El tiempo del despertar, que es justamente ahora, es el tiempo de elegir

Compartimos la contestación a una persona, por si es de interés:
El tiempo del despertar, que es justamente ahora, es el tiempo de elegir, de modo que el tiempo de elegir es justamente ahora, en este tiempo. No es una cosa de este segundo, de este minuto, de este día, sino de este tiempo.
Hay un quantum de tiempo que busca que elijas la paz, porque da paso al amor y a la plenitud. Por eso en este tiempo todo está organizado, gracias a Dios y bendito sea, para que elijas la paz desde la conciencia. Se trata de elegir entre la guerra y la paz, porque son dos realidades diferentes que coexisten en el mismo espacio-tiempo.

Un acontecimiento lo puedes vivir desde la guerra, como una agresión, una merma o una desgracia, como que alguien te quiere hacer daño o sintiendo que tú no sabes, no puedes o no tienes poder para evitarlo, eres inferior, etc. Son todo ese montón de diálogos interiores donde explicas la realidad. Como es guerra, lo que quieres es ser fuerte y poderoso, algo que nunca vas a conseguir, porque no vas a poder parar la vejez y mucho menos la infelicidad. No por mucho jactarte de tu fuerza vas a ser feliz, ni por mucho abusar de tu privilegio vas a ser feliz. Siempre van a aparecer acontecimientos y aunque en algún momento ganes, muchas veces pierdes.
Todo eso es la realidad de la guerra, que es una actitud según la cual explicas la realidad y corresponde a una dimensión y aun nivel evolutivo.

También puede ser que estés en la paz, porque se trata de elegir entre la guerra y la paz. Desde la paz cualquier acontecimiento se ve desde otra manera, no porque ganes más dinero, tengas más éxito o más brillo, sino porque incluso algo que desde la guerra diríamos que es una desgracia, encuentras que es una bendición.
Los acontecimientos en este quantum de tiempo están destinados y dedicados a favorecer la conexión con tu ser espiritual. Eso sucede a través de hechos que en ocasiones van a favor de tus deseos y en ocasiones van en contra. Las crisis rompen el ego y cuando viene algo que inicialmente lo puedes vivir como una desgracia, en un momento determinado de iluminación puedes encontrar que es una bendición, precisamente porque te ha liberado de algo que considerabas que era la realidad, y encuentras que no es así; encuentras que no es necesario que seas fuerte, sino que tu conexión sea con el amor. Hay muchas cosas que te producían miedo y tratando de evitarlas estabas creando barreras al amor, lo cual te lleva al aislamiento o a solo poder relacionarte desde la superioridad y entonces eres un supremacista, ya que solo pueden acercarte a ti personas débiles que no te dan miedo.

Este quantum de tiempo es el de la catarsis, de no huir de lo que temes, de adentrarte en el inframundo. Es el tiempo de la generosidad, del amor; es el tiempo que rompe la armadura en la que has encerrado tu corazón.
Entonces, todo es posible y no necesita ser como tu deseas, ya que el deseo se produce desde la guerra y el miedo, y ese no es un criterio válido, en vez de desde el amen, desde la rendición, desde el así sea, desde el voluntario.
Es un momento para adentrarse en lo que no quieres, con los ojos muy abiertos, con todos los escáneres situados a la búsqueda del milagro. Busca el milagro, contémplalo, incluso en el máximo desastre. Es tiempo de milagros, es tiempo de bendición.
No es tiempo de guerra; es tiempo de paz.

La paz necesita más diálogo que decretos

LA PAZ NECESITA MÁS DIÁLOGO QUE DECRETOS (Extracto del Libro en preparación “Tiempo de ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)
La paz necesita más diálogo que decretos, que son órdenes y exigen cumplimiento. Precisamente en el núcleo central de la guerra, es decir en la ausencia de paz, el choque de órdenes que traducen voluntades pero sin diálogo tiene como consecuencia la guerra, el intento de imponer esa voluntad.
Entonces, podemos decir que la paz necesita más actitud dialogante que decretos.
El diálogo te abre posibilidades y por tanto te modifica y transforma. Encontramos al ensueño más adecuado para la paz que el decreto. El decreto es como un grito de angustia, pero la actitud desde la ecuanimidad es el ensueño, que te modifica interiormente.
Cuando deseas que aparezca la abundancia, tienes que ahondar en tu interior para encontrar qué significado tiene esa abundancia para todos, con lo cual ya empiezas a eliminar conceptos y creencias en tu interior, que querrían excluir a alguien o algo, y que por tanto contienen voluntad y choque.

