Los problemas son muy buenos, sobre todo cuando experimentas cómo puedes salir de ellos

Los problemas son muy buenos, sobre todo cuando experimentas cómo puedes salir de ellos. También podíamos decir, con una frase casi similar, que los problemas son muy buenos cuando aprendes a salir de ellos.
Por eso muchas veces hay que agradecer a los problemas, ya que te permiten situarte en esa extraordinaria liberación que sucede cuando los resuelves.

Puede ser que estés en una realidad donde existen los problemas, y entonces puedes huir de ellos y a lo mejor conseguir que no te alcancen, pero la sombra del problema está siempre cerca. Es decir, tú estás huyendo y de repente te transformas en una persona totalmente diferente porque te has puesto de pie y el problema ha desaparecido; el problema no existía, no existe o deja de existir. Y encuentras un nivel de paz, gozo, plenitud y satisfacción al que no podías acceder, porque huías de los problemas o simplemente los negabas, y ahora has aprendido que puedes hacerlos desaparecer.

Es como si recuperases un poder. Por ejemplo, piensas que hay un problema porque no llueve, y dices “quiero que llueva”, y entonces llueve. Sin embargo, no sabías que podías hacerlo mientras huías de los problemas, mientras los negabas.

Por eso los problemas son maravillosos, son como ángeles que te buscan para que sepas quién eres.

Si fácilmente te sitúas en el mundo de los problemas, tienes un gran problema

Si tienes problema con todo, si fácilmente encuentras un problema en tu relación con las personas que te rodean, con las cosas que te rodean, con tus circunstancias, con las instituciones, entonces tienes un gran problema.
Si fácilmente te sitúas en el mundo de los problemas, tienes un gran problema. Si fácilmente tienes problema con cualquier cosa, si el problema está cerca, entonces tienes un gran problema, porque todo siempre va a estar ahí.
Todo, la realidad, está antes que tú. Eres tú el que te has despertado en eso que te rodea. Y si tienes problema con todo lo que te rodea, entonces es el momento de interiorizarte y buscar la paz. Es el momento de dejar de mirar el conflicto, que quizá sea simplemente una actitud reactiva, es decir, carente de conciencia, dentro de ti.

Cuando eres reactivo es que no estás actuando desde la conciencia, desde el diálogo. La forma que te facilita salir del conflicto es dialogando. Dialogar no quiere decir estar de acuerdo, sino estar en desacuerdo, pero expresar, vocalizar y verbalizar el desacuerdo. Y luego, escuchar la respuesta, porque cuando expresas, después necesitas escuchar. Tú dices algo y luego escuchas.
Esa simple actitud ya empieza a transformar la realidad con la que conflictúas. Si estás en un lugar extraño, no te puedes mover y necesitas ayuda puedes gritar “eh, estoy aquí”, y luego escuchar a ver si alguien te responde. Lo mismo sucede cuando estás en una situación conflictiva, donde tienes que expresar y luego abrir un tiempo de respuesta, ya que no puedes exigir que la respuesta sea inmediata.

Ese tiempo de respuesta que abres empieza por un lado a despertar tu conciencia, permitiendo a la realidad ir desplegándose, mientras tú miras. Y, por otro lado, sales de la reacción, de la reactividad, que es actuar sin conciencia.
Si te sitúas en la escucha tienes que estar parado escuchando, quieto y escuchando. Si paras el cuerpo, paras la reactividad, que es una reacción encadenada, que no controlas. Y cuando paras la reactividad encadenada y al mismo tiempo escuchas, estás ampliando la realidad, permitiendo que la realidad actúe; estás permitiendo que la realidad amorosa, mágica, y espiritual dentro de todos los objetos que te rodean empiece a presentar su aspecto maternal.

La realidad te cuida y te nutre, aunque protestes, aunque te pelees, aunque expreses discordancia. Cuando dejas que la realidad salga de su posición de plegamiento y se expanda, cuando permites que la realidad se abra, entonces, puedes atravesar por el medio de cualquier conflicto.

Si no hay un problema, no hay solución

Todos vivos, no hay bajas. Eso es más o menos lo que significa esa expresión tan conocida que escribimos como O.K. Significa cero matados. Lo que decimos que es una letra O en realidad es un cero, o sea cero matados, todos vivos. Todo está bien.

Si no hay un problema, no hay solución. El problema sería que no hubiese problemas, porque entonces no habría esos momentos especiales que son los de la solución.
Los momentos de la solución son maravillosos y están traduciendo algo superior a la pura maravilla, porque tienen un componente subjetivo donde tú estás presente. La pura maravilla puede ser simplemente el equivalente a un cromo, donde todo es muy bonito, pero entonces le faltaría algo, presente en ese lugar a través de su subjetividad.
Por eso, si no hay problema no hay solución, y si no hay solución entonces sí que hay un gran problema. De modo que es importante valorar el mundo de los problemas, porque es el mundo de esos momentos subjetivos de la solución.

Lo que llamamos solución es un momento en que se produce una vibración extraordinaria y donde estás vivo de una forma extraordinaria. Es en ese nivel donde hay que buscar qué es lo que te impide situarte en la solución, es decir en el momento maravilloso de esa vibración de vida maravillosa que es la solución.
El problema está en la parte subjetiva interna, donde siempre están dialogando con el problema.

