Los seres humanos somos muy parecidos a las antenas

26/2/2017
Los seres humanos somos muy parecidos a las antenas. Antes no lo sabíamos porque no había antenas, ya que han comenzado a existir hace menos de doscientos años. Sin embargo, ahora puede haber más de 20 antenas por cada persona. Esto quiere decir que, si hay varios miles de millones de habitantes, puede haber varios miles de millones multiplicado por 20 de antenas.

Las antenas reciben la energía eléctrica y la transforman en energía electromagnética, o bien al revés, reciben una energía electromagnética y la transforman en una energía eléctrica. Quiere decir que las antenas reciben y emiten, o emiten y reciben simultáneamente.

Los seres humanos también reciben y emiten vibraciones. Puede ser que reciban una vibración y la transformen en un discurso, modificando el tipo de energía. O bien reciban un discurso y lo transformen en una vibración emocional. Hay un intercambio entre la emoción y el discurso.
Por eso conviene ir al origen de esa vibración o discurso, para ver de dónde procede lo que estás diciendo o lo que estás sintiendo. Hay un momento en que conviene verificar qué es lo que estás transmitiendo.

De repente alguien dice algo importante, interesante o decisivo solo que no te das cuenta

De repente alguien dice algo importante, interesante o decisivo solo que no te das cuenta hasta después de 10, 15 o quizá 20 años.
De repente te das cuenta de que eso es lo importante en ese momento y entonces te sirve, te resuelve, te sitúa en lo real y tú lo tienes porque alguien en algún momento ya te lo había entregado, aún si en aquel momento aquello no era bien recibido.

Es importante la palabra porque es luz.
Es importante decir lo que tengas que decir.

María Magdalena es un símbolo, una palabra

María Magdalena es un símbolo, una palabra. Pero un símbolo no es que no sea nada, una cosa o una persona, sino que, al contrario, precisamente por no ser solamente una persona o una cosa, un símbolo es mucho más.
Es mucho más no porque haya algo que pueda ser más, más cosa o más persona, ya que en cada persona está la realidad Dios, sino que es más como traduciendo la realidad espiritual de dimensiones superiores.

El símbolo se sitúa y vive en dimensiones superiores a la dimensión puramente material que conforma la realidad ordinaria, donde la luz en un descendimiento toma forma, o sea aparece como materia, donde los átomos están muy juntos en una realidad plegada apareciendo como forma.
Las cosas en esa dimensión tienen forma y las personas a través de su cuerpo tienen forma reconocible. Esa es la razón de la forma. Permite que las cosas sean reconocibles y puedan ser nombradas y reconocidas a través de su nombre.
A través de su nombre, es decir de la palabra que identifica las cosas y las personas por su cuerpo, aparece una realidad comprensible que puede ser descrita con palabras y luego con frases, lo cual permite el aprendizaje y el dialogo.

La palabra, el dialogo, el reconocimiento, la información y la expresión son lo propio de María Magdalena. María Magdalena ve, comprueba y reconoce la resurrección, es decir aprende e interioriza cómo la vida es superior a la muerte, recibiendo el encargo de trasmitirlo. Eso significa que recibe la misión de enseñar con su palabra a los discípulos, que son los que están buscando la vida y el conocimiento, y que están dialogando con el espíritu a través de señales.
Por eso María Magdalena aparece como un arquetipo, como un símbolo y no necesita ser una persona porque son todas. María Magdalena son todas las personas que experimentan la resurrección, o sea que dan el salto dimensional, cosa por otra parte que está en su programa como posibilidad. De modo que en realidad lo que sucede es que despliegan y ocupan su realidad. En dos palabras: se despiertan y salen de la irrealidad a la realidad. Pasan.

