Al ser humano le hace daño todo lo que le saca de la inocencia

Al ser humano le hace daño todo lo que le saca de la inocencia, le hace daño la sospecha. Sospechar de las segundas intenciones de otras personas le saca de la inocencia, le hace daño. Al ser humano cuando le sacas de la inocencia, le sacas del reino, de la casa y le sitúas en un territorio donde tiene que defenderse, porque no es su territorio, no es nadie.

La sospecha tiene su nutrición en el miedo, que es lo que saca al ser humano de la inocencia, donde desde luego no hay miedo y sí hay amor y paz, porque claro si no hay amor y hay guerra, inmediatamente te puedes situar en la sospecha, puedes pensar que detrás de cualquier cosa hay cualquier enemigo.
Entonces, encontramos efectivamente que la sospecha te saca de la inocencia, pero también el miedo y los celos, el pensar que el otro tiene más, recibe más o es más. Eso también te saca de la inocencia, porque la inocencia no va midiendo.

El asunto es cuál es la cascada hormonal que aparece con la sospecha, con el miedo, con la envidia, con la agresividad…. Todo eso está despertando el cortisol y la adrenalina. La inhibición del parasimpático y la activación del simpático despiertan una cascada hormonal que te quema, que te destruye.
Por eso decimos que todos esos sentimientos son negativos. Todo lo que te saca de tu casa, de tu centro, de tu equilibrio, hormonalmente te predispone a las enfermedades. Todo lo que te aleja de la plenitud de la vida te entrega a la no vida.

Entonces, es cuando es el momento de honrar al conocimiento y a la conciencia; de honrar y abrir la puerta a la libertad y elegir. Podemos elegir qué puerta abrir. La elección en sí ya es un paso a la plenitud, porque elegir es activar la libertad, y la libertad, como el amor, pertenecen a las dimensiones de la vida. Siempre eres libre. Aun cuando parezca que las situaciones son adversas, siempre eres libre.

El presente no quiere contratos fijos

El presente no quiere contratos fijos, porque el presente es cambiante. Si fuera siempre lo mismo, sería una foto; sería una foto fija.
Pero el presente es cambiante, gracias a Dios, porque si fuera una foto fija sería similar a la inmovilidad del averno.
El conflicto de lo cambiante y también del presente, es el miedo y la inseguridad. Lo cambiante, o sea el presente, despierta el miedo porque está dentro, y es justamente entonces, cuando lo ves, cuando te puedes liberar de él.

Lo bueno de la inmovilidad del averno es que es siempre igual. No eres feliz, pero estás vivo. La inmovilidad del averno, donde no eres feliz, como es algo conocido te garantiza que estás vivo.
No eres feliz, pero tu vida no corre peligro y de vez en cuando la infelicidad se afloja, a lo mejor porque has vencido a alguien y es como una especie de revancha, o quizá porque alguien se ha compadecido de ti y desde la víctima te sientes bien.

Decimos que queremos vivir el presente, pero en realidad seguimos queriendo un contrato fijo en muchos casos.
Deseas vivir el presente porque en algún momento has experimentado que es más divertido ser libre y sientes más plenitud al ser tú. También aparece el amor, porque a veces percibes que estás rodead@ de amor.

Muchas veces, según te adentras en el presente, también te adentras en lo cambiante, en lo que no es seguro, y entonces aparece el miedo. Pero si aparece es porque está dentro y está ocupando el lugar de la conexión con la maravilla.
La conexión con la maravilla aparece cuando miras en el espejo de la realidad y ves a Dios.

Cuanto más grande haya sido el miedo, mayor será la capacidad de amor

Cuando tu kin de cumpleaños o kin anual se sitúa en una onda amarilla quiere decir que estás viviendo un periodo de 13 años en el que todos tus kines anuales van a estar en ondas amarillas.
Significa que estás viviendo un tiempo de maduración y también que estás limpiando hechizos, peleándote de alguna forma con convicciones que pueden ser profundas, en relación con un problema de tu linaje o familia.
Limpiar esos hechizos, instalados profundamente en tus cromosomas, es parte de la razón de tu encarnación. Eso puede llevarte a un vaivén de subidas y bajadas en el mundo de las emociones, porque los hechizos tienen un mordiente o lugar donde se agarran que está asociado a la emoción, sacando de ahí su fuerza.
En ese sentido es importante tener en cuenta que ese mordiente se instala en una emoción dolorosa, que puede ser el miedo pero también el odio, y entonces cuesta reconocerlo, y al no reconocerlo cuesta desarmarlo.