Hay un momento donde conectas el estar vivo con los problemas y las carencias, y, en cuanto pasas a otro espacio espiritual, buscas dónde están las carencias, las antiguas carencias. Eso es un efecto llamada, porque aparecen y por más cosas que hagas vuelves a dialogar con los mismos personajes presentes en las carencias.
Entonces es cuando te das cuenta y dices “todo está bien, no hay bajas”, “puede haber sucedido cualquier cosa, pero aquí estoy, todo está bien”.
El problema está en que tu subjetividad te atormente y que incluso cuando encuentras solución vuelva a insinuarse esa subjetividad herida. Para eso es necesario hacer un acto de presencia consciente donde tú digas “bueno, a pesar de que parece que siempre hay problemas, yo me sitúo en el agradecimiento, porque lo que hay es siempre soluciones”.
Gracias.

Amar el problema es parte del despertar

(22/1/2015)
La mayor parte de las personas aprendemos, es decir, evolucionamos y ampliamos nuestra vivencia y nuestra vida, gracias a los problemas, las restricciones y la resistencia que nos opone la realidad.

Por un lado, la realidad que oprime te incomoda en las múltiples formas en que puede hacerlo, desde más a menos trágicas. Por otro lado algo impreciso en tu interior te impulsa hacia el gozo, es decir se trata de una fuerza que te mueve.
Por un lado hay una fuerza que te incomoda exteriormente, y por otro lado hay una fuerza interior que te impulsa hacia el gozo.

Eso simplemente puede significar que somos un poco vagos. También podríamos decir que estamos dormidos y la maravilla nos llama, o sea hay ciertamente inconciencia.
Normalmente desde la vagancia o inercia procuramos simplemente huir reactivamente, procurar que la incomodidad pase pronto, pero en realidad es una puerta y lo que conviene es abrirla con conciencia y dialogar -ese maravilloso viento-tormenta creador, huracán, amigo de las águilas-; dialogar y abrir la puerta, o sea despertarse.

También conviene abrir el diálogo hacia esa fuerza que te impulsa hacia la maravilla. Desvelar, reconocer y fusionar es parte de la iluminación.
Sí, existen problemas, pero porque existen soluciones. La mayor parte de las personas, aun sin saberlo, estamos buscando soluciones, es decir, estamos dormidas delante de la puerta.
Amar el problema es parte del despertar.

Gracias y perdón. Gracias hermanos huicholes, gracias hermanos uros.

La mayor parte de las personas aprendemos gracias a los problemas

zarzas s
La mayor parte de las personas aprendemos, es decir, evolucionamos y ampliamos nuestra vivencia y nuestra vida, gracias a los problemas, las restricciones y la resistencia que nos opone la realidad.

Por un lado, la realidad que oprime te incomoda en las múltiples formas en que puede hacerlo, desde más a menos trágicas. Por otro lado algo impreciso en tu interior te impulsa hacia el gozo, es decir se trata de una fuerza que te mueve.
Por un lado hay una fuerza que te incomoda exteriormente, y por otro lado hay una fuerza interior que te impulsa hacia el gozo.

Eso simplemente puede significar que somos un poco vagos. También podríamos decir que estamos dormidos y la maravilla nos llama, o sea hay ciertamente inconciencia.
Normalmente desde la vagancia o inercia procuramos simplemente huir reactivamente, procurar que la incomodidad pase pronto, pero en realidad es una puerta y lo que conviene es abrirla con conciencia y dialogar -ese maravilloso viento-tormenta creador, huracán, amigo de las águilas-; dialogar y abrir la puerta, o sea despertarse.

También conviene abrir el diálogo hacia esa fuerza que te impulsa hacia la maravilla. Desvelar, reconocer y fusionar es parte de la iluminación.
Sí, existen problemas, pero porque existen soluciones. La mayor parte de las personas, aun sin saberlo, estamos buscando soluciones, es decir, estamos dormidas delante de la puerta.
Amar el problema es parte del despertar.

Gracias y perdón. Gracias hermanos huicholes, gracias hermanos uros.

El sol que sale entre las nubes también es una manifestación de RA, porque es la luz que aparece desde dentro del agua.

El sol que sale entre las nubes también es una manifestación de RA, porque es la luz que aparece desde dentro del agua.
El sol que aparece entre las nubes es un símil de la esperanza y de la solución que aparece en medio de los problemas.

Quizá pensamos que sería mejor un mundo sin problemas, pero también sabemos que muchos príncipes y personas ricas que han alejado los problemas de su vida, añoran la vida de las personas que están resolviendo problemas, porque eso acucia su vida y les obliga a estar despiertos.
RA, según las descripciones que hace la mitología egipcia, es una descripción del sol entre las nubes. Es importante considerarlo, porque a veces vivimos desde la víctima cuando somos expresión de la realidad Dios, es decir de la plenitud.
La vivencia desde la víctima es una expresión de cómo arruinar tu vida y simultáneamente de cómo la realidad Dios en ti está dormida; despiértala.
También los evangelistas narran que en los últimos tiempos Jesucristo aparece entre las nubes. Pero la cita que hacemos de Jesucristo no es una cita religiosa sino evolutiva; es decir, estamos hablando de algo.