La fuerza y realidad trascendente se conocen desde antiguo en la humanidad, pero en “este tiempo”, en el tiempo del despertar, se han reinventado desde el Reiki, los mudras y la geometría sagrada. “Este tiempo” es el tiempo del triunfo aparente del cerebro o de la lógica frente al sentir, a la magia, al mundo de los espíritus y de las realidades espirituales, pero sobre todo es el tiempo PRESENTE, el aquí y ahora, en ese escenario tan cerebral, lógico y aparentemente aséptico, asociado al triunfo material, al éxito social.
Parecía que para vivir había que ser lógico, cerebral y no sentir, no escuchar tu corazón. Pero en ese mundo cerebral, materialista y dialectico ha vuelto a asentarse con fuerza la realidad espiritual, la realidad Dios, mostrando esa realidad material consumista incluso de éxito como una falsa realidad para la vida.
Los milagros son superiores como realidad a la mera productividad. Los milagros y la maravilla pertenecen a la alegría y a la vida mientras que la productividad esquilma la vida porque contamina, enferma, mata, esclaviza y te hace insensible a las necesidades de las demás personas.
Sin embargo todas las personas estamos unidas por las neuronas espejo, las neuronas de la empatía. Las neuronas espejo de la empatía muestran la realidad más allá de la dimensión material y hablan de cómo es imposible ser feliz sin conexión al todo.
Activar las neuronas espejo es activar la energía femenina y es adecuado en este momento. Por eso, en estos momentos aparece María Magdalena como arquetipo para la humanidad en el aquí y ahora. Y es conveniente entrar en ese arquetipo para que se despierte en ti y te posibilite el salto dimensional a la plenitud.

La palabra (viento) y el ensueño (noche) permiten el florecimiento de la semilla

“Lo que dices” corresponde al viento, y las imágenes que se crean en tu mente para explicar lo que te sucede, por ejemplo el sentimiento de víctima, de carencia o de injusticia, se forman en tu mente y corresponden al ensueño.

La palabra (viento) y el ensueño (noche) son lo que permiten el florecimiento a la semilla, que es tu programa. Tú puedes florecer, expandirte a ser tú, teniendo en cuenta qué es lo que dices, al expresar lo que sucede y cómo está constituida la realidad. También el ensueño, aquellas imágenes mentales interiores con las que defines tu realidad, están relacionadas con permitir o impedir tu florecimiento.

El viento y la noche favorecen el ensueño. El viento es lo que tú dices y la noche son las imágenes que tu creas.
Gracias

La energía electromagnética y la madre tierra

Utilizando el código de energía eléctrica y energía electromagnética, podemos encontrar que lo que nos ofrece la tierra es la energía electromagnética, como traducción de esa otra energía que recibe del corazón del cielo, que sería la energía eléctrica.
La tierra nos ofrece armonía, nutrición, espacio para vivir, belleza… Podemos encontrar en ella un montón de cosas maravillosas, como agua dulce, aire limpio, etc. Pero también podemos encontrar que actuamos con la madre tierra como un depredador, esquilmando y destruyendo su armonía y belleza en beneficio propio, como si nos fuera a faltar.

Nos encontramos ante algo que está dirigido al despertar de la conciencia. Dice la sabiduría hermética que “como es arriba es abajo” y “como es abajo es arriba”, de modo que si abajo actuamos como depredadores por miedo fundamentalmente a que te falte algo que te regalan, arriba hacemos lo mismo mientras no cambiemos esa actitud. Por ese motivo, no estás arriba, sino abajo. Y solo cuando cambias y reconoces esa energía madre, de entrega para ti, puedes elevarte.

La energía electromagnética que traduce la madre tierra, para hacerse comprensible ante el ser humano, toma forma. El ser humano, al aprender los nombres de las cosas, empieza a dialogar con esa energía que la madre tierra traduce. Primero pone nombre a las cosas, que en los lenguajes más elementales son cosas materiales, reconocibles por su cuerpo.
Pero con la evolución de la humanidad, las palabras no traducen cosas con cuerpo, sino, en un porcentaje muchísimo mayor, pensamientos, ideas y sentimientos, así como el lenguaje de la ciencia, medicina, informática, economía o publicidad. Todo eso traduce cosas que no son de índole material porque no tienen cuerpo, pero sí realidad.

