El presente es cuando estás viviendo un momento de lucidez y entonces estás evolucionando

El presente es cuando estás evolucionando, cuando estás viviendo un momento de lucidez y entonces estás evolucionando.
El presente no es cuando simplemente está pasando el tiempo y te diriges hacia la muerte, hacia el final del tiempo, sino cuando estás despertando como conciencia viva, tomando decisiones desde una libertad absoluta. Entonces, es cuando estás entrando en el presente.

Cuando entras en el presente, que es el lugar del ser siendo, de la plenitud, entonces estás en la plenitud y no en la inercia hacia la desaparición. Por eso imprescindible, adecuado y lo propio en este tiempo el conectar con ese presente y sentir cómo entras ahí, porque hay como una frontera vibracional, una frontera dimensional.

Podemos decir que hay dos presentes como hay dos realidades: el presente hacia el dejar de ser y el presente hacia el ser. El presente real es el que se dirige al ser, que requiere esos dos componentes de conciencia y libertad absoluta, y entonces sales del presente, falso presente, que es el de la inercia.
Se trata de pasar de la inercia a la libertad.

¿Cómo puedo protegerme?

Hay una pregunta generalizada. Todas las personas pueden desear en algún momento de su vida sentirse protegidas. La pregunta es ¿cómo puedo protegerme?

En la realidad ordinaria la protección viene de aislarte cada vez más, a través de barreras, de blindajes o del cordón que forma alrededor de tu vida personas entrenadas, pero que te están alejando del resto de personas.
La protección en la realidad ordinaria es alejarte, pero en la realidad espiritual, que es una realidad vibracional, la forma de protegerte es elevar tu energía.

Elevar tu energía significa “ser tú”. Elevar la energía que tú eres consiste en ser tú, ser más real. Y ¿cómo puedes ser más real?, ¿cómo puedes “ser más tú”? La forma de ser más tú y ser más real requiere no poner obstáculos, sino al contrario, quitar todos los obstáculos a la vida, abrir tu posibilidad a la vida.

Es como, por ejemplo, un cristal transparente, que debe dejar pasar la luz. Sin embargo, todo lo que se va depositando sobre ese cristal lo va haciendo opaco, impidiendo el paso de la luz. Si la realidad del ser humano es ser luz, necesita eliminar todas las adherencias a la luz que dificultan la conexión con la luz.

Hablar de la luz es hablar del amor, utilizando palabras diferentes. Entonces, limpiar y hacer permeable a la luz es conectar con los momentos en que tú mismo has ido en contra de la luz o en contra del amor. Ese reconocimiento ya empieza a permitir que entre más luz, más conexión con el corazón amoroso de la vida. Puedes ir viendo cómo has sido reactivo, cómo el miedo, el deseo o el juicio te han ido desconectando del corazón amoroso de la vida.
Limpiar las emociones dañadas también te restituye a la conexión con el corazón amoroso de la vida, o sea con la luz amorosa. Cuando sientes esa conexión, sientes plenitud.

Entonces, nos encontramos con que dentro de ti hay generadores de energía, hay resonadores, hay mecanismos en tu interior que, al conectarse de nuevo, al recibir de nuevo la vibración del amor, se energetizan.

En las últimas décadas los científicos han encontrado la existencia de las células madre, que recargan y reconstruyen el cuerpo, pero que también reconectan el alma.
También han encontrado la existencia de conexiones inalámbricas como son las neuronas espejo. Restaurar la información lumínica que viene a través de las neuronas espejo, te expande.
Las células madre te llenan de una energía vital en el centro de tu ser, pero las neuronas espejo te expanden; expanden tu aura. Tu aura y tu realidad vibracional no solamente se expanden en el plano físico sino también en el plano temporal, y de esa manera pueden entrar en cualquier tiempo, conectando con otros momentos de tus cromosomas. Y entonces, ese trabajo que a nivel personal estabas haciendo sobre tu daño emocional personal, lo haces también sobre el daño emocional presente en tus cromosomas, que se adentra en los siglos y los milenios y que también se proyecta hacia el futuro.

De alguna manera, tienes que reconocer que la realidad que ves es un espejo donde lo que ves eres tú. Cuando reconoces en ese espejo que la realidad que te rodea, que todo lo que ves está dentro de ti, es cuando puedes sanarlo. Cuando ves lo que alguien está haciendo mal y sabes que no es alguien sino que eres tú, es cuando puedes sanarlo en lugar de juzgarlo, y en muchos casos es cuando estás entrando en la ancestralidad. Ves en el presente el pasado y es cuando puedes amar, perdonar y restituir.

Cualquier agresión que tienes en el presente está expresando situaciones del pasado que aun no han sido sanadas, pero además aparecen para que tú las sanes, porque tú ya estás preparado.

