Ra es el dios del sol, de la luz, y aparece como el primer faraón

Ra es el dios del sol, de la luz, y en un momento determinado decide convertirse en un ser humano, y entonces Ra aparece como el primer faraón.
Esto está hablando de ti. Como ser humano, tú eres igual que el primer faraón, que era también un ser humano.
En términos matemáticos, en el conjunto de seres humanos está Ra, dios de la luz, que se convierte en el primer faraón, y tú. Ra, el dios de la luz, y tú sois seres humanos.
También en este conjunto estaría Metatrón, que antes de ser un ángel era un ser humano, Enoc; también estaría Hércules, que antes de vivir la inmortalidad en el Olimpo era un ser humano; y también estaría uno caña, Quetzalcóatl, que fue ser humano como rey de Tula.
Ahí estaríamos todos los seres humanos.

Hay dos Ra, igual que tú puedes aparecer de dos formas distintas, lo cual también está expresado en el símbolo o mito de dr Jekill y Mr Hide. Pero con Ra no vemos uno bueno y otro malo, como en Jekill y Hide, sino vemos Ra en la luz y Ra en la oscuridad, y cualquier ser humano puede verse en la luz o en la oscuridad.
Ra o un ser humano cuando es feliz está en la luz, pero cualquier ser humano puede aparecer como infeliz, como no feliz, sino atacado, agobiado por un entorno y unas situaciones adversas.
Ra viaja siendo luz, siendo feliz y también Ra viaja en el mundo de los muertos, que significa en la infelicidad. Y nos muestra cómo recupera la felicidad.

El viaje de Ra por el inframundo, por la noche explica con símbolos cómo puede el ser humano recuperar y asentarse en la alegría, en la plenitud y en el gozo.
Hay dos versiones de Ra, una como luz, y entonces aparece él mismo, como Jeffrey, que es un escarabajo pelotero empujando su bola de excremento. Eso significa simplemente que tú eres feliz cuando haces lo que tienes que hacer. Ra aparece en la luz también como Ra, al mediodía, en la plenitud, y significa que tú eres feliz cuando tu vibración es la más alta posible.

Ra también aparece en la luz como Atum. Atum es Ra al final del día. Lo que sucede al final de un proceso, cuando estás en la luz, es que has aprendido algo. Entonces, Ra significa que el ser humano es feliz cuando hace lo que tiene que hacer, cuando su vibración está elevada y cuando ha realizado su cometido y aprendido lo que tenía que aprender.
Pero luego Ra se adentra en la muerte, en el inframundo, y entonces ya no aparece como sí mismo, porque Jeffrey, Ra y Atum son los tres nombres conocidos de Ra. Los tres nombres son Ra. Ra es Ra cuando tú eres tú.

Luego viene la parte B, qué sucede cuando tú no eres tú, que es lo mismo que decir cuando no eres feliz, porque tú estás hecho para ser feliz. Ser feliz y estar vivo es lo mismo. Estar vivo es ser feliz. Estar vivo no es estar defendiéndote de los problemas, de los obstáculos de los enemigos, de la carencia, de la enfermedad. Estar vivo es ser feliz.

Las imágenes que crea Ra mentalmente son imágenes de luz y conocimiento. Pero en la versión de no luz Ra se enfrenta a un montón de obstáculos; todos los días tiene que resolver un montón de historias.
Según esto Ra tiene tres ayudas, tres poderes. Todas las personas tenemos esas tres ayudas.
Una es la palabra, otra es la mente y otra es la magia. Claro, podemos decir “yo tengo la palabra, tengo la mente, pero no tengo magia”. Y eso es lo que este símbolo te cuenta: todos tenemos magia.
La magia es el sistema de creencias. El sistema de creencias crea la realidad que cree. Eso es totalmente mágico. El sistema de creencias crea la realidad, eso es magia.
Heka, que es la magia, es nada menos que el Ka de Ra. El Ka es la ENERGÍA VITAL. El sistema de creencias y la energía vital son lo mismo. Entonces, merece la pena revisar cuál es tu sistema de creencias, porque eso es como reconsiderar, reconectar, reencontrar qué es tu energía vital. Entonces, no te conviene encontrar tu energía vital asociada a aquello que te da miedo. No te conviene encontrar kriptonita en el lugar donde está la energía vital. Te impediría ser tú. Te impediría conectar con tu mejor versión POSIBLE de ti mismo.

