Cada persona que se despierta al reconocimiento de la realidad espiritual es como una luz que se enciende

Cada persona que se despierta al reconocimiento de la realidad espiritual, que es básicamente el despertarse al reconocimiento de que lo que crea la vida es el amor, es como una luz que se enciende.

El reconocimiento de que lo que crea la vida y la sustenta es el amor, te instala y te introduce en una realidad, una dimensión donde la energía actuante es el amor. Eso produce una modificación en tu conciencia, porque te das cuenta de que estás vinculado con la realidad, pero de una forma que no es el peligro, la enfermedad y la guerra lo que te rodea, sino el amor y la vida.
Para defenderte de una realidad que crees hostil, lo que haces es que retiras conexiones, te desconectas. Es como una persona en un castillo, que levanta una muralla para defenderse de lo que considera un mundo hostil, o en las guerras actuales que rodea todo de minas para que nadie pueda entrar.
La persona, cuando está situada en su sistema de creencias en un mundo hostil, corta las comunicaciones y no las favorece. Necesita saber quién entra, y quien entra tiene que identificarse. Eso son los sistemas de seguridad que van rodeando y aislando, intentando defenderte de algo que en realidad no existe.

Esa es una realidad, donde tú estás aislado. Pero cuando te das cuenta, despiertas a una realidad amorosa. Cuanto más te aíslas, más te alejas de la vida, y cuanto más te alejas de la vida, más te alejas de la plenitud, del gozo, de la salud y del amor.
Entonces, aunque seas fuerte dentro de esa fortaleza que te aísla, no te renuevas; tu vitalidad no se renueva y te avocas a la vejez, la enfermedad y el deterioro. Tienes un esplendor momentáneo.
Por eso en estos tiempos se está produciendo una transformación en los sistemas de creencias y muchas personas forman parte de una masa crítica que se está despertando a la realidad espiritual. Es como si se encendiera una nueva luz. Es como si una célula más del sol se despertara a ser sol. Se había olvidado que era sol, y al recordarlo vuelve a ser luz.

Eso es lo que estamos viviendo en un día como hoy.
En un día como hoy se te invita a emitir luz, algo que necesita que te sitúes en el conocimiento y el reconocimiento del amor incondicional.

Tu aura son tus circunstancias

Tu aura son tus circunstancias. Tus circunstancias, la forma en que lo real, la realidad se configura alrededor tuyo es tu aura. Mucha gente quiere o queremos ver el aura y quiere o queremos verlo en forma de colores o de luces, porque hemos oído y entonces sabemos, o quizás sea mejor decir creemos, que el aura puede ser vista en forma de colores, ya que es luz y los colores son frecuencias lumínicas.
Ciertamente el aura es luz, es tu luz y puede ser vista alrededor tuyo en forma de colores en su mínima expresión. Las cosas también son luz. La materia también es luz que toma forma y entonces color, porque todo tiene color, como se demuestra con la aparición de la materia desde la luz, es decir, como muestra la trasformación en bosón-materia desde el fotón.
En el año 2012 en el acelerador de partículas del proyecto Atlas se comprueba cómo el fotón, que es pura luz inmaterial, se transforma en materia. El fotón, la unidad más simple de pura luz inmaterial, se transforma en la forma más simple de materia que se denomina bosón.
De esta manera podemos considerar que ese es el origen de toda la materia. Y entonces toda la materia sería luz que toma forma para poder ser percibida y encontrada, y así interactuar con alguien que tenga OJOS, o sea tú precisamente.

Si las cosas que te rodean son luz es justamente lo que sabemos, decimos, creemos o hemos oído del aura, que es la luz que te rodea y puede ser vista e interpretada.
La luz toma forma para ser vista, pero no sólo vista sino también interpretada. La pura luz inmaterial también es vista y si adopta formas, colores, tamaños y matices es para ser interpretada, o sea para comunicar algo, interactuar más profundamente y trasmitir.
Entonces aparecen las palabras.

