La pareja Ra-Hathor: luz y ver

Ra es la luz, y la luz forma pareja con el ver, que es Hathor.
La luz forma pareja con el ver. La consecuencia de que hay luz es ver. De esa forma, el ser humano no es luz sino que es el ver. El ser humano existe para ver. Y esa es la pareja Ra-Hathor.
El ser humano tiene que ponerse en Hathor, que tiene un significado como amor, o sea, ver la maravilla, que en el código maya sería el águila.
El ser humano tiene que ponerse en Hathor, porque esa es su función. No es la de sustituir la luz sino la de ser el ojo de Ra, que todo lo ve amorosamente y dice “todo está bien”.
La luz forma pareja con “todo está bien”. De eso también habla el Génesis.

Ra parece que es el único y que es el más importante, pero surge junto con Hathor, que es el ojo de Ra. Surgen a la vez. Pero la operación, la acción de ver, y sobre todo de saber que estás viendo, aparece después.
Aunque estás viendo, no sabes qué es lo que estás viendo, porque no tienes aun conceptos. Por eso parece que Ra es lo primero, pero solo en la apariencia, porque Ra, que es la luz, viene con la posibilidad de ver, y ahí es donde sucede el despertar. Pero está desde el principio, porque una luz que no sea para ver, no es luz.

Los dioses son conceptos o ideas que te quieren decir algo

Si Ra es un ojo es porque la luz es ver.
Ra es el dios de la luz, pero los “dioses” son conceptos, es decir IDEAS, ese tipo de ideas charlatanas que siempre te quieren decir algo.
Cuando todavía no se habían inventado los conceptos a los que ahora se llama conceptos elevados, se le llamaba “dioses”. Por eso, todos esos dioses son palabras de lenguajes antiguos, que no se han traducido.

Los conceptos también son fuerzas creadoras, porque modifican tu comportamiento y así entran en lo real. Crean lo real, la realidad, y a ti también te crean en cuanto que eres lo que haces. Por eso, como fuerzas creadoras de lo que hay, o sea de lo que aparece, también se les puede llamar dioses, dioses creadores o fuerzas creadoras.
Es un código antiguo.

Ra es un ojo, o sea la luz. Es ver, pero también es un concepto o una palabra. La iluminación es parte de un dialogo, porque la realidad es como un discurso o charla. ¿Con quién? Bueno, no lo sé. Pero el ensueño parece una oración.

El mago quizás solo necesita palabras, llenas de amor. Quizás la realidad sea eso. El espejo es la realidad, o sea lo que ves.

Una gota, además de agua es un arco iris. Eso es como la felicidad para los seres humanos

Privilegio, técnicamente según el copyright técnico de la RAE, que gobierna estos asuntos de lo que significan las palabras al menos en el nivel de los despachos, significa “exención de una obligación o ventaja especial que goza alguien”.
La pregunta es, si usted está exento de una obligación, repentinamente ¿qué se le produce a usted?, ¿agradecimiento o piensa usted qué injusto es el mundo?
En la segunda posibilidad sería “ventaja especial “. Si usted se encuentra de repente agraciado por una ventaja especial, ¿qué se le ocurre?, ¿surgirá agradecimiento o pensará qué injusto es el mundo?
Si usted va caminando y de repente se encuentra con un paisaje maravilloso, usted dice “qué bello” o “qué injusto es el mundo, con tantas personas que no pueden ver esto”.
Si alguien tiene con usted un detalle y le regala un libro o una sonrisa, cree que su corazón está agradecido y contento o estará diciendo “qué injusto es el mundo”.

El asunto es proponer el agradecimiento, la alegría o como quiera que se llame el asunto, es decir vivir la realidad sin juicio, como forma de elevar la vibración del planeta, permitiendo a la luz pasar a través tuyo para que llegue a todos, sin secuestrarla.
Hay un cookie o galleta de información donde se han incluido elementos que pueden llevar a la confusión, porque llevan al enfrentamiento, y por tanto llevan a la infelicidad estéril.

El abuelo Chaplin era un maestro de este tema, porque con sus zapatos rotos y su ropa ridícula era feliz, independientemente de las circunstancias externas.
Descubrir el mundo y la dimensión de las emociones, que son cosas que no se pueden romper si se caen, es descubrir el gozo y también el alma. El tiempo en que estamos es el tiempo de recuperar el alma.

El engaño que se produce en la cookie o galleta de información es el de querer hacerte creer que la tercera dimensión, donde se afirma el ego y lo demuestra poseyendo cosas, excluyendo a los demás y abusando de la fuerza directa o por intermedio de otros, es la realidad óptima. El engaño es pensar que los privilegios son excluyentes, que hay personas que tienen privilegio y otras tienen sufrimiento.
Personas empáticas y amorosas muerden un anzuelo dentro de la galleta o cookie y parecen quedar atrapados en esa dimensión de las cosas, viviendo una vida infeliz, no por ellos sino porque es injusto.

Muchas de estas personas no saben que ellos mismos quizá son ángeles, o que de alguna manera están tratando de encajar las realidades de las demás personas, o tendiendo puentes a la sociedad de la estrella.
Por ello durante cierto tiempo son parcialmente infelices, porque nadie puede ser “totalmente” infeliz. Lo importante es ampliar la felicidad y una de las formas de hacerlo es mirándola. Viendo la parte de felicidad de tu vida, siempre crece, y la parte de infelicidad busca trabajo en otro sitio.

Esto es lo que nos cuenta el abuelo Charles Chaplin en tantas de sus imágenes simbólicas. Quizá en otro tiempo hubiese utilizado la piedra, pero como ya estaba inventado el celuloide –gracias celuloide-, nos informó ampliamente de esa vía a la estrella.

Algunas personas, que posiblemente sean todas en cuanto escarben un poco en sus recuerdos, se dan cuenta que la felicidad es un destello que aparece súbitamente, sin mucha referencia al esfuerzo que han puesto en conseguir algo, ni siquiera con referencia a haberlo logrado.

Los seres humanos somos un poco como el agua, o parodiando un poco la forma de hablar de esta página diríamos que somos bastante como el agua.
El agua es agua, hay mucho agua por todos los lados, y de repente, una gota, además de agua es un arco iris. Eso es como la felicidad para los seres humanos. Vas de aquí para allá y de repente aparece un arco iris, o sea eres feliz.

Claro, pero si no lo ve nadie, ni siquiera el arco iris es un arco iris.
Un arco iris no es agua y luz, si no hay un ojo que lo ve. Traducido al human@, el asunto es que el human@ es un arco iris que es felicidad ante los ojos de ÉL.
El ser humano es feliz cuando Dios le ve, que es el ojo que te ve siempre. Entonces, debería ser siempre feliz el humano, pero no, solamente lo es cuando él mira a Dios y entonces se da cuenta de que Dios le está mirando.
Ese es el arco iris. Ese es el privilegio y ese es el trabajo.

Es privilegio porque es gozo, y es el trabajo, porque a través tuyo Dios puede ver también. Pero si no le miras, paras esa luz y encima no te sientes bien; quizá necesites buscar dinero porque sabes que te falta algo, o emborracharte, porque sabes que te falta algo, o robar… Bueno, ya paro, simplemente te falta algo; te falta tu privilegio, te falta tu trabajo: ver.