El juicio de Osiris es otro nombre del presente

El juicio de Osiris es otro nombre del presente. El juicio de Osiris es otra forma de nombrar el presente, otra forma de llamar a lo que haces cada día y cada momento. El juicio de Osiris es otra forma de decir que estás vivo. Solo que no solo es un nombre sino más bien una descripción y un programa, claro que para eso tienes que estar despierto.
Estar despierto es saber que todo lo que haces, piensas, sientes y dices es pesado, es evaluado, es medido y es tasado, y del resultado de ese pesaje, de esa acción de pesar, medir y tasar va a ser que se abra una puerta o que no se abra. Lo importante es que se abra, porque si no, te quedas ahí y no pasas. Y si no pasas no es divertido.

Podría pensarse que “El juicio de Osiris” está en el futuro. Podría pensarse que es algo que los antiguos egipcios, constructores de pirámides, situaban después de la muerte física, y como tu estás todavía vivo, entonces podrías pensar que no es ahora sino luego cuando te mueras, pero no. No, para nada.
El juicio de Osiris es ahora, es el presente, y es importante saberlo. El juicio de Osiris es oportunidad. Es la oportunidad de encontrar la puerta y la oportunidad de que la puerta se abra. El presente es oportunidad. El presente es la oportunidad para entrar en el gozo, en la plenitud; es la oportunidad de reconectarte con la realidad Dios, o sea con tu ser espiritual, contigo mismo, pero en lo óptimo.
Ciertamente nosotros estamos en el presente y vivimos en el presente, pero aquellos que hablan del juicio de Osiris no están en el presente, están en el pasado. Así, nosotros estamos y somos el futuro de donde sucedía el juicio de Osiris, de aquel pasado.
Si aquel Egipto es el presente, nosotros, nuestro hoy, es el futuro y está ahí como una ayuda.

Para los antiguos egipcios el juicio de Osiris sucedía en la Duat, que es como decir en el inframundo. Los antiguos egipcios también son aquellos que salen de Egipto para entrar en la Tierra Prometida, benditos sean, cuya realidad presente es haber enlazado, encontrado e informado a todos los humanos de hoy, a todas las culturas y a todas las sociedades sin excepción.
Podemos decir, como dice Wikipedia, gracias Wikipedia, que “El juicio de Osiris era el acontecimiento más importante y trascendental para el difunto, dentro del conjunto de creencias de la mitología egipcia”. Podemos creer que es algo que sucedía después de la muerte, o sea en el futuro, no en el ahora. Y así es, y era, si estás dormido, porque entonces morir era despertar para volver a encarnarte y entonces volver a tener la oportunidad de hacer bien las cosas para que la puerta se abra.

Wikipedia, gracias Wikipedia, sigue diciendo “En la Duat, el espíritu del fallecido era guiado por el dios Anubis (que era un cánido, un perro, y fíjate si hay perros ahora, están por todos los sitios, para mucha gente son como hijos, pero también son ángeles) ante el tribunal de Osiris. Anubis extraía mágicamente el IB, el corazón, que representa la conciencia y moralidad, y lo depositaba sobre uno de los platillos de una balanza. El IB era contrapesado con la pluma de MAAT, símbolo de la Verdad y la Justicia, situada en el otro platillo. Mientras, un jurado compuesto por dioses le formulaba preguntas acerca de su conducta pasada y dependiendo de sus respuestas el corazón disminuía o aumentaba de peso.”
El asunto es que para pasar la prueba el corazón tenía que ser ligero, no pesado. Tenía que ser más ligero que una pluma, pesar menos. Osiris al final del juicio dictaba sentencia. Si era positiva, o sea sus acciones eran ligeras como la verdad, la persona pasaba a vivir eternamente en el gozo con su cuerpo. Pasaba a ser benéfico con su KA, fuerza vital, su BA, alma, pero también con su cuerpo físico reconocible. De modo que el Juicio de Osiris era el previo a esa plenitud.

Podemos creer que esa Duat donde era pesado el corazón, o sea las acciones, pensamientos, actitudes, sentimientos, etc., sólo estaba situada en el futuro, es decir, después de la muerte. Pero no, la Duat es también el presente. El inframundo es el presente.
El inframundo, el sufrimiento, la enfermedad, la ruina y el envejecimiento son el presente. Pero existe la puerta, que es el juicio de Osiris, cuando tu corazón es la verdad y la justicia.