Esa complejidad nos lleva a la situación actual, donde descubrimos que las palabras no solo traducen la realidad, sino también crean la realidad material.
Eso lo vemos, por ejemplo, a través de los estudios sobre el cáncer, donde aparece como un conflicto no expresado y vivido en aislamiento. Y ese conflicto no expresado, esas palabras no dichas, se convierten en una energía que puede acabar contigo.
Por otra parte, también se ha experimentado con un grupo de voluntarios que van a ser monitorizados, cómo, si se dicen palabras desagradables que expresan horror, violación y frustración, al hacerles un análisis de sangre se ve, por ejemplo, que está llena de cortisol. El efecto del cortisol es bloquear glóbulos rojos, con lo cual se producen al cabo del tiempo muchas enfermedades y carencias. Pero cuando lo que se están recitando son palabras bellas y armoniosas, aparecen hormonas del tipo de la serotonina, que está considerada como la hormona de la felicidad y la armonía.

Entonces, vemos que las palabras crean realidad, de forma constatable y medible. Esto nos lleva a la consideración de dónde proceden las palabras. Vemos que detrás de las palabras hay actitudes que favorecen la forma en que vives. La realidad traduce una actitud, que es como una antena que recibe informaciones defectuosas. Por ese motivo tus palabras también contienen ese efecto.
De modo que parte del trabajo personal es observar desde dónde estás hablando; observar qué es lo que dices, para encontrar el origen con el que conectas y ver qué tipo de energía es la que estás vehiculizando y traduciendo electromagnéticamente en palabras, porque las palabras convierten en energía electromagnética, utilizando esto como un símil, otra energía que viaja y une dos puntos.

La palabra es un mecanismo evolutivo

La palabra es un mecanismo evolutivo. A través de ella hablas contigo mismo. Cuando le pones nombre a las sensaciones y emociones, a todo lo que no tiene palabras, y aprendes a reconocerlo, empiezas a ver la similitud entre sucesos objetivos externos, pero que provocan la misma sensación y emoción. Entonces, consideras los sucesos externos, las acciones y las cosas que suceden de otra manera.
Si reconoces la emoción que te provoca determinada acción, puedes evitar ser reactivo y entonces ser libre, porque cuando eres reactivo no eres libre. Si dejas de ser reactivo, desactivas la reacción y empiezas a ser tal y como tú quieres ser, comenzando a moverte en la dirección en la que quieres moverte. Cuando eres reactivo no puedes moverte en ninguna dirección. Solo eres reactivo y entonces no hay evolución.
Por ese motivo, las palabras son un mecanismo evolutivo que te permite dialogar contigo mismo, reconocerte, y empezar a SER como persona libre, no como persona mediatizada reactivamente.

Los frutos conectan con otra realidad más allá de la apariencia

Los frutos conectan con otra realidad más allá de la apariencia:
Hay quien dice que son más importantes los hechos que las palabras, como quien dice “obras son amores y no buenas razones” o “por los frutos los conoceréis”. Pero los frutos no son las obras. No son lo que haces, sino el resultado tanto de lo que haces como de lo que dices y lo que sientes. Los frutos es un resultado.

Por ejemplo, puedes plantar un árbol. Cavar la tierra, coger la semilla y ponerla es “lo que haces”. Sin embargo, que la semilla esté viva o muerta no es algo que tú haces, y que la semilla crezca y de frutos amargos o sanos tampoco, porque tú haces lo mismo para un árbol que prospera como para uno que no prospera, para un árbol que da buenos frutos o para uno que no da ninguno por mucho que lo riegues.

La vida no se produce por algo que haces, porque mira que lo intentan en los laboratorios, sino por algo que contiene la vida y que viene de donde viene la vida. “Por sus frutos los conoceréis” no te invita a mirar lo que hace la gente, cosas buenas o malas, porque eso sería juzgar. Pero no venimos a esta encarnación a juzgar sino a dar buenos frutos tú.