Tu sistema de creencias es el que crea todos los conflictos, porque te instala en el miedo, crees que esto es bueno para evitar esto, etc. Pero un sistema de creencias basado en la luz entonces, al contrario, te sana.

Entonces, tienes tres fuerzas; el ser humano tiene tres poderes para sortear los obstáculos: la palabra, la mente y la magia. Respecto a la palabra, hay que vigilar lo que decimos, si hablamos desde lo negativo nombrando lo que no queremos, o desde lo positivo nombrando lo que queremos.
Otro poder es la mente, que son las imágenes con las que traduces las cosas. La realidad es totalmente subjetiva, está totalmente basada en las imágenes con las que tú vives las cosas.

Entonces, cada vez que tú entiendes que necesitas algo, tienes que decirlo, nombrarlo. Si tienes molestias en el estómago dices “necesito armonía en el estómago, gozo, confort, efectividad; necesito que las digestiones se hagan fácilmente; etc.” Necesitas decirlo porque esa es una de tus fuerzas; necesitas creer que eso puede suceder. Esa es la magia y necesitas imaginar qué sucede, necesitas ver qué sucede, necesitas decir lo que quieres, imaginarlo y creer que puede suceder.

Entonces, tu cuerpo se convierte en un maestro, porque va a hacer una señal para que tú te dirijas ahí. Por ejemplo, si tienes problemas en las rodillas, a través de tu trabajo personal de luz, de lucidez, necesitas ver con qué está relacionado eso. Si es con inseguridad, entonces dices “necesito seguridad en mis piernas, necesito flexibilidad, necesito alegría, dar saltos, correr, necesito gozo en mis rodillas”. Muchas veces la mayoría de los dolores provienen de la infelicidad.

Luego hay otros dos elementos en la barca. Uno de ellos es Set, que es el que ha matado a Osiris. Ra, cuando está en la barca del inframundo es como Osiris. Entonces, necesitas visualizar de otra manera cualquier acontecimiento. La forma de las cosas te ayuda a crear imágenes, frases. Si las cosas no tuvieran forma, no podrías decir “necesito que la rodilla…”. Sabes que es la rodilla por su forma. Las formas crean palabras.
Lo que representa Set es la forma de las cosas.

Luego hay otro personaje más que es una serpiente. Igual que hay una serpiente que te ataca, hay una serpiente que te defiende, que también la vemos en las farmacias. Siempre gana la serpiente que te defiende.
Entonces, tenemos la forma y la energía. La energía va siempre a favor tuyo. Todas las cosas tienen una energía espiritual. Puedes hablar con las cosas o puedes hablar con tus órganos, porque te pones en el nivel energético espiritual, porque sabes que todo va en favor tuyo. La energía y todo va en favor tuyo.
Se trata de amar la forma y se trata de amar la energía, porque son aliados tuyos, son aliados del ser humano.

El ser humano se mueve en un mundo de conflictos

El ser humano, esa conciencia unida a un vehículo, a un cuerpo, se mueve en un mundo de conflictos; se mueve en un mundo donde hay carencias, hay falta de atención. Estamos hablando por ejemplo de un bebé muy querido, pero que en algún momento lo llevan a una guardería o hay una persona que le cuida, que no es la madre o el padre, que tiene un hermano que se pelea por las cosas y se las quita, o simplemente que la madre tiene que atender otras necesidades, como alguien que llama a la puerta.
Esto hablando en un mundo de atención y no en un mundo de desatención, como sería un bebé abandonado o en males condiciones, un bebé a expensas de lo que quiera suceder: hambre, frío…
Sin embargo, aun en un mundo favorable, el ser humano se enfrenta con conflictos, porque es el lugar donde estamos.

El salto evolutivo está hablando de cómo entrar en contacto con otras dimensiones; cómo salir del sufrimiento y la carencia, incluso cuando estás en la situación privilegiada, pero solamente en lo material.
Hay una propuesta a través del símbolo de Ra, donde ese cuerpo situado en el mundo del sufrimiento y de la carencia necesita conectar con otra visión. Por eso aparece en la cabeza el halcón, el águila, que ve de otra forma. Nosotros podemos decir que ve la maravilla.