Las palabras también son luz y también son tu aura, porque tus palabras traducen lo que ves y lo que ves son tus circunstancias, o sea, lo que te rodea.
Lo que te rodea es la realidad y la luz, pero no la luz pura, fotón, primigenia e inmaterial sino la luz y las circunstancias que te expresan a ti. Es decir, las circunstancias en que vives y te rodean es la forma en que tu luz, tu espíritu, tu alma, tus creencias, tus valores y tus acciones TIÑEN la LUZ creadora.
Tus circunstancias y entonces tus palabras expresan la forma en que tú tiñes la luz y así te expresan a ti en este momento, o sea en el tiempo, y entonces son tu aura, tu luz, pero en este momento, en el aquí y ahora.

Tus comentarios y tus palabras son tu aura, que es algo del momento también, para que tú lo veas y entonces puedas interactuar con ello y modificar tu interior, y entonces modificar tu exterior y tus circunstancias.
Eso significa que puedes liberar tu alma y limpiar tu luz, observando tus circunstancias, permitiendo que las cosas sucedan y aparezcan, actuando desde la integridad y desde lo óptimo, sin miedo y sin alevosía, observando tus palabras y llenándolas de bendición, perdón, agradecimiento, amor y fe.

De repente alguien dice algo importante, interesante o decisivo solo que no te das cuenta

De repente alguien dice algo importante, interesante o decisivo solo que no te das cuenta hasta después de 10, 15 o quizá 20 años.
De repente te das cuenta de que eso es lo importante en ese momento y entonces te sirve, te resuelve, te sitúa en lo real y tú lo tienes porque alguien en algún momento ya te lo había entregado, aún si en aquel momento aquello no era bien recibido.

Es importante la palabra porque es luz.
Es importante decir lo que tengas que decir.

La realidad es luz que quiere dialogar con cada persona

PREGUNTA: La persona de la pregunta anterior responde con una nueva cuestión: piedras, ¿cuánto tiempo tardan las piedras en convertirse en ordenadores? El tiempo no existe. Quizá usted distorsiona la realidad.

RESPUESTA:
¿Piedras?, ¿los ordenadores son piedras?
No, nosotros lo que decimos es que la realidad está compuesta de átomos y partículas subatómicas que son luz, que quiere dialogar con cada persona. Y no es una cuestión de tiempo, de cuánto tarda una piedra en convertirse en un ordenador.
“El tiempo” no existe, pero quizá también el tiempo es la oportunidad, y el que está en el “no existir” es la persona que se mueve en una simple realidad material. Y no existe porque no ha despertado la realidad Dios en su interior.
Quizá hay una realidad de neuronas espejo que une a todas las personas, aunque no se vean, o quizá simplemente nos gusta hablar con alguien antes de conciliar el sueño.
Quizá existen solo realidades materiales o quizá existen también realidades mágicas como hablan todas las tradiciones, o quizá incluso existen realidades sagradas, donde es la realidad Dios la que ocupa todo.
Y ahí no hay basura tecnológica, ni pobres, ni ricos. O quizá no existe nada. O quizá…, bueno “quizá” es muy grande.

Las palabras traen la luz

LAS PALABRAS TRAEN LA LUZ (Extracto del Libro en preparación “Tiempo de ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)
Lo bueno de la palabra es que todo puede ser dicho. Todo puede ser expresado por palabras. Bueno, si no todo-todo-todo, por lo menos mucho-todo, tanto como para no darte cuenta de que falta algo.
A través de las palabras se pueden explicar muchas cosas, y al hacerlas creíbles pasan a tener una cierta realidad.

La realidad parece ser convocada a través de las palabras.
Las palabras cautivan el pensamiento y despiertan imágenes. Si el pensamiento sigue a las palabras, aparecen imágenes.
A veces, quien está escuchando no quiere seguir las palabras y entonces se para en algo, formando un argumento contrario pero dejando de seguir el discurso. Y entonces, al no seguirlo, no aparecen imágenes.
Pero cuando la palabra cautiva y atrapa al pensamiento, interesándolo y atrayéndolo, el pensamiento sigue a la palabra y surgen imágenes, que toman forma y conforman la realidad.

Cuando algo es creído conforma la realidad.
Hay por lo tanto una clara relación entre la palabra, el sonido, el viento y la luz.
La luz por un lado es luz, pero por otro lado es ver. Sin luz no se puede ver; en la oscuridad no hay formas.
Las palabras traen luz.

