Lo importante no es lo que ves sino lo que haces

Lo importante no es lo que ves sino lo que haces. Lo importante no es pensar que una cosa es buena o mala. Lo importante no es determinar que tales personas son injustas o que otras son tratadas con desprecio. Lo importante no es decir quién lo hace bien y quién lo hace mal, qué es lo justo y qué es lo injusto, sino lo que importa es lo que tú haces.

Vivimos con una avalancha de información y puedes pensar que una persona es injusta y que en tal situación debía haber una ayuda. Puedes estar en un mundo de pensamientos, pero lo importante es cómo te relacionas con cada persona que se relaciona contigo.
Puedes pensar que hay mucha injusticia, pero si una persona te pide ayuda a lo mejor piensas que no la necesita, que solamente es un aprovechado.
Así, en un mundo teórico te sitúas de manera exigente, pero en un mundo práctico, donde se está construyendo la realidad a través de los actos, en ese mundo de lo que está sucediendo en el tiempo, quizá tu comportamiento no sea solidario, porque desconfías.
No es solidario porque no quieres perder el tiempo. Puedes considerar que se debería hacer tal o cual cosa, pero eres incapaz de perder el tiempo y piensas “no, no, otro día, que tengo prisa”, “no, no me puedo parar aquí, porque tengo que ir deprisa a tal sitio”.

Entonces, en un mundo de pensamientos puedes tener unas valoraciones extraordinarias, acerca de lo que se debería hacer y de lo que no, pero cuando a ti te toca hacer, resulta que la prioridad no es el otro sino que eres tú.
Por eso es importante lo que haces.