En estos casos el valor mantra o valor de vibración de las palabras ayuda, asociado a la expansión de la conciencia que supone el guerrero, preguntando el porqué de algo.
En un momento determinado, cuando te das cuenta de que en tu vida has estado viviendo mucho en los juicios y en las injusticias, sintiéndolo o sin sentir, por el propio valor mantra puedes bendecir a aquellos que antes juzgabas.
Cuanto más grande haya sido el miedo, mayor será la capacidad de amor. Puedes bendecir aquello que causaba miedo a ti o a tu genealogía y linaje, porque ha hecho grande en la quinta dimensión la capacidad de amar.

Aquello que en la tercera dimensión parecía un daño, en la quinta dimensión, al expandir las realidades y desplegar la realidad, aparece como su contraparte positiva, ampliando el propio miedo la capacidad de amar. El dolor amplía la capacidad de gozar.
Puedes agradecer el dolor que ha habido en tu familia porque eso amplía tu capacidad de gozo, apareciendo ellos como voluntarios para ti.
Puedes liberar el resentimiento porque eso amplía tu capacidad de perdón, que se instala entre las emociones que te hacen real, delimitando tu realidad no desde el dolor sino desde una plenitud.
Puedes agradecer los momentos de angustia, que al desplegar la realidad aparecen como un espacio para la conciencia, la alegría, el gozo, la plenitud y la limpieza de hechizos.

Hay un momento donde al realizar este desplegamiento de la realidad plegada, estás trabajando para el arquetipo.

Era importante no olvidar tu origen, pero ahora es el tiempo de la realidad, o sea de ser.

Estamos en el fin de la oscuridad y eso es lo que significa el 20-12, que tanta alarma provocó en su momento junto a tantas expectativas de acercamiento a la maravilla.
Hablar del 20, según el código Tzolkin es hablar del sol, o sea de la luz, donde el sello 20 es el sol, y también lo es hablar de la sociedad de la estrella o sociedad de seres humanos iluminados, que son criaturas celestes y viven en una dimensión celeste, donde la onda 20 es la estrella.

Esto está siempre dirigido a todos los seres humanos. Por eso no es un asunto folclórico, donde se manifiestan tradiciones ancestrales, ni étnico, donde se refuerzan las barreras y tú no eres yo porque no eres de mi clan, sino que el 20-12 es un asunto que atañe a todos los seres humanos sin excepción.
El 20-12 es el humano iluminado, y eso es lo mismo que hablar del arquetipo humano, que no es creado por el ser humano sino CANALIZADO por el ser humano, para lo cual necesita eliminar los obstáculos de esa canalización.
Entendemos que canalización no es lo mismo que meter una masa en un tubo y empujarla para que salga por el otro lado como un churro o un embutido, o un dibujo con crema pastelera con merengue o chocolate, sino que canalizar dimensiones superiores es expandir tu conciencia, tu ser y tu aura, y expandir también los contenidos de lo óptimo, de tal manera que lo que te rodea es la realidad de lo óptimo, donde reconoces al otro como tú porque los lazos que unen la realidad son amorosos, luminosos, de colaboración y de entrega, y donde no necesitas ser quien no eres, porque no eres el más fuerte ni nunca lo serás, al menos no ininterrumpidamente; si quieres ser el más sanguinario, solo podrás serlo durante un breve tiempo, porque habrá otro que lo será más que tú.

Canalizar lo óptimo es eliminar la referencia a la depredación, al abuso, al miedo y a la necesidad, permitiendo entrar en la consistencia real de la maravilla, donde todo es posible si está acompañado de una emoción amorosa y cuanto más intensa mejor.
El arquetipo del ser humano es el ser humano de la quinta dimensión, que no tiene días nefastos, porque no existe lo nefasto; no necesita mirar qué le depara el futuro o con qué energía se va a encontrar, como quien necesita acertar, sino que se instala en la plenitud y en el gozo.

La referencia al miedo, a la necesidad de sentirte protegido por la capacidad de atemorizar que inhiba a tus enemigos, o a ser más poderoso siendo las demás personas como juguetes en tus manos, son una referencia de tercera dimensión.
La referencia a la necesidad de acertar puede ser de cuarta dimensión, pero estamos en el tiempo del fin de la oscuridad, que es un encogimiento de la realidad, y el humano expandido, o sea la persona que encarna el arquetipo humano, encarna también lo óptimo y la semejanza de lo óptimo, que coloquialmente se denomina con cuatro letras en este idioma puente: D, I, O, S.

Hablar de Dios es hablar de tu familia y de ti, y ese es el clan.
De eso han hablado todas las tradiciones, porque era importante no olvidar tu origen, pero ahora es el tiempo de la realidad, o sea de ser.