El núcleo central de la palabra Betania es la letra NUN

El núcleo central, el soporte de la palabra Betania bien puede ser la letra NUN, letra 14 del alfabeto hebreo. Decimos que es el núcleo central porque la palabra Betania está compuesta de algo que significa “casa”, en hebreo “Beth”, y algo que significa “pobre”, en hebreo “Ani”. Decimos “casa de los pobres” pero podríamos decir “lugar de los pobres”, “espacio de los pobres”, “dimensión de los pobres” o cualquier otra cosa similar, porque lo importante no es la casa sino la actitud que se simboliza con el término “pobres”.

El centro de la palabra que significa “pobre”, en hebreo “Ani”, es la letra NUN. ¿Qué le pasa a la letra NUN? Varias cosas, a cuál más sincrónicamente significativa. La nun es la letra 14 del alfabeto hebreo. Normalmente se atribuye a los fenicios la invención del alfabeto fonético que es el que actualmente usamos mayoritariamente como humanidad y que permite por su sencillez y versatilidad la existencia de internet.
Internet sería imposible con escrituras basadas en símbolos,ideogramas, jeroglíficos, etc., donde cada cultura aporta los suyos produciendo de esa manera cientos de miles de caracteres. Simplemente no habría teclado que pudiera contener todos esos caracteres. Sin embargo, con veintitantos caracteres se pueden reproducir todos los sonidos y por tanto todos los idiomas.

Esa atribución a los fenicios es una simplificación de la historia. El alfabeto hebreo y el fenicios son similares. Jerusalén es una ciudad Cananea pero en hebreo resulta que fenicio se dice cananeo. Fenicia e Israel son territorios y culturas contiguas y en ocasiones superpuestas.
El hecho es que el idioma fenicio está desaparecido mientras que el idioma hebreo sigue vivo. Y así podemos considerar que el idioma hebreo, cuyos caracteres están todos compuestos por llamitas de luz, es el representante vivo de esa iluminación que supone para la humanidad el lenguaje fonético.
También el idioma hebreo aparece vinculado por alguna remota conexión con el Tarot, que es simultáneamente un oráculo que responde a cualquier pregunta y un libro de símbolos que no necesita hojas, siendo suficiente la combinación aparentemente aleatoria y la meditación para desvelar su contenido. También hay una relación entre el idioma hebreo y sus veintidós letras y los cromosomas.

Entonces, ¿qué le sucede a la letra nun de este idioma sagrado, mágico y luminoso que conecta lo más antiguo, la prehistoria, y lo mas ultimo, internet, o sea hoy y la comunicación, el tarot y los cromosomas?
Sucede que Josué, el guia con el cual entran en la tierra prometida, es HIJO DE NUN que es la letra 14. Esto se deja muy claro ya que se le denomina así, Josué hijo de Nun, muchas veces.
Es importante mirar esa letra, ver esa letra.
Si mirás bien puedes encontrar que es compatible con una figura humana que se encuentra de rodillas, ya que la letra en su parte inferior es una línea horizontal a ras de suelo, que serían las piernas dobladas, algo más alargada que otra línea casi paralela a esta en la parte superior, que sería la cabeza ligeramente inclinada más la porción vertical que sería el cuerpo. De modo que podríamos ver una persona de rodillas en el suelo, sentada sobre los talones con la cabeza ligeramente inclinada también.
Esta es la actitud que lleva al sentido presente en Betania como casa de los pobres. Cuando encontramos a Josué, el caudillo que entra en la Tierra Prometida, es cuando aparece claramente el sentido de casa de la gracia, casa de maravilla y otros similares que también se asocian con Betania.

Místicamente a la letra 14 se la ve como un PEZ, porque sigue a la letra 13 que es EL AGUA y los peces viven en el agua. También pueden ser considerados sus hijos o retoños, que es otro de los significados de Nun. Puesto que el agua también es “la muerte”, la letra 14 sería “el que vence a la muerte” y por tanto, Mesías, hijo de Dios y también resurrección.