Entonces, está el cuerpo con la visión normal, que está viendo el sufrimiento, la carecía, lo que le produce miedo y cómo anticiparse al miedo. Y también está la visión del águila, que ve más allá.
Luego aparece la figura de la cobra, del Ureus, que aparece en una figura redonda, bordeando el sol. Entonces quiere decir que primero hay que despertar la visión y luego conectar con aquello que significa la cobra circular, que es la serpiente del agua, la cobra del agua, y es emoción.
Es una emoción que lleva dentro la luz, el sol. Hay un trabajo personal que es pasar del simple cuerpo al cuerpo que ve la maravilla, sanando la visión, y esa visión tiene que dirigirse hacia la emoción que en el interior tiene la luz. No le sirven otras emociones a esa hipervisión. Esa hipervisión, esa visión extra no es para ver más profundamente los conflictos, la no vida, sino que aparece rodeando la luz.
Entonces, hay un paso en el cual la visión se transforma en emoción, porque la serpiente de agua es emoción. El contacto con la emoción es el que te introduce en la luz. La pura visión mental que juzga no te sirve. Es la visión que ama la que te introduce en la luz.

Ra, Quetzalcóatl y Hércules

Ra en la mitología egipcia es el dios sol. Esa mitología también nos cuenta cómo Ra se convirtió en un hombre y fue según esa mitología el primer faraón. Es decir, Ra es un concepto de la divinidad que toma forma humana. Está mostrando una conexión descendente de dimensiones superiores con la dimensión humana, que aparece también en otras mitologías, en otras cosmovisiones, en otras explicaciones de la realidad a través de los símbolos.
Pero también vemos que diseña un camino ascendente. Cuando hay un camino, ese camino puede ir de A a B o de B a A. Así, también Ra es como un símbolo del hombre iluminado, del hombre que vuelve a conectar con su naturaleza divina. Eso convierte todas las historias y todos los mitos donde él aparece en algo importante, o por lo menos potencialmente importante para la persona que está tratando de conectar con dimensiones superiores, con su ser divino, con su doble espiritual.

Hay una historia entre tantas otras, muy peculiar como todas, y es la que cuenta cómo Ra ve la maldad de los seres humanos, donde hay asesinatos, robos, engaños, abusos, etc. Ve ese aspecto y se enfada. ¿Por qué hablamos de esto? Sencillamente porque muchas personas, muchos seres humanos también vemos esto en algún momento. Nos sentimos en algún lugar adverso, en el que hay que tener cuidado con todo el mundo.
Entonces, Ra lo que hace es que se enfada con los seres humanos y decide castigarles. Esa es la historia del ojo de Ra. Se pone a mirar y ve la maldad y entonces decide enviar una energía que en este caso aparece como una hija, porque la ira y la furia tienen una representación femenina.
Esta diosa, Sejmet, es una leona y viene a la tierra a vengar a su padre de la maldad de los seres humanos. Entonces, empieza a matar y a matar, llenando todo de sangre. Ella bebe esa sangre; le gusta beberla.
Pero todo son símbolos. Muchas veces cuando estás enfadado, cuando estás odiando a alguien, tus imágenes también pueden aparecer de manera similar a este comportamiento y te entretienes en imaginar cómo vengarte. En esa descripción aparece algo a los seres humanos también les aparece.

Ra se da cuenta de que su furia, esa energía que ha salido de él como una leona, puede acabar con la humanidad y se apiada y compadece de los seres humanos. Decide organizar un plan para parar a su hija y fabrica miles de litros de cerveza, que mezcla según nos cuenta la mitología con ámbar. Esta diosa cuando ataca para vengar al dios Ra, actúa de noche. Entonces, con la luz de la luna, esa cerveza con el ámbar se ve como roja. Ra fabrica miles de litros y los derrama sobre el mundo para que cuando aparezca la diosa leona, la furia vengativa, lo vea todo lleno y crea que es la sangre de los seres humanos. Así, Sejmet se emborracha y se duerme, dejando de matar.

Esta historia un tanto infantil es una historia simbólica que nos habla de los seres humanos. Entonces, cuando la diosa leona, la furia vengativa se aplaca, Ra la transforma en la dulzura.
Esto nos plantea un tema. Si Dios ante ese comportamiento que encuentras negativo también llega un momento que se apiada y transforma la ira en dulzura, ¿dónde te vas a situar tú? La invitación es a cambiar tu forma de ver. Es importante ese trabajo interior. Si Dios lo hace, ¿cómo te vas a situar tú por encima? La invitación claramente es a hacer ese trabajo, porque la ira es como el alcohol, es algo que te posee en un momento determinado y al día siguiente dices ¿cómo puedo haber hecho esto?
Esa es la historia de este mito, una invitación a ser libre de esa pasión y encontrar esa ecuanimidad que permite la vida. Hay algo mágico en ello, porque eres tú el que se transforma. La realidad sigue siendo la misma y eres tú el que necesita transformación.