El ensueño es abrir el diálogo con dimensiones superiores, el doble espiritual o tu ser interior, para ensoñar la abundancia y la maravilla para todos, permitiendo finalmente la aparición de la paz.
En algún tiempo y en algún lugar una persona sensible horrorizada por el clima de confrontación de guerra, decretó la paz solemnemente. Entonces acudieron los ángeles a cumplir su deseo y le dijeron “vamos a reforzar tu decreto de la paz. Puesto que eres una persona de paz, te ayudaremos a extender tu paz a todo lo creado en tu dimensión”.
Se lo agradeció, pero al cabo del tiempo al ver que no había cambios y todo era igual volvió a convocar a sus ángeles y les dijo “¿cómo es posible?, ¿qué sucede? Parece que no habéis atendido mi decreto porque todo está igual”. Los ángeles le dijeron “Nos hemos esforzado mucho porque la realidad exterior fuese igual que tu realidad interior, que tú denominas paz”. Aquel humano bienintencionado comprendió. Se trataba de modificar en el interior para luego transformarse el exterior, porque la realidad es tu espejo. La realidad es un espejo que te traduce.

Cada vez que una persona modifica su interior se producen modificaciones en el exterior; cada vez que hace la paz consigo mismo, con otras personas o actitudes, con la enfermedad, el hambre o el abandono, recupera un poder y cocrea la paz.
Cada vez que hace la paz con personas, cosas o situaciones, con su vida anterior y con su presente, con sus padres, amigos o enemigos, recupera un poder y crea la paz.

El Tzolkin habla a los que aman la paz: escrito

EL TZOLKIN HABLA A LOS QUE AMAN LA PAZ:
Hablamos para personas que dialogan con el Tzolkin, para seres humanos del siglo XXI con acceso a una información global, pero sobre todo para personas que aman la paz y que en su diálogo con el Tzolkin responden a la información del in lak’ech o “tú eres otro yo”, al conocimiento de que cualquier persona eres tú. Tú estás en conexión con todas las personas y todas las personas están en conexión contigo, con un mismo origen, destino y presente.
Es una información total, con un contenido movilizador total, que abre todas las posibilidades y te saca del aislamiento. La persona que escucha eso empieza a ver las cosas de una forma diferente y a entrar en un comportamiento diferente.

Ha habido un tiempo que se pensaba que la realidad se traducía por materia y energía, pero ha entrado un nuevo concepto que es el de la información. La energía es toti-potencial y puede ir en todas las direcciones, pero elige una dirección por una decisión.
Junto a la información aparece la conciencia. Hablamos para esa persona que accede, sabe y quiere despertar su conciencia. Es la persona que está dialogando y quiere recibir esa información, pero no en el sentido exclusivista del “yo soy el que sabe”, sino del “estoy abierto a la información”.

En esa ecuación que relacionaba la materia y la energía, ahora está la información como destacada, porque la energía se mueve en una dirección como resultado de esa información.
El Tzolkin forma parte de esa ventana que se abre a la realidad de este paradigma, visión o forma de considerar y contemplar la vida. Puedes estar haciendo algo, con un convencimiento de que eso es bueno y positivo, pero de repente recibes una información que te dice “no, no, eso ya no es bueno”. Por ejemplo, puedes estar considerando que hay enemigos, defendiendo tu posición, como esos soldados que estaban ahí perdidos después de la segunda guerra mundial, y seguían en guerra aunque ya se había acabado, pero no lo sabían porque les faltaba información.
Puedes ser también como esa persona que está defendiendo algo y de repente le dicen “no, no, ya no hay que mirar hacia fuera buscando un enemigo, sino hacia dentro, buscando el diálogo con las demás personas”.
La información transforma toda tu energía y la canaliza en otra dirección. Eso es lo que aparece en el Tzolkin, a través del diálogo con él y con las demás personas.