Al haber dos Betanias puede verse ese trayecto ascendente y cómo desde el reconocimiento del pecado y la humildad que indica la letra es como se produce la elevación. Es justamente la letra nun, que muestra una persona en esa posición de humildad, la que nos desvela el código de la actitud que te permite la elevación que es el DESPERTAR.
El reconocimiento del error sin complejos, el reconocimiento de las faltas al amor desde el ego, es el reconocimiento de la realidad Dios, o sea del AMOR como realidad única y por tanto su entrega a esa realidad experimentada. Y por tanto del perdón.

El perdón se sitúa en el tercer chacra, a la altura del hígado. El tercer chacra, el chacra del perdon, tambien del poder, se sitúa territorialmente en la proximidad del hígado. El hígado es como un juez. Si el hígado enferma por la ira, el enfado, la guerra y el juicio, se convierte en un juez inicuo. Pero cuando está sano, y también lo que le sana, es un juez misericordioso.

El perdón es una energía de ida y vuelta: eres perdonado cuando perdonas.
Cuando perdonas eres perdonado. Siempre tienes ese poder de perdonar, y al perdonar das vida a la persona a la que perdonas. Pero en realidad eres tú el que recibes vida al perdonar, porque estamos en un juego de espejos donde te ves a ti mismo en el otro, y cuando le juzgas y condenas, te juzgas y condenas a ti. Sin embargo, cuando perdonas y le liberas, te liberas a ti y en ocasiones a tus ancestros, al resolver algo ancestral, siendo tú el encargado de resolverlo. Por eso ahora hay tantos ángeles acompañando a los seres humanos, porque es el momento adecuado.

En la tradición de los creadores de la escritura fonética, que hoy favorece la conexión y la información que está voceando por todas las esquinas, se diseña un vector mágico en metalenguaje, es decir en lenguaje cifrado. Este vector aparece cuando vemos el 12, que son los hijos de Jacob-Israel, que entran en Egipto como consecuencia de una falta al amor, lo cual sucede cuando venden a José como un esclavo. Esto claramente es un pecado, de modo que nos sitúa en Betania, casa de los pobres y de la ruina.
José, mirado por Dios, pasa de esclavo a poderoso, mientras que los hermanos van a la ruina. José les perdona y ellos piden perdón. Todo sucede para que nosotros lo veamos.
Cumpliendo la promesa a Abraham de darle una posteridad como las arenas del mar, o sea superabundante, los 12 hermanos y sus familias se convierten en un pueblo, porque antes solo eran una familia. El pueblo aparece al salir de Egipto. Ya es pueblo, pero ha habido un salto, el 12 se transforma en 13, porque no son 12 tribus sino 13. Entran 12 y salen 13, ya que José también como esclavo está en la posición de la nun y se multiplica, y de sí mismo como hermano salen dos tribus.
Conviene verlo porque sucede para nosotros hoy. En Egipto entran 12, pero como pueblo después de la Pascua pasan 13; salen 13 pasando el mar.

La nun es la letra 14, también un pez y esa posición de rodillas con la cabeza baja. Pero la letra 13, la Mem, significa el agua, el mar. Por eso el 14 es el pez. La letra 13, también como el mar, es la muerte y también la madre. Entonces la Nun es el hijo.

Entran 12 y salen 13, pero cuando pasan por segunda vez por el agua, al atravesar el Jordán para entrar en la tierra prometida, son 14, ya que aparece Josué, que es el que entra en la tierra prometida, como hijo del 14 NUN.
Ese es el vector: algo es el 12, algo el 13 y algo el 14. Ese es el itinerario. Reconocimiento, regeneración y salto cuántico.

