El mecanismo interior que da sentido a las palabras

Hay un mecanismo interior que da sentido a la palabra. Cuando estás ante un problema, algo que te deprime, te da miedo o te hace sentir mal emocional o espiritualmente, si lo expresas y empiezas a ponerlo en palabras, tomar otro sentido.
Para eso necesitas haber conectado anteriormente con tus emociones y haber aprendido a expresarlas. Aprender a compartir en palabras lo que sientes es un mecanismo que te ayuda a iluminar tu vida, a tener una imagen más clara de lo que está sucediendo y entonces salir de los estados depresivos.
Estos estados depresivos, aunque no les pongas palabras, sí las tienen, porque estás diciendo que todo va mal en el sentido que sea. Si puedes expresar lo que sientes, empieza todo a tomar otro sentido. Ya lo puedes manejar, porque la palabra permite verlo fuera. Y entonces, al dialogar puedes eliminar exageraciones y distorsiones.

El mecanismo que pone en marcha el abrazo no es la ley ni la fuerza, sino el amor

El mecanismo que pone en marcha el abrazo no es la ley, o sea, la obligación, ni la fuerza, o sea el dominio, sino el amor. Quien se sitúa en esa circunstancia bajo su poder o bajo una exigencia legal, está fuera de juego y no está en el tema.
Parecerá algo, pero no es nada. No pertenece a lo óptimo. No existe. Sólo sub-existe.
Y si hay pasividad en lugar de abrazo, tampoco hay nada.
Y si el hechizo en la mujer le lleva a no abrazar, tampoco hay nada.