Este mito es similar al de Quetzalcóatl y Tezcatlipoca. Cuenta esta mitología maya cómo Quetzalcóatl en un momento determinado mira en el espejo, siendo el espejo también una manifestación de Dios como Tezcatlipoca, y se horroriza de sí mismo, porque en algún momento, también bajo los efectos de la locura o de alguna droga, ha cometido algunos atropellos, ha violado a su hermana y otras muestras de brutalidad.
La historia es un poco la misma, y a partir de ese momento Quetzalcóatl inicia ese camino hacia la luz.
Quetzalcóatl, al situar las 4 direcciones, ocupa el lugar donde se pone el sol, con el significado del aprendizaje, después del nacimiento y las experiencias.

También tiene una resonancia con la historia de Hércules, que en un momento dado. también se vuelve loco, mata a su mujer, a sus hijos y a algunos familiares, y luego cuando se da cuenta y recupera la cordura, se aleja arrepentido de los seres humanos, hasta que alguien le aconseja que vaya a consultar al oráculo, quien le dice cómo recuperar su condición humana en plenitud. Así, desarrolla los 12 trabajos, que terminan llevando a Hércules al Olimpo, a la plenitud.

En el mito de Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, Quetzalcóatl es hombre; es un rey de Tula. En ese mito, Quetzalcóatl hombre se mira en el espejo Dios y se horroriza. Eso significa que reconoce sus pecados y sus errores. La humanidad se mira en el espejo de Dios y al reconocer el error del momento en que ha actuado, no desde el amor sino desde el beneficio y el ego, abre el camino para volver a conectar con la energía Dios.
Quetzalcóatl, Ce Acatl Topiltzin (en nahuatl “Uno caña nuestro venerable señor”) es un humano que vive una experiencia mística a partir del reconocimiento de su error, siendo error y pecado similar.

Hércules, en la mitología griega, también. Incluso podríamos encontrar esto en María Magdalena. Pero en realidad todo es un espejo; es la realidad que se pone delante de ti para mostrarte el camino a la inmortalidad, que se inicia cuando recapitulas tu vida y reconoces dónde has actuado en favor de tu ego y no en favor del amor. Es algo que te dice cómo abrir la puerta.
Eso tiene una traducción fisiológica, que es la activación de tus células madre, y a eso también le llamamos la entrada del arcángel Miguel, con toda esa energía extra que te lleva al éxito, al salto dimensional.

Los símbolos en la figura de Ra

Seguimos mirando el símbolo con el cual representaban a Ra los constructores de las pirámides, que por cierto estaban prácticamente en la edad de piedra, ya que por ejemplo desconocían el hierro y, por lo menos aparentemente, no poseían una civilización tecnológica como la actual informática. Sin embargo, tenían unos conocimientos extraordinarios a los cuales es posible que ni siquiera hayamos llegado en una civilización tecnológica como la nuestra.
De cualquier manera, si seguimos mirando este símbolo, el símbolo de Ra, con el cual expresan al dios creador y también a la luz, nos encontramos con que muestra una transición que la ciencia nuestra actual ha ido encontrando poco a poco. Es decir, ellos ya expresan con ese símbolo algo que lo que llamamos ciencia ha ido descubriendo en el transcurso de siglos y milenios.

La figura con la que representamos a Ra la desglosamos en cuatro conceptos. Por un lado, está el hombre, por otro el águila, por otro la serpiente y por otro el sol. Es decir, en un extremo está el cuerpo del ser humano y en otro está el sol. Si esto fuera algo descendente, primero estaría el sol, luego aparecería la serpiente, después el halcón y finalmente el humano. Hay que decir que también existe el viaje contrario: el humano, el halcón, la serpiente y el sol.

Hay una invitación del humano a expandirse hasta el sol y al mismo tiempo nos está informando de que hay un descenso de la luz hasta el humano. Es un viaje en las dos direcciones.
En realidad, esto es un mapa. De la luz al humano es la realidad. La nueva realidad, que asociamos al despertar, es la que el humano decide iniciar como un camino hacia la luz, hacia la iluminación, de la cual hablan todas las tradiciones.