El sol no pide permiso para ser sol

El sol no pide permiso para ser sol. Simplemente es sol porque esa es su misión.
La luz no pide permiso para ser luz, porque la luz forma parte de la vida.
La vida no pide permiso para ser; simplemente es.

Cuando estás bajo la depresión, huyes de la luz. La luz parece que te molesta. Prefieres estar en tu habitación, con los ojos cerrados.
Sin embargo, ninguna persona es despreciada por la luz, porque ninguna persona es despreciada por la vida. Si estás viv@ es porque la vida te ha llamado a existir, y podríamos decir, de la misma manera, que la luz te ha llamado a estar en la luz.

Aunque huyas de la luz o intentes huir de la vida, la luz no huye de ti y la vida no huye de ti. Tampoco te pide permiso, sino que te llama.
Hay algunas personas cuya misión no es ser ellos, sino ser la luz cumpliendo una misión de crear la vida, es decir, la misión del amor.

Esas personas, como el sol o como la luz, no tienen que pedir permiso para ser luz, para ser amor. De hecho, ninguna persona tiene que pedir permiso para ser luz, o sea para ser amor.
Hay un antes y un después, y para eso sirve el tiempo, para saber que hay un antes y un después, porque muchas personas cuya misión es ser esa luz cumpliendo la misión del amor, en el antes han estado huyendo de la luz, o siendo su enemigo, hasta que encuentran el sentido a su vida siendo la luz.

Ese es el segundo nacimiento, el nacimiento consciente, que también es una elección: elegir vivir desde el amor, libremente y sin pedir permiso.
Gracias y perdón.

La tierra es el resultado del agua y la luz. A su vez, el cuerpo del ser humano también lo es

La tierra y el ser humano son el resultado del agua y la luz:

En la antigua Grecia los sofistas enseñaban a defender una opinión y también la contraria, porque eso es perfectamente posible con las palabras. Las palabras permiten hacer una frase con el sí y otra con el no.
También lo vemos cotidianamente todos los días en el mundo de la política, donde los mismos argumentos o sucesos sirven a unos para decir una cosa y a otros para decir la contraria. Incluso el mismo personaje puede decir lo mismo y lo contrario en sitios distintos.

La ciencia está hecha con palabras y por tanto al final son construcciones donde lo que parece absolutamente objetivo quizá no lo sea tanto.
Se admite como científico que la tierra es polvo de una supernova, es decir, una superestrella que en un momento estalla. Ese polvo empieza a compactarse como consecuencia de las fuerzas gravitacionales que existen uniendo las estrellas, incluso cuando la supernova desaparece, y también como consecuencia del agua, que, al oxidar los metales de la supernova, los va uniendo formando masas compactas, en un proceso de millones de años. Claro que hablar de millones de años es una explicación que se da desde este lado de la realidad, porque el año es un concepto humano.

También se reconoce “científicamente” que el agua en la tierra viene de más allá del sistema solar. Por lo menos eso dice la NASA. El agua no lo produce el sol y tampoco el polvo cósmico estelar, sino que viene de más allá del sol.

Son dos explicaciones científicas, pero lo que es seguro es que no ha habido ningún ser humano para comprobarlo ni para verlo. Consecuentemente se mueven en ese terreno de lo absolutamente cierto, para el que quiera decirlo así, pero que tiene bastante de simbólico.
Es decir, en la formación de la tierra coexisten dos fuerzas, una que llamamos agua y viene de más allá de donde estamos, y otra que, aun no teniendo luz en estos momentos, reconocemos como formando parte de una supernova, es decir de un núcleo que emite luz constantemente.

La tierra es el resultado del agua y la luz. A su vez, el cuerpo del ser humano también es resultado del agua y la luz. Es el resultado del agua que viene de más allá y de la supernova, que es el aquí, pero transmutado.
Por lo tanto, si estamos en la tierra, que es polvo de la supernova, estamos en la supernova y somos la supernova, además de agua.