Si traducimos eso al Tarot tenemos el arcano 12, que es el colgado y la necesidad de mirar y ver la realidad de otra manera. Aquí está el tema de José y el perdón, arcano 13, la muerte y la transformación, donde el útero amoroso de la realidad, dios-diosa, como madre te transforma desde el reconocimiento de tus faltas al amor, arcano 14, la templanza.
Vemos la templanza como la virtud sin esfuerzo, en forma de ángel. En las manos tiene dos recipientes, uno en cada mano. Uno de los recipientes está más alto que el otro, mostrando ese camino ascendente, porque esta pasando agua de uno a otro, pero de una forma imposible porque el agua viaja en diagonal de un recipiente a otro, sin derramarse y eso no es posible en esta dimensión. La forma en que se mueve el agua muestra otra dimensión con otras leyes.
También hace referencia al mito de Isis y Osiris, pero de eso hablaremos otro día. Gracias.

Estar en la higuera

ESTAR EN LA HIGUERA
La primera vez que aparece la palabra Betania en el evangelio de Mateo, que es el más antiguo, es en el versículo 21,17. Jesús acaba de expulsar a los vendedores del templo después de ser aclamado en su entrada triunfal en Jerusalén y posteriormente se marcha a Betania. El texto dice “y dejándolos, salió de la ciudad camino de Betania,donde pasó la noche”. Esa es la primera vez que se cita por su nombre a esta localidad.
Parece intrascendente esa cita pero sirve para relacionar a Jesús con Juan Bautista, ya que el siguiente versículo inicia la narración de la higuera estéril, que cuenta cómo Jesús seca la higuera. Y Juan en su predicación relaciona a los hombres con los árboles y dice, en una cita libre, “ya está el hacha preparada. Los árboles que no den buen fruto serán cortados”.
El texto de Mateo dice, Mat 21,18-19,: “Al amanecer, cuando volvía a la ciudad (salia de Betania y regresaba a Jerusalén) sintió hambre. Al ver una higuera junto al camino se acercó a ella, pero no encontró más que hojas. Entonces le dijo: “que nunca jamás brote fruto de ti. Y al momento se secó la higuera”

Estas palabras muestran dónde sucede esto. Decimos que se trata de un mapa de UN TERRITORIO ESPIRITUAL. Este hecho sucede fuera del templo, que podemos entender como el lugar donde estás cuando no estás en lo sagrado, que también es la plenitud de tu ser donde aparece la semejanza de Dios, es decir cuando estás en el amor.
También sucede fuera de Betania, donde tu iluminación te sitúa cuando reconoces que no actúas desde el amor y entonces reconoces tu error. Pecado y error son lo mismo. En el no amor y no reconocimiento el balance es desgracia, no gracia.

El asunto es que eres libre y entonces eliges, pero si eliges comer basura tendrás retortijones y diarrea. No lo pasarás bien. No es un castigo sino una consecuencia.
En el discurso en la dimensión ordinaria, dimensión material, tercera dimensión, dimensión del desamor, se puede utilizar la palabra “castigo”, en un mundo dual, de bueno-malo, justo-injusto, etc., donde viene a significar ”eso trae malas consecuencias”, en esa dimensión material, dimensión ordinaria del ego. También es la dimensión de la víctima-victimario, donde tu ego puede situarte como víctima y ponerte a llorar para atraer atención, y sin duda lo consigues porque el amor siempre es activo y siempre acude alguien en tu ayuda.

Ese es el gran misterio de este concepto de Betania, que es simultáneamente y a la vez “casa de los pobres”, o sea de la ruina y de lo que no funciona, y “casa de la gracia”, o sea de la misericordia, de la maravilla de Dios.
Ruina y maravilla aparecen juntos, solo que necesitas saber desde donde lo estas mirando, porque en realidad todo lo que aparece como real es puramente subjetivo. Pero el asunto es que tú eres importante y algo quiere dialogar contigo, quiere despertar tu conciencia y recuperar tu alma, que sí conoce la maravilla.
Desde dimensiones superiores es maravilla porque es cuando la realidad Dios aparece, pero desde la realidad ordinaria del ego y del desamor, lo que ves cuando ves ruina es justo lo que no quieres ver. Se trata de ver, solo que “ver la maravilla”, o sea más allá de la apariencia, más allá de la realidad del ego. Ver el amor.