La ciencia encuentra con el transcurso de los siglos que el embrión pasa por distintas fases, donde primero es similar a un reptil, luego a distintos animales hasta llegar a ser muy similar al mono y finalmente se desarrolla como un embrión humano. Eso que encuentra la ciencia es similar a cómo expresa el Génesis la creación del ser humano, donde primero ha creado las plantas, luego los animales y luego el hombre. Lo que encuentra la ciencia y que aparece explicado en teorías evolucionistas, lo que dice el Génesis y lo que dice este mapa es similar.

Primero aparece la serpiente, que no tiene patas y tampoco es un mamífero, y nos sitúa en el mundo de los reptiles, parte de los cuales puede vivir en el agua y parte de ellos en la tierra. De los que viven en la tierra hay algunos que van a terminar desarrollando alas y volando, y luego va a aparecer el humano.
Es decir, lo que dice la ciencia, lo que dice el Génesis y lo que dice este mapa del símbolo de Ra es similar. En el símbolo de Ra el final es el humano. Las teorías evolucionistas presentan como momento final al humano y el Génesis también. Eso es viajar en ese mapa en esa dirección, de la luz al humano.

Pero resulta que la neurociencia nos cuenta la misma historia. Primero hay un cerebro antiguo que es el cerebro reptil, el cerebro de la serpiente. Luego hay un cerebro emocional que se asocia a los mamíferos. En la imagen de Ra hay un mamífero que es el humano.
También aparece la imagen del halcón, y en el humano encontramos que hay un cerebro lógico, pensante, que se va a nutrir en gran parte de las imágenes que procesa. Hay un cerebro reptil, instintivo, hay un cerebro emocional mamífero y hay un cerebro lógico, que podría corresponder al halcón.
También hay un cerebro genio, un cerebro lúcido, que es al que accede una persona en los momentos de iluminación.

Nos está contando la misma historia; explicando el mapa.

Ra: La realidad te defiende

La realidad te defiende. Quizá parezca que la realidad te está agrediendo, que las cosas no son como tú quieres, pero la realidad te está defendiendo. Todos los conflictos te llevan a buscar soluciones y están dirigiendo tu barca. Es como si tú estuvieras en una barca, flotando en un mundo hostil y la realidad te defendiera, porque te lleva a adentrarte en esa realidad, buscando soluciones, aunque antes aparecían como dificultades.

Allí donde aparecen como dificultades es donde aparecen como soluciones. Eso es la barca de Ra en el inframundo, que está gobernada por Set, que es aquel que mata a Osiris.
Osiris y Ra en el inframundo son lo mismo, pero Set es quien dirige la barca. Las dificultades te dirigen a encontrar soluciones. Y dirigirte a encontrar soluciones es dirigirte a abrir las puertas de la realidad, ya que a este lado de la realidad no te puedes quedar. No puedes permanecer en la realidad de lo inexistente. Solo tienes un momento para ello, para abrir la puerta, para entrar en la realidad de lo existente.

Junto a Ra van otras tres fuerzas cercanas a él. Pero Ra eres tú. Tú tienes tres consejeros, tres aliados, tres fuerzas. Una es tu palabra. Si dices que pasan cosas malas, pasan cosas malas. Si dices que pasan cosas buenas, pasan cosas buenas. Cuanto antes aprendas eso, antes aprendes a que pasen cosas buenas, porque el inframundo es el lugar de los chamanes, es el despertar del mago, y tu palabra convierte tu realidad en una u otra cosa. ¿Qué dices que pasa? Eso es lo que pasa. Di maravillas y sucederán maravillas.

Otro de los aliados que tienen todos los seres humanos es la mente. La mente está creando imágenes de lo que sucede. Si lo que sucede son imágenes de catástrofe, de miedo, etc., sucede eso. Si tus imágenes son de maravilla, sucede eso.
La imagen y la palabra van juntas. El mago dice qué quiere que suceda y lo ve, y entonces sucede.

Y el tercer aliado es Heka, que se traduce como magia. Heka es la manifestación de la luz. Es el Ka, el cuerpo material o la materialización de Ra, que es la luz.
La palabra, la mente y la visión convocan, y entonces aparece. Esos tres elementos o consejeros van juntos.