A las personas que les interesa esto, que han entrado en conexión con el Tzolkin, les interesa en estos momentos ampliar los conceptos, mirando desde tantos ángulos como sea posible y sin encerrarse en los conceptos, porque si creen que poseen el concepto entonces ya están eliminando a los que no lo consideran igual. Proponemos ampliar los conceptos, dando validez a una cosa y a su contraria, encontrando donde se unen. Eso es parte del diálogo con el Tzolkin.
En el ámbito maya existen los gemelos como héroes que han vencido a los señores de Xibalba, a la muerte podríamos decir. Uno de los hermanos va a situarse como el sol y el otro como la luna. Ahí hablamos de algo que une al sol y la luna, algo que une los opuestos. Eso es lo que nos interesa, vencer a los señores de Xibalba uniendo a los opuestos.

Estamos enfadados con el programa

ESTAMOS ENFADADOS CON EL PROGRAMA (Extracto del Libro “El poder del agua. El poder de la emoción”)
Nos estamos peleando con el programa, pero el programa es perfecto. Estamos enfadados con el programa y a lo mejor incluso nos gusta la paz. Queremos que las demás personas sientan la paz, vivan la paz, busquen la paz, hagan cambios en su sistema de creencias en relación a la paz, pero nos estamos peleando con el programa.
La paz comienza haciendo la paz con tu programa, deponiendo las armas con tu programa, abandonando el intento de ser mejor, como si alguien te estuviera vigilando diciendo que no vales. Y tu encima te lo crees, solo que dices “que no se den cuenta”.

(puedes adquirir el libro por 5 euros en

EL PODER DEL AGUA. EL PODER DE LA EMOCIÓN

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La fuerza de la energía masculina tiene un sentido en relación a la paz

En el aniversario de la bomba atómica es buen momento para conectarse con el hemisferio creativo, que es el que permite el salto dimensional, entrando en otros escenarios no conocidos.

El hemisferio lógico te permite ordenar lo conocido, pero no entrar en lo no conocido. Por eso, cuando estás en el hemisferio lógico tratas de no dejarte llevar y no escuchar a tus emociones, porque te llevan a lo no conocido.
Las reacciones emocionales no son lógicas, pero para reacciones lógicas ya tenemos las máquinas, con sus programas lógicos.

El ser humano, al quedarse liberado de la lógica, puede explorar todo ese territorio de la emoción y del agua, que es donde la mujer, o sea la energía femenina, es la auténtica experta y conocedora.
Hay una criba que hacer respecto a las emociones, ya que no todas son válidas. Hay emociones reactivas, pero las que interesan son las activas. La emoción es una vibración creadora, mientras que la lógica y la reactividad son emociones conservadoras.

Hasta hace poco, hasta el último tercio del siglo XX, se creía que la persona nacía con un número de neuronas, que después no se podían reproducir.
Pero en el último tercio, o quizá en el último cuarto del siglo XX, se ha comprobado que las neuronas se reproducen en momentos de gozo y beatitud, asociados a emociones gozosas, que necesitan la paz y la ausencia total de la defensa, que es lo que activa las emociones reactivas.

Eso es un dato más en favor de la paz, porque la paz es la sensación de no peligro, que también sucede en el nivel subconsciente e inconsciente. Es necesaria para la auténtica sensación de gozo, que es cuando el cuerpo se regenera totalmente, empezando por las neuronas, pero también activando las células madre.
Esa sensación de paz precisa de una activación de las neuronas espejo donde lo que aparece es esa paz.

Si la prioridad es la paz, entonces también la fuerza de la energía masculina tiene un sentido, que ya no es ganar la guerra sino sostener la paz, pero no por la fuerza a través de la guerra.
Es diferente que el objetivo sea ganar la guerra a que el objetivo sea sostener la paz. La diferencia está en que, al sostener la fuerza, activas el hemisferio de la paz, donde está todo lo que conceptualmente llamamos energía femenina, que contiene sentir las necesidades de todas las personas y atenderlas.
Se trata de diferenciar entre enemigo, que reclama la fuerza de la guerra, y equivocado, que requiere diálogo.
El enemigo requiere ser vencido, para lo que recurres a cualquier arma, siendo todo válido, pero equivocación o discrepancia requiere palabras y búsqueda de soluciones.
Entonces, la fuerza también sirve como contención, y en casos extremos como bloqueo, por ejemplo, ante una enajenación. Ese es el juego de los hemisferios. Si te sitúas en un hemisferio creativo siempre hay una solución.