El enamoramiento no pertenece al comportamiento lógico

¿Por qué no se puede enseñar a enamorarse? Porque el enamoramiento no pertenece al comportamiento lógico, que es lo que está gobernado desde el hemisferio lógico.
En el hemisferio lógico se encuentran los aprendizajes, ya que está lo correcto y lo adecuado, pero también está lo beneficioso, lo que te evita carencia, peligro, etc., y también la simulación, el engaño y el abuso a través del poder, porque lo que maneja el hemisferio lógico hace referencia al ego y a la realidad ordinaria. El hemisferio lógico del aprendizaje le enseña al ego a lograr confort.

Pero el enamoramiento está en la frontera con dimensiones superiores. El enamoramiento es un inicio de diálogo con la dimensión Dios, o sea con la dimensión del amor, que en definitiva es lo que crea y sustenta la vida.
Por eso no se puede enseñar a enamorarse, porque pertenece a otra dimensión. Se puede enseñar a hacer un matrimonio ventajoso, pero eso no es enamoramiento sino cordura, lógica, etc. Un matrimonio ventajoso puede ser un buen negocio, pero el ser humano solo es un negociante en la dimensión ordinaria, que es también la dimensión del sufrimiento y la enfermedad que acaban con todas las riquezas.

En realidad, el ser humano lleva en su interior la realidad Dios, y el cuerpo instalado en la realidad ordinaria es un soporte de esa realidad Dios. El enamoramiento es parte del despertar de la realidad Dios y un momento privilegiado, aunque no es el único. Hay otros caminos del despertar, todos maravillosos, porque el despertar de la realidad Dios en el interior te introduce en la plenitud y el gozo.

Si pones un grano de arena junto al otro grano de arena pueden estar juntos, pero juntos de una manera que están separados. Lo mismo sucede con cualquier realidad material, ya sean lentejas zapatos, rocas, etc. Pero si juntas una gota de agua con otra no resultan dos gotas juntas pero separadas, sino una gota de agua más grande. Lo mismo le sucede a la luz.

El enamoramiento está en el terreno del agua y la luz
Pero el lenguaje y la realidad del agua y de la luz son diferentes del lenguaje y la realidad del cuerpo.
Los padres con los cromosomas te dan un cuerpo en esta dimensión y una tarea.
Primero sucede el nacimiento que es la entrada en esta dimensión, pero luego tiene que suceder el nacimiento del agua y luego el de la luz.

La energía femenina y la luz

LA ENERGÍA FEMENINA Y LA LUZ (Libro de las Sincronías)
La energía femenina es una energía que enlaza y nutre, admite a todo lo existente. O podríamos decir que eso es la energía de la luz, algo que enlaza, nutre, se preocupa por todo lo que existe.
Reconocerlo hoy es fundamental, y vivir tiene que ver con eso.

El Tzolkin y el mensaje dejado en él por los sabios mayas, ha sido abierto para la humanidad a finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI. El propósito contenido en este mensaje, siendo el propósito precisamente algo sinónimo a intención o intento, es precisamente la energía femenina, es decir reconocer en la energía femenina la energía de la luz, de dimensiones más allá de la nuestra cotidiana, de peleas, conflictos, miedos, y reconocerla como una energía de solidaridad.

Pero el conocimiento del “intento” también se abre a finales del siglo XX, asociado a las enseñanzas de DON JUAN, la doble realidad y el ver.
Don Juan es el nombre de una persona, pero también tiene algo de palabra de poder en sí misma, es decir, es un sonido ordenante de realidades ocultas, las cuales hace aparecer ante nuestros ojos.
Don Juan y el intento son algo fundamental para el hombre del siglo XXI, en el borde, en el límite, en la frontera de las dimensiones. El intento es fundamental, porque habla de “tu poder”.
Tú creas la realidad con lo que crees. Cocreas la realidad con tu intento. El intento y la conciencia muestran la realidad al ser humano ciego. Por eso son tan importantes los trabajos con la meditación y la ensoñación.

Caminar por el cielo es vivir, y para eso se necesita reconocer lo sagrado en la mujer, reconocer la energía femenina como inicio del ascenso, porque es la energía de otras dimensiones que acude a ti, a tu conciencia; es la energía de la luz.

La humanidad es hombre y mujer, y el agravio a la mujer es un agravio a la humanidad, enfermante, deprimente, productora de toda clase de daños, físicos, emocionales y mentales, que necesita reconocerse en el espejo.