Luego hay un quinto elemento, una quinta fuerza que te acompaña siempre. Igual que la realidad te defiende, te defiende la energía. Mientras estás vivo tienes energía y tu energía te defiende; es tu defensor. La realidad, que parece el obstáculo, es tu defensor, pero es para que encuentres soluciones a través de la palabra y la visualización, y entonces suceda la magia y tengas energía. La realidad y la energía son tus grandes valedores, los que te dan sustento y dan soporte a tu vida.
Esa energía aparece como una serpiente. Hay una imagen según la mitología egipcia de lo que te ataca, que es Apofis, una serpiente, pero tienes en tu interior algo tan fuerte como lo que te ataca. En la barca de Ra va una tremenda serpiente tan fuerte como la que te ataca y eso significa que esa energía es tu soporte.

La realidad te defiende, la energía te defiende y tienes tres aliados: la palabra; la visualización, la mente y la imaginación; y la magia.

Ra y el inframundo

El tema es el inframundo. Ra viaja 12 horas por el mundo celeste, por el mundo diurno, como sol, por el cielo, y 12 horas por el inframundo, por la oscuridad.
Es en el inframundo donde se encuentra Hércules, que ha matado a su mujer y a sus hijos en un ataque de locura. Hércules, antes de sus 12 trabajos, es una persona que se ha retirado del mundo. Está en una depresión brutal porque ha matado a su mujer y a sus hijos en un ataque de locura, y alguien le recomienda que vaya a consultar al oráculo de Delfos para sanarse, porque Hércules, cuando se dio cuenta de lo que había hecho, se alejó de la gente, se apartó de la sociedad, fuera del mundo, y los 12 trabajos son la forma en que Hércules se puede reincorporar a la sociedad, transmutando aquello que ha hecho.
Hércules es pura y llanamente un asesino, y las personas que están en el inframundo son personas fuera de la vida.

Entonces, esto nos sitúa en que hay una vida y hay un lugar fuera de la vida. Está el sol y la luz, y también un lugar fuera de la luz, donde también podemos situar a María Magdalena, cuando estaba poseída por los 7 demonios. Todo son símbolos. Hércules es un símbolo y María Magdalena es un símbolo. Y Ra, al entrar en el inframundo, entra en ese mundo, donde está el asesino y la poseída con los demonios.
Y habrá que decirlo con claridad: quizá es el lugar donde están todas las personas. Quizá todas las personas estemos por debajo de la posibilidad, en el inframundo.

Es necesario ese despertar que te lleva al salto cuántico, a esa expansión del gozo, de la plenitud.
De eso hablan la Torá y la biblia con Adán y Eva como símbolo. De eso habla la Torá y la Biblia cuando habla de Caín y Abel como símbolo, porque cuando Ra desciende al inframundo , aparece como Osiris en el mundo de los muertos, que es tal vez también el mundo de los seres humanos.

Entonces, Ra muestra cómo hay esa existencia en el inframundo y cómo hay una existencia en la plenitud. Ese es el camino de los seres humanos. Encontrar la semejanza con Osiris muerto indica que estás en el mundo de los muertos, en el inframundo, mientras que la semejanza con Ra es que estás vivo en plenitud en el mundo de la luz.

¿De qué hablan los egipcios cuando hablan de Ra?


¿De qué hablan los egipcios cuando hablan de Ra?
No decimos “de qué hablaban los egipcios cuando hablaban de Ra”, sino en presente “de qué habla la sabiduría de los constructores de las pirámides cuando hablan de Ra”. Lo decimos en presente porque la sabiduría en las tradiciones iniciáticas está siempre en el presente, esperando que alguien se pare y dialogue con ella, para recibir esa información.

Entonces, ¿de qué hablan los egipcios cuando hablan de Ra? Todos lo sabemos: Ra es el dios del Sol y símbolo de la luz solar. Se le representaba como un hombre con cabeza de halcón, sobre la cabeza había un disco solar y rodeando ese disco, una cobra con la cabeza levantada.

Tenemos un símbolo complejo: el hombre, el halcón, el sol y la serpiente. Y por otro lado tenemos como contenido al sol pero también a la luz. Es decir, hablar de Ra en ocasiones puede significar hablar de luz. Y resulta que el hombre tiene una relación directa con la luz. Hay algo que une al hombre y a la luz. El hombre está hecho para ver la luz, no solo como luminosidad gracias a la cual ve las cosas, sino a reconocer la luz como símbolo y a través de esa luz entrar en otras dimensiones diferentes de la realidad.
Luz es una intuición. De repente encuentras un conocimiento, tienes una iluminación sobre algo y sabes que todo eso también es luz. De repente puedes ver una realidad más allá de la que muestran las formas de las cosas.
Hay luz que te permite ver la forma de las cosas y hay también otra luz que te permite ver realidades espirituales en otras dimensiones, donde no es necesario el cuerpo.
El hombre es justamente eso, un ser que ve en la realidad de las formas, como pueda ver un leopardo, una golondrina o un arenque, pero también puede ver en otras dimensiones. Puede ver despierto y también puede ver cuando está dormido.