Cualquier cosa que hayas aprendido ha sido consecuencia de unas palabras, a través de las cuales te han enseñado. Por eso, las palabras son antes que los hechos, representando la raíz de los hechos. Las palabras dirigen lo que haces. Lo importante es fijarse en lo que dices, porque puede ser que lo que dices en tu diálogo interior tenga negatividad y posteriormente esa negatividad suceda, o tenga positividad para todos, y entonces suceda.

Eso es parte de los frutos y es independiente de lo que haces, sea vender periódicos, ser profesor o cualquier cosa que hagas. Tiene más relación con lo que sientes: amor, odio, benevolencia, miedo, etc. Con la palabra se puede manipular, pero sabemos que con las obras también. Todos los alcaldes hacen buenas obras con el dinero público, incluso los que encuentran el camino para que el dinero público también llegue a su bolsillo además de a las buenas obras.

No hay peor cosa que una tabla de obras buenas y obras malas, porque eliminar a los malos normalmente estaría considerado como una acción buena, ya que “liberas” a muchos inocentes del sufrimiento, pero luego resulta que no es así.
Determinar las obras es lo que hacen los frutos. Las obras están en la apariencia, pero los frutos conectan con otra realidad más allá de la apariencia.

La comunicación es un acto sagrado donde se trata de emitir y recibir

La comunicación es un acto sagrado donde se trata de emitir y recibir. Emitir, traduciendo y canalizando dimensiones superiores, y recibir.

Es importante el reconocimiento del espíritu y es importante el reconocimiento del alma. Tzolkin te da una información acerca del espíritu a través de tu día de nacimiento, donde aparece día, mes y año, pero también te da una información acerca del alma a través de la expresión del psicrono, donde aparece el día y el mes pero el año no es importante, porque está manifestando la repetición.
Día-mes-año permite que cada año te sitúes en un sello diferente, al menos durante 52 años; traduce algo nuevo. Pero el día y mes es una referencia a la cíclica repetición, porque cada año vuelve a aparecer lo mismo.

Si entendemos que esa repetición es una manifestación accesible del alma, nos situamos en uno de sus valores transcendentes, que es la acumulación existente de contenidos e informaciones procesadas hasta una maduración, que les hace aparecer como aprendizaje.
El aprendizaje es una expansión y nos situamos en algo transcendente en relación a la comunicación.

La comunicación es un acto sagrado cuando al hablar se expresa el espíritu, porque la palabra entonces transmite ondas de luz. Pero la comunicación es un acto sagrado cuando escuchas desde el alma, porque amplificas de forma mutidimensional, es decir en todas las direcciones posibles, los contenidos.
Cuando escuchas desde el alma, la vibración de tu alma le concede más significados a lo que estás diciendo, y en ese caso sin palabras, solamente por la vibración, despierta el alma vibracionalmente.
La escucha desde el alma es un acto sagrado de resurrección, es un acto sagrado de liberación, en el nivel vibracional.
La palabra tiene contenidos que despiertan imágenes, pero el alma produce resonancia y transmite, a través de la resonancia, vida en profundidad.

Todas las palabras son parábolas, pero si no tienen contenido son ruido, o en el nivel escrito, rayajos y manchas

El Tzolkin tiene una estructura cuadrangular expresada a través de sus cuatro colores.
De alguna manera está manifestado en los sólidos platónicos por el cubo, que es como un cuadrado pero en relieve, y eso viene a traducir la forma y la materia.
El Tzolkin adopta esa forma, de cuatro en cuatro.
Cada ensamblaje de los cuatro colores, que por separado podrían aparecer como cuatro unos, donde cada color sería uno más, está significando también “uno”. Cada uno es un uno, pero los cuatro también son uno en otra dimensión.

Esto expresa la estructura de la realidad formada por distintas capas, que van expandiéndose desde núcleos únicos hasta ensamblarse creando otra forma de la realidad. Así, cada uno de los cuatro ensamblados está presente y representa a los otros.

