La realidad es luz que quiere dialogar con cada persona

PREGUNTA: La persona de la pregunta anterior responde con una nueva cuestión: piedras, ¿cuánto tiempo tardan las piedras en convertirse en ordenadores? El tiempo no existe. Quizá usted distorsiona la realidad.

RESPUESTA:
¿Piedras?, ¿los ordenadores son piedras?
No, nosotros lo que decimos es que la realidad está compuesta de átomos y partículas subatómicas que son luz, que quiere dialogar con cada persona. Y no es una cuestión de tiempo, de cuánto tarda una piedra en convertirse en un ordenador.
“El tiempo” no existe, pero quizá también el tiempo es la oportunidad, y el que está en el “no existir” es la persona que se mueve en una simple realidad material. Y no existe porque no ha despertado la realidad Dios en su interior.
Quizá hay una realidad de neuronas espejo que une a todas las personas, aunque no se vean, o quizá simplemente nos gusta hablar con alguien antes de conciliar el sueño.
Quizá existen solo realidades materiales o quizá existen también realidades mágicas como hablan todas las tradiciones, o quizá incluso existen realidades sagradas, donde es la realidad Dios la que ocupa todo.
Y ahí no hay basura tecnológica, ni pobres, ni ricos. O quizá no existe nada. O quizá…, bueno “quizá” es muy grande.

La culpa no es de la piedra

LA CULPA NO ES DE LA PIEDRA (Extracto del Libro en preparación “Tiempo de Ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)
Burlarse de los seres humanos y tirarles piedras es similar.
Tirarle piedras a una persona es herirla y no respetarla, y burlarse de una persona es lo mismo.
Pero la culpa no es en ningún caso de la piedra. Podríamos pensar que la piedra es un ángel que te ayudará a despertar cuando te sobrevenga la conciencia y despiertes a lo que hacías.
Eso, en realidad, es lo importante.

Por eso en la cuarta dimensión es importante la paciencia ante la burla e incluso ante la agresión, pero como experiencia personal. No se trata de que la sociedad tenga que hacerlo, sino como experiencia personal, donde es posible que tu defensa de la paz sea criticada, ya que el grupo busca la defensa del grupo, como supervivencia.

En este punto tenemos que recordar al creador del símbolo de la paz, CND, que surgió como respuesta a las armas atómicas precisamente en Pascua de aquel año.
Su creador, Gerald Holtom, que podríamos traducir por “Tomás el del agujero” (Hole-Tom), el que comprueba la realidad del agujero de la agresión en el Cristo, fue un pacifista en un tiempo en que no estaba de moda serlo.
Durante la segunda guerra mundial Holtom se negó a ir al frente. Estaba claro que el nacismo era una amenaza contra la humanidad y concretamente contra Gran Bretaña, ya que estaban bombardeando el país sin piedad. Sin embargo, esta persona eligió la paz como experiencia personal, sufriendo el desprecio de sus conciudadanos.
Pero también es un ejemplo de cuarta dimensión, donde tú haces lo que tienes que hacer.

Es importante saber y decir que agredir a una persona a través de la burla es similar a agredirla físicamente.
Una persona puede creer que lo hace por gracia, porque cree que es importante ocupar un lugar en el grupo como gracioso, buscar un reconocimiento y que le quieran por ser gracioso. Quizá en realidad sea un artista y actuando de esa manera esté frustrando su creatividad. Es importante que busque por qué engaña a su ser espiritual, por qué se engaña a sí mismo como persona consciente y por qué en general engaña, ya que lo que dice para ridiculizar a una persona normalmente es mentira.

Quizá esta persona tenga una fuerza creativa y esté expresando su represión y daño interno.
Es un niño herido y lo que importa es que conecte con su niño divino. El niño divino no se ríe nunca de nadie, pero el niño herido sí, por eso, porque está herido.

Pero lo importante es la paz, el despertar y en algunos casos la paciencia, que desarma al agresor.
Una buena actitud para una persona que sufre escarnio es reconocer que él también es el otro, el que le agrede con su burla. Decir “tú eres yo” quizá está devolviendo la paz kármica, donde tienes que perdonar a tu agresor porque kármicamente también tú eres un agresor.

En todo caso, gracias, gracias, gracias, gracias y perdón.

Menos piedras y más paz

MENOS PIEDRAS Y MÁS PAZ (Extracto del libro en preparación “tiempo de ser”)

Menos piedras y más paz. Respetar a las piedras es también respetar a la madre tierra, de la cual todos somos hijos. Respetar a la tierra es también respetar a lo femenino y a la mujer, de la cual todos somos hijos.
Antes de ser una persona individual, un cuerpo individual y una mente individual, todos hemos formado parte, como una célula más, del cuerpo de una mujer, de nuestra madre.

Todos somos parte de la tierra y somos parte de la mujer.
En ese sentido suprimir la creatividad de la mujer -que es una expresión de amor- y convertirla en una cosa, es convertir a toda la humanidad en cosa.

Si ya no es posible el amor, lo que aparece es la guerra; la guerra para poseer las cosas.
Por eso honrar a la piedra es también honrar a la madre tierra y a la mujer.
Es imprescindible honrar a la mujer para honrar al ser humano, al arquetipo y a la energía Dios. Es imprescindible honrar a la mujer y a la madre tierra para honrar a Dios.

Por eso, dejemos a las piedras en su sitio y no las usemos como un arma, sino reconozcamos su capacidad de vehículo de transformación y su capacidad transcendente, sustentando el aquí y ahora para lo sagrado y la iluminación.

Menos piedras y más paz. Respetar a las piedras es también respetar a la madre tierra

Menos piedras y más paz. Respetar a las piedras es también respetar a la madre tierra, de la cual todos somos hijos. Respetar a la tierra es también respetar a lo femenino y a la mujer, de la cual todos somos hijos.
Antes de ser una persona individual, un cuerpo individual y una mente individual, todos hemos formado parte, como una célula más, del cuerpo de una mujer, de nuestra madre.

Todos somos parte de la tierra y somos parte de la mujer.
En ese sentido suprimir la creatividad de la mujer -que es una expresión de amor- y convertirla en una cosa, es convertir a toda la humanidad en cosa.

Si ya no es posible el amor, lo que aparece es la guerra; la guerra para poseer las cosas.
Por eso honrar a la piedra es también honrar a la madre tierra y a la mujer.
Es imprescindible honrar a la mujer para honrar al ser humano, al arquetipo y a la energía Dios. Es imprescindible honrar a la mujer y a la madre tierra para honrar a Dios.

Por eso, dejemos a las piedras en su sitio y no las usemos como un arma, sino reconozcamos su capacidad de vehículo de transformación y su capacidad transcendente, sustentando el aquí y ahora para lo sagrado y la iluminación.