Esta historia de la higuera nos muestra esos tres territorios: el territorio del amor, bendito sea el templo; el territorio del reconocimiento del error cuando no actúas desde el amor, que es donde se inicia la sanación, benditos sean los ángeles; y el territorio fuera del amor y fuera del reconocimiento, donde todo es pura apariencia.

¿Qué sucede en Betania?

¿Qué sucede en Betania? Siendo Betania un territorio espiritual y no tanto un escenario físico, conviene saber qué sucede en Betania para reconocer que estas allí. Ya hemos dicho que hay dos Betania, una abajo en el Mar Muerto que es el lugar más bajo de la Tierra, y una segunda Betania junto a Jerusalén, a unos tres kilómetros del Templo. Y el camino de una a otra es siempre totalmente en ascenso. Es una subida prolongada.

La primera Betania es la que esta abajo y en ella el personaje clave es Juan Bautista, porque también hay dos Juan, el Bautista que es el precursor y el que va delante, y el Evangelista que es el que camina con Jesús, que está citado como presente a los pies de la cruz, recibiendo allí de Jesús el nombre de “hijo”, cuando Jesús dice a María, su madre, “Mujer he ahí a tu hijo”, expresando la realidad del nuevo nacimiento como realidad espiritual. En ese momento también está presente María Magdalena, configurando una realidad fuerte después de la resurrección, ya que según la tradición de la iglesia oriental, María Magdalena junto con Juan acompañan a María la madre hasta su muerte, en Éfeso.

Lo primero que aparece relacionado con “Betania” (casa de los pobres), con la primera Betania, la que significa abajo, es Juan, el primer Juan. Juan Bautista lo que hacía era bautizar, o sea lavar: “acudía entonces a él gente de Jerusalén, de toda Judea, y de toda la región del Jordán, y eran bautizados por él en el río Jordán tras confesar sus pecados”.
Aquí ya aparece una mención al tercer chakra, chakra del perdón, indicando algo acerca de María de Betania como tercer chakra, mientras que María Magdalena es el quinto chakra. El perdón y la bendición.
Mucha gente relaciona a María Magdalena con una prostituta, pero en los evangelios no aparece tal cosa en ningún momento. Y realmente el morbo aquí nos sobra.
El asunto es que cualquier cosa que quiera significar María Magdalena, como tu historia personal, comienza con el reconocimiento de tu pecado, o sea tu error, tu incapacidad de ser feliz. Y por eso María Magdalena es una pecadora. Como tod@s. Solo que aquí hay reconocimiento. El reconocimiento del pecado, del atrapamiento por el miedo es la actitud que inicia la entrada en la casa de los pobres, también cuarta dimensión.

Lo primero que necesitas y lo primero que sucede es que recapitulas y te das cuenta iluminativamente de como actúas en contra del amor. Hay una iluminación y te das cuenta de cómo estas atrapado por el miedo que justifica todo en favor de tu ego. No vives desde el amor sino desde el miedo. Esa es la catarsis que provoca lo que se llama Juan Bautista, quizás porque en ocasiones aparece una emoción en forma de lágrimas. Hay lagrimas que son un bautismo.
Cualquier momento es adecuado para que esto suceda y comience la elevación. En algunas ceremonias chamánicas antes de consumir peyote de manera ritual, es necesario reconocer tus faltas al amor. El reconocimiento del pecado, de la falta al amor, y la sumisión al miedo y al ego produce una iluminación y una liberación. Te hace fuerte porque te hace más real.
El no reconocimiento te deja en manos de lo adverso, la adversidad. No te hace real. Entonces, estás en el mundo de los hechizos que no te permiten saber quién eres.
Eres el rey, porque tu padre es el rey.

No es evidentemente exclusivo de una forma única de espiritualidad. De hecho, podíamos seguir en el desarrollo de nuestro tema sin referirnos a rituales chamánicos. Sin embargo, la vía espiritual es coral. Todas las voces pueden bendecir a Dios, o sea a la vida y al amor desde la sinceridad, porque todas las personas tenemos un corazón donde hablamos con la realidad Dios. Por eso estos momentos de máxima conexión entre todos, como son los que estamos viviendo, precisan para su mayor realización abandonar las actitudes y los miedos supremacistas que priorizan solo una forma de espiritualidad, siendo lo prioritario la activación de las neuronas espejo de la empatía que te unifican con el otro.

