Me gusta sentirme conectado con esa magia que hace que la gente se ría

Me gusta sentirme como un mago pero que es como un payaso, porque hace que todas las personas se rían.

Me gusta sentirme conectado con esa magia que hace que la gente se ría, porque cuando la gente se ríe no tiene ninguna malicia en su mente. Me refiero a la risa que activa esa inocencia donde simplemente te ríes. Esa es la magia a la que personalmente me siento más vinculado.

Me gusta vincular la magia con la risa.

Me gusta vincular la magia con eso que sucede cuando la gente ríe desde la inocencia.

Me gusta vincular la magia con despertar esa vibración.

Cada persona somos un mandala

Cada persona somos un mandala.
Un mandala es un objeto mágico y cuando mueves algo en él, lo mueves en la vida.
A través de lo que tú sientes, modificando lo que sientes, sobre todo cuando sientes inquietud, te sitúas en conciencia y entonces puedes hacer rectificaciones en lo que está sucediendo.

Cada persona es un mandala cuando se sitúa en la conciencia de la humanidad, de lo óptimo, de la vida. Puede modificar lo que está sintiendo, reasignar, dar un sentido diferente a lo que está sintiendo, donde ya no esté el miedo ni otras emociones negativas, entregándose a ello porque sabe que cualquier cosa que esté sucediendo es la mejor y la adecuada.

Cada persona somos como un mandala de la vida, cuando te despiertas a esa conciencia.

La alquimia resucitadora que aparece en el mito de Osiris

La alquimia resucitadora que aparece en el mito de Osiris se inicia bajo el nombre y la consideración de Isis, como expresión de la magia del amor. Esto es particularmente importante en este tiempo, porque el hombre, el ser humano masculino, siempre trata de ser el primero. Como espermatozoide, antes de nacer, ya ha participado en esa carrera y ha llegado antes que muchos otros. Esa energía de competitividad forma parte del arquetipo masculino.

Por eso Osiris aparece como rey, es decir, como el primero, pero ser primero no es lo que le va a devolver la vida, sino el amor, porque ese espermatozoide que llega primero puede ser amado, o sea aceptado, unido e integrado, o rechazado. Y ya vemos cómo ese saber de aceptación, o sea de amor, está en el óvulo. Si el óvulo lo rechaza, por muy fuerte que sea el espermatozoide, sencillamente muere. El óvulo le abre la vía a la vida, más allá de su poder, es decir, a la transcendencia.
Ya en esta fase vemos que ese saber está en la mujer; esa cualidad le pertenece. Es el amor el que abre la puerta a la vida. La vida no se conquista a la fuerza. Es el amor el que abre la puerta. Y esa sabiduría aparece asociada como energía femenina desde el primer momento.

El amor es la fuerza que le lleva a la vida y aparece como mujer, como una fuerza femenina, porque no es lo importante ser el primero -para la mujer no es lo importante ser el primero-, sino la capacidad de crear vida, que aparece cuando gesta y sostiene la vida en su interior, de tal manera que donde hay uno en realidad hay dos. Esa fuerza no está en la capacidad de ser el primero.

La capacidad de ser el primero no crea vida, sino que lo crea ese rol que durante mucho tiempo aparece como secundario, que es el rol de la mujer. Físicamente es más débil, consecuentemente no se va a imponer por la fuerza, pero tiene la fuerza de generar vida, de abrir la puerta de la transcendencia, de abrir una puerta más allá de los límites y entonces entrar en otra realidad, con otras leyes, con otras formas. Y eso es pura magia.

Esa forma de unirse con la realidad es la que va a generar vida, no queriendo imponerse a la realidad, sino queriendo fundirse con la realidad, como hace el amor. El amor no se basa en ser el primero, sino en esa fuerza que de dos hace uno. Esa fuerza mágica de armonía, belleza y ganas de vivir y compartir es la que unifica todos los fragmentos separados, o sea rompe la división, y tiene esa característica que en la dimensión ordinaria de fuertes y débiles, primeros y segundos, se asocia con el segundo, que aparentemente es débil, pero que en verdad transciende la realidad y está imbuido en esa fuerza del amor.

