Lo importante no es lo que ves sino lo que haces

Lo importante no es lo que ves sino lo que haces. Lo importante no es pensar que una cosa es buena o mala. Lo importante no es determinar que tales personas son injustas o que otras son tratadas con desprecio. Lo importante no es decir quién lo hace bien y quién lo hace mal, qué es lo justo y qué es lo injusto, sino lo que importa es lo que tú haces.

Vivimos con una avalancha de información y puedes pensar que una persona es injusta y que en tal situación debía haber una ayuda. Puedes estar en un mundo de pensamientos, pero lo importante es cómo te relacionas con cada persona que se relaciona contigo.
Puedes pensar que hay mucha injusticia, pero si una persona te pide ayuda a lo mejor piensas que no la necesita, que solamente es un aprovechado.
Así, en un mundo teórico te sitúas de manera exigente, pero en un mundo práctico, donde se está construyendo la realidad a través de los actos, en ese mundo de lo que está sucediendo en el tiempo, quizá tu comportamiento no sea solidario, porque desconfías.
No es solidario porque no quieres perder el tiempo. Puedes considerar que se debería hacer tal o cual cosa, pero eres incapaz de perder el tiempo y piensas “no, no, otro día, que tengo prisa”, “no, no me puedo parar aquí, porque tengo que ir deprisa a tal sitio”.

Entonces, en un mundo de pensamientos puedes tener unas valoraciones extraordinarias, acerca de lo que se debería hacer y de lo que no, pero cuando a ti te toca hacer, resulta que la prioridad no es el otro sino que eres tú.
Por eso es importante lo que haces.

Cuando el ser humano es transcendente puede formar parte en plenitud de otro UNO

La onda de la estrella, que es la onda 20 desde el propósito expresado por el sello 8, unifica los contenidos de la estrella (sello 8 y onda 20), del humano (onda 8) y del sol (sello 20).
La estrella, al pasar de la consideración de sello a su expresión en forma de onda, unifica los contenidos de la unidad aislada que está expresada por el sol, es decir como “uno solo”, pero que aparece como transcendente (onda 20 sello 13).

El sol es una estrella y en la sociedad de las estrellas es una más, es decir, se encuentra con sus pares, y esto sucede cuando alcanza su momento transcendente. Pero como sello está expresando algo que también resuena en su nombre, que es solo.

Es decir, el sol es como una vivienda donde solo hay una persona. Toda la vivienda y todo ese espacio y escenario tienen sentido desde la vivencia de esa persona, que decide dónde están las cosas y qué utilización hace de ellas; si las quiere manchar o limpiar es su criterio.
El sol, que también está solo en su espacio, hace lo mismo.
Pero cuando esa persona sale de su vivienda, se referencia con las demás personas; es uno más en la ciudad, en el país o en la tierra.

La otra referencia de la estrella es con el humano (onda 8). El ser humano tiene una actuación donde está solo y no hay leyes, presencias ni valoraciones exteriores, sino solamente las que emanan de sí mismo. Cuando el ser humano es transcendente en ese ámbito donde está solo, puede formar parte en plenitud de otro UNO. Pero este uno ya no expresa soledad o aislamiento, ya no es uno cuando está solo, sino que expresa unión.

El nivel de transcendencia que ha adquirido cada persona no es un deseo ni una consideración mental acerca de lo correcto y lo incorrecto, ni el resultado de una moral o una legislación. Es el acceso a otro nivel de la realidad donde actuar en modo contrario a lo que sugiere tu vibración interior es imposible, tanto como que digas que no estás viendo a una persona que está delante de ti. Es decir, se trata de una presencia de la realidad que no necesita convencimiento; es pura evidencia.