La energía femenina también está presente bajo otra resonancia de Juan, como es Juan Ciudad, JUAN DE DIOS, nacido el 8 de marzo y muerto un 8 de marzo. El único interés de dedicar un día, el 8 de marzo, a la mujer, que es la dueña de todos los días, es reconocer la energía de la solidaridad, la energía de enseñar, iniciar a los que no saben, alimentar y compartir con los que no tienen, incluso como una locura.
Si a un hombre preocupado por ganar dinero, prosperar en su profesión y ser reconocido, es decir un hombre normal de hoy, que defiende sus derechos, que enseguida quiere hacer huelga o matar a alguien, eso sí en guerras justas y legales, le dices que va a tener en su casa a una persona que no va a trabajar, a quien va a tener que alimentar, que va a tomar más protagonismo que él mismo, y que si es preciso va a mendigar o a sufrir cualquier desgaste, esfuerzo, menosprecio por él, te dirá “de eso nada, monada”.
Ciertamente, para ser mujer hay que estar loco, pero loco de amor y de entrega por la vida.

También está la resonancia en el evangelio de San Juan, que contiene las misteriosas palabras de Jesucristo en la cruz, es decir, en el límite de las realidades pero ya elevado, palabras que le dice a su madre “mujer, he ahí a tu hijo”, señalando a Juan.
En este momento en que se abren las puertas de las dimensiones, y el paso a una dimensión superior, hay tres personajes: dos son hijos y uno es mujer.
Pero la calidad de hijo que aporta la resonancia de esa mujer, es la de hijo de Dios, porque Jesucristo es Dios, hijo de Dios, cualquiera que sea el misterio que supone esto, y está mostrando cómo el camino para que aparezca esa resonancia de Dios-hijo de Dios, es o está con la presencia de la mujer.

Se pone como origen temporal, es decir, lo que es anterior, lo primero, a la mujer. Lo primero es la madre, que no es llamada madre sino mujer, y podríamos preguntarnos por qué, pero luego hay dos figuras “hijo”. De alguna manera es como si Jesús le dice a Juan “tú eres otro yo”, o como si el camino que se describe bajo el nombre de Juan, llegara hasta el lugar donde puede encontrar que él es hijo, sea lo que sea “hijo”.

Es necesario reconocer qué es esta energía femenina, cuya resonancia es imprescindible tanto para hombres como para mujeres, a nivel particular, y como la humanidad, a nivel general.
Puede ser interesante en estos momentos en que la puerta entre las dimensiones se está abriendo. Y será interesante escuchar “mujer, aquí tienes a tu hijo”, es decir hay un nuevo nacimiento; otro ha nacido; lo hemos conseguido.

EL LIBRO DE LAS SINCRONÍAS

El sol está solo hasta que descubre que las demás personas también son estrellas

El sol está solo hasta que descubre que las demás personas también son estrellas. Entonces, se da cuenta de que está en el cielo. El sol, que eres tú, está solo hasta que encuentra el cielo.

Eso también tiene dos momentos, uno cuando el sol está solo, que eres tú, y otro cuando encuentras que las demás personas son seres luminosos y celestes, y entonces puedes descansar.
El sol, que eres tú cuando estás solo, puede verse maravillos@ y el más importante, porque es el que tiene luz entre todos los demás seres que no tienen luz. El sol está solo con su luz. También está trabajando incesantemente, porque llevar la luz es un trabajo del que no puedes huir. Es un trabajo forzado.
Por un lado, eres luz y eso es maravilloso, pero por otro lado es un trabajo forzado, porque si no lo haces tú, no lo hace nadie y pasan cosas malas. Si tú no lo haces, la vida no funciona.
Hasta que encuentras el cielo, donde todas las personas son seres maravillosos y luminosos, y entonces descansas y ya no estás obligado, es decir, no actúas desde la supervivencia, que te dice que si tú no lo haces nadie lo hace por ti y suceden cosas malas; si no te esfuerzas, no puedes vivir.

Cuando descubres el cielo, y entras en él, descansas. Cuando encuentras que todas las demás personas y todo lo que te rodea es maravilloso, es decir, que estás en lo óptimo, entonces descansas, porque lo óptimo no depende de ti, sino que es para ti.