales o quizá existen también realidades mágicas como hablan todas las tradiciones, o quizá incluso existen realidades sagradas, donde es la realidad Dios la que ocupa todo.
Y ahí no hay basura tecnológica, ni pobres, ni ricos. O quizá no existe nada. O quizá…, bueno “quizá” es muy grande.

Las palabras traen la luz

LAS PALABRAS TRAEN LA LUZ (Extracto del Libro en preparación “Tiempo de ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)
Lo bueno de la palabra es que todo puede ser dicho. Todo puede ser expresado por palabras. Bueno, si no todo-todo-todo, por lo menos mucho-todo, tanto como para no darte cuenta de que falta algo.
A través de las palabras se pueden explicar muchas cosas, y al hacerlas creíbles pasan a tener una cierta realidad.

La realidad parece ser convocada a través de las palabras.
Las palabras cautivan el pensamiento y despiertan imágenes. Si el pensamiento sigue a las palabras, aparecen imágenes.
A veces, quien está escuchando no quiere seguir las palabras y entonces se para en algo, formando un argumento contrario pero dejando de seguir el discurso. Y entonces, al no seguirlo, no aparecen imágenes.
Pero cuando la palabra cautiva y atrapa al pensamiento, interesándolo y atrayéndolo, el pensamiento sigue a la palabra y surgen imágenes, que toman forma y conforman la realidad.

Cuando algo es creído conforma la realidad.
Hay por lo tanto una clara relación entre la palabra, el sonido, el viento y la luz.
La luz por un lado es luz, pero por otro lado es ver. Sin luz no se puede ver; en la oscuridad no hay formas.
Las palabras traen luz.