De alguna manera es necesario traducir los textos de las tradiciones sagradas al lenguaje de la experiencia, porque todas tratan de experiencias.
Lo importante no es que exista Jesús, sino que tú seas Jesús. Lo importante no es que exista Abraham sino que tú vivas la experiencia de Abraham. Lo importante no es que haya existido una María Magdalena sino que tú seas y vivas la experiencia que expresa María Magdalena.

Otra de las palabras catárticas de Juan es cuando compara a los hombres con los árboles, que son maestros de paz y amor. Ese es el criterio: ¿eres paz? ¿eres amor?

María Magdalena es un símbolo o arquetipo que representa a cualquier persona, tanto hombre como mujer

Decimos que María Magdalena es un símbolo o arquetipo, que representa a cualquier persona, tanto hombre como mujer.
Representa a cualquier persona, tanto hombre como mujer, siempre y cuando sea consciente de haber vivido la experiencia que contiene el símbolo. Es decir, siempre y cuando sea consciente de que la historia que cuenta el símbolo sea su historia.

¿Y cuál es la historia que cuenta María Magdalena? María Magdalena cuenta que ha visto a Dios. Cuenta que Dios está vivo, que Dios existe, que ella lo ha visto y se ha encontrado con El.
María Magdalena representa a cualquier persona que ha tenido una experiencia trascendental, sea como sea la experiencia en concreto.
Pero no solo se trata de que haya tenido una experiencia trascendental como testigo viendo suceder algo maravilloso, como por ejemplo que un familiar se haya sanado de algo incurable gracias a oraciones o a cualquier otra manifestación maravillosa, sino que lo que representa María Magdalena es una experiencia trascendental donde no solo sucede algo maravilloso, normalmente imposible, sino que además ESO habla contigo.

Sabes que no solo se trata de una energía sino de una conciencia amorosa. María Magdalena dialoga con ELLO, porque ELLO dialoga contigo.
Ese asunto que te hace fuerte es comunicar. Y “fuerte” es justamente Magdala o Migdala. Migdala se trasforma en AMIGDALA, que significa Magdalena, “de Magdala” y nos lleva al quinto chacra de la comunicación. Es justamente lo que hace María Magdalena, comunicar lo que ha visto. Pero para llegar a eso primero ha tenido que estar en Betania.

¿Qué significa “estar en Betania”? También es un arquetipo, es decir, lenguaje cifrado o codificado.
Betania, la casa de los pobres, es la cuarta dimensión. Es el trabajo personal. Es el despertar de la conciencia. Es la conexión con tu ser espiritual. Es Noe construyendo el Arca. Es Cenicienta hablando con su hada madrina. Es el lugar donde suceden los milagros. Es el lugar de la trasformación. También es el desierto donde el agua brota de la Roca, donde aparece el maná.
Es el lugar de la RESURRECCION.

María Magdalena es un símbolo, una palabra

María Magdalena es un símbolo, una palabra. Pero un símbolo no es que no sea nada, una cosa o una persona, sino que, al contrario, precisamente por no ser solamente una persona o una cosa, un símbolo es mucho más.
Es mucho más no porque haya algo que pueda ser más, más cosa o más persona, ya que en cada persona está la realidad Dios, sino que es más como traduciendo la realidad espiritual de dimensiones superiores.

El símbolo se sitúa y vive en dimensiones superiores a la dimensión puramente material que conforma la realidad ordinaria, donde la luz en un descendimiento toma forma, o sea aparece como materia, donde los átomos están muy juntos en una realidad plegada apareciendo como forma.
Las cosas en esa dimensión tienen forma y las personas a través de su cuerpo tienen forma reconocible. Esa es la razón de la forma. Permite que las cosas sean reconocibles y puedan ser nombradas y reconocidas a través de su nombre.
A través de su nombre, es decir de la palabra que identifica las cosas y las personas por su cuerpo, aparece una realidad comprensible que puede ser descrita con palabras y luego con frases, lo cual permite el aprendizaje y el dialogo.