La indignación es un retraso. La solución es la magia

LA INDIGNACIÓN ES UN RETRASO. LA SOLUCIÓN ES LA MAGIA (Extracto del libro “Tiempo de Ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)

La indignación es un retraso. La solución es la magia.
Indignarse ante las injusticias puede parecer una expresión de solidaridad y de sabiduría que proviene del corazón. Pero quizá indignarse sea comprobar que esa puerta que abres no te lleva a ningún sitio, solamente al cuarto de los trastos viejos.

Claro, estamos hablando en un tiempo en que sabemos que todas las cosas y todo lo que vemos está compuesto de luz y creado por la luz, desde su intención de dialogar contigo, en un momento además en que la realidad se ha presentado compuesta por múltiples espejos, dándote la oportunidad de modificar algo que te resulta necesario, pero no rompiendo el espejo sino buscando qué cosa es la real y qué cosa es el espejo, es decir, encontrando el asunto de que se trata y no peleándote con sus proyecciones.

En realidad, a veces moviendo pequeñas cosas en tu interior la realidad cambia completamente. Ese es el camino de la magia.
La magia no es ilusión, ni tampoco un poder en favor del ego, sino un diálogo con la luz desde la luz que hay en ti, es decir, desde la solidaridad, la sinceridad, el amor, el desapego, el agradecimiento y la conexión con el corazón amoroso de la vida.

El mago no se pelea, porque sabe y ha experimentado que, al pelearse, odiar e indignarse le está dando fuerza justamente al problema, y que es el camino de la paz, del amor y de la entrega el que permite encontrar la maravilla oculta detrás del miedo.

La magia amorosa está representada en Osiris

LA MAGIA AMOROSA EN OSIRIS
El mago es el sello 14. En ese sentido no es un final ni un principio, sino un número más dentro de una secuencia que ha empezado con el uno y acaba con el veinte.
Hay una herramienta que son los 20 sellos y otra que son las 20 ondas, donde cada uno de esos valores numéricos se expande en 13. Cuando estamos considerando los 20 sellos, el mago, sello 14, es uno más en la secuencia. Pero cuando estamos considerando los 260 sellos que componen el Tzolkin, conteniendo las 20 ondas, el sello 14 es el inicio de la segunda onda.

Hay un inicio. Por eso es interesante para extraer el valor asociado al contenido del mago, considerar los dos aspectos.
Como sello 14 ya se encuentra fuera del enlazamiento de los tonos, que llegan hasta el 13, siendo el 14 donde se repite por segunda vez el tono 1, y en ese sentido es un inicio.
Es un inicio en la secuencia de las ondas. No aparece en la secuencia de los tonos por primera vez, sino que aparece como una repetición.
Mientras, en la secuencia de los 20 es uno más, que está situado, según la secuenciación de los 4 colores, en el cuarto nivel: caminante del cielo, mago, águila y guerrero.

La onda te lleva hasta el 13, que es lo primero que aparece en el cuarto nivel (sello 13, caminante del cielo). La onda es como una escalera que te lleva al cuarto nivel, equivalente al cuarto castillo, pero solo te muestra el primer punto, toque de tierra dentro de ese cuarto nivel o cuarto castillo.
Sin embargo, la secuencia de los sellos completa los 5 niveles y te lleva incluso a la frontera con el 6 nivel.

El mago como sello 14 no es una frontera, pero como onda sí, aunque no sea en la superficie. En la profundidad hay una frontera, que aparece cuando expandes cada sello en 13, que son las ondas. Esa frontera es el lugar donde se acaban los tonos y recomienzan. Es un recomienzo, un final y un comienzo.
Nos interesa profundizar en los contenidos de esa frontera, de ese final y comienzo.

Para tratar de entender qué sucede con este 14 nos vamos a otra tradición como es la egipcia, donde encontramos un calendario similar de 360 días más 5 fuera del tiempo.
En esta tradición encontramos algo muy relevante asociado al 14. Osiris, según alguno de los relatos, cuando es muerto es troceado en 14 trozos, apareciendo ahí el 14. Sin embargo, cuando Isis busca los trozos, solo consigue recuperar 13. Osiris es el 14, pero aparecen solo 13.
Claro, el 13 es el final de la onda encantada, con sus 13 tonos. Nos está diciendo que hay un 13 visible, que es la onda encantada, pero que algo continúa y no se acaba en lo visible, sino que sigue en el territorio de lo no visible.
Consecuentemente, el 14 está hablando de una realidad que solo es visible parcialmente.