De esa manera, aquello que inicialmente se simboliza en el Tzolkin como un sello rojo, en ese nivel tiene también lo expresado por los siguientes sellos blanco, azul y amarillo. Los cuatro forman una realidad; no son cuatro realidades sino una realidad con cuatro aspectos. Es similar a ver a una persona de frente, de espaldas, desde arriba o desde abajo; es la misma persona pero cambiando los enfoques.

Entonces, para extraer una conclusión podemos decir que esa luz entrando en la forma, que representa al DRAGÓN, también es siempre algo de lo representado por el VIENTO, es decir comunicación y espíritu. Así, la luz entrando en la forma para cumplir una misión siempre es también espíritu, comunicación y emoción amorosa, que es lo representado por el viento.

Pero también la luz entrando en la forma, que es lo expresado por el dragón, es siempre un tiempo donde se activan las imágenes, que es lo representado por la NOCHE. Las imágenes son siempre enlazadoras, porque no debemos olvidar que la noche es soñar la abundancia para todos, no para ti, y eso es algo que obligatoriamente es enlazador, porque te une con todas las demás personas.

Y además de que esa luz cumpliendo una misión, o sea el dragón, siempre es espiritual, emocionalmente amorosa y expresión de comunicación; y que cuando accedes a ella y entras en ese tiempo las imágenes toman una vida a través de los significados que te enlazan con las demás personas; a través del cuarto color asociado a sí mismo, o sea el amarillo, es la expansión de un programa inicial, del cual tú eres consecuencia, donde “programa inicial” es la voluntad de que “sea, suceda, aparezca, viva”, expresada por la semilla.

Esto sitúa al viento, a la PALABRA, en un lugar primordial asociado a la luz, ya que el viento es una expresión de la luz cumpliendo una misión; asociado también a un significado a través de las imágenes; y asociado también a la unión de esos 4 aspectos cuando se fusionan, a la maduración del “sea” y a la expansión del programa inicial y de la voluntad creadora del programa inicial.

Entonces, resulta muy importante considerar qué son LAS PALABRAS.
Según aparece en el Popol Vuh, en su primer capítulo: “Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules. Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la oscuridad, en la noche, y hablaron entre sí”.
Ni siquiera dice que aparece Tepeu o que aparece Gucumatz, sino que quien llega es la palabra.

Desde esta página consideramos a las palabras como ondas portadoras de luz. Encontramos que las palabras pueden ser escritas o habladas, pero siempre necesitan que despierte el ensueño, es decir que atraigan un tiempo donde las imágenes, proviniendo de las palabras, produzcan transformaciones. Esto sucede a través de la resonancia que despiertan los significados, es decir, la palabra solo es palabra si tiene un significado. Si la palabra no despierta un significado, bien porque no lo tenga o porque no lo conozcamos, no actúa como palabra sino como sonido. No todos los sonidos son palabras; solo lo son los que contienen un significado conocido, es decir que son segmentos o trozos de un discurso, donde “discurso” es algo que transmite unos contenidos.

Palabra viene de “parábola”. Todas las palabras son parábolas, pero si no tienen contenido son ruido, o en el nivel escrito, rayajos y manchas. Para que la palabra sea parábola, no puede ser un ruido.
Pero por favor, no olvidar que el ensueño pertenece al día sin tiempo, es decir al tiempo de lo óptimo. Por ese motivo las palabras son ondas portadoras de luz, pero los idiomas son fronteras que impiden su acceso.
Si cada familia tuviera su propio idioma, estaría significando el tiempo de la oscuridad.

Si miramos aquello que señala la luz, a través de la ubicación de un creador de palabras como es García, en un lugar concreto de la tierra –gracias tierra, madre tierra-, nos encontramos que Aracataca, ese río del jefe, nos abre el zoom sobre el pueblo o la etnia chibcha, donde 128.000 personas hablan 25 lenguas.

Los idiomas internacionales son la fibra óptica. Sí, gracias.
Pero gracias pueblo chibcha por ese esfuerzo. Gracias y bendición a todas las personas que cumplen su misión.