La palabra, el dialogo, el reconocimiento, la información y la expresión son lo propio de María Magdalena. María Magdalena ve, comprueba y reconoce la resurrección, es decir aprende e interioriza cómo la vida es superior a la muerte, recibiendo el encargo de trasmitirlo. Eso significa que recibe la misión de enseñar con su palabra a los discípulos, que son los que están buscando la vida y el conocimiento, y que están dialogando con el espíritu a través de señales.
Por eso María Magdalena aparece como un arquetipo, como un símbolo y no necesita ser una persona porque son todas. María Magdalena son todas las personas que experimentan la resurrección, o sea que dan el salto dimensional, cosa por otra parte que está en su programa como posibilidad. De modo que en realidad lo que sucede es que despliegan y ocupan su realidad. En dos palabras: se despiertan y salen de la irrealidad a la realidad. Pasan.

La fuerza y realidad trascendente se conocen desde antiguo en la humanidad, pero en “este tiempo”, en el tiempo del despertar, se han reinventado desde el Reiki, los mudras y la geometría sagrada. “Este tiempo” es el tiempo del triunfo aparente del cerebro o de la lógica frente al sentir, a la magia, al mundo de los espíritus y de las realidades espirituales, pero sobre todo es el tiempo PRESENTE, el aquí y ahora, en ese escenario tan cerebral, lógico y aparentemente aséptico, asociado al triunfo material, al éxito social.
Parecía que para vivir había que ser lógico, cerebral y no sentir, no escuchar tu corazón. Pero en ese mundo cerebral, materialista y dialectico ha vuelto a asentarse con fuerza la realidad espiritual, la realidad Dios, mostrando esa realidad material consumista incluso de éxito como una falsa realidad para la vida.
Los milagros son superiores como realidad a la mera productividad. Los milagros y la maravilla pertenecen a la alegría y a la vida mientras que la productividad esquilma la vida porque contamina, enferma, mata, esclaviza y te hace insensible a las necesidades de las demás personas.
Sin embargo todas las personas estamos unidas por las neuronas espejo, las neuronas de la empatía. Las neuronas espejo de la empatía muestran la realidad más allá de la dimensión material y hablan de cómo es imposible ser feliz sin conexión al todo.
Activar las neuronas espejo es activar la energía femenina y es adecuado en este momento. Por eso, en estos momentos aparece María Magdalena como arquetipo para la humanidad en el aquí y ahora. Y es conveniente entrar en ese arquetipo para que se despierte en ti y te posibilite el salto dimensional a la plenitud.

María Magdalena aparece como un arquetipo útil para los seres humanos en el siglo XXI

María Magdalena aparece como un arquetipo útil para los seres humanos en el siglo XXI.

Si utilizamos un sistema de numeración basado en 20 unidades, como se utiliza en Mesoamérica en la cultura maya, y no en 10 unidades como en el sistema decimal, que es actualmente el más usado por la humanidad, encontraríamos que XXI, o sea 21, es un nuevo inicio de la serie de 20.
De esta manera María Magdalena estaría asociada a un nuevo inicio, que es lo que pronostica el calendario Maya Tzolkin para este siglo XXI.