Una persona necesita sentirse fuerte. Por eso la relación con el cuerpo es necesaria. El cuerpo necesita ser alimentado adecuadamente, ejercicio adecuado, pero también ser escuchado como un maestro. El cuerpo, desde el punto de vista de la fuerza, sería la energía masculina.
Dos de los elementos fundamentales del cerebro masculino tienen que ver con más sinapsis en las áreas del cerebro donde se facilita la creación de músculos, y por tanto la fuerza muscular, y también las áreas del cerebro donde se activa la “agresividad”, como impulso para conseguir éxito, donde si desactivas la empatía, se convierte en éxito personal no empático, y entonces te da igual lo que le pasa a la gente.
Pero el cerebro de la paz es empático.

Por una parte la energía masculina necesita sentirse fuerte, pero también este momento requiere activar la empatía y situar su energía en la resolución de conflictos. De modo que cuanto más fuerte te sientes, mejor puedes resolver los conflictos, pero sin recurrir a las armas, que son el recurso del que no se siente tan fuerte como el otro, o sea del miedo.

Cuanto más miedo tienes, más miedo quieres producir. Pero cuanto más miedo quieres producir, más lejos estás de querer ser feliz.
El camino de la felicidad es el camino del amor, gracias a las neuronas espejo.
Si quieres ser feliz tienes que limpiar tus neuronas espejo y que todo lo que aparezca en esos espejos sea maravilloso. Entonces, estás en la maravilla.

La paz como el venado azul pide mirar en el interior para descartar el odio. Todo odio crea guerra

La prensa y la televisión, lo que se llama los medios, señalan.
Los medios, como la familia señal, señalan, resaltan y comunican cosas; desvelan secretos, misterios y cosas ocultas.

La realidad es como un ESPEJO. El espejo propone in lak’ech o ” tú eres otro yo”. Propone la ley del amor, como aquellos que son del año común y proponen el amor al enemigo.
Estamos con las víctimas, pero el asunto es la paz, que como el venado azul pide mirar en el interior para descartar el odio. Todo odio crea guerra.

La familia señal también señala la NOCHE cuando parece que triunfa la oscuridad frente a la luz, proponiendo ensoñar la abundancia para todos.
En realidad el ensueño en el inconsciente es tu sistema de creencias y ahí puede haber odio, miedo y envidia, camuflado con razonamientos. Por eso es azul y transformador el ensoñar conscientemente, deseando cosas maravillosas, imposibles para todos.

La familia señal señala la ESTRELLA, la ética, la belleza, la armonía y la sociedad celeste de seres luminosos donde estamos todos, como también propone el año común, que es una propuesta que no hay que inventar porque esta inventada ya. La sociedad de la estrella de todos necesita que no haya exclusión.

La familia señal señala al CAMINANTE DEL CIELO, que de forma ampliada también es mago, águila y guerrero.
Es un mago que sana (oculto mano) desde la empatía de las neuronas espejo que forman la MAYA de amor que une a todos los seres humanos. También es un águila que ve la maravilla y, como viajero enlazador, enlaza cumpliendo su misión solidaria (oculto enlazador de mundos, familia del dragón).
El caminante del cielo también es un guerrero de la luz, que desde su conciencia expandida activa y lleva a la plenitud su kundalini (oculto serpiente).

Ensueño a las víctimas en el gozo, llorando de alegría.
Ensueño a sus familiares y a los que las aman, iluminados, conectando con su ángel y con su doble espiritual.
Ensueño a los victimarios conectando con el venado azul, llorando.

Hacer la paz es una expansión, donde todos son bienvenidos porque todos son amig@s

Hacer la paz es una expansión; es la expansión que convierte al cuadrado en un cubo, pasando de una visión plana a una con volumen, como la que convierte al pentágono en un dodecaedro, o a un simple punto en una esfera.
Hacer la paz supone que todos son amigos y que no hay enemigos, ni siquiera encubiertos, es decir, que hayan firmado un contrato por el cual mantienen la coexistencia, es decir, os miráis de lejos y os vigiláis pero no vais a las mismas fiestas.
La paz es que todos son bienvenidos porque todos son amig@s. Hacer la paz es encontrar que los virus son amigos, que las bacterias son amigas y que los insectos son amigos; que todos los animales, las personas y las situaciones contienen un espíritu que es amigo, es decir, que eres tú y no hay fronteras. Eres una representación de todo, por lo menos en la kundalini luminosa, donde existe una presencia vibracional de todo lo viviente.