Los eclipses son de alguna manera una llamada de atención al despertar

Este mes contiene dos eclipses, siendo los eclipses momentos donde la habitual alternancia sol-luna se ve interrumpida o modificada, apareciendo entonces lo no habitual.
Ante lo no habitual, la persona se despierta en un grado u otro, aunque simplemente sea porque se activan los escáneres elementales de la supervivencia.
Lo habitual te duerme y lo inhabitual te despierta, en forma primaria. Si eres conductor y vas por una vía nueva que desconoces, aumentas tu atención. Incluso si eres peatón viandante y de repente te encuentras en una calle o lugar que no conoces, aumentas tu atención, dándote cuenta de que estás perdido o distraído, a no ser que estés caminando sin rumbo y entonces también vas con atención mirando cosas nuevas.

De modo que los eclipses son de alguna manera una llamada de atención al despertar.
En este tiempo, en que nos encontramos en la primera primavera después de la finalización del año maya 2012-2013 donde se anunciaban grandes cambios, hay dos eclipses, que están situados sobre contenidos fundacionales asociados al ser humano, que se reconoce unido a todos los seres humanos.
En este mes de abril aparecen un eclipse de luna y un eclipse de sol. Eso ya solo a muchas personas les incita a mirar.
El eclipse de luna se superpone sobre una fecha especialmente significada, porque la luna llena de primavera es la luna llena de la libertad y traduce la Pascua. Por debajo, de modo no visible a no ser que investigues y mires más profundamente, se encuentra la nave de Isis, con todos sus contenidos asociados a la inmortalidad y a la resurrección, y como una actualización emergente, es decir hacia fuera de la pascua de la libertad, aparece la pascua de la resurrección.

Con emergente hacia fuera queremos decir que lo que era un hecho vivido en la familia se presenta como algo dirigido a todos los seres humanos, de modo que hay una escalera ascendente donde un ser humano tiene una experiencia personal iluminatoria, es decir se ilumina, y transmite esa iluminación a sus hijos, y sus hijos a sus hijos, y los hijos de los hijos transmiten esa iluminación a sus hijos, y estos a sus hijos. De modo que hay una progresión de la transmisión de esa experiencia, pero mientras sucede dentro de la familia en forma creciente, también aumenta en forma mucho más creciente todo el entorno ajeno que corresponde a la humanidad, y en un determinado momento lo conveniente es la transmisión, no a la familia sino a lo ajeno a la familia. Ese momento es el que da inicio a la Era Común, y ya la Pascua y la nave de Isis no es hacia la libertad sino hacia la resurrección, incluyendo a todos y más exactamente a “todos sin excepción”, o sea a todos-todos.

Para la comprensión del asunto, se produce también la necesidad del desarrollo de la ciencia del alma, entendiendo que psicología es ciencia del psiquis, que es el alma.
En un determinado momento se accede a lo transpersonal, que es traducible en el código Tzolkin al descubrimiento del espejo. El espejo como sello da fuerza al mago, que es quien recibe la información del Tzolkin, y el espejo como onda te lleva al nuevo nacimiento, es decir a la experiencia de la Pascua en sus dos vertientes, ya que estando el amor en el programa del arquetipo humano, solo es libre el ser humano cuando ama.
El ser humano es libre cuando es libre para amar, y el descubrimiento del territorio del amor es el del territorio de la libertad.

A partir de un determinado momento ya no era un valor para el matrimonio el tener hijos para perpetuar la especie o el que fuesen una garantía de seguridad, beneficiosa simplemente porque daba seguridad económica. La mujer, o sea la energía femenina, podía ser sacrificada y transformada en objeto, comprable y vendible, y se podía llegar a pensar que era benéfico incluso santo que un hombre rico sustentase como esposas a varias mujeres, sobre todo porque fuesen pobres, y que era generosidad el que la riqueza usase el matrimonio de la pobreza. Pero la riqueza puede ser generosa con la pobreza sin poseerla, simplemente dándole una parte de su riqueza. Otra cosa se llama abuso de la pobreza, donde para sobrevivir abandona el ser persona para ser cosa.