Entonces, vemos que Ra está representado por un hombre, con lo cual solo puede querer decir que Ra también es un hombre. Además, es representado por un halcón, cuyo significado es la visión. Es un hombre, con la visión del hombre, pero también con otra visión.
Para esta segunda visión se elige justamente a un ser alado, ya que el halcón y las águilas tienen alas, cuya facultad es elevarse, salir fuera de esta realidad.
Entonces, podemos decir que Ra es un hombre que en algún momento encuentra que tiene esa capacidad de ver desde otra dimensión, ver otra realidad.

Por encima se le pone un disco solar, un sol. En el sol encontramos un cuerpo, es decir, una materia, pero también hay una repercusión. Encontramos que es una materia creadora, porque la luz saca las cosas de la oscuridad. Es como si las crea. Su presencia recrea las cosas. Y esto sucede tanto entre las cosas que tienen un cuerpo y una forma, como en mundos de realidades espirituales, donde la iluminación hace aparecer esas realidades.
Pero eso no está separado de ese hombre halcón, sino contiguo. De alguna manera significa que el hombre, cualquier persona, es esa representación de Ra desde su cuerpo y que en algún momento encuentra también esa capacidad de ver que expresa el halcón y más allá todavía encuentra esa capacidad creadora, esa consecuencia de su simple presencia.
El sol también está en el cuerpo del hombre. Esa capacidad de generar luz, de hacer que las cosas aparezcan, también está en el cuerpo del hombre.

Y finalmente hay una serpiente rodeando el sol. La serpiente hace referencia a la generación de vida, a la fertilidad y a la abundancia, ya que la cobra en Egipto se relacionaba con la energía femenina de la madre tierra, hablando de la vegetación y del crecimiento. El nombre de la diosa cobra en Egipto es Uadjet. Se la llamaba “la verde”. Y aquí aparece asociada a la regeneración, es decir, a la eternidad, a vivir siempre.

Es decir, el ser humano tiene esa evolución: encontrar su halcón, ser ese sol, pero ser también esa energía amorosa de la madre tierra y regalar esa abundancia, entregar esa abundancia. No se trata de que la cuenta corriente suba, sino de que todo viva.

Es importante resaltar la presencia de esta cobra y de cómo esta cobra rodea al sol. Es importante resaltar que el ser humano está asociado a la abundancia, no a la escasez. Cuando el ser humano se expande y despierta a todos sus contenidos, está en la abundancia. La vida y la abundancia son lo mismo.
También podemos encontrar que la abundancia de la cobra toma cuerpo, se muestra unida a la luz. La luz, esa proyección del ser humano luminoso, es la que te introduce en la abundancia.
Hay que considerar también que cuando el ser humano es luz, hace aparecer todas las cosas y establece una relación de amor, porque el amor hace aparecer y el no amor hace desaparecer.

La figura de Ra también muestra la dualidad. También hay un yin y un yang en esta figura. El hombre con su cabeza de halcón y la serpiente rodeando el sol. En ese hombre con su cabeza de halcón aparece algo más material. En la luz rodeada por la cobra aparece algo inmaterial. Y ahí la energía femenina de cuidar, nutrir, dar vida aparece arriba.
Hay una elevación en ese camino.

En su viaje nocturno Ra entraba en el inframundo

Los antiguos egipcios tenían una mitología o sistema de creencias que transmitían mediante las palabras. La mitología es ciencia y sabiduría espiritual. Fue creada en aquella época, pero estaba dirigida a nosotros, a las personas que están despertando. Da igual de qué época, porque la persona que está despertando reconoce el lenguaje que le llama por su nombre a despertar. Esa es parte de la iluminación, recuperar tu alma, tu nombre secreto, sagrado y mágico, o sea, quién eres.

