¿Existe el amor?

Podemos preguntarnos si existe el amor. Podemos preguntarnos si el amor da vida.
En algún momento, desde la integridad de la persona, es importante que haya una respuesta, porque la respuesta es “sí, existe”.
Si tu respuesta ha sido “no existe”, entonces, osa, atrévete a pedirle a Isis, a Miguel, a Rafael que vayan en favor tuyo. Rafael son las hadas. Pídele a tu hada madrina lo que necesitas.

Podemos preguntarnos ¿existe Isis?

Podemos preguntarnos ¿existe Isis?, o decir “Isis no existe”.
Isis busca los trozos de su marido Osiris, troceado, y lo reconstruye. ¿Existe o no existe? El amor, ¿existe o no existe? ¿El amor da vida o el amor no da vida?

En algún momento es importante situarte ante esa pregunta: ¿el amor da vida o eso son tonterías?, ¿existe o no existe?

¿Existe el arcángel Miguel y el ejército?, ¿existen las células madre y las defensas, todo a favor tuyo, o no existen?

Sí existen, claro que existen.
En el nivel máximo necesitan que existas tú, que estés despierto y lo afirmes.

Hay un ejército que te defiende permanentemente

Hay un ejército que te defiende permanentemente. “Ejercito” quiere decir fuerza, fuerza poderosa. Hay un ejército o fuerza poderosa que te defiende permanentemente, que te cuida y protege permanentemente, incluso cuando duermes, estás distraído, te equivocas, eliges mal o pierdes el rumbo.
Estamos hablando de un ejército como fuerza, y fuerza es energía. El ejército es visible, la fuerza se siente. La energía no se ve, a veces no se siente, pero es algo totalmente real. La energía pertenece al lenguaje y escenario de la ciencia; pertenece al lenguaje tecnológico e hiperpractico de hoy.

Hay una energía, en otra terminología un ejército, que te protege permanentemente, incluso cuando duermes, estás distraído o equivocándote, eliges mal o vas contra ti. Y ese ejercito son tus defensas.
Hay una fuerza organizada, como un ejército, que te defiende permanentemente. Tiene varias líneas de acción. Primero actúa a través de microorganismos, sobre todo bacterias amigas. No son solo bacterias, sino que hay toda una vida microscópica organizada que no eres tú pero que te cuida y te protege permanentemente.

Luego hay otra línea de defensa que proviene de tu propia química, mediada por tus genes y cromosomas que aparece en forma de hormonas, enzimas, linfocitos, macrófagos, etc.
Esta línea defensiva, este segundo cuerpo de ejército está en conexión con tus ancestros y con tus karmas y responde a patrones instalados, que tú puedes modificar, sanar o recuperar a través de TU INTEGRIDAD, a través de tu acción integra, tu palabra integra y tu pensamiento íntegro.
Luego hay otro nivel, otra línea más profunda y es la que representan las CÉLULAS MADRE.

El primer nivel, el de los microorganismos, tiene que ver con la higiene, con la alimentación, con el agua, el aire, etc. Se sanea con cosas externas: buena alimentación, buen agua, buen oxígeno, ejercicio, etc.
El segundo nivel, el de la química interna relacionada con los cromosomas y por tanto con los ancestros, se sanea con integridad, con agradecimiento, con perdón y con honra.
Pero el nivel más profundo dónde actúan las células madre se sanea desde lo sagrado.

La sabiduría expresada por las tradiciones habla del arcángel Miguel como el jefe de un ejército. En parte, esto es como un lenguaje místico-religioso, pero en realidad es también una expresión de ciencia, por cuanto es el resultado de una práctica, es decir, de sucesos que ocurren en la vida real, solo que ese conocimiento científico habla de Miguel como jefe de un ejército antes de que el lenguaje científico conozca la existencia de células madre.
Hablar del arcángel Miguel es como hablar de las células madre cuando ni siquiera sabes que existen células madre. Pero la experiencia sí existe y cualquier persona invocando al ángel Miguel consigue vencer enemigos poderosos y reconstruir la vida.

Por eso es importante reconocer que hay un ejército poderoso que te cuida permanentemente; es importante reconocer que toda la vida, que toda la fenomenología y todo lo que sucede está en favor tuyo.
Todo lo que existe y ha existido está en favor tuyo y te está mirando. No se trata de que vayas al bar, limpies tu casa o compres ropa bonita, sino que de alguna manera se trata de que despiertes la realidad de lo sagrado, es decir, que permitas y desees el despertar de tu ser espiritual, llevando a toda la humanidad contigo.