El cristianismo no es la moralidad, es la libertad

El cristianismo no es la moralidad, es la libertad. El cristianismo es la libertad, no la moralidad.
El integrismo es moralidad, o sea una línea entre buenos y malos, entre correctos e incorrectos, pero no la libertad sino la obligación. El cristianismo es la libertad porque no es la obligación, ya que la obligación es la moralidad, pero el cristianismo es la virtud sin esfuerzo.
La maravilla, el gozo, la gloria, el amor y la virtud sin esfuerzo son la naturaleza de lo divino, de Dios, y el cristianismo y la Navidad es el nacimiento de lo divino en ti. El nacimiento de lo divino en ti es la conciencia, el reconocimiento de que en tu interior y en tu esencia está Dios, y ese reconocimiento es como un nacimiento porque inicia un tiempo nuevo.
Pero también es un despertar. Es el despertar de la conciencia. La conexión con lo divino puede ser representado simbólicamente con el nacimiento de un niño. Y esa experiencia de tu conciencia te hace libre. Te libera del miedo, te reconecta con la plenitud y con tu esencia, que es el amor y la virtud sin esfuerzo.