La Duat, también según Wikipedia, gracias ángel Wikipedia, era el inframundo de la mitología egipcia, lugar donde se celebraba el Juicio de Osiris y donde el espíritu del difunto debía deambular, sorteando malignos seres y otros peligros, según se narra en el Libro de los Muertos, pasando una serie de puertas, en diferentes etapas del viaje, descritas en “El Libro de las Puertas”. Así, el Inframundo, la Duat, es el lugar de las puertas, o sea los aciertos que abren puertas. También es el presente porque es el día. Pero por la noche. Pero el día, porque el día es noche y día. Eso es un día. Una vuelta de la Tierra, la Madre Tierra, sobre su eje. Pero también es un quantum de tiempo, o sea de oportunidad. La noche es normalmente cuando duermes, que es cuando estás dormido.

Nosotros hoy a ese quantum de tiempo lo asociamos con que la Tierra da una vuelta sobre su eje. Nosotros somos el hoy en esta historia, pero aquellos señores de aquel Egipto no decían eso, decían que era el sol, Ra, el que daba una vuelta a la Tierra para volver a aparecer en la salida del sol por el horizonte. Eso era el orden, la vida, y la función de Ra de crear permanentemente la vida. El tiempo, que desaparecía por la noche, decían que estaba en la Duat. Pero si nosotros estamos en el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento, la infelicidad, etc., somos nosotros los que estamos en la Duat, en el inframundo, de modo que somos nosotros los que estamos en la noche. Si no estamos en la luz, estamos en la oscuridad.

Si nuestras acciones no son de la luz, es decir de la justicia y de la verdad, es porque estamos en la noche, quizás dormidos. Por eso el tiempo es la oportunidad de despertar, pero eso sucede según sean tus acciones.
El tiempo es la oportunidad de atreverte a vivir escuchando tu conciencia. El tiempo es el presente, que es lo que haces, y lo que haces te transforma y te abre puertas cuando actúas sin miedo desde el amor.

Según esta mitología, o sea siguiendo este mapa espiritual, quien te lleva hasta Osiris, que es el que abre la puerta como una especie de San Pedro, es un perro, Anubis, y lo que significa el perro es el amor incondicional.
La oportunidad está siempre, pero lo que activa el momento especial es cuando actúas desde el amor incondicional.
También está presente en ese momento especial Tot, que es la palabra. Es muy importante lo que digas. La mejor palabra es la bendición, la palabra de ánimo y de amor. La palabra reconstruye lo roto y también abre las puertas.
Perdón, gracias, bendición.

Situarse en el presente es situarse en la transformación, porque el presente no es algo quieto

Situarse en el presente es situarse en la transformación, porque el presente no es algo quieto, sino que es movimiento, y el movimiento es transformación.

El presente es que la luna se va alejando cada vez más de la tierra. El presente es que el sol se está transformando, creciendo de tal manera que va a ir ocupando los espacios de los planetas que giran alrededor del sol. Incluso se prevé que en su crecimiento máximo el sol llegue hasta la tierra.
Con eso, simplemente decimos que el presente es transformación.

El nombre con el que Dios se presenta a Moisés, Yahvé, significa “ser siendo”, porque “ser”, o sea, “estar en el presente”, no es estar en la inmovilidad, sino en el cambio. “Siendo” significa estar en el cambio.
Viene a ser como estar presente en el cambio constante, de manera que la rigidez es alejarte del ser, empezar a perder pie, solo que quizá eso no exista si tu conciencia está despierta, porque la conciencia es el lugar del “ser siendo”.

Pero, claro, entonces, hay que conectarse con la energía Dios y no con el ego. El ego crea una realidad y esa realidad sí que es rígida. Esa rigidez es lo que en el cuerpo perpetúa el dolor, a través de la actitud anti-dolor. El cuerpo, ante el dolor, se inmoviliza para evitarlo. Pero eso, que sirve momentáneamente, si se prolonga, crea más dolor.
Eso es similar a la actitud del ego, porque el ego quiere evitar el dolor, ya que actúa desde el miedo. Entrar en la presencia de Dios en tu interior sucede desde el amor, porque sabes que todo en la vida va en favor tuyo. Desde antes de nacer ya te estaba preparando un lugar, esperándote para el diálogo, porque te ha dejado un tiempo para experimentar.

Sin embargo, hay algunas personas que son ángeles y no vienen a encontrar su conexión con Dios, sino a hacer que las demás personas a su alrededor encuentren su corazón, porque son esas personas que tratan de ayudarles las que necesitan despertar su ser espiritual y conectarse con Dios.

El tiempo de la adversidad es el tiempo para experimentar, para encontrar el lugar de poder, que es tu conexión con Dios. La adversidad te ayuda a encontrar tu lugar de poder, te ayuda a ser feliz y te ayuda a participar en la expresión de Dios, del ser siendo de Dios a través tuyo. Tú eres el ser siendo de Dios. Tu eres la forma en que Dios es siendo.
Gracias y bendición.