Pero está claro y todo el mundo lo sabe, que estamos ante un nuevo inicio para la humanidad. Todo nos muestra y nos pide inicio, reiniciar. La informática, la ecología, los niños índigo y cristal, el mercado laboral… Todo nos propone la necesidad de reiniciar el programa.
El siglo XXI es el tiempo de la comunicación; el tiempo de internet y la telefonía móvil, whatsapp y las redes sociales, donde todo el mundo está permanentemente conectado y comunicado. Es el tiempo donde todo el mundo se expresa incesantemente, donde todas las personas emiten y reciben información permanentemente; el tiempo donde puedes hablar con cualquiera donde quiera que esté; el tiempo en que hablas con los cercanos como siempre pero también con los lejanos, da igual donde estén. En este momento puedes hablar en tiempo real con alguien que está a tu lado y con alguien que está en la luna, y eso es algo mágico. Emitir y recibir información es lo que significa “cábala”.
Estamos en un tiempo mágico anunciado ya por el pueblo de la libertad, que también es el pueblo de los libros, en griego Biblia. Estamos en contacto con quien todo lo ve y en estos momentos emerge esa comunicación claramente ante la conciencia de aquellos que miran a un lado y a otro, porque su ser espiritual se está despertando.

Al decir que María Magdalena aparece como un arquetipo útil para los humanos en el siglo XXI asociamos su nombre con la numeración del siglo. De este modo decimos que María Magdalena se asocia con un nuevo inicio para la humanidad. Hay algo en María Magdalena como SÍMBOLO, pero también como EJEMPLO y también como ARQUETIPO que existe, que está presente en el interior de cada persona. María Magdalena puede ser encontrado como algo vivo existente en el interior de cada persona.
Decimos que el siglo XXI es el momento de la comunicación y lo relacionamos con María Magdalena. Pero es que María Magdalena es el arquetipo de la comunicación porque recibe el encargo de comunicar lo que ha visto, o sea a Jesús resucitado, a los seguidores de Jesús. María Magdalena recibe el encargo de comunicar. Así, es un arquetipo de comunicación mágico, es decir, un arquetipo de comunicar realidades más allá de lo aparente; esa comunicación cabalística de recibir y emitir. Por eso, unimos María Magdalena el siglo XXI y los seres humanos que vivimos en el siglo XXI.

Los humanos del siglo XXI tenemos acceso a internet y la telefonía móvil. De esa manera tenemos cumplida, por el simple hecho de estar encarnados en este tiempo, la primera parte de “recibir información y emitir información”. Para cumplimentar la segunda parte, de “emitir”, necesitamos conectar con nuestras vivencias y encontrar ahí la resurrección. De eso se trata resurrección, o sea, el ser siendo.

El tema de maría magdalena es el paso de la dualidad a la unidad

El tema de María Magdalena es el de la dualidad: cuándo pasa, cuándo se integra, cuándo se encuentra la unidad. El tema de maría magdalena es el paso de la dualidad a la unidad, pero desde la dualidad.
Hablar de María Magdalena es hablar de cómo reencontrar la unidad.

Esa dualidad aparece en los dos tipos de personas que “siguen a Jesucristo”. Seguir a Jesucristo es lo mismo que decir que conectan con dimensiones superiores, es decir con la dimensión Dios.
Unos siguen a Jesucristo como respuesta al “ven y sígueme” y otros como respuesta a que se ha producido una alquimia interior, una transmutación.

Según relatan los evangelios, hay personas, como los llamados discípulos, que siguen a Jesucristo como respuesta al llamado que les hace de “ven y sígueme”, encontrándose ante una energía exterior que ellos contemplan. Ellos ven milagros y sucesos extraordinarios. Ellos los ven, pero no les suceden.
Mientras, otras personas, que aparecen como María Magdalena y otras mujeres, le siguen porque les ha expulsado los demonios interiores o producido sanaciones. Es decir, han transmutado en contacto con esa energía.
Unos lo ven y otros alquimizan, transmutan o experimentan en su propio ser interior.

Ahí se presenta una dualidad. Los que experimentan transmutación se asocian con la energía femenina y María Magdalena, mientras que los que ven señales y son llamados o atraídos por esas señales, son llamados discípulos.

Los que han experimentado la transmutación y la alquimia, es decir, los englobados en la experiencia de María Magdalena, son los primeros en encontrarse con la resurrección y los que completan la enseñanza, con su palabra, a los discípulos.

Por eso es importante ver y mirar en tu vida tu transformación, tu alquimia, porque eso es lo que vas a poder contar. Y eso es el Cristo que dice “ven y sígueme”.