Osiris presenta dos tipos de humanos, uno basado en la agresión que procede de emociones negativas y el otro relacionado con la magia y con el amor, ya que es resucitado por el amor.
Vemos que se sincroniza y relaciona con el mago, que al ser un sello blanco hace referencia a la emoción y al amor. Está hablando de la magia y del amor, exactamente igual que Osiris.

Justamente la magia se ve en que, incluso habiendo recuperado solo 13 porciones del cuerpo y faltando justamente la que contiene el pene, esa magia amorosa consigue no solamente devolverle la vida sino hacerle fértil y que tenga un hijo. Quiere decir que marca una continuidad.

Según esto, el 14 es donde aparece la magia y el amor. En el calendario maya el 14 tiene dos contenidos, uno el mago (sello 14) y otro el perro (onda 14), que es el amor incondicional. La magia y el amor están asociados al 14.
Después de los 13 tonos, vuelve a recomenzar el tono 1, que de esta forma está presente en el 14.

Osiris también es importante ya que “el juicio de Osiris” va a ser determinante para entrar en la vida más allá de la apariencia.
En el juicio de Osiris se determina si tu alma pesa al compararla con una pluma. Si pesa menos, te elevas a otra dimensión.

El sistema de supervivencia determina la realidad que llamamos objetiva

La realidad que llamamos objetiva es totalmente subjetiva, porque está compuesta, además de por todas las posibilidades que vemos, por todas las que no vemos, que son incalculables. Son innumerables. No puedes contarlas.

Cuando estás bajo inseguridad, tu sistema de supervivencia en el cerebro antiguo se pone en marcha, detectando dónde puedes estar seguro, escondido, o por dónde puedes huir o ser superior.
Consecuentemente se van a obviar, olvidar y a no tener presente todas las demás posibilidades de la realidad. Cuando estás bajo esa presión, ante algo que subconscientemente activa la posibilidad de venganza y de ser superior a eso que estás percibiendo, todo lo que tenga que ver con la empatía y con el amor se va a obviar, reforzándose el mundo de escape, huida o ataque.

Entonces, hay una necesidad de no darle un valor absoluto a aquello que consideramos que vemos, abriéndose una puerta a la posibilidad de que las cosas sean diferentes. Se puede hacer en el nivel de la consciencia desde la afirmación, con frases del tipo “hago esto”, “elimino estos programas”.
Hay muchos actos inconscientes que se activan desde el cerebro de la supervivencia y que siguen activos, pudiéndose iniciar la desactivación cuando desde la conciencia afirmas lo contrario, que borras esos programas y que activas programas de amor, liberación, agradecimiento y empatía.

Esa es la MAGIA. Comprueba si algo es posible. Dale oportunidad a que algo sea posible. Para ello tienes la conciencia y la palabra: la conciencia de ver algo como posible y la afirmación, que refuerza y sitúa, poniendo en juego otro nivel de la realidad.

Eso que decimos magia es conocimiento y maravilla.
Esa es la maravilla. Gracias. Bendición.

La magia del aquí y ahora es justamente la magia amorosa

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La magia del aquí y ahora es justamente la magia amorosa, que te introduce en un tiempo que no quieres que se acabe e incluso te olvidas del tiempo.

Te introduce en el aquí de una forma cautivadora, por lo que quieres continuar, como avanzando más allá.

Despierta totalmente tus sentidos y despierta tu alerta al instante, introduciéndote en una vibración que despierta tu conciencia y te permite avanzar en algo nuevo, por una ruta donde pudiera parecer que estás solo, de tan despierta que está la conciencia, pero sintiéndote al mismo tiempo totalmente acompañad@.

Esa ampliación de la conciencia, a través de esa vivencia, está aumentando todo tu ser y expandiendo totalmente tu realidad, de tal manera que, por momentos de total lucidez, te encuentras también en otra dimensión de la vida.