Cuando se produce un eclipse de luna, que en este caso es total indicando así su grado máximo, es porque la luna llena entra en el territorio de lo que se denomina nodo, que es donde la órbita de la luna se sitúa en la eclíptica u órbita de la tierra, lo cual sucede cada 6 meses, estableciendo así un eje nodal.
Ese eje nodal es el que opone también el verano con el invierno y la primavera con el otoño, y también el que opone la nochebuena con la noche de San Juan, o el cumpleaños del mundo con la Pascua. Es decir, que el eje nodal es algo conocido en muchas tradiciones.

Pero lo que nos interesa es resaltar que el eje nodal se refiere a la limpieza del karma.
En este 2014, en un momento de inicio o fundacional, también sucede una limpieza del karma, porque en el día de la luna llena, Marte, que está retrógrado desde hace tiempo, llega a sus momentos más cercanos a la tierra, siendo Marte el regente del signo astrológico asociado el nuevo nacimiento, Escorpio.
Marte también es regente del inicio de la primavera, porque es el regente de Aries, que también es conocido como Nisán y que a su vez es el propio inicio del zodiaco.

Así, Marte, asociado con la guerra, también conviene asociarlo como INICIO. Inicio como Aries, y nuevo nacimiento, que es nuevo inicio, como Escorpio.
Marte se pone conjunto con la Luna en su viaje retrógrado, mientras que la Luna se dirige precisamente hacia el signo que significa el nuevo nacimiento, que es Escorpio, estando situado el Nodo exactamente donde se unen Escorpio y Libra, que es donde se va a producir esa señal del eclipse total de Luna, indicando hacia donde se dirige la humanidad, que es hacia un nuevo nacimiento.

En el otro extremo, el Sol, desde Aries se está dirigiendo hacia Tauro, hacia el otro extremo nodal que está en la frontera entre Aries y Tauro.
Esa frontera entre Aries y Tauro y entre Escorpio y Libra es donde por un lado está el territorio de Marte, y por otro lado el territorio de Venus, es decir amor-guerra.
Mientras lo que representa la guerra se dirige al territorio del amor, lo que se ilumina por la entrada del sol es también el territorio del amor asociado a Venus como regente de Tauro. El sol ilumina Tauro mientras Marte abandona su territorio para dirigirse a territorio de Venus. Y Isis o la luna llena se sitúa justo en esa frontera.

Lo que se produce tiene recurso al código Tzolkin, porque en ese momento la luna puede ser vista con el color rojo, entendiendo que aquello que se inicia con la luna roja es el castillo verde.
Kármicamente son necesarios muchos trabajos internos en colaboración con la libertad y con la resurrección, porque lo que no te permite ser libre y resucitar son contenidos internos, entendiendo que el amor, que traduce una emoción que te libera y haces bien en escucharla, es un estado de conciencia. De modo que no se ama por emoción en plenitud, sino se ama por acceder evolutivamente a la realidad del amor.

Si solamente amases emotivamente, amarías traduciendo tus gustos o lo que te da satisfacción. Pero el amor en plenitud, es decir desde lo óptimo, no es una recompensa sino una totalidad, una forma de ser y estar, y entonces se produce una alquimia, porque también amas a tu enemigo, es decir a aquella persona que crees momentáneamente que es tu enemigo, y eso traduce evolutivamente el nivel de lo óptimo, porque puedes encontrar como aun siendo enemigo de lo óptimo, lo óptimo siempre te da amor, y eso también es un despertar.

El sol en tauro traduce los valores, que también pueden ser riqueza y dinero, porque pueden ser materiales o espirituales según sea una persona, y se sitúa desde el nodo sur precisamente iluminando qué son los valores y qué es el dinero.
El sol en este momento está en Aries, que es donde se produce el eclipse, pero el Nodo y el caminar del sol es hacia Tauro.
Hay una iluminación de los valores, pero la orientación se marca hacia el otro extremo nodal y lo que significa es volver a nacer.