El dolor agudo te mete en el presente

El dolor agudo te mete en el presente. El dolor agudo te introduce totalmente en el presente. Eso es algo que quizá sea importante, porque es justamente el presente el territorio de la vida. Muchas veces estamos fuera del presente. En realidad, deberíamos decir, más que muchas veces, habitualmente. O sea, habitualmente estamos fuera del presente.
Quizá el cuerpo esté en el presente, pero el ser real o el ser espiritual esté en ocasiones en el pasado, peleándose con el pasado, o en el futuro, peleándose con el futuro, o peleándose consigo mismo, o peleándose con cualquier cosa o cualquier persona, porque está atrapado en algo que pasó en su infancia, como embrión o en otras vidas, y ni siquiera se da cuenta.
Por eso muchas veces el dolor, que es algo indeseado, evidentemente, te sumerge totalmente en el presente; te hace olvidar todas las demás circunstancias. Así se convierte en un momento catártico, de resurrección, porque hay una resurrección que consiste en entrar en el presente.

La resonancia o tono 7 representa el presente (escrito)

La resonancia o tono 7 de alguna manera representa el presente, pero no un presente basado en lo que ves, que sería más superficial, sino un presente interior, vibracional, basado en tu conexión vibracional con la realidad profunda.

Por eso se dice resonante, haciendo alusión no a la vista sino al oído.
El oído no lo puedes cerrar. No tiene como los ojos un párpado que lo cierra, porque la conexión con el viento, es decir, con la palabra, no puede ser negada. La resonancia es ese presente cuando conectas con el viento, con la palabra, con el espíritu, y entonces, tu espíritu, tu palabra interior, tu parte del viento que está dentro de ti, se despierta.
Gracias y bendición.

El presente no quiere contratos fijos

El presente no quiere contratos fijos, porque el presente es cambiante. Si fuera siempre lo mismo, sería una foto; sería una foto fija.
Pero el presente es cambiante, gracias a Dios, porque si fuera una foto fija sería similar a la inmovilidad del averno.
El conflicto de lo cambiante y también del presente, es el miedo y la inseguridad. Lo cambiante, o sea el presente, despierta el miedo porque está dentro, y es justamente entonces, cuando lo ves, cuando te puedes liberar de él.

Lo bueno de la inmovilidad del averno es que es siempre igual. No eres feliz, pero estás vivo. La inmovilidad del averno, donde no eres feliz, como es algo conocido te garantiza que estás vivo.
No eres feliz, pero tu vida no corre peligro y de vez en cuando la infelicidad se afloja, a lo mejor porque has vencido a alguien y es como una especie de revancha, o quizá porque alguien se ha compadecido de ti y desde la víctima te sientes bien.

Decimos que queremos vivir el presente, pero en realidad seguimos queriendo un contrato fijo en muchos casos.
Deseas vivir el presente porque en algún momento has experimentado que es más divertido ser libre y sientes más plenitud al ser tú. También aparece el amor, porque a veces percibes que estás rodead@ de amor.

Muchas veces, según te adentras en el presente, también te adentras en lo cambiante, en lo que no es seguro, y entonces aparece el miedo. Pero si aparece es porque está dentro y está ocupando el lugar de la conexión con la maravilla.
La conexión con la maravilla aparece cuando miras en el espejo de la realidad y ves a Dios.

Respuesta a una pregunta sobre el castillo azul: Es donde la conciencia se manifiesta

sólidos platónicos y castillos
Compartimos la respuesta a una pregunta que nos han realizado, por si es de interés:

Pregunta: Quería preguntarles de donde son los castillos azules porque me dijeron que los blancos vienen de la Atlantida y los amarillos de Lemuria

Respuesta:
Consideramos que los castillos son estados por los que tienen que pasar las personas.
Son situaciones dirigidas a las personas.
Puedes pensar y vivir que el castillo blanco, que expresa el agua, tiene relación con las vivencias de la Atlántida, como una ayuda cuando te sitúas en el proceso meditativo.
También puedes asociar por la misma razón a Lemuria con el castillo amarillo de la expansión, que está asociado en los sólidos platónicos con el elemento aire.
Tanto el castillo blanco (icosaedro, 20 triángulos) como el amarillo (octaedro, 8 triángulos) se construyen con triángulos, dando sentido al castillo azul que es donde sucede el nuevo nacimiento y donde la conciencia se manifiesta, que es el presente.

El presente es donde tu conciencia despierta. Eso es el castillo azul (tetraedro, 4 triángulos), que tiene dos ayudas, una que viene del castillo blanco con la vibración de la Atlántida y otra que viene del castillo amarillo y Lemuria.
El castillo azul está expresando el aquí y el ahora. Es el aquí y el ahora de las personas que despiertan, iniciando entonces la ascensión.