Si la mente es el recuerdo del fracaso, del dolor, del resultado de haberte equivocado, entonces te lleva a ese mismo lugar, al dolor

Si la mente es el recuerdo del fracaso, del dolor, del resultado de haberte equivocado, entonces te lleva a ese mismo lugar, al dolor.
Si la mente es el recuerdo del amor, entonces te lleva a la vida, porque el amor te lleva a la vida. La vida y el amor están en el mismo lugar.

El recuerdo de la salud despierta las células madre, al regenerar el cuerpo. El recuerdo de la voz, el recuerdo de cuando editas mentalmente, siguiendo el lenguaje de las computadoras, la imagen de la persona amada, la atrae a la vida.
Eso es lo que expresa Isis. Isis en esa mitología, al recordar a su amado, lo atrae a la vida, porque lo ama. Es lo mismo que hacen las células madre, que se ponen en marcha para reinstalarte en la plenitud vital. Si el hígado se enferma, regeneran el hígado; si el ojo se enferma, regeneran el ojo; si el hueso se enferma, regeneran el hueso…. Porque te aman.
Lo hacen no por un beneficio o por cualquier otro sistema que pudiera haber, sino porque te aman. Te reinstalan en la vida, te recuperan.

Eso es lo que actúa a través del arcángel Miguel, que pone en marcha el ejército del amor, para atraerte de nuevo al territorio del amor. Por eso es importante para resituarte, editarte en el territorio del amor, reconocer cuándo has actuado siguiendo el ego, es decir, cuándo has abandonado el territorio del amor. La conexión con Miguel supone un trabajo espiritual en relación con el reconocimiento de aquello donde no actúas en favor del amor, para reconectar de nuevo, porque cuando actúas en favor del ego, es decir, cuando no actúas en favor del amor, se produce una ruptura con la línea nutricia del amor que sustenta la vida.
La conexión con Miguel es la conexión con el ejército, con la fuerza del amor, que te reinstala en el territorio de la vida. Pero parte del trabajo personal es encontrar dónde te alejaste del amor, dónde te prostituiste, dónde entregaste tu vida a cambio de algo que no era la vida.

La conexión de la vida es una conexión nutricia, y cuando se rompe esa nutrición se produce una especie de isquemia, de falta de oxigenación, de falta de vida. La forma en que Miguel te defiende es reconectando la vida. La vida solo necesita que aparezca ese ejército si se ha producido la ruptura. Si no, la vida se sitúa en la plenitud, pero a su vez esa plenitud supone que puedes llevar el peso de aquellas personas que han producido esa ruptura, esa isquemia, porque de alguna manera esa persona eres tú.
Cuando eso sucede, entonces tú eres Miguel.

¿Existe el amor?

Podemos preguntarnos si existe el amor. Podemos preguntarnos si el amor da vida.
En algún momento, desde la integridad de la persona, es importante que haya una respuesta, porque la respuesta es “sí, existe”.
Si tu respuesta ha sido “no existe”, entonces, osa, atrévete a pedirle a Isis, a Miguel, a Rafael que vayan en favor tuyo. Rafael son las hadas. Pídele a tu hada madrina lo que necesitas.

Podemos preguntarnos ¿existe Isis?

Podemos preguntarnos ¿existe Isis?, o decir “Isis no existe”.
Isis busca los trozos de su marido Osiris, troceado, y lo reconstruye. ¿Existe o no existe? El amor, ¿existe o no existe? ¿El amor da vida o el amor no da vida?

En algún momento es importante situarte ante esa pregunta: ¿el amor da vida o eso son tonterías?, ¿existe o no existe?

¿Existe el arcángel Miguel y el ejército?, ¿existen las células madre y las defensas, todo a favor tuyo, o no existen?

Sí existen, claro que existen.
En el nivel máximo necesitan que existas tú, que estés despierto y lo afirmes.

Hay un ejército que te defiende permanentemente

Hay un ejército que te defiende permanentemente. “Ejercito” quiere decir fuerza, fuerza poderosa. Hay un ejército o fuerza poderosa que te defiende permanentemente, que te cuida y protege permanentemente, incluso cuando duermes, estás distraído, te equivocas, eliges mal o pierdes el rumbo.
Estamos hablando de un ejército como fuerza, y fuerza es energía. El ejército es visible, la fuerza se siente. La energía no se ve, a veces no se siente, pero es algo totalmente real. La energía pertenece al lenguaje y escenario de la ciencia; pertenece al lenguaje tecnológico e hiperpractico de hoy.

Hay una energía, en otra terminología un ejército, que te protege permanentemente, incluso cuando duermes, estás distraído o equivocándote, eliges mal o vas contra ti. Y ese ejercito son tus defensas.
Hay una fuerza organizada, como un ejército, que te defiende permanentemente. Tiene varias líneas de acción. Primero actúa a través de microorganismos, sobre todo bacterias amigas. No son solo bacterias, sino que hay toda una vida microscópica organizada que no eres tú pero que te cuida y te protege permanentemente.

Luego hay otra línea de defensa que proviene de tu propia química, mediada por tus genes y cromosomas que aparece en forma de hormonas, enzimas, linfocitos, macrófagos, etc.
Esta línea defensiva, este segundo cuerpo de ejército está en conexión con tus ancestros y con tus karmas y responde a patrones instalados, que tú puedes modificar, sanar o recuperar a través de TU INTEGRIDAD, a través de tu acción integra, tu palabra integra y tu pensamiento íntegro.
Luego hay otro nivel, otra línea más profunda y es la que representan las CÉLULAS MADRE.

El primer nivel, el de los microorganismos, tiene que ver con la higiene, con la alimentación, con el agua, el aire, etc. Se sanea con cosas externas: buena alimentación, buen agua, buen oxígeno, ejercicio, etc.
El segundo nivel, el de la química interna relacionada con los cromosomas y por tanto con los ancestros, se sanea con integridad, con agradecimiento, con perdón y con honra.
Pero el nivel más profundo dónde actúan las células madre se sanea desde lo sagrado.

La sabiduría expresada por las tradiciones habla del arcángel Miguel como el jefe de un ejército. En parte, esto es como un lenguaje místico-religioso, pero en realidad es también una expresión de ciencia, por cuanto es el resultado de una práctica, es decir, de sucesos que ocurren en la vida real, solo que ese conocimiento científico habla de Miguel como jefe de un ejército antes de que el lenguaje científico conozca la existencia de células madre.
Hablar del arcángel Miguel es como hablar de las células madre cuando ni siquiera sabes que existen células madre. Pero la experiencia sí existe y cualquier persona invocando al ángel Miguel consigue vencer enemigos poderosos y reconstruir la vida.

Por eso es importante reconocer que hay un ejército poderoso que te cuida permanentemente; es importante reconocer que toda la vida, que toda la fenomenología y todo lo que sucede está en favor tuyo.
Todo lo que existe y ha existido está en favor tuyo y te está mirando. No se trata de que vayas al bar, limpies tu casa o compres ropa bonita, sino que de alguna manera se trata de que despiertes la realidad de lo sagrado, es decir, que permitas y desees el despertar de tu ser espiritual, llevando a toda la humanidad contigo.