Los antiguos egipcios explicaban cómo el sol hacía un viaje diurno por el cielo y un viaje nocturno para volver a aparecer en la salida del sol. El viaje diurno era un momento de plenitud, mientras que en el viaje nocturno Ra entraba en el inframundo y tenía que ir sorteando una serie de obstáculos y enemigos que trataban de impedirle volver a despertar.
Ese viaje nocturno transcurría, de forma escenificada, en la barca de Ra, que surcaba por el agua y tenía que luchar con una gran serpiente que era su enemigo y quería impedir que volviese a resucitar y reaparecer.

En la barca llevaba como a aliados a Heka, Thot y en ocasiones a Seth.
Seth era la energía y la fuerza.
Heka era considerado como el Dios de la magia, pero también el Ka de Ra, del sol. La magia era la fuerza vital del sol. La fuerza vital de la luz quiere decir que todo es posible siempre. Ra, la luz que está en ti, el Ra que está en ti, tiene una fuerza vital que es mágica. Todo es posible cuando estás en esa alineación con tu fuerza vital, con tu luz interior. Todo es posible en esa plenitud.
El otro aliado era Thot, el dios de las palabras. Thot y Heka iban juntos, ya que parte de la magia está en las palabras. Las palabras forman parte de esa energía vital mágica que no está sometida a leyes que la hacen posible o imposible. Las palabras eran uno de los atributos del dios creador Ra, ya que solo con nombrar las cosas, aparecían.

Eso es un espejo del ser humano. Cuando el ser humano está en un determinado despertar, ese Ka o energía está en su interior. Por eso es tan importante el manejo de la palabra, porque convierte la vida en mágica, y entonces la fuerza que existe en el interior tiene una dirección, se armoniza.

Ra va en la barca en ese triángulo, donde por un lado hay una fuerza física, por otro, una energía vital y mágica, y por otro lado está el poder de la palabra.
Todo eso es parte de la barca de Ra en el inframundo.
Pero el inframundo, el estar por debajo de la vida posible, es la situación normal de las personas. Las personas estamos normalmente por debajo de la realidad posible. Por ello necesitamos cohesionar esos tres elementos, estableciendo ese triángulo, para que tenga un vértice superior, que es Ra, lo divino y luminoso, y aparezca como un tetraedro.
Lo que está en contacto con esa realidad del inframundo representada por la gran serpiente es la base del tetraedro. Es tu energía física representada por Seth, tu energía vital, espiritual, mágica representada por Heka, y tu conciencia, palabras y creencias, o sea la forma en que te explicas, en que dices lo que sucede, representado por Thot.

El ser humano es la consecuencia de la luz

El ser humano, es el ojo de Ra. Existe la luz, que es para ver y el ser humano se sitúa en esa consecuencia de la luz que es el ver. Por eso el ser humano, o sea, tú, yo, cualquier persona, forma pareja con la realidad Dios, que es la luz.
No es solamente la luz, pero es la luz. La realidad Dios es la luz porque hace aparecer todas las cosas, pero no es solamente la luz.

El ser humano se sitúa en la consecuencia de la luz, que es el ver, que en el código Tzolkin es el águila. Se trata de ver la maravilla, de ver a Dios, y ahí tenemos un ejemplo maestro en la tradición primigenia, que nos introduce en la historia. Hay un momento en que comienza la historia, y ese momento en las convenciones humanas se sitúa con la aparición de la escritura fonética. La escritura ya recoge hechos, ya recoge historia. En la tradición primigenia que nos introduce en la historia, ser humano se dice IS; la luz y el ver se dice RA; la realidad Dios se dice EL.
La humanidad que ve la maravilla, la humanidad que ve a Dios. Es el comienzo de la historia. Y lo cuenta. Su palabra está traduciendo lo que ve.

Eso en el código maya es el mago, que como onda está asociado al águila. El ver la maravilla del águila está asociado al mago.
El mago como sello es la forma transcendente de la palabra (onda viento). Existe la palabra y por ejemplo se puede decir “hola, quiero comprar unos zapatos”, “mire, se le ha caído eso”. Todo eso son palabras, viento, que es la forma de relacionarse. Pero la forma de relacionarse transcendente, la forma en que el viento aparece como transcendente, es como mago 13.
Por eso sabemos que el mago está expresando en forma transcendente en el nivel humano al viento. También sabemos que la onda del mago va asociada a la onda del águila.
Así, todo lo que ve el águila está relacionado con el mago, que es la expresión transcendente, el 13, del viento.

Cuando tu expresión no es transcendente, no estás en el mago. Puedes estar en la expresión, pero no en el mago.